Diálogo con Multiversidad Morin

 

Pensamiento Complejo Budista

El Maitriyana se despliega sobre múltiples ámbitos, siendo el Relativismo Budista una Vía interna de esta Espiritualidad Reconciliadora. Este Camino metafilosófico cumple con las condiciones de la complejidad debido a que unifica el sujeto y el objeto, considerando a la humanidad como un elemento integral de sistemas vivos más amplios como la Tierra (Gaia) y el Universo. Esto se debe a que el Pensamiento Complejo Budista respeta la multidimensionalidad e incertidumbre de la existencia, no desintegrando al mundo fenoménico sino intentando abordarlo integralmente.[1]

En la contemporaneidad, las ciencias materialistas ya no pueden aportar la última palabra acerca de la vida. Así, el saber antropobiocosmológico del Maitriyana es un pensamiento transdisciplinario que reconoce la evolución de lo viviente, de la Tierra (Gaia) y del Cosmos. A pesar de la resistencia de las estructuras mentales e institucionales del Discurso académico, actualmente es posible que el Relativismo Budista propague su paso definitivo. Incluso, el Pensamiento Complejo Budista puede no sólo transformar la filosofía y la ciencia, sino también esclarecer una Vía hacia la antropolítica, la cual es una metapolítica de la civilización planetaria que exige la toma de consciencia en todos los asuntos humanos dentro la Tierra (Gaia). El maestro espiritual enseña que la civilización debe evanescer la sed de dominio sobre la naturaleza, encaminándose hacia la Liberación, persiguiendo su evolución terrenal y cósmica mediante la incentivación de sus procesos de maduración espiritual y desarrollo pacifista, socialista, sabio y ecológico, lo cual implica trabajar siempre en pos de la autorrealización y de la reconciliación (maitri) con el prójimo. Para el Maitriyana la humanidad no es producto de una evolución biológica, sino de una evolución sociocultural y espiritual, la cual es la verdadera naturaleza del ser humano. Este proceso evolutivo debe estar orientado principalmente por una reflexión contemplativa sobre el Propósito (Dharma) de lo humano. En consecuencia, el Relativismo Budista considera que la esencia de la educación para el nuevo milenio requiere una consciencia antropológica que reconozca la unidad dialéctica y paradojal que subyace a la diversidad. Así, al igual que Leibniz, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) siente deleite por la diversidad pero siempre que esté subordinada a la Unidad. Pero este estado no implica pérdida alguna de la Libertad, pues más bien se trata de una consciencia ecológica de habitar y pertenecer junto con todos los otros seres mortales a una Tierra viviente (Gaia). De esta manera, el Pensamiento Complejo Budista establece que todos los seres humanos portan inconscientemente dentro de sí mismos al planeta entero.

Al mismo tiempo, esto genera no sólo una consciencia ética de responsabilidad y solidaridad para con los miembros del superorganismo o macroorganismo planetario, sino también una consciencia espiritual que proviene del ejercicio de la meditación existencial. Este nuevo paradigma metafilosófico permite a los pueblos realizar una autocrítica y comprender la naturaleza de la existencia. La adopción del metaparadigma del Maitriyana requiere una correspondiente redefinición de lo que es científico, declarando a la práctica contemplativa como el arquetipo de una forma superior de hacer ciencia, a pesar de que estos significativos logros científicos fueron considerados como inexistentes o triviales según el antiguo paradigma mecanicista.[2]

En la civilización dhármica venidera, más pacífica y tolerante, la complejidad existencial no requerirá explicaciones intelectuales, siendo totalmente explícita en la visionaria meditación existencial de sus ciudadanos. Por ello, los aprendices de la Espiritualidad Reconciliadora son actores y espectadores de la aventura del pensamiento filosófico y científico, siendo incesantes creadores de nuevos rumbos para el conocimiento y autorrealizadores de un Camino de mutación cultural irreductible. Aunque el mundo actualmente no viva en el equilibrio de la sabiduría compasiva (prajña-karuna), sino en el desequilibrio materialista y reduccionista del capitalismo, los maestros espirituales eligen la opción de resistir, explorar e inventar.

En concordancia con Habermas, el Relativismo Budista afirma que todo conocimiento se funda en un interés determinado. Así, mientras la ciencia materialista está impregnada de un interés técnico-industrial de control y emancipación capitalista, en cambio, la ciencia contemplativa tiene un interés práctico y existencial, sometiendo a crítica los modos clásicos de entender la realidad. Aunque ciertamente no imita los procedimientos y métodos del materialismo y determinismo, la Vía espiritual del Pensamiento Complejo Budista es una forma superior de ciencia, pues sus evidencias y valores provienen de las constataciones empíricas de la meditación existencial.

Tal ha sido el itinerario filosófico, antropológico y sociológico de Siddharta Gautama, quien aprendió a resistir el dolor del vacío e inauguró su madurez embarcándose en la búsqueda de la Verdad última de la vida. Esto lo llevó a intentar crear un mundo socialista libertario sin normas morales ni creencias religiosas, sino únicamente imbuido por la visión ética de la Espiritualidad Reconciliadora. La humanidad evolucionada del futuro heredará esta contracultura antiquísima y profunda que supera al capitalismo y al Discurso académico.

Al comprender las estructuras de la psicosfera y sociosfera, como la suma de la vida mental y el conjunto de instituciones sociopolíticas y económicas de los pueblos, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) aborda un sendero hacia el entendimiento completo de la noosfera, que es el segmento de la Tierra viviente (Gaia) creado por el pensamiento y la cultura del mundo. Observando la realidad en todas sus múltiples dimensiones, el Maitriyana analiza los fenómenos que acontecen, como lo irregular, lo incierto, lo intedeterminado y lo aleatorio, sumergiéndose en el Conocimiento Cumbre (Satori) de la organización misma del Universo.

En concordancia con Aldous Huxley, el Relativismo Budista considera que el sujeto vive simultáneamente en una multiplicidad de universos distintos, como el material, el fisiológico, el simbólico, el subjetivo, el cultural, el social y el ético. Por lo tanto, Siddharta Gautama fue un artesano del conocimiento multidimensional de la realidad fenoménica, elaborando un método capaz de entender la complejidad de lo Real, al mismo tiempo que se critica la fragmentación materialista de los saberes. Al igual que el Lama Anagarika Govinda, el Pensamiento Complejo Budista consiste en una práctica contemplativa en torno a un objeto, siendo una visión multilateral y multidimensional formada por la síntesis compleja de impresiones simples que proceden de diferentes puntos de vista.[3]

Al centrar su labor en la creación y dirección del Maitriyana, el maestro espiritual tiene la misión de promover una forma de reflexión mística que permite aportar respuestas al desafío de la complejidad que la realidad plantea al conocimiento psicológico, filosófico, científico y político. Elaborando una síntesis antropolítica que critica tanto a la barbárica civilización capitalista como a la revolución autoritaria comunista, el Relativismo Budista advierte un sendero alternativo al de la desintegración, abriendo un rumbo hacia una metamorfosis y un Nuevo Génesis global. Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) esboza un modo de integrar el Amor tanto a la ciencia de la meditación existencial como a una insurrectiva política multidimensional capaz de guiar a los pueblos hacia la Libertad y el Despertar (Bodhi), en tanto núcleo constitutivo de la nueva cultura emergente del Pensamiento Complejo Budista. Esta concepción genuinamente revolucionaria sólo es posible gracias a la elaboración de una teoría antropocosmológica que plantea el Maitriyana.

El Relativismo Budista se trata de la preparación del futuro de la humanidad, trabajando para los albores de una nueva etapa en la historia de la Tierra (Gaia). Así que el Propósito (Dharma) del Pensamiento Complejo Budista es nada menos que la Salvación del ser humano, guiándolo hacia la visión correcta para que pueda renacer ante la inevitable caída de la civilización capitalista. Por lo tanto, la visión antropolítica del Maitriyana plantea que el caos del mundo contemporáneo es nada menos que la gestación de una nueva etapa, por lo que la fuerza de la destrucción está entrelazada con la fuerza de la creación. El maestro espiritual considera entonces que la Salvación de la humanidad está relacionada a un renacimiento, siendo el progreso de una superacción y el desarrollo de una metamorfosis.[4]

Durante los últimos dos mil seiscientos años, la superactiva exploración del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no ha cesado de intentar producir una metamorfosis socialista y ecológica en un mundo donde los pueblos no han cesado de fracturarse entre ricos y pobres. Así, los seres humanos resultan alienados de la democratización del conocimiento y de los asuntos políticos cada día más acaparados por la dominación de la ciencia materialista y del capitalismo. Al definir al Homo Spiritualis, el Relativismo Budista realiza una crítica profunda, afirmando que el ser humano ordinario es simultáneamente sensible, neurótico y delirante, por lo que se debe reconstituir el tejido propio de la humanidad para que pueda acontecer su Salvación, Evolución y Ascensión. El Pensamiento Complejo Budista afirma que el raciocinio del ser humano es infantil, neurótico y delirante. De esta manera, para el maestro espiritual, el neurótico es ambivalentemente racional e irracional, mesurado y simultáneamente desmesurado, con un afecto intenso e inestable, pues si bien es serio y calculador también es ansioso, angustiado y gozoso. En concordancia con Morin, según el Maitriyana, el Homo sapiens es un Homo demens-consumans, es decir, un ser demente y consumista, estructurado por un dualismo imaginario que lo hace capaz tanto de ternura y amor como de violencia y odio. Esto se debe a que la cultura materialista es irracional y produce una ruptura entre el individuo y el objeto, confundiendo lo Imaginario con lo Real al desencadenar la hegemonía de las ilusiones del egoísmo, dualismo y consumismo que caracterizan al Homo demens-consumans. En cambio, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) somete la inteligencia al servicio de la Espiritualidad y la sabiduría compasiva (prajña-karuna), por lo que es un Homo Spiritualis-compatiens. Esta evolución del ser humano está impulsado por una aventura cósmica que lo trasciende, estando poseído por la idea mitológica y arquetípica de la Gran Cura (Maha Nirvana). Así, el pensamiento del maestro espiritual adquiere la forma de la propia Salvación del aprendiz, pues en el Verdadero Sí-Mismo se encuentra el secreto ignorado de la existencia, el cual suele ser incomprensible hasta que el sujeto contempla acerca del mismo. Por ello, el Homo Spiritualis reconoce lo Real y acepta la mortalidad, posicionándose en una subjetividad dialéctica y paradojal que trasciende el bien y el mal en pos de un saber trascendental.

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) u Homo Spiritualis resulta entonces inconmensurablemente inasimilable y desconcertante ante los sentidos limitados del simple ser humano, pues el método de la meditación existencial es capaz de abarcar polifacéticamente los cambios cognoscitivos de la psicología, la filosofía, la física, la biología, la antropología, la sociología y la política. El maestro espiritual resalta incesantemente que el Relativismo Budista es un Conocimiento Cumbre (Satori) que evidencia la interrelación fundamental del tejido del Universo. Esto significa que a diferencia del modo mecanicista de la ciencia materialista, que divide el campo del saber en disciplinas separadas e independientes, el Pensamiento Complejo Budista es un modo de religación transdisciplinaria. Por consiguiente, la ciencia mística restituye el objeto del conocimiento a su contexto global. En esta visión multilateral que redefine espiritualmente al ser humano del futuro (Homo Spiritualis) es indispensable abandonar los tipos de ser humano delirante (homo demens) y dilapidador (homo consumans), para dejar paso a una nueva racionalidad más trabajadora, lúdica, empírica, pragmática y poética. Así, el Homo Spiritualis también es el ser del arte, del Amor y del éxtasis. En concordancia con Morin, el Maitriyana afirma que el Amor es una práctica que siembra poesía en la vida cotidiana, pues su Propósito (Dharma) es devolver el aprendiz a la prosa.

El itinerario reflexivo del método contemplativo desemboca en el Relativismo Budista, el cual supera los límites del entendimiento racional, de la lógica dualista y de la conciencia superficial. Por ello, la meditación existencial va más allá de lo concebible y pensable, atravesando las leyes de la razón prescritas por la mente para comprender las leyes del espacio-tiempo-existencia que son prescritas por la vida misma. Al igual que Kant, el Pensamiento Complejo Budista se aplica a la investigación de las posibilidades y alcances de la razón, admitiendo que en los límites de la razón ésta se vuelve insustancial y vacía, denominando como antinomia al encuentro de la razón consigo misma.[5] De esta manera, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) confirma que la mente ordinaria no suele percibir lo Real, pues más bien no hace más que encontrarse a sí misma.[6] Lo que trasciende a la razón es aquello en lo que este discernimiento es estéril y antinómico, demostrando que existe otro dominio con leyes distintas. Cuando la mente va más allá del discernimiento racional y se aproxima a lo intuitivo, ésta deja de ser neurótica y laberíntica, desarrollando un funcionamiento superior regido por las leyes de la existencia. Mientras que la razón se encuentra siempre con la razón, el estado contemplativo se encuentra con la vida misma, descubriendo las respuestas a los misterios de la existencia.

En las profundidades de lo Real, las contradicciones y antinomias desaparecen, pues el dualismo se produce cuando fracasan y se paralizan los instrumentos teóricos y lógicos de la mente ordinaria. De este modo, el conocimiento cumbre (Satori) del Maitriyana enseña que la realidad es multidimensional, por lo que la ciencia materialista sólo conoce un delgado nivel del Cosmos. Así, el Relativismo Budista establece que lo Real, lo Simbólico y lo Imaginario están cotejidos, formando el complexus del Ser y de la vida. El Pensamiento Complejo Budista es un conocimiento que une, al mismo tiempo que la fraternidad es una ética que une. Aquí, el tipo de política que unifica a la humanidad es aquella que sabe que la solidaridad y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) son vitales para la supervivencia y desarrollo de la sociedad.

El Maitriyana consiste en un circuito de saberes que funcionan interrelacionándose mutuamente, concibiendo una reorganización transdisciplinaria del conocimiento, cuyo desafío consiste en combatir la fragmentación y división del pensamiento materialista. El Relativismo Budista estudia el entrelazamiento e interacción constante de los fenómenos y sistemas componentes de la realidad, manifestando la relación oculta e inseparable entre el orden y el caos. Desde esta línea de reflexión mística surge la visión del Universo como un Todo complexus compuesto por un entretejido de descubrimientos infinitos, donde la innovación implica un cierto tipo de caos estrechamente vinculado a la acción de un principio reorganizador dialéctico y paradojal. Precisamente, la característica de la hipercomplejidad cósmica es funcionar como articulador del caos del sistema que es inherente a la aleatoriedad y Libertad.

Al mismo tiempo que es capaz de religar las disciplinas del saber, el Pensamiento Complejo Budista adopta una postura de apertura en relación a la incertidumbre e imprevisibilidad del Universo fluctuante. El logro de este tipo de ciencia mística es que logra encarar la incertidumbre en el ámbito psicológico, filosófico y político. Aunque el Maitriyana no es la Totalidad de lo Real, ciertamente es lo mejor que puede alcanzar el sujeto que se abre a la inteligencia espiritual para revelar el misterio de lo inexplicable. En este sentido, el Relativismo Budista trasciende la racionalidad cerrada de la ciencia materialista en pos de una racionalidad abierta, dado que la lógica debe estar al servicio de la razón y no a la inversa. Esto significa que la racionalización intuitiva cree que el hecho de que un sistema sea coherente implica que también será imperfecto y por eso necesitará ser verificado. La ciencia materialista es el imperio de las ideas racionalizadoras que no logran comprender qué sucede en el Cosmos al privilegiar una imagen cerrada, coherente y consistente. Al igual que Morin, el maestro espiritual denuncia a la ciencia económica capitalista como un ejemplo de este tipo de racionalización completamente cerrada y que no consigue percibir la vida espiritual de la humanidad, motivo por el que este tipo de disciplina es incompetente para poder afrontar los acontecimientos inesperados.

El Pensamiento Complejo Budista constituye la magna travesía del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) en pos de una reforma paradigmática de los conceptos materialistas y de su lógica dualista que controlan al conocimiento académico. El paradigma de la civilización capitalista y del actual Homo sapiens es el dualismo y el mecanicismo, el cual fomenta la ignorancia y la ceguera inconsciente. Así, el maestro espiritual es un pensador crucial para dar respuestas genuinas a la casi inevitable autodestrucción de la humanidad. El Maitriyana, al ser respetuoso de los sistemas de defensa del superorganismo planetario (Gaia), esboza una verdadera metapolítica de la civilización venidera. Esta inmensa tarea es digna de tener esperanza, pues incluso aunque pueda parecer como misión imposible el aprendiz debe armarse de una paciencia suprema, pues esta lucha es el inicio de un nuevo ser humano. Dos mil seiscientos años documentan con nitidez una mente tierna y paciente, capaz de exponer con simplicidad la capacidad de estructura disipativa y autopoiesis. Este ardiente y poético Despertar (Bodhi) surge de las inspiraciones del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), cuya visionaria consciencia ayuda a descifrar la complejidad de la existencia. Enfrentándose a las contradicciones dualistas a través de la dialéctica paradojal, el maestro espiritual hace progresar el conocimiento hacia el plano místico, a pesar de que el Universo sea fundamentalmente un caos del cual brotan las fuerzas del desorden, orden y organización. Pero para el Relativismo Budista, el conocimiento total y absoluto del Cosmos intrínsecamente no le está permitido al ser humano, pues la estructura misma de la realidad se encuentra tejida por la incertidumbre e imprevisibilidad, demostrando que toda visión determinista es ilusoria. Según el Pensamiento Complejo Budista, el Conocimiento Cumbre (Satori) no tiene término, no sólo porque es inacabable sino porque arriba a lo inefable e inconcebible.[7] Al despojarse del determinismo y mecanicismo que caracterizan a la ciencia materialista, el Maitriyana permite vivir sabia e ilimitadamente la complejidad de la existencia, asumiendo que el conocimiento espiritual es una forma de Cura (Nirvana) y Libertad suprema.

En concordancia con Morin, el Relativismo Budista establece la necesidad de proyectar un futuro posible, incluso aunque pueda parecer algo improbable para la época contemporánea. Ciertamente, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña al sujeto a disfrutar del presente, trascendiendo tanto al hedonismo como al ascetismo, pero sin sacrificar el futuro ni abandonar el pasado. El Pensamiento Complejo Budista conserva una herencia contracultural, manteniendo la fidelidad hacia las raíces sembradas por Siddharta Gautama hace dos mil seiscientos años. Sin embargo, el Maitriyana conquista el presente a través del desapego de lo utilitario y funcional, enseñando un modo de vida poético que hace que el aprendiz acceda al Amor Espiritual, el juego, la felicidad y la comunión mística. Sin embargo, el Relativismo Budista no busca la completud ni elimina la simplicidad, situándose en una posición de acción-en-el-mundo mucho más rica y menos destructiva. El maestro espiritual cree que cuanto menos materialista sea un pensamiento menos destruirá a la Tierra viviente (Gaia) y a los seres humanos. De hecho, toda la obra del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) induce a una visión holística y compleja tanto del mundo intelectual como también de la vida. Así, el Pensamiento Complejo Budista recuerda constantemente al sujeto que el Universo es siempre imperfecto, impermanente e insustancial.

Al igual que Morin, el Maitriyana nunca ha podido resignarse al saber parcializado, por lo que siempre ha integrado el objeto de estudio a su contexto, antecedentes y devenir. El Relativismo Budista aspira en todo momento a un pensamiento multidimensional, superando todas las contradicciones aparentes en pos de la Verdad profunda que trasciende a todo antagonismo. No obstante, el maestro espiritual nunca reduce la incertidumbre y ambigüedad de lo Real.

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) expone al Pensamiento Complejo Budista como una aventura del saber frente al dogma del materialismo, siendo un Camino crucial para poder concebir y abordar el Ser y la existencia. El Maitriyana conlleva diversidad y multiplicidad dialéctica, apuntando tanto a lo elemental como a lo radical, por lo que frente a las incertidumbres y antinomias hace emerger un Conocimiento Cumbre (Satori) cuya reconfiguración expresa la unidad dialéctica paradojal de la vida y del Universo. En cambio, la mirada de la ciencia materialista considera a la complejidad existencial como regresiva, confusa y dificultosa, dado que ésta socava las ilusorias certidumbres del Discurso académico por medio de ideas brillantes que clarifican e iluminan la ignorancia. Por lo tanto, el Relativismo Budista es la forma por la cual el pensamiento toma consciencia de que es un desarrollo o aventura dentro del desconocimiento.

El maestro espiritual enseña que la humanidad debe abandonar su autoconcepción de amo de la naturaleza. Así, el Pensamiento Complejo Budista redefine la vida, afectando a las esferas científicas y sociopolíticas. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) promueve un cambio en la definición de la vida para que la civilización capitalista se transforme, enfatizando que la acción correcta depende del pensamiento correcto. En el Camino del Maitriyana se aprende de los errores y de los fracasos, los cuales alimentan todo proceso de descubrimiento. Al asumir la vida como un proceso simultáneo de conflicto y reconciliación de los polos opuestos, el maestro espiritual plantea la necesidad de macroconceptos para describir la organización del Universo, en tanto que son indispensables herramientas polifacéticas de percepción y apreciación de la complejidad de la existencia. El Relativismo Budista conlleva una idea fundamental según la cual lo Real se organiza a través de la imperfección, impermanencia e insustancialidad, las cuales son leyes cósmicas que son la base de la armónica convergencia entre el orden y el caos y entre el espacio y el tiempo. De ahí que según el Pensamiento Complejo Budista el caos es necesario para la producción de fenómenos organizados. El pensamiento multidimensional surge entonces como un Camino Medio cuyo recurso de meditación existencial asume la incertidumbre por medio de su lógica dialéctica-paradojal.

En concordancia con Morin, el Maitriyana se sitúa fuera de los antagonismos que suelen ocultar la Unidad por medio de la priorización de las diferencias. Sin embargo, el Relativismo Budista no anula las diferencias ni las reduce a una Unidad simple, integrando la Verdad presente en cada polo opuesto, lo cual implica ir más allá de la tesis y antítesis.

El objetivo de la Vía intermedia del Pensamiento Complejo Budista es reintegrar al ser humano con la Naturaleza. El recurso multidimensional de la práctica contemplativa desarrolla simultáneamente una teoría científica, una lógica dialéctica y una epistemología paradojal de la complejidad de la vida para poder conocer, entender, incorporar y transformar el Ser-en-el-Universo. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no reflexiona a partir de un dogma académico sino desde la flexibilidad de la meditación existencial, desarrollando una elasticidad conceptual generativa que trasciende las categorías de pasado-presente-futuro en pos de lo que podría haber, debería haber y habría que impedir. Por tal motivo, el Maitriyana se ocupa de la lógica y de la ética, pero también tiene una función política.

En cuanto al campo de la ciencia, la función del Relativismo Budista es superar el dualismo, asociando el objeto estudiado a su contexto y a su observador. El científico místico formula sus observaciones y diagnósticos contextualizándolos y procesándolos incesantemente tanto en la órbita histórica de la Tierra viviente (Gaia) como en la inefable dimensión universal. En este sentido, el Pensamiento Complejo Budista es una ecología de la sabiduría compasiva (prajña-karuna), pues este Conocimiento Cumbre (Satori) interrelaciona los saberes que han sido separados y divididos en compartimientos, respetando siempre lo diverso pero sin olvidar la unidad dialéctica subyacente. El Maitriyana es entonces el conocimiento más ecológico, radical y multidimensional que existe, pues va a las raíces sistémicas de los problemas estudiados para descubrir las relaciones polidireccionales entre las partes y el Todo. Este pensamiento ecologizado religa a los objetos analizados, considerándolos por medio de la relación de autoorganización con su medio socioeconómico y político-cultural.

Al igual que Morin, la complejidad multidimensional del Relativismo Budista desarrolla el emerger de una nueva forma de microestructura social, dado que el aprendiz que se religa al Cosmos trasciende las relaciones familiares y afectivas, impulsando el surgimiento de una macroestructura revolucionaria que evoluciona a la sociedad primitiva materialista. Así, el Pensamiento Complejo Budista es el motor de un vehículo supremo que se dirige hacia nuevos horizontes, nutriendo el Propósito (Dharma) de la sociedad y de la Tierra (Gaia).

El Maitriyana concibe una acción dialéctica y ecológica, teniendo la capacidad de formular una estrategia que permite modificar el mundo e incluso lograr la evanescencia de las acciones negativas emprendidas por la civilización capitalista. No obstante, se trata de un pensamiento que reconoce su incompletud, generando su acción a partir de la incertidumbre de la existencia. Precisamente, el entendimiento racional de la ciencia materialista no puede aprehender la complejidad de lo Real, el cual no se ajusta a las limitaciones de la inteligencia ordinaria. Por lo tanto, la multidimensión de la complejidad existencial plantea la necesidad de resolver innovadora y dialécticamente las contradicciones dualistas. Más allá de los parámetros del pensamiento racional, el discernimiento del observador contemplativo se caracteriza por ser un conocimiento claro pero multidimensional, por lo que se trasciende el totalitarismo tanto de la religión como del Discurso académico. En este sentido, el Relativismo Budista constituye una dinámica subversiva y desestabilizadora del materialismo, iniciando una inacabable búsqueda de comprensión de los fenómenos de la existencia. Este Conocimiento Cumbre (Satori) se apoya en la aceptación de la muerte, y es por este motivo que el maestro espiritual afirma que existir es morir y renacer sin cesar.

Desde la perspectiva del Pensamiento Complejo Budista, el orden biológico es la evolución más alta del orden físico, mientras que el orden de la consciencia es el desarrollo más evolucionado del orden de la vida. De este modo, el orden espiritual es la organización de la consciencia que más se ha complejizado.

El Cosmos funciona como la vida a partir de la dinámica de la imperfección, impermanencia e insustancialidad, atravesando un constante proceso dialéctico de aparición y aniquilación. Concordantemente, existen otros tres fenómenos del entramado existencial. En primer lugar, la homeostasis es un principio de equilibrio físico-químico. En segundo lugar, la estructura disipativa es un principio de generación espontánea de orden a partir de la entropía. En tercer lugar, la autopoiesis es un principio de autoorganización. Estas ideas que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) desarrolla con el método de meditación existencial conforman un metaconocimiento.

Bajo la guía del Maitriyana se muestra la esperanzadora relación entre la ética espiritual y la complejidad existencial. La interrelación y multidimensionalidad de la vida y del Universo son un ineludible desafío para la ciencia materialista, puesto que la comprensión de la existencia requiere de saberes que no estén fragmentados o dispersos en disciplinas separadas. En este sentido, el Relativismo Budista es una sabiduría transversal, transdisciplinaria y multidimensional, por lo que su marco político y económico es transnacional y planetario. Al igual que la vida y el Universo, las comunidades humanas son también sistemas complejos.

La misión vital de la ciencia contemplativa es aprehender la incertidumbre, indeterminación e imprecisión de la existencia para poder afrontar la naturaleza absurda por medio de la acción ética y la lógica dialéctica-paradojal. Efectivamente, la idea de la meditación existencial de que el Universo es un sistema complejo e irreductible es una virtud extraordinaria, suscitando los grandes descubrimientos teóricos y prácticos de la conquista espiritual del mundo. A diferencia de la sed de dominio enquistada en la visión capitalista, el conocimiento contracultural del maestro espiritual favorece la Salvación, la evolución y el Despertar (Bodhi) de la humanidad. Todos los avances metafilosóficos de la ciencia mística desembocan irrevocablemente en el Pensamiento Complejo Budista, cuya estrategia se desarrolla de manera multidimensional y autorregenerativa. Como el Cosmos es un sistema imperfecto, incompleto y en vías de desintegración, el Conocimiento Cumbre (Satori) de la práctica contemplativa es fundamentalmente abierto y no estereotipado. Más allá de lo posible y lo imposible, lo creado y lo destruido, lo real y lo imaginario, la libertad y la opresión, la sabiduría y la ignorancia, la percepción multidimensional del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) proclama que el progreso es una noción dialéctica, incierta, reversible y problemática. Aunque el Maitriyana cree que el Universo no es fijo ni eterno, sabe muy bien de dónde procede, a dónde se dirige y por qué nació. El maestro espiritual, a través de la meditación existencial, enseña al sujeto a sentirse inmerso en el Cosmos, pues el Ser realmente le pertenece al Universo. En consecuencia, el conocimiento académico se revela como ineficaz ante el desafío de comprender el enigma de lo desconocido, lo cual requiere de un trabajo de invención y reconstrucción constante por parte de la reflexión contemplativa.

La reforma del pensamiento que instaura el Relativismo Budista es una evolución antropológica e histórica muy clave, pues implica una revolución mental más trascendente que la de Copérnico, Darwin y Freud. En toda la historia de la humanidad, nunca ha habido un movimiento con una responsabilidad tan abrumadora como la del Pensamiento Complejo Budista.

Según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), la reconfiguración del acto de pensar, del modo de conocer y del ejercicio de la enseñanza en todos los planos de la vida, constituye un requisito para la creación de un nuevo contrato social y de las estrategias necesarias para contrarrestar la lógica dualista que provoca el pensamiento mecanicista. La pseudorracionalidad parcial y cerrada de la lógica dualista se vuelve destructora del entendimiento verdadero debido a que impone un paradigma materialista para la ciencia y el desarrollo humano. En concordancia con Morin, el Maitriyana afirma que una racionalidad que ignore al Ser, a la subjetividad y a la vida es profundamente irracional.

El pensamiento, el conocimiento y la educación del futuro deben ser cada vez más globales, planetarios e interdependientes. De este modo, el paradigma del Relativismo Budista evanesce los principios de disyunción, reducción y abstracción en pos de la aventura de la reflexión metafilosófica y el pensamiento científico místico, caracterizándose por la conjunción dialéctica de saberes. Esta inteligencia espiritual reconstruye el lazo entre el objeto y el observador que el Discurso académico había dañado. Desde la perspectiva compleja del maestro espiritual, el ámbito académico produce una cretinización de alto nivel, puesto que no se suele producir un conocimiento cumbre (Satori) sino un saber manipulado por los gobiernos. Este es el motivo por el que el Pensamiento Complejo Budista es una nueva y prodigiosa lucha contra la ignorancia y engaño que promueve el Discurso académico, cuyas investigaciones y descubrimientos tienen un sentido meramente intelectual.

En contraste con la lógica clásica, el Maitriyana expresa la multidimensionalidad del razonamiento, cuyas potencialidades complejizantes van más allá del mero desarrollo del lenguaje. De esta manera, el conocimiento cumbre (Satori) del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) contextualiza lo singular y particular en relación con lo global y holístico.

A diferencia de la formalización de la ciencia económica, el Relativismo Budista es la ciencia más avanzada que existe porque ha resultado capaz de predecir las perturbaciones actuales, lo cual se debe a que está abierta a nuevos entendimientos y fortalece sus conexiones con el contexto social. De esta manera, el Pensamiento Complejo Budista es una necesaria reforma de la enseñanza y de la visión de la vida. Al mismo tiempo, la revolución de la enseñanza se funda en el principio rector de que un aprendiz no es un recipiente vacío para llenar sino una lámpara para iluminar. Para el Maitriyana, el aprendizaje no consiste en la mera acumulación de conocimientos sino en su reorganización existencial en función de objetivos más holísticos y humanistas.

En concordancia con Morin, el Relativismo Budista es una gran multidisciplina que trabaja por el bien de la sociedad y de la Tierra (Gaia), situando espacial y temporalmente a la condición humana en relación con el Cosmos, en tanto que el sujeto está compuesto de elementos físicos que se formaron en los orígenes mismos del Universo. Esto sitúa al aprendiz en un linaje cósmico, enseñándole que todo proceso de pensamiento y estado de consciencia debe posicionarse en relación con el Propósito (Dharma) de la Totalidad. Éste es el gran regalo que ofrece la ciencia mística a la cultura. El Propósito (Dharma) del maestro espiritual consiste entonces en enseñar a vivir y a comprender el significado del Cosmos. Al igual que Leibniz, el Pensamiento Complejo Budista percibe al Universo como una Totalidad con sentido, interrelacionada y unida por un hilo o sentido oculto. Esto implica que todo cuanto existe y se manifiesta tiene una razón, aunque la consciencia materialista no pueda llegar a percibirla. Según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), hay un Propósito (Dharma) por el que existe la vida, dado que nada se hace sin una razón.[8] Por este motivo, el maestro espiritual enseña que este Universo es el mejor de las combinaciones posibles del Multiverso, en tanto que el mal –el a pesar de o el no obstante– está permitido al ser una condición para que en la elección de lo posible pueda resultar la mejor. De esta manera, en el Maitriyana, la realidad es racional, continua y ordenada, incluso en sus paradojas esenciales, aunque no puede ser reducida a una sustancia única como cree la metafísica, pues lo Real debe ser pensado mejor como la óptima combinación de posibilidades que ha de admitir la máxima complejidad y diversidad.

Para el Relativismo Budista, la verdadera educación no consiste en transmitir técnicas o conocimientos productivos desde la perspectiva material, sino en mantener vínculos de Amor y libertad con otros y consigo mismo. Por ello, para el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), el arte es una escuela de vida que expone la complejidad de la existencia y de sus nexos. Así, el Pensamiento Complejo Budista forma ciudadanos del mundo, siendo una noción que se desprende precisamente del examen contemplativo de la humanidad y del planeta viviente (Gaia). El Maitriyana es entonces un Trans-humanismo cuya actitud de humildad considera al sujeto como un Ser-del-Universo, lo cual evanesce la ambición de dominio para dejar lugar a la misión de coexistir con la Tierra (Gaia). En este sentido, el Relativismo Budista afirma que el ser humano no ocupa una posición de privilegio sino de contigüidad y coexistencia con la naturaleza. Esto implica que si la humanidad va en contra de esa interexistencia provoca una ruptura del equilibrio armónico de la vida.[9]

El Pensamiento Complejo Budista es una forma de educación que inculca la visión cumbre de que toda multiplicidad contiene una Unidad subyacente, y viceversa. Por ende, el Maitriyana arraiga biológicamente a la humanidad al cuerpo de la Tierra (Gaia), dentro del cual la comunidad de seres humanos cumplen un mismo destino: ser el cerebro del planeta. Esta toma de consciencia ecológica que promueve el maestro espiritual es una Vía Ecológica (Gaiayana) que permite afrontar y resolver los problemas de la guerra, el colapso económico, la degradación cultural y el Apocalipsis medioambiental.

En concordancia con Morin, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) afirma que el pensamiento ordinario es ciego y conduce a la catástrofe, por lo que la reforma del pensamiento que instaura el Relativismo Budista no es una mera construcción intelectual sino una respuesta a la necesidad de supervivencia de la humanidad frente a las aterradoras y no-reguladas fuerzas del materialismo. De esta manera, el maestro espiritual resalta el papel de la educación para la reforma del estereotipado pensamiento académico, proponiendo una síntesis dialéctica de todas las disciplinas del conocimiento, como la psicología, filosofía, ciencia y política. Pero el Pensamiento Complejo Budista no trata de destruir las diferencias entre las disciplinas, sino más bien mostrar que todas forman parte de un sistema o Discurso mayor.

Al mismo tiempo, el Maitriyana prioriza el desarrollo de la autoconsciencia sobre la relación del Ser con el Universo, siendo esto fundamental no sólo para evanescer el egocentrismo sino también para transformar el mundo. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) afirma que la razón materialista posee un poder autodestructivo, un masoquismo inconsciente y una irracionalidad oculta que están enloqueciendo a la humanidad, desencadenando sin lugar a dudas el fin de la civilización capitalista. Junto al Discurso académico, la razón materialista funciona como un instrumento de poder y dominación sobre los pueblos, instaurando un orden capitalista como base de las burocracias y tecnocracias de la sociedad. Por tal motivo, el Relativismo Budista repudia toda racionalidad cerrada, coincidiendo con Morin en la necesidad de una evolución de la razón. Frente a los estragos de la irracional civilización capitalista, el Pensamiento Complejo Budista propone un tipo de conocimiento cumbre (Satori) y una visión no-mecanicista de la realidad. En consecuencia, el racionalismo místico cree que la razón progresa de un modo dialéctico y no-lineal, atravesando constantemente profundas mutaciones y reorganizaciones en el camino evolutivo. Desapegándose de la cultura materialista, cuyo paradigma vincular es el reduccionismo y el cálculo, el maestro espiritual apunta a cultivar una contracultura capaz de fecundar y dinamizar los nexos de lo antroposocial y lo antropolítico en pos del emerger de la civilización dhármica. Sin embargo, el Maitriyana reconoce que todo activista social con aspiraciones revolucionarias debe basar su conocimiento en un saber definitivamente abierto a la incertidumbre de la existencia.

El método de la meditación existencial del Relativismo Budista no parte del suelo firme de la metafísica o del materialismo, sino de un suelo de incertidumbre. Así, el fundamento científico contemplativo es el Fundamento Dinámico Vacío, que es la ausencia de todo fundamento perfecto, permanente y sustancial, aunque ciertamente no es la Nada Absoluta y Nihilista. El método del Pensamiento Complejo Budista tiene como misión encontrar la Verdad a pesar de la incertidumbre que ésta implica, por lo que la meditación existencial construye un pensamiento multidimensional que se nutre de la incertidumbre, superando simultáneamente la división dualista del individuo-objeto, naturaleza-cultura, ciencia-filosofía y vida-materia. Por ello, el método ecológico del Maitriyana resalta el papel activo del observador-conceptualizador en la construcción de la realidad. Así, el científico místico encarna la reivindicación del pensamiento ecologizado, pues considera que todo el conocimiento y dimensión de la humanidad debe estar esencialmente imbuido por una visión ecológica capaz de explicar lo viviente, lo social y lo espiritual. Al igual que Morin, este paradigma holístico del Relativismo Budista tiene una estructura no-disyuntiva, no-reduccionista y no-simplificadora, por lo que desafía al paradigma fundamental que rige el pensamiento ordinario.

El Pensamiento Complejo Budista instala un principio holístico de la existencia, arraigado en los torbellinos de transformación del presente por medio de la conjunción, la multidimensionalidad y la interacción con el Universo. A diferencia del insuficiente y mutilador paradigma materialista, de reducción y disyunción de la existencia, el Maitriyana es un metaparadigma místico que reclama la superación del dualismo, concibiendo los múltiples niveles de la realidad sin reducirlos a unidades elementales y leyes fijas. En concordancia con Morin, esto implica que la teoría del Relativismo Budista asume una posición metafilosófica marginal y solitaria, siempre apartada de la moda de pensamiento unidimensional en la que suele incurrir el Discurso académico, cuyas ideas simplonas y dementes no son más que un conjunto de concepciones mutiladoras que no sólo imperan en la filosofía sino también en las ciencias y en la política. En este sentido, el Pensamiento Complejo Budista se libera de la opresión del cretinismo universitario e ideológico.

Ante la certeza de que el Homo sapiens es todavía un ser primitivo en el plano del comportamiento y del espíritu, lo cual convierte en una superficialidad a su modo de pensar y vincularse con la realidad, para poder superar los problemas de la humanidad el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) propone una reforma del pensamiento. Así, el maestro espiritual enseña a afrontar la complejidad existencial con la ayuda de instrumentos como la práctica contemplativa, interrelacionando los diferentes saberes a fin de generar la Gran Cura (Mahanirvana) de los pueblos, guiándolos hacia la próxima era planetaria. Esta reforma del pensamiento y de la civilización requiere obviamente de una transformación necesaria de los sistemas y contenidos educativos, siendo algo que sólo ha sido puesto en marcha por las escuelas espirituales. En consecuencia, el Maitriyana afirma que el conocimiento sólo es correcto cuando contextualiza y sitúa globalmente su información, por lo que se diferencia del sistema de pensamiento dualista que impregna a la enseñanza académica y divide la realidad en compartimentos. Por ello, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) hace que los aprendices sean capaces de interrelacionar los distintos saberes generalmente clasificados en disciplinas independientes. Este compendio dialéctico paradojal es necesario para la Educación del Futuro, pues su reflexión transdisciplinaria expone problemas fundamentales que la humanidad ha ignorado u olvidado y que serán indispensables de resolver para formar a los seres humanos de mundo venidero. Al encontrar la Unidad que subyace a la multiplicidad, el maestro espiritual sostiene que la sabiduría compasiva (prajña-karuna) es fundamental para que acontezca la Educación del Futuro en todas las culturas y sociedades del mundo. Además, el saber científico místico sobre el cual se basan las propuestas del Relativismo Budista para situar la humanidad del futuro destapa profundos misterios y complejidades sobre la vida y el Universo. Aquí se abre un campo indefinible en el cual intervienen las teorías metafilosóficas de cara a la construcción de una nueva civilización. En pos de la visión espiritual, el Pensamiento Complejo Budista se ocupa de evanescer las cegueras del conocimiento académico que están apoyadas en el error y la ilusión (avidya-maya), indicando que la educación tradicional permanece inconsciente y ciega ante lo que es el conocimiento cumbre (Satori). Por ello, la meditación existencial del Maitriyana se trata de brindar lucidez a la mente del sujeto, introduciendo y desarrollando en la educación el estudio de los procesos y modalidades psíquicas y sociales del conocimiento verdadero. De este modo, en sus principios de un conocimiento correcto, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) observa la necesidad de promover una sabiduría compasiva (prajña-karuna) que aborde los problemas globales y fundamentales, interrelacionando a los conocimientos fragmentados en disciplinas para aprehender toda la complejidad holística de la existencia. Al igual que Morin, para el Relativismo Budista es necesario desarrollar la aptitud de la inteligencia espiritual para colocar todos sus saberes en un conjunto, enseñando los métodos de aprehensión de las interrelaciones e interdependencias entre las partes y el Todo.

El Pensamiento Complejo Budista enseña que la condición humana es a la vez biológica, psíquica, social y espiritual. Esta compleja unidad que es el ser humano no debe desintegrarse en disciplinas separadas, por lo que la educación verdadera sólo puede enseñar holísticamente el Propósito (Dharma) secreto de la humanidad. Así, la condición integral del ser humano debe ser el esencial objeto de estudio de la educación del futuro, reconociendo la Unidad compleja e indisoluble de la humanidad a partir de la reunificación de los saberes dispersos en las diversas ciencias y disciplinas del pensamiento.

El Maitriyana también enseña una identidad terrenal al ser humano, incorporando el destino planetario oculto como parte fundamental de la educación espiritual y del desarrollo de una nueva civilización ecológica. De este modo, uno de los mayores objetos de la educación debería ser la enseñanza de la historia intersolidaria de la Tierra viviente (Gaia), señalando la enorme crisis planetaria que enmarca la civilización contemporánea al confrontar a todos los seres humanos con el destino común de la extinción.

El Relativismo Budista enfrenta la incertidumbre de la existencia a través de la ciencia mística, cuya enseñanza comprende las paradojas estructurales de la realidad física. Para el maestro espiritual, la visión poética de Siddharta Gautama está más vigente que nunca, a pesar de que data de hace veintiséis siglos. Sin embargo, aceptar el indeterminismo esencial de la realidad no implica que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no pueda predecir el futuro del mundo, pues el examen contemplativo de los acontecimientos de la historia revela que nada es inesperado. Esto implica que si bien es desconocido qué resultado preciso habrá de ocurrir para la aventura humana, lo cierto es que sin la sabiduría compasiva (prajña-karuna) de la Espiritualidad Reconciliadora la civilización contemporánea se extinguirá, con lo cual se puede predecir el futuro de la humanidad y al mismo tiempo mantener la incertidumbre. Ergo, los seres humanos se extinguirán inevitable y prontamente a menos que se encaminen espiritualmente a una civilización socialista libertaria y ecológica, transmitiendo una educación de vanguardia que esté en concordancia con la incertidumbre de la época contemporánea.

El Pensamiento Complejo Budista enseña la comprensión mutua que es simultáneamente el medio y el fin de la comunicación. Por ello, la educación espiritual para la comprensión mística está completamente presente en la enseñanza del maestro espiritual, trabajando en pos de la reforma de la mente, de las ideas y de la sociedad. Tal es la tarea de la educación espiritual del futuro en su estudio sobre cómo evanescer las raíces, modalidades y efectos de la codicia, odio e ignorancia. En concordancia con Morin, este estudio metafilosófico es importante porque analiza las causas de los síntomas sociales de la discriminación, por lo que el Maitriyana se constituye como la base más segura para la educación por la paz, la justicia social y la ecología, siendo tareas a las que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) está ligado por una vocación esencial.

Concordantemente, el maestro espiritual presenta de modo holístico una ética de la especie humana basada en la convicción de que la educación debe conducir a una antropo-ética existencialista. En este sentido, la ética espiritual interrelaciona a la práctica socialista libertaria con una transformación de la especie humana, convocando a una ciudadanía terrestre y ecológica para ser la perspectiva protagónica del futuro. A diferencia de la moral, la ética enseñada por los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) busca el desarrollo y la transformación de la consciencia, de la especie humana y de la Tierra (Gaia). De este modo, el Relativismo Budista teoriza que las finalidades éticas y políticas del futuro establecen una relación de responsabilidad mutua entre los pueblos y la socialización por medio de la democracia directa, concibiendo así a la humanidad como una comunidad planetaria. La educación espiritual contribuye entonces a una toma de consciencia social de la Tierra viviente (Gaia), permitiendo que este Despertar (Bodhi) se traduzca en el compromiso de realizar la ciudadanía terrenal de la civilización venidera. Esta singular tendencia comprende la unidad dialéctica de la humanidad aún cuando se observa la diversidad cultural. A diferencia de la razón dualista, que no comprende la complejidad existencial, la razón mística no sólo reconoce los nexos fundamentales entre el individuo-objeto y el orden-desorden, sino que al mismo tiempo percibe que en el Universo existe una zona oscura, irracionalizable e incierta ante la mirada ilusoria del Homo sapiens. La razón mística del Pensamiento Complejo Budista no concibe oposición absoluta entre estos polos, sino más bien comunicación y complementariedad entre lo que aparece ilusoriamente como antinómico. De esta manera, la meditación existencial unifica inteligencia con afectividad, razón con intuición, mostrando el Camino evolutivo más allá del actual Homo sapiens demens.

El maestro espiritual enfatiza que es imposible revolucionar el mundo político imperante sin antes revolucionar primero las formas con que se organizan las mentes y las ideas. Por ello, el nuevo saber del Maitriyana exige profundas interrelaciones entre la microtransformación del aprendiz, la metatransformación de las ideas y la megatransformación de la organización social planetaria. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) admite entonces que la crisis actual del mundo es una estructura disipativa que encamina la humanidad hacia su muerte o hacia su renacimiento. Así, el Relativismo Budista prepara un verdadero nuevo renacimiento por medio de la evolución espiritual, enseñándole al ser humano cómo terminar con la prehistoria de la metafísica o el materialismo. Precisamente, el Pensamiento Complejo Budista enseña cómo llegar a la Edad de Oro planetaria, preparando a los pueblos para la era del porvenir radiante. El caos de la civilización capitalista permite precisar la necesidad de realizar esta tarea evolutiva, por lo que ciertamente no es una lucha quijotesca contra gigantes.

Al igual que el Rey Ashoka lo hizo hace más de dos mil años, el Maitriyana es un proceso de Cura Universal (Maha Nirvana) que busca la conquista dhármica del mundo, no por medio del autoritarismo sino a través de fundaciones de nuevos tipos de comunidad. Se trata de construir una Tierra Pura desde las bases, impulsando islotes de investigación frente al gran océano de la ignorancia política. Por lo tanto, en concordancia con Morin, el Relativismo Budista se esfuerza por elaborar un saber revolucionario que es una teoría antropo-cosmológica necesaria para toda posible concepción revolucionaria.

Hace dos mil seiscientos años, el Maestro Gautama constituyó el primer movimiento cosmopolita de la historia, estudiando en profundidad un modo ético de configurar una civilización pacifista, socialista, culta y ecológica. A diferencia del dilapidador Homo sapiens-consumans, que predomina en casi la totalidad de la humanidad, existe una pequeña elite evolucionada que se distingue completamente del resto: el Homo Spiritualis, el cual se desapega de la aventura tecnológica capitalista para abrir un horizonte cósmico, una posibilidad de transformación radical y una mutación insospechada para todos los pueblos. A pesar de que existen demasiadas variantes y tensiones como para poder prever qué va a suceder en el mundo post-apocalipsis, en concordancia con Morin, el Pensamiento Complejo Budista afirma que el maestro espiritual perfila el emerger de un ser cosmopiteco, que es un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) dotado de mayor consciencia y Amor para poder afrontar el Devenir y asumir la condición cósmica de la humanidad.

En este tipo de sujeto místico y evolucionado, el conocimiento supraindividual basado en la práctica contemplativa navega simultáneamente con un conocimiento plural y multidimensional que emerge de una síntesis de disciplinas entrelazadas. Concordantemente, el maestro espiritual no es sólo un Ser Despierto (Buddha) sino también un sujeto plural, globalizado y cosmificado, siendo una persona fértil y flexible que puede analizarse filosófica, antropológica y sociológicamente, aunque sin ser descontextualizado de sus múltiples relaciones con el mundo. Es aquí donde el Maitriyana introduce a la transdisciplinariedad como herramienta práctica y teórica de un paradigma plural y multidimensional. Por ello, la transdisciplinariedad metacadémica del Relativismo Budista conduce a un crecimiento verdadero del saber que hace posible toda mirada holística del Ser y del Multiverso. Únicamente una inteligencia transpersonal que comprenda la dimensión planetaria de los conflictos contemporáneos puede hacer frente a la complejidad de la existencia y al desafío de la autodestrucción capitalista de la especie humana. En tal contexto, la vida de la Tierra (Gaia) está seriamente amenazada por una tecnociencia materialista que sólo obedece a la demente lógica del consumo y de la acumulación.

El Pensamiento Complejo Budista es un saber transdisciplinario sin precedentes en la historia de los pueblos, representando la esperanza de un crecimiento extraordinario y de una mutación cognoscitiva de la especie humana. Basándose en el conjunto de principios fundamentales de la comuna transdisciplinaria (Sangha) la humanidad del futuro podrá constituir un nuevo Contrato social. Al mismo tiempo, la actitud transdisciplinaria reconoce la existencia de diferentes niveles y lógicas de la realidad, por lo que la existencia es estructuralmente irreductible. La transdisciplinariedad del Maitriyana es la síntesis dialéctica de las disciplinas, emergiendo como una articulación paradojal que ofrece una nueva visión del Ser y del Universo. Así, la transdisciplinariedad del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no busca el dominio de varias disciplinas, sino más bien desarrollar una apertura de las disciplinas a aquella sabiduría compasiva (prajña-karuna) que las atraviesan y trascienden. La clave de la transdisciplinariedad del Relativismo Budista reside en la síntesis semántica y operativa de los conceptos a través y más allá de las disciplinas, lo cual presupone desarrollar una racionalidad abierta y también relativizar la objetividad. La visión de la transdisciplinariedad del Pensamiento Complejo Budista es abierta pues trasciende el dominio de las ciencias materialistas con su diálogo reconciliador hacia el humanismo, el arte, la literatura, la poesía y la experiencia mística. Aproximándose más allá de la inter y multi-disciplinariedad, la transdisciplinariedad del Maitriyana es multirreferencial y multidimensional, pues no excluye a la existencia del entramado espaciotemporal. La transdisciplinariedad del Relativismo Budista no sólo constituye una metafilosofía y una ciencia mística sino también una Nueva Vía Espiritual (Navayana) que resalta la dignidad del orden planetario y cósmico. Por ende, inculcar una identidad terrestre es un imperativo de la transdisciplinariedad del Pensamiento Complejo Budista, la cual tiene como objetivo transmitir el modelo de ciudadano del mundo o Ser transnacional que encarna el maestro espiritual. En este sentido, la investigación de la meditación existencial conduce a una actitud de Espiritualidad transdisciplinaria y transcultural. La educación espiritual no privilegia el conocimiento abstracto, sino que enseña a contextualizar, concretar y globalizar el saber a través de la transdisciplinariedad del Maitriyana, la cual valoriza la función de la intuición y la contemplación en la transmisión de los conocimientos. Esta ética transdisciplinaria fomenta toda actitud de diálogo y discusión metafilosófica y metacientífica, pues la actitud dialéctica conduce a una comprensión sintética fundada sobre el respeto por la unidad de toda la Tierra viviente (Gaia). El rigor en la argumentación, la apertura a lo desconocido y la tolerancia a lo diferente constituyen las características fundamentales de la actitud y visión transdisciplinaria del Relativismo Budista.

El método del Pensamiento Complejo Budista se basa en el carácter dialéctico paradojal del saber. Por ello, para el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) sólo es posible pensar-en-movimiento a través de fórmulas dinámicas establecidas por la lógica paradojal, siendo un incesante ejercicio del pensamiento constructivo y de la contracultura existencial como ámbito general del conocimiento cumbre (Satori). Así, la enseñanza metafilosófica del maestro espiritual parte de cinco principales ejes temáticos: lo holístico, la epistemología compleja, la transdisciplinariedad, la antropología planetaria, la complejidad aplicada, la ciencia mística y la educación existencial.

En concordancia con Morin, el Maitriyana considera que no hay destino sino un sentido para la existencia de la humanidad, pues ésta es esencialmente incierta. Sin embargo, el Relativismo Budista enfrenta esta incertidumbre por medio de estrategias revolucionarias orientadas tanto al cambio como a nuevos saberes. Así, la clave de la enseñanza del Pensamiento Complejo Budista constituye este abordaje de la incertidumbre de la vida, creando la posibilidad para el metapensamiento y el conocimiento cumbre (Satori) que constituye el principal derecho existencial del aprendiz y también el objeto de estudio de la Filosofía Perenne. Por lo tanto, la ciencia mística no niega al ser humano la aptitud, el derecho y la capacidad para poder transformarse y descubrir su Verdad.

Frente a las resistencias del Discurso académico, el saber plural y expansivo del Maitriyana proclama incesantemente que debe prepararse una reforma del saber como modo de encarar los desafíos de un Universo cada día más evolucionado y complejo. Esta nueva reforma responde a las necesidades existenciales propias de la prosecución de la transpersonalización, en el sentido de ser una fuerza de comunión para ecologizar la civilización y transformar a la especie humana. Para el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) este proceso de transpersonalización implica vivir poéticamente. Como esto vuelve inevitable una confrontación o diferenciación con el pensamiento académico, por aludir éste al reduccionismo y mecanismo, el Relativismo Budista es transdisciplinario, interrelacional y solidario, organizando amplitudes conceptuales en pos de un saber suprahumano. De esta manera, el maestro espiritual concibe la lógica de la complejidad como una lógica dialéctica-paradojal que trabaja sobre la incertidumbre, abrazando la imperfección, impermanencia e insustancialidad.

El Pensamiento Complejo Budista es el antídoto de la enfermedad degenerativa de la mente tanto religiosa como racional, evanesciendo los males de la metafísica y el nihilismo para que el sujeto adquiera una visión plena de lo Real. La meditación existencial apunta precisamente a enseñar al aprendiz a abandonar tanto la creencia como la racionalización, dejando de considerar al mapa como si fuera el territorio. Así, en el Maitriyana, lo Real nunca es absorbido por un sistema coherente de ideas.

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) ofrece una experiencia profunda de comunidad de destino entre todos los seres humanos, instaurando un sentimiento que unifica la solidaridad y la fraternidad para todo el mundo. Sin embargo, el nexo entre el Relativismo Budista y la compasión es fluctuante y maleable, pues el Universo simultáneamente ampara y amenaza a la subjetividad. El sujeto existe en una realidad en la que únicamente es reconocido por unos pocos seres vecinos y empáticos. Así, según el Pensamiento Complejo Budista, sólo en la comunicación compasiva es donde el ser humano puede encontrar el Sentido de Propósito (Dharma) a su existencia subjetiva.

A lo largo de dos mil seiscientos años, los maestros espirituales han mantenido la esperanza de un pensamiento verdaderamente integrado, enfatizando que la práctica contemplativa es tanto el desafío como la respuesta, y tanto el problema como la solución al misterio de la vida. El Maitriyana reconoce a la práctica de la meditación existencial como un pensar complejo que trasciende el dualismo y las contradicciones internas de la mente. Ante la acusación académica de plantear una antinomia entre la simplicidad imperfecta y la complejidad perfecta, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) responde que lo complejo incluye la imperfección porque no descarta la impermanencia e insustancialidad, al mismo tiempo que abraza la incertidumbre y la irreductibilidad. Por lo tanto, el Relativismo Budista sostiene que la existencia es la unión dialéctica de la simplicidad y de la complejidad, sintetizando los procesos reduccionistas de selección, jerarquización, separación y certidumbre con los procesos globales de incertidumbre, comunicación, articulación y reconciliación. A diferencia del Pensamiento Complejo Budista, la ciencia materialista se funda en la idea de que la complejidad fenoménica debe ser resuelva a través de principios y leyes simples y generales, reprimiendo a la complejidad de lo Real para únicamente basarse en la simplicidad de la mente ordinaria. En cambio, La complejidad existencial provoca y convoca a una reforma del pensamiento y a una transformación en el paradigma central del conocimiento que es semejante a un giro desde el antropocentrismo al ecocentrismo.

En lo referido a la visión del Universo, la ciencia mística se basa en tres ejes fundamentales: el Orden Implicado, la interrelación de todos los procesos y la lógica dialéctica-paradojal. No obstante, el Orden es producto de la imperfección divina y no del determinismo absoluto, el cual es una indemostrable creencia metafísica de la ciencia materialista. En cuanto a la interrelación sistémica del Cosmos, el dogma es conocer e interconectar. Por ello, la ciencia mística se desarrolla según la síntesis de las grandes ciencias de la física, biología y geología, pues el Maitriyana origina relaciones nuevas con otros compartimentos del saber. Así, la interconectividad entre ciencia, filosofía y arte se instituye como una necesidad imperiosa para toda metafilosofía y ciencia contemplativa.

En la ciencia mística del Relativismo Budista no hay una separación entre el observador, el acto de observación y el fenómeno observado, pues se comprende que el conocimiento es un proceso no-lineal y no-objetivo. De este modo, el conocimiento cumbre (Satori) implica el renacer de la subjetividad eliminada por la ciencia materialista, nunca considerando al ser humano como una perturbación o ruido en la visión de la realidad. La lógica dialéctica-paradojal, la interrelación y el Orden Implicado le aportan a la ciencia mística la incertidumbre existencial en la que se basa y en la cual introduce al ser humano como parte del entramado espaciotemporal. Dado que este resultado es brillante, pone en duda los principios que fundamentan el determinismo y la separatividad. Por lo tanto, el maestro espiritual subraya la presencia de un Orden oculto que subyace en todos los niveles del Universo, a pesar del desorden explícito en lo microscópico, lo social y lo cosmofísico. Esto se debe a que el Cosmos no está construido de procesos deterministas, sino de bifurcaciones, casualidades y crisis, lo cual significa que la realidad es una síntesis dialéctica de orden y desorden, Propósito (Dharma) y libertad. Así, al no existir ni un orden y ni un desorden absoluto, se posibilita la creación y lo nuevo, demostrándose que la separación o dualismo conduce a un conocimiento insuficiente y mutilado. En cambio, el Pensamiento Complejo Budista transmite la paradoja que trasciende al dualismo entre orden y desorden, estableciendo que el Universo es una síntesis de ambos aspectos que varía según el lugar, el momento y la perspectiva de la observación.

La primera teoría revolucionaria de la ciencia mística tuvo lugar en la Espiritualidad Budista hace dos mil seiscientos años con la visión sistémica de los ecosistemas de la Tierra (Gaia) entendida como un superorganismo autorregulado. La segunda mutación de la ciencia mística comenzó con la consideración del Universo como un sistema mucho más complejo y autorregulado que la misma biosfera. Así, el Maitriyana se preocupa por la historia y las transformaciones del Cosmos, meditando sobre su sentido y Propósito (Dharma). De esta manera, el Relativismo Budista retoma la tradición metafilosófica, reflexionando sobre el sentido de la realidad.

Durante miles de años el conocimiento de la ciencia mística tuvo la misión de esclarecer la complejidad de los fenómenos existenciales con el fin de revelar el metaorden al que obedecen. El método contemplativo del Pensamiento Complejo Budista es una travesía a través de los saberes espirituales para probar la idea de que la ciencia mística nace y se desarrolla sobre la base de un principio de complejización. Todo saber místico desoculta la unidad dialéctica y el Orden Implicado (Chidakasha) que subyace a la multiplicidad, singularidad, incertidumbre y desorden de los fenómenos del Universo. Ante esa necesidad de conocimiento cumbre (Satori), la ciencia mística aporta un cuidado por la verificación mediante la experimentación y también a través de un modo de pensamiento dialéctico-paradojal que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) define como principio de complejización y que permite comprender lo Real como un complejo de complejidades. En este punto, la práctica multidimensional del Maitriyana tiene la necesidad de disipar las ilusiones que consideran que este conocimiento conduce a la completud y a la eliminación de la complejidad. Mientras que el pensamiento académico desintegra la complejidad de lo Real por medio de una visión simplista, mutiladora, reduccionista, unidimensional y cegadora, en cambio, el Relativismo Budista integra lo más posible los modos del pensamiento a través de una percepción del principio de imperfección, incertidumbre, impermanencia, interconexión e incompletud de la existencia. De esta manera, el Pensamiento Complejo Budista está impulsado por la relación dialéctica entre la comprensión de que todo conocimiento es esencialmente inacabado e incompleto y la aspiración a un saber integral, no-dualista, sintético y reconciliado.

A diferencia de lo complicado, que la ciencia materialista puede simplificar, lo complejo es irreductible, siendo ante todo un pensamiento que vincula y articula. Mientras el modo de pensar dualista divide el campo del conocimiento en disciplinas separadas y aisladas, el Maitriyana es un modo de religación metafilosófica, reponiendo los objetos del conocimiento al contexto global al cual pertenecen.

En concordancia con Kant, el maestro espiritual muestra los impasses fundamentales de la razón ordinaria, considerando que este problema debe enfrentarse con el ingreso en una nueva lógica que integre las contradicciones, trascendiendo la lógica tradicional por medio de las transgresiones necesarias que representan el progreso de una racionalidad abierta o vacía. Concordantemente, esta nueva lógica, que es dialéctica-paradojal, tiene el Propósito (Dharma) no sólo de religar el ámbito de los saberes dispersos sino también de unir la vida y la muerte. Como han percibido Gautama y Morin, se vive de muerte y se muere de vida, siendo éste el proceso continuo de rejuvenecimiento o reencarnación. Esta formulación permite al aprendiz poder unir lo que el pensamiento académico mantiene de forma dualista. Sin embargo, esta necesaria reforma del pensamiento no puede ser producida por la fuerza, sino que más bien debe ser la conclusión lógica del propio curso de la historia de la humanidad, siendo el paso desde el paradigma materialista al paradigma reconciliador. Por lo tanto, la transformación del pensamiento consiste en el acontecimiento de un paradigma de religación, conjunción e interexistencia, lo cual inexorablemente presupone una reforma de la educación que ayuda al sujeto a salir del círculo vicioso (samsara).

Dado que la complejidad fenomenológica de la existencia no puede ser pensada con los principios simples del materialismo, el Relativismo Budista utiliza como método nuevo a la reflexión de la meditación existencial. Así, la humanidad se encuentra saturada de problemas que no puede resolver sin antes enfrentar dos posibilidades: por un lado, la autodestrucción y regresión generalizada de todos los pueblos; y por otro lado, un cambio de sistema y una evolución de la especie. Sin rechazar las ideas de claridad y orden, el Pensamiento Complejo Budista rechaza el determinismo, en tanto que el autodescubrimiento, el conocimiento y la acción se fundamentan en la impredecible Libertad existencial. De hecho, el Maitriyana enseña que todo lo que sucede en la vida es fundamentalmente inesperado, sacudiendo la pereza mental del aprendiz para darle una lección existencial.

Según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), la humanidad puede evolucionar a través del método contemplativo, el cual es un sistema supramental que produce una mutación en la especie. Primero, cuando un sujeto se convierte en un aprendiz espiritual, incurriendo en prácticas analíticas-existenciarias, acontece una reforma genética que cambia la estructura de la subjetividad. Luego, tras el aprendizaje de ideas y teorías de extraordinaria fertilidad conceptual y libertaria, cuando el sujeto se transforma en un maestro espiritual, no sólo se confronta e impugna las ilusiones y males del mundo, sino que además deviene una última reorganización genética que cambia nueva y definitivamente la estructura de la mente con el Despertar (Bodhi).

Obviamente, sin los aportes del método de meditación existencial no es posible intentar incursionar en la aventura del Relativismo Budista, el cual es el mejor conocimiento capaz de aprehender una solución antropobiocosmológica al problema de la existencia para así constituir una constelación paradigmática de ideas singulares y revolucionarias. Para el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), el método contemplativo ilustra progresivamente el sentido de la vida y del Universo mientras que produce una reforma de los principios del conocimiento psicológico, filosófico y político, renovando el pensamiento epistemológico y ecológico con la contracultural visión sistémica de la realidad. A partir de las ideas básicas del Pensamiento Complejo Budista, el maestro espiritual se embarca en un Camino que comprende a la vida como una autoorganización de lo físico y lo biológico. Así, el método de la meditación existencial suscita irremediablemente un entendimiento de síntesis dialéctica de las ideas, asociando el Caos con el Cosmos en una suerte de caosmos. La realidad física es entonces producto de una impermanencia organizadora, siendo el Universo un continuum complementario de orden-desorden-interacción-organización. Por ello, el Maitriyana introduce la reconciliación de los opuestos, contradicciones y antagonismos internos con la idea de organización. De igual manera, la vida resulta ininteligible en caso de prescindir de la mirada dialéctica, pues los organismos viven de muerte y mueren de vida, siendo interdependientes y autoecoorganizadores. En consecuencia, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) afirma que la relación entre el aprendiz, la especie humana y la sociedad es también dialéctica, en tanto el ser humano posee genes e ideas que lo poseen. Irremediablemente, la humanidad es engendrada por la sociedad que ella misma engendra. La autoorganización y autoproducción de lo viviente, a su vez, sólo puede concebirse a partir de la relación holográfica entre las partes y el todo, lo cual obviamente implica un abordaje dialéctico-paradojal del científico místico para poder estar abierto al aprendizaje de lo desconocido.

Sin embargo, la dispersión representa la amenaza permanente para la apertura y búsqueda del Relativismo Budista, cuyo Propósito (Dharma) es la aprehensión de la multiplicidad y devenir de lo Real. Por ello, el maestro espiritual nunca detiene su proceso de instrucción propia, estimulando una reflexión que desborda a todo estado de consciencia ordinario (ECO). En cambio, el estado de consciencia ampliada y superior (ECAS) tiene una relación directa con lo inacabado e inacabable, pues, como ha señalado Newton y Morin, si lo que sabemos es una gota debemos lanzar las redes para intentar pescar en el océano de lo que ignoramos.

El Pensamiento Complejo Budista puede elaborar el método contemplativo porque logra una confluencia y un enlace con la contracultura y el humanitarismo, articulándose simultáneamente con otros saberes disciplinarios. La experiencia de la ciencia mística brinda la posibilidad de comprender la importancia antropológica de transformar multidimensionalmente la sociedad y crear una nueva civilización. Además, la experiencia mística de la sociología del presente incita a no disolver los acontecimientos concretos de la existencia en abstracciones del pensamiento. Concordantemente, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) manifiesta que también la experiencia en política libertaria aporta una potente sabiduría compasiva (prajña-karuna) para evitar el error y la ilusoriedad que caracterizan a las ideas y creencias tradicionales. Así, los científicos místicos poseen medios experimentales y lógicos para incluir lo irracional, lo dialéctico y lo paradojal a su visión de la existencia. Esto se debe a que no es posible comprender correctamente los fenómenos y acontecimientos de la realidad por medio de laboratorios artificiales, en tanto que la existencia es un laboratorio incontrolable sometido a los torbellinos de lo impredecible.

Ergo, incorporando la política libertaria y las humanidades, el Maitriyana se proyecta como un paradigma y una contracultura sistémica que utiliza herramientas conceptuales transformadas, articuladas y complejizadas. Por ello, el método de meditación existencial produce una nueva cultura y un nuevo tipo de conocimiento a partir de cuatro aportes centrales: la filosofía dialéctica, la teoría de sistemas, la reflexión existencialista sobre la ciencia y la reflexión epistemológica suscitada por la revolución cuántica, cosmológica y ecológica del pensamiento.

En concordancia con Morin, el Relativismo Budista produce una expansión científica de la filosofía y un desarrollo filosófico de la ciencia. Así, el conocimiento cumbre (Satori) no tiene fin debido a que es inacabado e inacabable, pero también debido a que conduce a lo desconocido, lo indecible y lo inconcebible.

A lo largo de todo el trabajo contemplativo se sobrepasan los límites del entendimiento humano consciente, los límites de la lógica dualista y los límites del conocimiento superficial, aproximándose a una dimensión mística más allá de lo concebible y pensable, donde se diluyen las separaciones materialistas del espaciotiempo. El Pensamiento Complejo Budista disuelve y descompone la realidad material a través de un conocimiento inacabado e inacabable. Así, todo sujeto que entra en la investigación de la meditación existencial percibe cómo se le impone un mayor compromiso con el saber, pues se le convence de que es posible construir una visión holística del ser humano, del mundo y del Universo. A diferencia de los feudos cerrados del ámbito académico, el Maitriyana aborda las cuestiones fundamentales de la existencia, considerándolas como concretas y operacionales, en vez de remitirlas a la incompetente y especulativa esfera de la filosofía tradicional o al ilusorio y mitómano campo de la religión. Esto significa que los sabios de la ciencia mística abordan toda cuestión fundamental por medio de una perspectiva metafilosófica. El maestro espiritual, a través de la práctica contemplativa, satisface la necesidad histórica de desarrollar un método que detecte y desoculte las uniones, articulaciones, implicaciones, imbricaciones, interdependencias y complejidades de la existencia. Si bien esta tentativa progresista y revolucionaria es marginal ante la visión de la ciencia materialista en crisis, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) descubre perfectamente que es vano limitarse a sólo polemizar contra los errores del Discurso religioso o académico, pues éstos renacen continuamente de principios materialistas que son estructuralmente ilusorios y que olvidan u ocultan la Verdad por medio de ideas autodefensivas. Así, no sólo se debe refutar al materialismo académico sino también proponer un nuevo Fundamento superador del antiguo. Por ello, tanto el metafilósofo como el científico místico proponen al Relativismo Budista como el singular principio organizador del conocimiento del futuro. Para esto resulta vital desaprender, reorganizando el sistema mental para aprender a aprender, pues el proceso de desarrollo espiritual no consiste en la acumulación sino en desaprender.[10] El método contemplativo que aporta el maestro espiritual es lo que enseña a aprender a aprender, y es por este motivo que la meditación existencial es un metaprendizaje. Sin embargo, el aprendiz no inicia su Camino espiritual con este método sino con el rechazo consciente a los modelos del pensamiento simplificador materialista, partiendo con la voluntad de no ceder ante los mecanismos de la idealización, la racionalización y la normalización. Así, el Pensamiento Complejo Budista es una senda en espiral dialéctica, pues se inicia con una interrogación y un cuestionamiento profundo, para luego proseguir a través de una reorganización conceptual y teórica que desemboca en la idea de un método contemplativo que permite una travesía de pensamiento y acción articuladora de lo dividido, disperso y oculto. En este sentido, el método de la meditación existencial se diferencia de la metodología reduccionista de la ciencia materialista en crisis. Así, el Maitriyana emerge frente a esta crisis del pensamiento para ofrecer una solución más allá de esta.

En concordancia con Morin, la práctica y teoría del Relativismo Budista es una Vía radical que responde a las crisis radicales de la humanidad, investigando y desarrollando una visión integradora de la psicología con la filosofía, pero también una articulación con la ciencia, la antropología, la sociología y la política, lo cual reorganiza toda la estructura del saber dentro de un paradigma reconciliador. Para poder abordar este problema fundamental el sujeto debe reconciliarse con el presente, atravesando el campo de lo ilusorio para llegar a lo Real, que no es más que la propia interexistencia sujeto-objeto.

El Pensamiento Complejo Budista no sólo se propone regenerar el saber a través del conocimiento cumbre (Satori), sino también reconstruir todo lo que ha destruido la civilización capitalista, reformulando así la comprensión de la identidad humana. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) considera que cuanto menos mutilador y simplista sea un pensamiento más rica y compleja será la visión de la subjetividad. A diferencia del pensamiento parcial y unidimensional, que ha traído sufrimientos en la vida de los pueblos, el Maitriyana transforma el mundo intelectual al mismo tiempo que se convierte en una Vía de Cura (Nirvanayana) para la vida cotidiana de la humanidad. En consecuencia, el propósito del maestro espiritual es lograr el ejercicio de una ética del conocimiento que dé respuesta a los interrogantes existenciales para crear una nueva identidad que sirva como punto de partida para la evolución de la especie. Así, el Relativismo Budista indica que la especie humana entrará próximamente en una Era planetaria donde todos los pueblos y civilizaciones se encontrarán interconectados permanentemente con la Tierra (Gaia), pues ésta es la única salida a la barbarie capitalista. Dado que la humanidad se encuentra en la prehistoria del espíritu o pensamiento consciente, el Pensamiento Complejo Budista busca que el aprendiz deje de someterse a las modalidades mutiladoras y disgregadoras del saber, enseñándole a pensar de manera integral.

En este sentido, por medio de la guía del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), la humanidad debe transformar su naturaleza autodestructiva que lo impulsa a querer dominarlo todo. Por lo tanto, prontamente se debe aprender una ética del Desapego y del cuidado de sí mismo, deteniendo el deterioro del campo de la vida planetaria, pues la civilización capitalista ha disminuido progresivamente la diversidad biológica junto con un incremento en la deforestación y la desertización. Como el ser humano no es dueño de la Tierra (Gaia), el maestro espiritual reclama que se recupere un sentido de finitud y respeto por la vida, renunciándose a la ilusoria búsqueda de omnipotencia infinita. De este modo, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) proclama que los países desarrollados de la civilización capitalista se caracterizan por un grave subdesarrollo psíquico, moral, intelectual y espiritual, lo cual puede ser percibido claramente en la agresividad miserable del Discurso académico donde proliferan ideas ilusorias y dualistas que hacen perder el sentido fundamental de la responsabilidad global. En consecuencia, en los pueblos materialistas predomina un tipo de miseria neurótica (dukkha) que paradójicamente se acrecienta con la avidez de abundancia y ocio. El maestro espiritual llega entonces a la conclusión ética de que el subdesarrollo mental, emocional y social incluye a los principales países capitalistas, siendo la reforma socialista libertaria un paso clave en la transpersonalización y evolución de la humanidad.

El Maitriyana plantea incesantemente la necesidad de abandonar la visión de una humanidad dueña y poseedora de la Tierra (Gaia), no sólo porque históricamente esto ha producido violencia y destrucción irreparables, sino también porque tales daños actúan retroactivamente sobre la misma esfera humana. La barbárica conquista de la naturaleza, lejos de humanizar la Tierra (Gaia), instrumentaliza la vida a la vez que degrada a su agresor. El Relativismo Budista no le niega al ser humano su derecho a la acción en el mundo, pues únicamente pide que se evolucione hacia el Homo Spiritualis. Tampoco se rechaza el humanismo, en tanto que sólo se remarca la necesidad de transpersonalización, simultáneamente nutriendo y refundando al sujeto en la realidad viviente de la suprahumanidad espiritual. Se trata de sustituir el mito metafísico del ser religioso por el meta-mito complejo del maestro espiritual. En pos de una antropología existencial, el Pensamiento Complejo Budista plantea la necesidad de destruir la separación entre la antroposociología y el campo de la vida, advirtiendo que tal apertura debe proteger la originalidad, la irreductibilidad y la especificidad antroposocial al mismo tiempo que la alimenta, la enraíza y la funda en la Tierra viviente (Gaia). La antroposociología debe abrirse a la realidad de la naturaleza, introduciendo una visión compleja de la vida a fin de desarrollar una perspectiva más ecológica y espiritual de lo humano. En el seno de dicha antroposociología existencial, la definición del ser humano evolucionado debe ser doble: el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). Ambos términos están asociados remitiéndose y coproduciéndose al ser constituyentes de un mismo bucle que ocupa enteramente al Homo Spiritualis-Compatiens. Esta definición antropológica existencial significa que el ser humano biológico-cultural no es un fin sino sólo un Camino o puente hacia la transhominización, la cual posibilitaría la superación de la civilización capitalista para alcanzar una Edad dhármica planetaria de civilización socialista libertaria.

El Maitriyana es mucho más que una receta que aporta el maestro espiritual, pues se trata realmente de un llamado a la civilización de la sabiduría compasiva (prajña-karuna). El egoísmo psíquico implica ideas dualistas y consumismo social, por lo que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) muestra el sendero hacia la evolución sublimadora de estos impulsos bárbaros, transmitiendo una forma de reconciliación interior con lo reprimido, una forma de convivencia entre las ideas y una forma de bienestar entre los pueblos. Así, la integración de las relaciones sociales conduce a la bondad y la evolución, pues se trata de una sensibilidad increíble por el otro y no un mero milenarismo apocalíptico. En definitiva, se trata de percibir lo Real, vislumbrando el final de una etapa y el inicio de un nuevo mundo.

El maestro espiritual considera que la fraternidad y la compasión son sociológicamente vitales para el desarrollo de sociedades complejas. Esta gran revolución, metamorfosis y cambio de estructura se efectúa primero con un proceso de descomposición y luego con un proceso de recomposición. Estas fuerzas de destrucción y recreación convergen sinérgicamente. Por consiguiente, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) cree que toda revolución verdadera se realiza espontáneamente, pues se trata profundamente de una mutación creadora y una organización nueva que no ignore la Libertad esencial del aprendiz. De esta manera, se refundará la noción del ser humano no sobre el mito antropocéntrico sino sobre la realidad transcultural de la Espiritualidad.

El Relativismo Budista lucha contra la simplificación materialista, pues los procesos simplificadores no deben reinar al pensamiento, en tanto que las simplificaciones ocultan los signos, las complejidades y los misterios de la vida. Ergo, para que las sociedades puedan deconstituirse como culminación planetaria del imperio hegemónico capitalista y luego puedan reconstituirse como una confederación civilizadora del Propósito (Dharma), más que un programa o un proyecto político preciso, es necesario el acontecimiento de los principios espirituales que permiten la apertura de ese Camino de realidad liberadora. En este sentido, se comprende lo que durante dos mil seiscientos años el maestro espiritual ha comprendido como antropolítica, que es una metapolítica para una civilización planetaria de desarrollo socialista y ecológico. A diferencia de la idea de desarrollo capitalista de base tecnoeconómica, medida por indicadores de ingresos y crecimiento material, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) propone un modelo de desarrollo humano inspirado en la paz, la justicia social, la educación y la ecología. Esta visión existencial-libertaria supone que el estado actual de las sociedades capitalistas no constituye el sentido final de la historia humana. En cambio, el desarrollo sustentable y medioambiental no sólo modera al tecnodesarrollo y toma en consideración el contexto ecológico, sino que también cuestiona los principios egocéntricos del capitalismo.

En un mundo que forzosamente se ha occidentalizado como parte de la colonización capitalista, el Pensamiento Complejo Budista propone un modelo de desarrollo que no ignora el aspecto incalculable e inmensurable de la vida, como la felicidad, el Amor y el Despertar (Bodhi). Esto implica que la satisfacción no es medida según el criterio del crecimiento material o la productividad monetaria, sino que es definida únicamente en términos cualitativos, reconociendo las cualidades de la existencia más preciadas, como la solidaridad y el resto de los medios éticos.

Mientras que el irracional Producto Bruto Interno (PBI) únicamente contabiliza como positivas las actividades generadoras de ingresos monetarios y desarrollo tecnoeconómico, el maestro espiritual propone a la Felicidad Bruta Interna (FBI) como el índice que mide el desarrollo ético y psíquico de un pueblo. Así, a diferencia del Discurso académico y su relación con la avidez por el lucro, el desarrollo socialista y ecológico provoca la recuperación de la solidaridad y engendra un conocimiento cumbre (Satori) que es especialmente capaz de aprehender la multidimensionalidad de la existencia. Esto significa que la educación tradicional aporta saberes que no contribuyen al desarrollo verdadero de la humanidad, por lo que sólo el Maitriyana ofrece una capacidad para reconocer y resolver los problemas globales y fundamentales del mundo. Ante esta situación, desde hace dos mil seiscientos años, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) sugiere que la noción de desarrollo debe estar dirigida por la idea de la antropolítica, que es la idea de una metapolítica de la humanidad evolucionada y de la civilización planetaria. En este sentido, al igual que Morin, la política de lo espiritual tiene como misión urgente realizar un proceso de socialización de la Tierra (Gaia). La metapolítica de la civilización planetaria tiene como Propósito (Dharma) la superación dialéctica de la civilización capitalista y la consumación de un proceso de socialización libertaria de los pueblos que integre las contribuciones experienciales de todo el mundo. Dicha metapolítica de la civilización venidera es necesaria para el propio sistema económico, político y cultural, el cual ha padecido el dominio del lucro por sobre todos los aspectos de la vida social. Esto significa que el Relativismo Budista propone el dominio de la calidad sobre la cantidad, criticando la vida de las megalópolis y valorando más a las zonas rurales cooptadas por la industria agropecuaria.

Cuando el maestro espiritual contempla el contexto percibe que la antropolítica y la identidad terrestre no pueden concebirse sin el Pensamiento Complejo Budista que es capaz de interconectar nociones separadas y saberes compartimentados dentro de una articulación organizadora integral que reconcilie los elementos de lo global. Claramente, esto es la reforma del pensamiento que es necesaria para la comprensión del contexto mundial. Aquí, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) expone nuevos conocimientos sistémicos y complejos que desocultan a la Tierra viviente (Gaia), mostrando el lugar que ésta ocupa en el Cosmos. El Maitriyana proclama que la Tierra (Gaia) es un planeta biológico dentro del cual la humanidad desempeña un papel importante, tratándose de una compleja totalidad viviente o entramado sistémico físico-biológico-antropológico donde la vida es un emergente de la evolución del planeta, la humanidad un emergente de la evolución de la vida terrestre, y el maestro espiritual un emergente de la evolución del ser humano ordinario. Emerger a la Edad Dorada planetaria, liberar a la humanidad, cuidar la Tierra (Gaia) y socializar a los pueblos son cuatro nobles dinámicas vinculadas en un bucle recursivo de interdependencia que propone el Relativismo Budista. La agonía capitalista es entonces la gestación de un nuevo nacimiento planetario, pues se pasará de la especie humana a la superhumanidad, evolucionándose así desde el Homo sapiens al Homo Spiritualis. De esta forma, a través de la suprahumanidad espiritual es por donde la metapolítica podrá realizar un nuevo acto refundador del mundo. Para el Pensamiento Complejo Budista, la lucha contra la autodestrucción de la especie humana es la misma lucha por el nacimiento evolutivo de la humanidad libre y despierta. En efecto, son muchos los pensadores que ya han previsto esa religazón, como Edgar Morin, por lo que el Maitriyana hace que dejen de estar aislados para pasar a estar reunidos por la fuerza de la comunión espiritual.

Una gama vastísima de paradojas es prologada por el ejercicio del Relativismo Budista, donde la urgencia de recontextualizar radicalmente todo lo fenoménico –manifiesto y latente, determinado e incierto- plantea el desafío de la coasimilación y el copensamiento, que es un discernimiento experimental y progresivo de la meditación existenciaria. De este modo, el caos adquiere un carácter renovador y fertilizante ante los saberes cristalizadores del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), cuya consecuencia última es la movilidad y el desarrollo de la consciencia. Percibiendo más allá del orden y el caos, el maestro espiritual muestra la oportunidad para una reordenamiento expansivo y una reinvención recurrente de la mente que incluso puede llegar a transformar el pasado a través de un bucle retroactivo. La percepción suprahumana, con sus instrumentos epistemológicos y noológicos, fortalece implacablemente la lógica dialéctica-paradojal de los sistemas complejos y abiertos. Al igual que el pensamiento de Hegel, la lógica dialéctica-paradojal es una síntesis, pues contiene y supera a la lógica materialista y a la metafísica, conservando sus mismas formas de pensamiento, como sus leyes y objetos, pero simultáneamente reelaborándolas y transformándolas con categorías trascendentes. La lógica materialista de lo fragmentado, estático y cerrado es entonces sustituida por la lógica dialéctica de la apertura, flexibilidad y articulación.

El sentido de la transformación de la consciencia desemboca en la evolución de la humanidad, por lo que la Espiritualidad Reconciliadora se presenta como el punto cúlmine en la historia del mundo. Esto permite comprender al sujeto que la evolución del ser humano no avanza linealmente sino dialéctica y paradojalmente. El Pensamiento Complejo Budista conduce a la cuestión fundamental del Propósito (Dharma) del ser humano, pero comprendiendo que este sentido debe ser siempre contextualizado o entrelazado con la Tierra (Gaia), pues la capacidad contemplativa para confrontar la incertidumbre de la existencia requiere de navegar con coraje y esperanza hacia el futuro del Universo.

Según el Maitriyana, la transhominización se orienta hacia un nivel de iniciación espiritual y despegue refundacional con respecto al neurótico. En efecto, el Relativismo Budista propone un nuevo modo de pensamiento, enseñándole al aprendiz una forma progresista y revolucionaria de experimentar la vida psicológica, filosófica y política, percibiendo así la solución a las crisis económicas y sociales. Dado que, como ha señalado Morin, toda crisis es un incremento de la incertidumbre, la meditación existencial instaura un crecimiento de la predictibilidad y con ello vuelve menos amenazante al desorden, promulgando a la complementariedad y la articulación como forma de superar cualquier antagonismo o conflicto. Por lo tanto, el Pensamiento Complejo Budista abandona el programa académico para crear una estrategia integral y reconciliadora capaz de elaborar una solución novedosa de la crisis global.

El concepto de revolución está siempre presente de forma explícita e implícita en las reflexiones contemplativas del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). Su raigambre socialista libertaria, transmutada a través de dos mil seiscientos años por la asimilación de paradigmas contraculturales, ecologistas y fenomenológicos de lo Real, lo convierten en un pensador complejo y subversivo ante las interpretaciones ortodoxas tanto de la metafísica como del academicismo. Esta heterodoxia compleja del maestro espiritual surge de la comprensión de que lo revolucionario se desenvuelve en el ámbito de la organización de las ideas. El Maitriyana visualiza soluciones a las múltiples crisis del mundo capitalista, cuya ciencia materialista y tecnología superficial han desencadenado una situación cuasi-apocalíptica para la especie humana. No obstante, estar al borde de la desintegración general de la sociedad puede llegar a dar a luz un nuevo génesis, en tanto metamorfosis conceptual y sociocultural. Al percibir intuitivamente el futuro incierto, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) surge como un ser humano transmutado tanto en su consciencia como en su nexo con el Cosmos.

En la contemporaneidad, los avances del Relativismo Budista y de la ciencia mística abren perspectivas optimistas en el horizonte de lo humano. El maestro espiritual adivina la posibilidad de una revolución inaudita e inconcebible que lleva a la certidumbre de un mundo mejor, pues se trata nada menos que del emerger del Homo Spiritualis. Frente a la cultura del Discurso académico, donde el saber es disperso, parcelado, mecanicista y reduccionista, el Pensamiento Complejo Budista une y reconstruye un saber multidimensional.

Aunque es imposible conocer la Totalidad, pues la completud viola una de las tres leyes de la existencia, ciertamente el Maitriyana se moviliza en práctica y teoría para captar las transformaciones multiformes, logrando el conocimiento cumbre (Satori) de las cuestiones y saberes claves del mundo. Para pensar y comprender lo Real de forma integradora, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) plantea la necesidad de macroconceptos, en tanto constelación y solidaridad de las ideas. Esto implica abordar el núcleo de las informaciones, visiones, descubrimientos y reflexiones que se interconectan y reúnen hasta convertirse en una masa sintética de macroconceptos. El paradigma del Relativismo Budista no explica la realidad, sino que más bien es una Vía que posibilita la explicación, pues es una síntesis de conceptos fundamentales con capacidad de guiar hacia el Discurso Existencial. El pensamiento místico no resuelve ni resume la vida, sino que conduce a ella, abriéndose paso hacia lo inefable e incomprensible del Ser, pues dispone de recursos para enfocar el Todo de la vida. Por ello, el maestro espiritual siempre siente una profunda satisfacción ante cualquier meditación existencial que esté en movimiento y que se observe a sí misma, ante cualquier pensamiento que afronte sus propias contradicciones y desenmascare las paradojas de lo Real, y ante cualquier palabra particular que se religue al devenir global. Esto obliga a todo sujeto a ser precavido, debiendo incorporar un pensamiento sistémico y ecologizado que tenga en consideración el nexo auto-ecoorganizador de todo sistema viviente con su medio ambiente. Así, el Pensamiento Complejo Budista confirma que, dado que la realidad es una Totalidad presente en cada parte de manera holográfica, el aprendiz contiene dentro de sí no sólo información proveniente de la sociedad sino también de todo el Universo.

Renegando de toda seguridad ideológica, el método contemplativo desemboca en un pensamiento metafilosófico de la Verdad a través de un conocimiento cumbre (Satori) que concibe la complejidad de lo Real. Para ello, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) diseña nuevos medios conceptuales capaces de conocer y procesar informaciones nuevas. Por lo tanto, mediante el uso de macroconceptos, el maestro espiritual enfatiza que cuando se llega a un nivel del Cosmos que es contradictorio según vías empíricas y racionales, esto significa el hallazgo de una capa profunda de lo Real que únicamente puede ser traducida a través de una lógica dialéctica-paradojal. La revolución del Maitriyana se convierte entonces en una síntesis cognoscitiva, siendo una contracorriente ecológica, cualitativa, poética, anticonsumista, solidaria y pacifista.

En concordancia, existen tres principios que ayudan a pensar intuitivamente la complejidad existencial: primero, el principio dialéctico, que asocia dos términos a la vez antagónicos y complementarios, manteniendo la unidad en el seno de la dualidad; segundo, el principio del bucle recursivo, que funciona como un remolino donde cada momento es simultáneamente causa y efecto, productor y producido, en un ciclo autoconstitutivo, autoorganizador y autoproductor; y tercero, el principio holográfico, que sostiene que al igual que cada célula contiene la totalidad de la información genética del cuerpo, un sujeto observador contiene la Totalidad del Universo observado. Al igual que el Maestro Xuefeng, el Relativismo Budista establece que aunque los ojos no lo vean, en un grano de arroz se encuentra el Cosmos entero. De esta manera, si el aprendiz abre su mente puede poseerlo todo, pues cuando el sujeto está vacío puede contener a todo el Universo.[11] Este es el motivo por el cual el Pensamiento Complejo Budista tiene una necesidad profunda de integrar o sintetizar al observador con lo observado.

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) puede observar la sociedad real y su contexto, al mismo tiempo que puede observar y visualizar otra sociedad posible. Se trata de una simultaneidad incluyente y excluyente que puede desembocar en una reinvención absoluta del mundo. Así, el Maitriyana debe ser el criterio de racionalidad que debe seguirse ante las cuestiones ontológicas que plantean la fenomenología existencial y la ciencia mística sobre los problemas de la sociedad. El maestro espiritual sabe, porque lo constata a través de la meditación existencial, que lo Real es impredecible y posee una lógica dialéctica paradojal. En este sentido, el método de conocimiento complejo se trata de una estrategia existenciaria que libera al aprendiz de sus roles predeterminados por el sistema sociocultural. Así, el método contemplativo ayuda al ser humano a emanciparse y autorrealizarse a través de la reflexión consciente y compleja, por lo que es un método que trasciende lo clásico y estereotipado, produciendo saberes emancipadores y acciones libres en contextos ecologizados. Ciertamente, la meditación existencial se trata de un método tanto para el saber como para la acción, por lo que el Relativismo Budista propone una teoría alternativa de la racionalidad, de la epistemología y de la lógica. Para ello, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) asocia el objeto a su entorno, une el objeto a su observador coparticipante, percibe que la realidad es un sistema cooperativo, afronta un Universo que se organiza y ordena desintegrándose a través de la impermanencia, y finalmente, confronta las contradicciones de la vida por medio del limitado potencial autotransformador del Verdadero Ser. De este modo, el desafío para el Pensamiento Complejo Budista consiste en aceptar la relación unidad-desunidad de la existencia y de las ideas sin reducir u ocultar uno de los dos términos. El método contemplativo es el pleno empleo de las potencialidades del sujeto, por lo que es una estrategia asociada tanto a la práctica artística como a la teoría sistémica.

La obra existencialista del maestro espiritual parece indicar que la culminación del método de meditación existencial es una ética de la ética o metaética que intenta transformar al aprendiz, a la sociedad y a la especie humana. Tal proyecto implica resolver el dualismo entre el Yo y el otro, entre lo racional y lo imaginativo, entre lo humano y la naturaleza, entre lo intelectual y lo sentimental, entre el saber y la ignorancia. Para ello, el Maitriyana estudia psicología, filosofía, física, biología, sociología y política, puesto que la humanidad necesita una interexistencia multidisciplinaria si es que elige regenerarse de su caída en la ignorancia del paradigma científico materialista basado en el capitalismo genocida y geocida. Justamente, la inteligencia compleja y espiritual, con sus dones de emancipación existencial, se encuentra embarcada en la aventura refundacional del pensamiento, intentando transformar el imperio del Discurso académico en el apogeo de la Libertad Real.

 

[1] E. Morin, El Método.

[2] Thomas S. Kuhn, La estructura de las revoluciones científicas.

[3] Anagarika Govinda, Lógica y Símbolo en la Multidimensional Concepción del Universo, El Camino Medio.

[4] E. Morin, Por una política del hombre.

[5] Kant, Crítica de la razón pura.

[6] Guido Tavani, Jung y Osho: en torno a la existencia.

[7] E. Morin, Mis demonios.

[8] G. W. Leibniz, Resumen de la Metafísica.

[9] Guido Tavani, Jung y Osho: en torno a la existencia.

[10] Chögyam Trungpa, Loca sabiduría.

[11] T. Deshimaru, La práctica del Zen.

 

 

 

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