Diálogo con Zizek

 

Slavoj Zizek: “De ninguna manera me estoy burlando del Budismo. Constituye una tremenda experiencia espiritual (…) no me malinterpreten, yo realmente pienso que sólo hay dos éticas serias en el mundo: el budismo y propiamente la ética judeocristiana. La forma en la que pienso trabaja la ética judeocristiana es muy simple, es una ética de un traumático encuentro con lo externo, (…) Y pienso que nuestra ética es precisamente una ética de caer (…) caer en el amor (…) toda tu vida termina alrededor de este encuentro traumático. El amor es el más claro ejemplo de lo que Hegel llamó reversión de la contingencia en necesidad (…) ya saben esta retroactiva ideología del amor: toda mi vida fue subrepticiamente movida para ese momento (…) Lo más triste es (…) que hoy en día tratemos de evitar esa forma de enamorarnos. (…) Ahora, como compromiso final, tal vez me corrija a mí mismo un poco, he tratado de profundizar más en el budismo. Mi amigo, tal vez lo conozcan, trajo un buen libro sobre Kant y Marx y en uno de sus textos él encuentra una minoría de japoneses budistas donde ellos afirmaban que el verdadero Nirvana -en el sentido de liberarte de tu falso Yo- no se logra ensimismándote, sino que precisamente por caer fuera. En tanto aún estemos identificados con nuestro Yo no estaremos listos para ´caer´. Entonces, si leen el Budismo de esta manera, tal vez algo maravilloso pueda ocurrir. Y para terminar de un modo más reconciliatorio, incluso con el budismo tibetano, hay algo que encuentro atractivo de él (…) No es simplemente el agradable Nirvana y caer; incluso ya al nivel del Nirvana algo puede ir mal. Esto por ejemplo, me fascina del budismo tibetano. Entonces, de nuevo, el diálogo está abierto aquí, yo sólo quise complicar un poco las cosas, sólo eso. Realmente les agradezco por su paciencia.”

 

 

Gautama con Zizek: Psicoanálisis con Política

Por Maestro Buddha Maitreya

Slavoj Zizek es un monstruo ético que con una empatía oculta hace lo que debe hacerse en una paradojal coincidencia de espontaneidad creativa y distancia reflexiva, ayudando a los demás al mismo tiempo que evita el apego a su proximidad. Desde el punto de vista de la Espiritualidad, el mundo sería un lugar mejor si el sentimentalismo religioso quedaría reemplazado por la pasión fría y cruel que demuestra Zizek.

El Maitriyana analiza el pensamiento de Slavoj Zizek en relación con los conceptos analíticos, existenciales y libertarios de la Espiritualidad Budista de Siddharta Gautama, estableciendo dos líneas de pensamiento dentro de la metafilosofía de Zizek: la primera ligada al Psicoanálisis y la segunda ligada al Socialismo. Esto permite establecer la síntesis dialéctica-paradojal inherente a la articulación Gautama-Zizek, simplificando la asunción de sus teorías dentro de la vertiente revolucionaria del Existencialismo Budista. Existe una estrecha relación entre Gautama y Zizek, en tanto los conceptos budistas operan explícita o implícitamente en las propuestas metafilosóficas como puede ser percibido por el aprendiz en el desarrollo de su meditación existencial. Dentro de este marco analítico-existenciario, el Maitriyana puede plantear la siguiente hipótesis: la asunción de Zizek de los conceptos budistas de la Vacuidad (lo Real), el lenguaje (lo simbólico) y la ilusión (lo imaginario) conlleva una síntesis dialéctica-paradojal junto con una resolución teórica y epistemológica que anula cualquier posibilidad de evaluar su pensamiento como contestatario de la Espiritualidad fundada por Gautama. Para demostrar esta hipótesis, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) utiliza los conceptos del Psicoanálisis para caracterizar los principales ejes teóricos y epistemológicos del pensamiento metafilosófico, estableciendo las relaciones existentes entre Gautama y Zizek como medio para determinar los puntos dialécticos y paradojales del planteamiento del Existencialismo Budista. Así, el Discurso del Maestro Espiritual señala los elementos analíticos, existenciarios y libertarios del pensamiento teórico y epistemológico de Zizek que imposibilitan asumir su planteamiento como un pensamiento contestatario hacia la Espiritualidad Budista.

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) señala que, pese a los conflictos aparentes entre las distintas tradiciones del pensamiento, subyace un sustrato filosófico perenne del cual deriva la articulación Gautama-Zizek y el contexto postmoderno del Maitriyana en su búsqueda del Fundamento Dinámico de la Verdad, que es la Vacuidad del Ser, tanto en lo epistemológico como en lo antropológico y social. En este sentido, la propuesta del Existencialismo Budista es vaciar al sujeto de toda ideología ligada al concepto de identidad separada y centrada en el Yo.

En el marco analítico-existenciario de la articulación Gautama-Zizek, la relación entre Maitriyana y postmodernidad está mediada por la coincidencia de un argumento epistémico, el cual es parte de aquello que el Existencialismo Budista llama como Espiritualidad Postmoderna, en donde se produce la superación (aufhebung) del Ego y deviene el centro vacío del Sí-Mismo, que es el visible e inteligible lugar del saber.[1] El centro vacío del Ser es el único concepto universal que el maestro espiritual acoge, comprendiéndolo como un valor epistémico y epistemológico que supone un sistema cognitivo transpersonal más allá del Yo particular, pues convierte a la Totalidad en algo momentáneamente aprehensible.

El psiquismo de la subjetividad ordinaria se ha creado sobre una percepción y autorrepresentación interna de entidad completa y cuyo símbolo es un desplazamiento en la mirada de la alteridad. La dimensión de lo ilusorio (imaginario) es donde la mente forma un Ego caracterizado por una imagen ideal y unificada, la cual se encuentra estrechamente relacionada con la figura del Otro (Atman). La única escuela de pensamiento que acepta la inexistencia del Otro (Atman) es la Espiritualidad Budista y el Psicoanálisis Espiritual. La Ética del Existencialismo Budista impulsa a la humanidad a atravesar la fantasía, superando las ilusiones de la mente al confrontar el vacío que subyace al objeto del Deseo.  En concordancia con el Psicoanálisis Espiritual, el Camino Budista insiste en que el Ego es una ficción, pues no existe ninguna entidad sustancial en la vida psíquica. El Yo es una ilusión fetichista que se posiciona como centro de la subjetividad, cuando en realidad sólo hay una Nada.[2] A esto se debe que el Verdadero Ser sea precisamente la percepción de que el Ego es un impostor o una ilusión.

Dentro de la perspectiva de la articulación Gautama-Zizek, lo imaginario es lo ilusorio por ser una condición ideal que conlleva una supuesta integralidad en el Ego (moi). En cuanto a la dimensión del lenguaje, se trata de la introyección de la normativa simbólica y social, anulando una porción de la realidad al introducir a la subjetividad dentro de un mundo de palabras y un lugar de códigos.[3] Acerca de la Vacuidad, no es más que el espacio donde fracasa el proceso de la representación, pues lo que no llega a lo simbólico aparece a la luz de lo Real,[4] el cual es una Verdad oculta e inaccesible a la mente ordinaria por resistirse a la simbolización y codificación del lenguaje dualista.[5] La Vacuidad es exterior al aprendiz por no ser codificable, lo cual también implica que la palabra simbolizada se opone al Discurso Verdadero, rompiendo la unidad entre pensamiento y realidad del Ser.

Para el Maitriyana, el lenguaje (lo simbólico) es un juego de palabras y elementos de socialización desconectados del significado, pues la simbolización actúa como un acto de represión (verdrängung) del sentido de lo Real, el cual no-espera nada de la palabra por ser un conjunto vacío imposible de ser codificado plenamente. Dado que todo lo codificado es simbólico, cuando el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) aprehende lo Real lo hace operacionable dentro de procesos de acción meditativa existencial, lo cual es concordante con la naturaleza inefable de lo místico. Esto significa que la Vacuidad es impenetrable por la lógica dualista y el lenguaje ordinaria del Discurso Social, pero puede ser mejor abordada –aunque no completamente- por la lógica dialéctica paradojal y el lenguaje poético del Discurso analítico existencial de la Espiritualidad. Mientras que en la perspectiva del Socialismo es posible definir la indigencia como lo Real del Discurso capitalista, para el Existencialismo Budista sería la opresión que padece la Libertad, pues esto es reprimido o negado por el ámbito político materialista.

A pesar de que las ideas revolucionarias de la articulación Gautama-Zizek son producto de socializaciones o Discursos alternos, la visión socialista de un cambio en el mundo también es simbólica, aunque ciertamente opera dentro de una visión epistemológica en consonancia con la experiencia de la Espiritualidad, la Vacuidad y la Liberación. Esto demuestra claramente que hay una relación entre las dimensiones de lo Real (para-sí), lo Simbólico (para-otros) y lo Imaginario (en-sí), como Sartre y Lacan supieron percibir. En otros términos, la Vacuidad no es una esencia, sino más bien es una apertura (Sunyata) del Ser a un Proyecto (Dharma), el cual es un no-en-sí y un no-para-otros. Dentro de este marco conceptual del Maitriyana, el Despertar (Bodhi) se produce cuando estos tres niveles funcionan armónicamente en pos de la sabiduría y el Amor.

El pensamiento del Existencialismo Budista es muy complicado tanto en el aspecto teórico como en el práctico. La conjunción de elementos del Psicoanálisis y el Socialismo obscurece el Discurso de la articulación Gautama-Zizek, la cual establece un pensamiento crítico dentro de líneas sintetizadas dialécticamente, pues ambas muchas veces aparecen discernibles y otras inseparables entre sí. Para acceder al Maitriyana el aprendiz debe emprender un análisis existencial sobre el fenómeno del círculo vicioso del sufrimiento, comprendiendo que el apego inconsciente (goce) a la frustración es alentado por las prácticas ideológicas intersubjetivas del Discurso social dominante que por medio de fantasías se convierten en partes de la red estructurada del nivel simbólico del psiquismo. De este modo, el Existencialismo Budista evidencia que el fantasma (Maya) que aparece en el goce es asumido por el sujeto como un factor de sociabilidad que tapa o suplementa las fallas de la cultura, dándole coherencia y unidad al Discurso social por medio de ilusiones masoquistas que anulan la carencia del Ser y la incapacidad de satisfacer la incompletud por medio del Deseo.

Dentro de la dinámica de la articulación Gautama-Zizek, el apego inconsciente o goce es explícitamente el puente tendiente a la muerte simbólica del Sí-Mismo, en tanto que el Discurso social crea un hedonismo neurótico que combina el placer con la represión, considerando contradictoriamente a la causa del sufrimiento –el apego (tanha)- como la medicina de su Cura (Nirvana).[6] Así, el castigo y la culpa se insertan en el lugar del placer, trastornando a la mente por medio de una muerte simbólica lenta y dolorosa.

Por consiguiente, el orden simbólico establece un ámbito de represión del Ser, siendo un objeto de meditación existencial sobre la cual el maestro espiritual plantea su crítica social revolucionaria. La crítica social del Maitriyana se debate entre la influencia psicoanalítica y cierta supervivencia de la idea existencialista-socialista, planteándose la construcción de un movimiento metafilosófico y metapolítico a nivel transnacional para contrarrestar el Dominio global de las instituciones capitalistas.[7]

Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) plantea una posible forma de lucha pacifista que permite trascender tanto al nacionalismo como a la globalización, cediendo al Discurso Ético de la Sabiduría Perenne. En este sentido, el Existencialismo Budista se desapega de la fantasía (maya) de las revoluciones nacionales al mismo tiempo que descree del multiculturalismo,[8] actualizando las ideas de la Espiritualidad para que funcionen como una revolución del sistema actual mundial dominado por la masiva presencia del Discurso capitalista, el cual ha comenzado su caída desde el año 2001 al asumir rasgos del imperialismo colonialista.

La postmodernidad tiene su centro de reflexión en la base epistemológica de la Libertad, mientras que el modernismo se desplaza desde el significado a la cosa y desde el sujeto al objeto. En cambio, es crucial para la Espiritualidad Budista el pase desde el objeto al sujeto, percibiendo la causa del sufrimiento y luego introduciendo un cambio dentro de la propia mente por medio del Desapego, lo cual transforma el modo y la actitud del aprendiz hacia la vida. Este giro es una Liberación que implica un gran sufrimiento, porque es una experiencia violenta en la cual el sujeto pierde la fantasía (Maya) que subyace a la vida cotidiana.[9] Sin embargo, esta privación que representa la experiencia del Vacío no es una experiencia constante, en tanto que para la Espiritualidad Budista -al igual que el Psicoanálisis Espiritual- luego del Despertar (Bodhi) el Velo vuelve a retornar, y es por ello que los grandes sabios afirman que el Nirvana es Samsara, es decir, la Cura es la Cotidianeidad. La destitución subjetiva es una forma psicoanalítica de encontrar paz, al mismo tiempo que abre la mente para la construcción de una nueva fantasía nutrida de valores espirituales y vaciada de todo egoísmo o masoquismo inconsciente. En concordancia con el Psicoanálisis Espiritual, la etapa final del proceso contemplativo es la destitución subjetiva por el cual el aprendiz se transpersonaliza, destituyendo el Yo como centro de la consciencia, lo cual es una conversión analítica existencial del Ser. El sujeto que se autorrealiza asume la inexistencia del Gran Otro (Anatman), aceptando plenamente lo Real por medio de una apertura en la simbolización. El precio para pagar es anular el Dominio del Ego, transpersonalizando al aprendiz dentro de un estado que trasciende la doble reflexión tanto de sujeto como objeto.[10]  Precisamente, cuando se arriba a la Cura (Nirvana) se acepta la falta de identidad sustancial (Anatman), lo cual demuestra que el Ser Despierto (Buddha) es una posición auténtica.[11]  La principal lección crítica del maestro espiritual hacia el Capitalismo es que es un teatro de sombras y entidades virtuales insustanciales, por lo que se enseña a retirarse del juego capitalista por medio de una distancia interna,[12] lo cual implica la Sublimación (Nirodh) de la codicia, el odio y la ignorancia, en tanto fuerzas que mueven el mundo de la opresión materialista.

Concordantemente, la articulación Gautama-Zizek propone resolver definitivamente el conflicto entre las distintas clases sociales, el cual ha crecido hacia un nivel planetario por medio de los antagonismos interculturales. La Espiritualidad Postmoderna del Maitriyana no sólo discute la redistribución de la riqueza, sino que también abarca los conflictos identitarios promovidos por las sociedades consumistas, ya que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) considera a la solidaridad y la compasión como medios para superar las diferencias y la problemática de la intolerancia hacia el prójimo.[13]

El Existencialismo Budista se presenta de manera muy revolucionaria, debido a que el orden simbólico del imperativo social es percibido como el elemento represor de la Libertad tanto del Ser como de los pueblos. La articulación Gautama-Zizek es un pensamiento de lo Real, por lo que instaura una crítica del nivel imaginario de la mente, el cual es un producto del Vacío. Existe una falta en el aprendiz, una experiencia perdida que es el objeto del Deseo, siendo una vivencia traumática porque representa la fractura o ausencia de completud por la adquisición del lenguaje durante el proceso de socialización del Ego. Por ende, lo traumático Real es la causa y meta del sujeto, no pudiendo ser nunca completamente alcanzada por lo simbólico ni por lo imaginario, lo cual implica que la formación del Yo se origina a partir de una alienación existencial. La acción contemplativa –entendida como praxis de meditación existencial- recupera un contacto directo del aprendiz con el Vacío, que es una experiencia transpersonal entre el sujeto y el objeto del Deseo. Esto significa que el Discurso del Maestro Espiritual se dirige hacia lo traumático Real y no hacia la mera realidad mundana de las ideologías.

El Maitriyana aboga por un movimiento transnacional que busca la transformación de la humanidad, abordando la alienación simbólica por medio del modelo del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) y su Reconciliación (Maitri) con el vacío o la hiancia de la mente. Así, el maestro espiritual hace referencia a un posible Discurso analítico-existenciario capaz de insustancializar el orden simbólico y la subjetividad misma, al mismo tiempo que impulsa la Liberación y el Despertar (Bodhi) del Sí-Mismo reprimido. Entonces, sólo la meditación existencial se presenta como el medio adecuado para trascender (aufheben) la realidad mundana y salir en búsqueda de lo Real incognoscible. Desde la perspectiva interna de la propia teoría del Existencialismo Budista, el panorama parece muy alentador pero únicamente si se encuentra la posición dialéctica y paradojal del pensamiento espiritual postmoderno.

El logro del planteamiento de la articulación Gautama-Zizek reside en que su visión del aprendiz es epistemológicamente psicoanalítica y fenomenológica. En concordancia con Derrida, para el Maitriyana no hay sujeto ni objeto, pues ambos son construcciones lingüísticas, siendo separaciones ilusorias de una realidad dialéctica interrelacionada donde no hay objeto de conocimiento ni tampoco sujeto cognoscente, sólo habiendo un Ego imaginario. Así, la relación entre pensamiento y Ser se evanesce para que el aprendiz acceda a un proceso de Ser y no-pensamiento dentro del análisis existencial. En el pensamiento del Existencialismo Budista, la mente es una ideación simbólica, por lo que para ser portador de la transformación social el sujeto primero debe ser transformado interiormente. Únicamente por medio de la meditación existencial es posible superar (aufheben) el establishment.

La articulación teórica Gautama-Zizek también tiene su corolario a nivel metodológico y epistemológico: la lógica dialéctica-paradojal, el Psicoanálisis Espiritual y la crítica socialista de la ideología.[14] Estas tres líneas implican una relación de búsqueda de la Verdad, atravesando fenomenológicamente la realidad del pensamiento falso. Por ello, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) realiza una crítica de la ideología, apuntando siempre a la verdad de la situación, que es la contemplación pura del aquí y ahora. La síntesis entre el Psicoanálisis Espiritual, la Fenomenología Existencial y el Socialismo Libertario es una propuesta discursiva que sólo puede llevar al aprendiz del Maitriyana a la auto-iluminación, convirtiéndose en un maestro espiritual, lo cual conlleva el planteamiento de contrapropuestas frente al orden simbólico dominante, como abogar por un movimiento revolucionario global que intente crear una alternativa a las ficciones hegemónicas del mercado capitalista.[15]

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) considera la Verdad como el encuentro contingente particular que es reprimido por el ámbito universal de la falsedad materialista. Entonces, según el maestro espiritual, el único espacio de Liberación es el acontecimiento del Ser (Ereignis), el Despertar (Bodhi), a partir del cual puede fundarse un movimiento global de política postmoderna. La experiencia histórica, según el Existencialismo Budista, demuestra que la ideología metafísica genera consecuencias sociales totalitarias y catastróficas,[16] en tanto parte de la fantasía nociva y rígida del Ego sustancial y no de lo Real de la Nada-en-Ser.

La articulación Gautama-Zizek plantea que la tarea del análisis existencial y crítico social es discernir el proceso oculto que sostiene a todas las relaciones políticas o no-políticas.[17] El logro de esta condición metodológica metafilosófica es que asume a la política tradicional como imaginaria, mientras que el pueblo es lo simbólico y la transformación es lo Real. El Maitriyana comprende que la Espiritualidad Postmoderna es la Cura (Nirvana) del mal de los esquemas ideológicos de la globalización y el capitalismo neoliberal, proponiendo un Socialismo Real y Verdadero capaz de resolver la problemática multiculturalista de la intolerancia al prójimo.[18]

El pensamiento del Existencialismo Budista establece un cruce epistemológico en donde coexisten el valor de lo particular y el de lo dialéctico. De este cruce epistemológico es de donde deriva las síntesis teóricas que la articulación Gautama-Zizek experimenta desde su posición subversiva. Sin embargo, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no plantea algún tipo de utopía inalcanzable, como sucede con el a priori metafísico y su consecuencia social del totalitarismo,[19] pues más bien propone una acción para el aquí y ahora, partiendo del Despertar (Bodhi) del Sí-Mismo para luego constituirse como un movimiento político transnacional capaz de representar las diferentes corrientes de izquierda –como el ecologismo, el marxismo, el feminismo y la teología de la liberación- bajo la bandera espiritual del Socialismo.

El Discurso del Maestro Espiritual es una confluencia de lo particular y lo universal, en tanto la práctica analítica-existenciaria del Maitriyana parte de lo concreto y particular para luego elevarse a la elaboración de un conocimiento teórico universal que finalmente retorna dialécticamente a lo concreto con el fin de transformar la realidad. Esto no implica que la Espiritualidad se trate de un Discurso que pretende estar fuera del orden simbólico social, sino que más bien conlleva la marca de ser un nuevo orden simbólico donde el sujeto puede establecer sus propios juicios éticos sin que medie lo cultural. Éste es el espacio de la meditación existencial y la desrrepresión analítica.

Dentro del contexto del Existencialismo Budista es indispensable crear nuevos cuerpos teóricos que permitan acceder a una categoría del pensamiento contemplativo capaz de evanescer la rígida identificación del aprendiz con la ideología metafísica o materialista. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña un metapensamiento y simultáneamente muestra el Camino hacia la creación de un movimiento superador del opresivo esquema político-económico capitalista.

La articulación Gautama-Zizek asume una serie de síntesis revolucionarias que son el producto de un análisis existencial, mostrando que la realidad social dualista es plenamente una construcción imaginaria y que puede ser transformada por una condición más pacífica, igualitaria, culta y ecológica. Estas síntesis en el Discurso del Maitriyana responden a la perspectiva supra-ideológica propia de la Espiritualidad Postmoderna. La carencia de un fundamento universal, propio de la idea de Vacuidad del Existencialismo Budista, evita la posibilidad de crear un concepto metafísico de carácter general, al mismo tiempo que elimina el valor del nihilismo al acceder a una acción revolucionaria post-utópica y centrada en el presente, que es la estrategia metapolítica del paradigma espiritual postmoderno.

La articulación Gautama-Zizek se vincula con el Psicoanálisis Espiritual de forma exitosa debido a que asume un paradigma epistemológico revolucionario que hace posible la acción de lo Real desde abajo hacia arriba. Es aquí donde el maestro espiritual se alía con el Socialismo Libertario, evitando cualquier posibilidad de incurrir en un totalitarismo. Por lo tanto, todo lo que permanece en pie en el Maitriyana es un puro Discurso analítico-existencial-libertario (Buddha-Dharma-Sangha) que atraviesa todas las ilusiones de la ideología para instaurar una transformación Real de la razón materialista.

La asunción de todas estas ideas existencialistas budistas conlleva para la articulación Gautama-Zizek una síntesis teórica y epistemológica que anula cualquier posibilidad de evaluar a la Espiritualidad como un pensamiento no-contestatario del Poder capitalista.

El Maitriyana es el pensamiento metafilosófico más peligroso de la historia, tanto de Occidente como de Oriente, realizando una teoría contracultural sobre el mundo académico, al mismo tiempo que inspira la creación de una nueva política de izquierda con estilo mesiánico. La articulación Gautama-Zizek ayuda a este Discurso Espiritual produciendo ideas de campos interrelacionados, desde el Psicoanálisis al Socialismo, que erosionan las limitaciones del Discurso académico materialista y muestran una salida a la encrucijada de la crisis global capitalista.

El Existencialismo Budista se sirve de la filosofía y la ética para producir un pensamiento desapegado de la religión, las ideologías y las corporaciones económicas, pues se preocupa por cuestiones tales como la ecología, la pobreza y las realidades alternativas. Lo que vuelve virtuoso al Maitriyana es su habilidad para transformar los movimientos del siglo XX en un pensamiento integral, al mismo tiempo que se proclama una nueva teoría de la Libertad y el Bienestar.

El maestro espiritual logra captar la oportunidad de cambio que gira alrededor de estos señalamientos analíticos existenciarios que muestran cómo las ficciones estructuran la realidad humana y aproximan a los pueblos hacia una crisis global de índole política, económica, cultural y ambiental. El mundo está ansioso por escuchar a una Metafilosofía que piense profundamente acerca de los problemas globales de la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación. Por ello, el Existencialismo Budista se encuentra preparado para ofrecer nuevos abordajes y soluciones claras a los conflictos que sufre la humanidad. Este Propósito (Dharma) es lo que hace tan atractivo a las ideas de la articulación Gautama-Zizek.

A diferencia de los filósofos académicos, la escritura y el habla del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) surge esencialmente del abordaje de la meditación existencial sobre el pensamiento y el Discurso Espiritual, siendo esta otra de las razones por las que causa tanta atracción leer o escuchar las enseñanzas del maestro espiritual, cuyo proceso de comunicación de ideas es altamente indicativo de su abordaje directo de lo Real. Este método analítico existencial preserva la espontaneidad del pensamiento, reflejando simultáneamente el bienestar que produce exponer ideas revolucionarias.

El aprendiz que no apoya la visión cultural ortodoxa y entra en conflicto con las autoridades suele sumergirse en obras de meditación existencial, cuyas ideas encuentran la aprobación del Socialismo. En concordancia, desde el punto de vista académico materialista, el Psicoanálisis es particularmente sospechoso porque se ocupa de producir una transformación de la mente que no sólo genera el Despertar (Bodhi) del Ser sino que además tiende a generar un sujeto desapegado del Poder político dominante. Así, el proyecto metafilosófico del Maitriyana es la evolución de una reconciliación e integración del Psicoanálisis y el Socialismo. La investigación del Existencialismo Budista genera entonces inquietud y sospechas en los espacios del saber académico, no cediendo nunca a las presiones culturales de la época por ser un trabajo esencialmente revolucionario que explora la idea de la Libertad en todo momento y lugar. El Propósito (Dharma) final de la articulación Gautama-Zizek es la Cura (Nirvana) de la humanidad, demostrando que es posible generar un estado de consciencia ampliada y superior (ECA-S) con respecto a lo normal. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), por medio de un carácter altamente atractivo y afable, manifiesta que la civilización capitalista ha descartado demasiado rápido la posibilidad de la era socialista, mostrando al público tanto occidental como oriental que se percibe lo Real desde la posición del conocimiento dialéctico-paradojal. El aspecto provocativo y revolucionario del Maitriyana es equilibrado por un sorprendente y vasto conocimiento de psicología, filosofía y política, al mismo tiempo que se presenta al maestro espiritual como un superhumano que ha evolucionado su mente por medio de ideas radicales. A pesar de ello, la humildad del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) sobresale con respecto a sus pensamientos polémicos, por lo que evita la disputa y la confrontación abierta, creando un espacio de apertura (Sunyata) analítica existenciaria en el que el aprendiz puede descubrir su Sí-Mismo y simultáneamente decidir acerca de sus responsabilidades éticas y sociales.

Las teorías del Existencialismo Budista se ocupan en primer lugar de metafilosofía, pero también se exploran una amplia gama de tópicos e intereses provenientes de la psicología, la política y la ciencia. Esta exploración no sólo busca la Evanescencia (Nirvana) de las ideologías, sino que además apunta a lograr un mayor interés en la Espiritualidad por medio del análisis de estos temas.

A diferencia de la filosofía académica, la articulación Gautama-Zizek busca el restablecimiento de la idea de la Verdad, trascendiendo así la actitud de las más recientes corrientes filosóficas e intelectuales. Sin caer en los campos de la metafísica, el maestro espiritual abandona toda idea nihilista y neoliberal que considera que los valores espirituales y la Verdad son una cuestión completamente relativa y parcial. A diferencia de los sistemas de creencias, el Maitriyana se aferra con firmeza ética a la noción de Verdad, a pesar de que la civilización capitalista la haya convertido en una idea sospechosa. En una época dominada por los extremos opuestos del escepticismo y la religiosidad, el Existencialismo Budista insiste en que la metafilosofía es capaz de alcanzar la Verdad del Sí-Mismo. La articulación Gautama-Zizek no entiende a la idea de Verdad de un modo metafísico, como tradicionalmente sí lo ha hecho la filosofía académica a través de principios y leyes universales que gobiernan el pensamiento y el significado de la vida. En cambio, lo que el Maitriyana llama Verdad es una comprensión analítica existenciaria de las relaciones de Poder que controlan la sociedad por medio de ideologías que alienan a los pueblos e impiden llevar a cabo la Liberación y el Despertar (Bodhi) tanto personal como social. Esencialmente, el Existencialismo Budista es una metafilosofía comprometida con el análisis político de lo Real, interviniendo en el Discurso capitalista con el convencimiento de que la Espiritualidad puede transformar las ideas de la humanidad y ayudar a cambiar el mundo. Obviamente, este Camino revolucionario hacia la Libertad del sujeto y de la sociedad tiene muchos obstáculos, en tanto que los seres humanos consideran al lenguaje dualista y a la lógica materialista como el Orden Natural, sin estar conscientes de que estos no son más que herramientas de la comunicación simbólica. Concordantemente, la articulación Gautama-Zizek comprende a la ideología como la forma en que la ficción de la identidad del Ego se construye a través del orden simbólico del lenguaje. Para comprender las diversas formas en las que este fenómeno se manifiesta en el Discurso capitalista, el Maitriyana considera que es necesario referirse a las claves metafilosóficas del Psicoanálisis y el Socialismo. Para el Existencialismo Budista, estos dos movimientos comparten el concepto de que la completud es algo imposible de lograr. Mientras que el Maestro Marx aplicó esta idea a la avidez (tanha) del capitalismo, por su parte, el Maestro Lacan hizo lo mismo en relación con la estructura del Deseo. A partir de la articulación Gautama-Zizek el aprendiz puede comprender que el sujeto se forma a partir de vínculos económicos y lingüísticos. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) percibe claramente que las dos grandes tradiciones del Psicoanálisis y el Socialismo están vigentes y que son relevantes para la actual sociedad postmoderna. Las razones de esto son la imposibilidad de negar tanto la existencia de lo inconsciente como la inevitabilidad de la caída de la civilización capitalista. Pero también es importante el postulado del Maitriyana de que las relaciones de Poder son fundamentalmente una cuestión de ideología materialista.

La mitología popular tiende a entender a la meditación existencial como una especie de pasatiempo gratificante o una forma de escape reservado para la burguesía y la aristocracia. De este modo, el Existencialismo Budista aclara que su obsesión con la Libertad es una práctica que realmente funciona, produciendo la Cura (Nirvana) de toda ficcionalización de la mente.

La articulación Gautama-Zizek considera que el Psicoanálisis y el Socialismo son prácticas revitalizadoras y relevantes para afrontar las preocupaciones de la vida, pues estas disciplinas posibilitan la comprensión cumbre (Satori) de que la ideología reprime la Libertad.

El Maitriyana se diferencia notablemente de la filosofía académica, la cual es incapaz de romper la torre de marfil de las ideas paradojales y deconstruccionistas del Existencialismo Budista. Al respecto, el maestro espiritual realiza una crítica deconstruccionista sobre los estudios meramente intelectuales que carecen de una práctica analítica existenciaria. Según la articulación Gautama-Zizek, el proceso de la deconstrucción está especialmente asociado con el metapensamiento de la meditación existencial. Esto se debe a que, en concordancia con Derrida, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) argumenta que los significados son esencialmente dialécticos y paradojales, pues no son estables ni fijos. Dada la naturaleza vacía de la mente, todo lo pensado, dicho o escrito siempre deja algo no-dicho e incluso reprimido. Las palabras no son más que una división ilusoria de la Totalidad de lo Real, por lo que el sentido es interminablemente diferido por la fuerza de la repetición (karma), no pudiendo ser nunca alcanzado de forma definitiva y completa pues funciona como una anomalía sistémica dentro de la cadena del lenguaje. Sin embargo, el Maitriyana considera que sin la utilización del lenguaje poético y la lógica dialéctica-paradojal, todo análisis del lenguaje no conduce a una deconstrucción analítica existenciaria, sino más bien a una actividad burguesa, académica y alejada del mundo social que afecta la vida del ser humano. Así, el Existencialismo Budista también se encuentra alineado con Bertolt Brecht, afirmando que para el aprendiz nada debe ser más importante que pensar espontáneamente, ya que el pensamiento abrupto es el pensamiento de los grandes maestros espirituales. Para la articulación Gautama-Zizek, el pensamiento abrupto significa un tipo de pensamiento directo y conciso, siendo un arte épico que tiene la capacidad de Despertar (Bodhi) al sujeto hacia la Verdad, descubriendo las condiciones ideológicas del dualismo social. Este abordaje didáctico es libertario y cercano al pensamiento metafilosófico.

Las ideas metafilosóficas del Maitriyana tienen un estilo revolucionario, por lo que este movimiento de Espiritualidad Contemporánea es autodeclarado socialista. No obstante, el Existencialismo Budista distancia sus ideas de la doctrina de los regímenes totalitarios, los cuales han fracasado por malinterpretar la obra de Marx. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña entonces que para producir la Cura (Nirvana) del sufrimiento de los pueblos es necesario una capacidad pacifista y compasiva dentro de la causa de la liberación política de los movimientos revolucionarios.

Además de su interés por la obra de Karl Marx, la articulación Gautama-Zizek revela que el sentido semántico original del término comunismo deriva de la palabra comuna (Sangha), lo cual implica que la Espiritualidad fundada por Siddharta Gautama es el movimiento metapolítico revolucionario más antiguo de la humanidad. Desde hace dos mil seiscientos años, la comuna (sangha) se ha mantenido como un pilar de la práctica de meditación existencial de los maestros espirituales, refiriéndose a la idea de un lugar común donde pueden habitar de forma igualitaria los compañeros-de-Camino. Esto implica que los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) han sido victoriosos en la lucha histórica por los derechos humanos. Mientras que los regímenes autoritarios han fracasado frente a la civilización capitalista, el Existencialismo Budista cree que el término comunismo, si es comprendido en sus dimensiones espirituales originales, todavía posee una profunda relevancia para desarrollar una política libertaria en el presente.

La articulación Gautama-Zizek se preocupa entonces por la causa común de la emancipación de la humanidad, la cual se realiza a través de una revolución dentro de tres áreas: la psicología, la filosofía y la política. Por ello es que el Existencialismo Budista se alía con el Psicoanálisis y el Socialismo para posicionar una el Discurso Espiritual Perenne del Maitriyana. La articulación Gautama-Zizek se desenvuelve analizando el mundo interior del Ser y la Nada, el mundo intermedio del lenguaje y las ideas y el mundo exterior de la sociedad y la naturaleza.

El abordaje que realiza el maestro espiritual sobre la lucha sociopolítica parte de su propio bagaje analítico existenciario, manteniendo la creencia en que es posible producir un cambio político o Despertar (Bodhi) social por medio de la adopción de las medidas que surgen de la meditación existencial. El aprendiz debe desarrollar una comprensión especial de cómo la naturaleza del Poder produce la represión del Verdadero Ser.

La metafilosofía del Maitriyana analiza los conflictos sociales y las formas de represión ideológica que genera el Discurso capitalista, siendo especialmente crítico y contracultural con respecto al predominio del neoliberalismo y su falta de ética frente a la pobreza y la injusticia social. Pero el Existencialismo Budista advierte que el materialismo no sólo reprime a la sociedad, sino que también reprime al sujeto por medio de la internacionalización de la moral del superyó.

La articulación Gautama-Zizek también identifica a la contaminación como uno de los principales males del mundo, por lo que los pueblos deberían resolver esta crisis global por medio del remedio radical de la Espiritualidad ecológica propuesta por el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). El Maitriyana enseña que es completamente fundamental una forma de pensar distinta sobre la naturaleza, evanesciendo las ideas prevalecientes de la civilización capitalista que reducen la vida a un objeto de consumo. Por ello, el Existencialismo Budista declara que el consumismo es el nuevo opio de los pueblos que reemplaza a la religión. El maestro espiritual argumenta que la ideología materialista gobierna las ideas de la humanidad sobre la naturaleza, considerándola sólo como una fuente de beneficio económico. En cambio, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) percibe a la Madre Tierra como un superorganismo dentro del cual la civilización capitalista produce perturbaciones similares a las del cáncer. Para la articulación Gautama-Zizek, si bien la humanidad no es la causante del recalentamiento global, el cual se debe principalmente al Sol, ciertamente no actúa de manera responsable dentro de la Biosfera. De este modo, el Maitriyana considera que las sociedades deberían permitir que se desenvuelva el mecanismo de equilibrio de la Tierra (Gaia), puesto que si no la naturaleza se comportará como lo ha hecho durante millones de años, aprendiendo y evolucionando por medio de catástrofes y destrucciones. El Existencialismo Budista entiende claramente que la crisis ecológica planetaria se debe a la sensación de alienación del ser-en-el-mundo. Ergo, la reacción correcta ante la crisis ecológica global no debería ser encontrar un camino de vuelta a la civilización preindustrial, sino más bien confrontar la verdadera dimensión existencial de la crisis, asumiendo completamente la experiencia de la contingencia radical que implica un Universo imperfecto, impermanente e insustancial. La articulación Gautama-Zizek plantea entonces que esta práctica analítica existenciaria es la mejor forma de preparar la mente para una vida de equilibrio socialista con la Tierra (Gaia). En la perspectiva del Maitriyana, la lección que debe considerar el aprendiz con respecto a la crisis ecológica mundial es que es necesario el Desapego de todas las ideas materialistas acerca del Cosmos. A pesar de que la humanidad no puede retornar al equilibrio natural perdido, si es que alguna vez existió, el Existencialismo Budista muestra una Vía ética frente a la contingencia de la vida. La articulación Gautama-Zizek ofrece al sujeto la experiencia de la crisis ecológica como un desocultamiento de la falta de sentido de la civilización capitalista. Esta comprensión de la vacuidad de la existencia es importante porque permite trascender cualquier idea metafísica o materialista sobre la vida, al mismo tiempo que se confronta de una manera más abierta el devenir.

El Maitriyana reconoce que su visión del Universo es oscura. Para el Existencialismo Budista el Cosmos es una gran Vacío (Sunya), pues incluso el Ser es una Nada. Cada fragmento de materia no es más que una burbuja que desaparece. En cuanto a la cuestión del origen del Universo, la articulación Gautama-Zizek concuerda con la física contemporánea, afirmando que la realidad es una vacuidad cargada de posibilidades. Lo particular, en este sentido, surge cuando el Vacío absoluto es perturbado. Al mismo tiempo, el maestro espiritual interpreta la tesis del big bang como el acontecimiento de una catástrofe cósmica, en tanto que la creación del Cosmos se debió probablemente a la colisión de dos universos paralelos anteriores. Esta interpretación metafilosófica está completamente preparada para abarcar un sentido de la contingencia, encajando muy bien con la propia teoría de Cuerdas.

A pesar de esta visión oscura, el Maitriyana no es nihilista, sino que es un movimiento activista que considera que la forma más adecuada de afrontar la crisis ecológica es por medio de un contacto con lo Real, siendo una tarea que no le compete a la política tradicional sino a la meditación existencial. Para el Existencialismo Budista no se debe confiar en los políticos tradicionales, pues sus estados de consciencia son ordinarios, administrando a los pueblos en consonancia con los intereses perversos del Discurso capitalista. Así, la articulación Gautama-Zizek cree que las dificultades del mundo contemporáneo exigen medidas revolucionarias en nombre del bien común, combatiendo pacífica y éticamente a las despiadadas fuerzas del materialismo que profundizan la crisis personal, social y ecológica.

A partir de este Propósito (Dharma), el Maitriyana ha trazado un manifiesto analítico existenciario para la Tierra (Gaia) que sintetiza audazmente en cuatro pilares un vigoroso programa de cambio colectivo y acción política libertaria. De este modo, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) exige que el mundo resuelva inmediatamente el problema de la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación por medio de los valores espirituales del pacifismo, la igualdad social, la educación y la ecología. Siempre respetando a Libertad intrínseca de todo ser humano y pueblo, el Existencialismo Budista busca el despliegue espontáneo de decisiones colectivas mundiales capaces de contrarrestar la lógica dualista del desarrollo materialista para detener el curso de la civilización capitalista que corre hacia el precipicio de la catástrofe mundial. Esto implica que la articulación Gautama-Zizek tiene una gran confianza o esperanza en que la gran mayoría de la humanidad apoyará la aplicación de medidas dispuestas a curar los males del mundo. Pero, así como las ideas nihilistas y materialistas sobre la naturaleza y la Tierra (Gaia) contribuyen a la crisis ecológica global, también las ideas religiosas y metafísicas inhiben la erradicación de la pobreza mundial, en tanto que este Discurso expulsa a la mente de la importancia y sacralidad que tiene el aquí y ahora. De este modo, tanto las corporaciones económicas multinacionales como las organizaciones religiosas expulsan al aprendiz de la experiencia del presente por medio de ilusiones que impiden salvar a los pobres y al mismo planeta Tierra (Gaia). El Maitriyana reconoce que la principal forma de oposición revolucionaria es a través de la reacción de la meditación existencial ante las desigualdades sociales.

La Espiritualidad afirma que todo ser humano es igual en tanto puede alcanzar el Despertar (Bodhi). Sin embargo, hay muchos caminos y distintos métodos para alcanzar la Cura (Nirvana), pues dependen de la habilidad o característica de cada sujeto.[20] Algunos Caminos no sirven con algunas personas, pero siempre hay un método alternativo que puede llevar al estado de Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva).

Es especialmente debido a los maestros espirituales contemporáneos, en su función socialmente comprometida de consciencia de los asuntos globales, que las clases burguesas y aristócratas están paulatinamente comenzando a actuar frente al mal global de la pobreza y la injusticia social. Es exactamente en este punto de una creciente toma de consciencia de la desigualdad y hambruna que el Existencialismo Budista identifica como equivocada o regresiva a la tendencia anticapitalista, pues el Discurso del Maestro Espiritual supera los polos opuestos del capitalismo y el anticapitalismo, proponiendo al Socialismo como una era postcapitalista donde predominará el Deseo Sublimado por hacer algo por los demás y el entorno natural.

En concordancia con Lacan, la Espiritualidad Budista se diferencia de cualquier huída metafísica, siendo más bien una suspensión analítica-existenciaria de los apegos a la realidad psíquica del Ego, manteniendo una Libertad radical que supera los dualismos de la existencia. Sin embargo, en términos psicoanalíticos, el acto místico es exactamente el “opuesto” de la regresión infantil de lo prepersonal, pues en realidad es una paz transpersonal que supera cualquier elección patológica del sujeto. Al igual que el Psicoanálisis Espiritual, el acto místico es exactamente una expresión de la Cura metapsicológica, que en términos de Espiritualidad Budista es definido como el Despertar (Bodhi), la Reconciliación (Maitri) con el Vacío reprimido. Este estado de consciencia transpersonal de Compasión y Sabiduría es el del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), el cual se posiciona más allá del bien y del mal en tanto se inserta como un agente de cambio y transformación dentro de un mundo ilusorio y maligno. Es así como el Amor Espiritual, que es la sabia compasión, es la fuente trascendente del Bien y del Mal.[21]

Esta perspectiva de Amor Compasivo está incluida en la práctica de contemplación analítica existenciaria. De acuerdo con las enseñanzas del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), cada vez que realiza una meditación existencial el sujeto está adquiriendo una experiencia ética de Compromiso con la vida. El objetivo de la articulación Gautama-Zizek es entonces generar una Cura Ética (Nirvana) de la enfermedad que implica el comercio capitalista, construyendo así comunidades libertarias alrededor del mundo. Según el Maitriyana, esta combinación de Socialismo con una dimensión analítica existenciaria es el postcapitalismo contracultural más puro, pues el acto ético es capaz de redimir a cualquier persona o pueblo. El Existencialismo Budista aclara entonces que la Salvación del mundo está estrechamente ligada al Desapego de los bienes de consumo y a la Reconciliación con el medio ambiente, lo cual actúa como una radicalización de la consciencia del aprendiz. Todo sujeto que trabaja por la transformación socialista del mundo, confrontando los problemas de la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación, puede lograr la absolución ética por haber formado parte de una civilización cancerígena dentro del cuerpo de la Tierra (Gaia). De este modo, las enseñanzas del maestro espiritual ayudan a pensar que el Socialismo puede resolver los conflictos más terribles de la sociedad. Para la articulación Gautama-Zizek, este lazo ético formado entre Socialismo y responsabilidad analítica existenciaria posibilita que el aprendiz se libere de las ilusiones neoliberales del Poder capitalista, al mismo tiempo que asume la posición de izquierda radical del Maitriyana, la cual puede ser definida como una Espiritualidad Libertaria y revolucionaria. En concordancia con Oscar Wilde, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) descree de aquellos sujetos que simplemente donan dinero a la beneficencia y otras organizaciones de acción social, debido a que la caridad que carece de una perspectiva revolucionaria no cura nada, sino que más bien prolonga el mal.[22] El Existencialismo Budista afirma que la caridad no-revolucionaria es realmente parte de la enfermedad a la que supuestamente trata de curar, puesto que mantiene el statu quo capitalista e impide la reconstrucción radical de la civilización por la cual la pobreza se aliviaría completamente. La articulación Gautama-Zizek muestra que es una ficción que el capitalismo y los gobiernos sean puestos a trabajar por el bien de la sociedad, ya que estas instituciones de codicia y avidez no pueden resolver los problemas generados por sí mismos. A esto se debe que el maestro espiritual apunta a una perspectiva libertaria y no-gubernamental, buscando el Gran Despertar (Bodhi) de los pueblos.

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), en los momentos en que lo considera apropiado, contempla la política del Poder global en términos de fuerzas económicas materialistas, cuya motivación primaria es asegurar el continuo dominio de los intereses capitalistas por medio de maniobras geopolíticas perversas que crean enemigos ilusorios -tales como el fundamentalismo islámico– con el fin de victimizar a las grandes superpotencias armamentísticas. Esto se debe a que el imperialismo capitalista, desde la visión del Maitriyana, carece de todo tipo de ética, tratándose esencialmente de una ideología falsa dominada por la avidez, la codicia y la violencia de los intereses corporativos internacionales, los cuales están frecuentemente apoyados por sectores religiosos ultraconservadores. En contraposición, el Existencialismo Budista promueve un Compromiso y Responsabilidad con el prójimo, considerando especialmente la voz de aquellos que son oprimidos y alienados por la represora ideología del materialismo.

La articulación Gautama-Zizek, como pensamiento radical, critica al capitalismo al mismo tiempo que busca generar la igualdad social y la redistribución de la riqueza. Pero para el maestro espiritual la oposición correcta al Discurso capitalista no puede surgir de una mera comprensión de la economía y política, pues la represión materialista es causada por la ideología, siendo éste el motivo por el cual el Maitriyana realiza una práctica analítica existenciaria tendiente a la Evanescencia (Nirvana) de las ilusiones que dominan la visión de la realidad de la humanidad. Por lo tanto, la tarea principal del Existencialismo Budista como Metafilosofía es analizar la ideología y cómo su lazo forma la identidad individual y social a través del lenguaje y el orden simbólico. De este modo, para la articulación Gautama-Zizek también es importantísimo el movimiento del Psicoanálisis como práctica analítica existenciaria capaz de hacer consciente las reglas gramaticales que estructuran el inconsciente del aprendiz. De este modo, la sesión de meditación existencial con un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es un espacio social donde se produce una extraña combinación de cortesía y amigabilidad con una palabra espontánea y libre de todo tabú o prohibición cultural. Para el Maitriyana, el sujeto que cuestiona el proceso natural que gobierna su sociedad y su mente entra dentro de lo que se denomina el Discurso del aprendiz.

El maestro espiritual enseña que la entrada al orden simbólico del lenguaje no es un acontecimiento instintivo, puesto que el sujeto no posee ningún tipo de instinto innato, sino una gran vacuidad esencial, por lo que sólo existen pulsiones culturales que se van incorporando a través de la palabra. Pero el lenguaje es un arma de doble filo según el Existencialismo Budista, pues es algo beneficioso para la comunicación al mismo tiempo que es el culpable de darle estructura a lo inconsciente, manteniendo a la Libertad del Ser oculta ante el estado de consciencia ordinario.

La articulación Gautama-Zizek afirma la ley fundamental de que el significado de la existencia depende del sistema simbólico en sí. Sin embargo, a través de una lógica dialéctica-paradojal, cuando el aprendiz reconoce conscientemente esta dependencia puede trascender la matriz simbólica, produciéndose la Cura (Nirvana) del modo en que el orden simbólico gobernaba lo que decía y pensaba por medio de la figura autoritaria del superyó. Sin embargo, incluso el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) ocupa una función en y para el lenguaje y el orden simbólico, en tanto que el Despertar (Bodhi) no implica un abandono del mundo, sino más bien estar en él sin pertenecerle. En cambio, el sujeto que posee un estado de consciencia ordinario cede de manera inconsciente su Libertad esencial y deja que el orden simbólico lo forme completamente, persistiendo en la ilusión de que éste es un medio para lograr el significado de la vida y la relación recíproca con otros pares.

La práctica analítica existenciaria del Maitriyana promueve entonces una pluralidad de significados que parecen desafiar las referencias ficcionales de la cultura histórica por medio del lenguaje poético. El Existencialismo Budista enseña al aprendiz que el orden simbólico existe únicamente porque el sujeto actúa como si existiese, en tanto que es una ilusión que oculta la Vacuidad fundamental del Ser. La articulación Gautama-Zizek enseña que, desde el plano de lo Real, el orden simbólico es insustancial, apareciendo en escena únicamente cuando alguien cree en él y actúa de acuerdo a este Imaginario. Por lo tanto, el orden simbólico se basa en la falta-en-Ser. La meditación existencial enseña al aprendiz que el sujeto ordinario es un mero efecto del sistema simbólico, por lo que es imprescindible producir la Cura (Nirvana) de esta alienación.

En concordancia con el Maestro Lacan, el Maitriyana establece que la subjetividad es fundada a partir de la falta o ausencia, la cual es el punto ciego más oscuro de lo inconsciente. El aprendiz que puede desarrollar la habilidad para articular y ser plenamente consciente de su dependencia hacia el orden simbólico tiene la posibilidad de reconciliarse con el vacío y la Nada que es el centro mismo del Verdadero Ser. Así, cuando la práctica analítica existenciaria del maestro espiritual muestra que la subjetividad es una Vacuidad, simultáneamente enseña que el Ego no es más que una ficción. Ahora bien, como el ser humano es un sujeto del lenguaje que actúa como una marioneta del Discurso cultural imperante, el Existencialismo Budista muestra que el entrenamiento en un nuevo tipo de lenguaje y Discurso –como lo realiza el Psicoanálisis- produce un Despertar (Bodhi) capaz de desalienar al aprendiz de la fuerza penetrante e inconsciente que anteriormente dominaba su vida. Si el orden simbólico es la naturaleza de todo ser hablante, dirigiendo y controlando los actos del sujeto, entonces el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña que el Desapego es una ética que libera al aprendiz al mismo tiempo que lo reintroduce en otro orden simbólico dialéctico-paradojal, haciendo evolucionar al estado de consciencia hacia un nivel suprahumano.

En concordancia con Karl Marx, la articulación Gautama-Zizek considera que el capitalismo es principalmente un orden simbólico, señalando que todo sistema económico se apoya en un medio simbólico colectivo por medio del cual se intenta intercambiar o vender bienes o servicios. Bajo el orden simbólico del materialismo capitalista, el valor de la mercancía pierde su forma Real y asume la del símbolo del dinero.[23] Por ello, según el Maitriyana, el Socialismo no debe ser presentado como un mero sistema económico sino más bien como un Discurso ético para la sociedad y civilización planetaria.

El maestro espiritual establece que el medio de intercambio del dinero subordina cada objeto o bien de consumo a un ilusorio sistema universal de comercio que reprime la posibilidad de intercambios diferenciales. Al igual que Marx, la articulación Gautama-Zizek cuestiona la realidad de una evaluación comparativa de productos, al mismo tiempo que se afirma que existen formas de trabajo a los que no se les puede asignar un valor monetario. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) reconoce la ilusión de articular cada objeto de consumo a un sistema universal de intercambio monetario. Esta ilusoriedad está resaltada por la dificultad de cómo determinar el valor del trabajo, tiempo, intelecto y la energía física ejercida. Todos estos factores son fundamentalmente incalculables. Sin embargo, cuando un sujeto puede reconocer las ilusiones del sistema capitalista de intercambio, esta comprensión se vuelve liberadora con respecto al sometimiento que implica el intercambio monetario sostenido por el Orden simbólico del Discurso capitalista. Para el Maitriyana, el problema de la actividad materialista es que se comporta como si el dinero fuera la corporización de la riqueza espiritual misma. Entonces, por medio de la meditación existencial, el aprendiz puede comprender y Despertar (Bodhi) de esta sumisión inconsciente a la ilusión (Maya) que subyace al sistema social dominante. El sujeto que entrena con un maestro espiritual tiene la posibilidad de adquirir un estado de consciencia ampliada y superior (ECA-S) capaz de reformar la propia identidad de la mente. De este modo, el Existencialismo Budista se vincula con el Psicoanálisis para generar una fuerza desrrepresiva de la autoridad moral y simbólica que afecta patológicamente el psiquismo del aprendiz. La articulación Gautama-Zizek busca generar una transformación ética de las leyes de la sociedad y los códigos del buen comportamiento, ayudando al sujeto a desapegarse de las internacionalizaciones de las reglas culturales que oprimen el Sentido de su Verdadero Ser. La comprensión analítica existenciaria del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es que tanto obedecer como transgredir las leyes y reglas morales del Discurso social implica aceptar su realidad, por lo que el Maitriyana se posiciona como un Camino más allá del bien y del mal. Esta transformación ética implica que ni se obedece ni se transgrede la Ley, pues en realidad el maestro espiritual es la encarnación misma un nuevo tipo de Ley mucho más Real y dialéctica que la moral dualista. El sentimiento de culpa es entonces evanescido por la meditación existencial, pues esta práctica instaura una Sublimación del Deseo (Nirodh-Kama) en pos de la rectitud del Camino Medio. Esta actitud analítica existenciaria del Sí-Mismo es presentada de la mejor manera por la Compasión, la cual es la forma más alta de fidelidad a la sabiduría y al Amor, haciendo lo correcto por la razón correcta. La Espiritualidad es de este modo la Cura (Nirvana) de la naturaleza cultural de la humanidad.

Para el Existencialismo Budista, la trascendencia de las ideas dominantes o las leyes que regulan el comportamiento moral de las sociedad es inherente al Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). Esto se debe porque este ideal de comportamiento no existe dentro del Discurso social, diferenciándose de la mera transgresión. Por lo tanto, ningún régimen político puede tener éxito por medio de la represión ni tampoco por medio de la desaparición de la Ley, siendo la práctica analítica existenciaria la única forma de poder alcanzar la Libertad verdadera.

La tesis de la articulación Gautama-Zizek es que la cultura es una fuerza opresora dentro de cada ser humano, intentando llenar la Vacuidad que todo lo contiene a través una interminable fuente de representaciones e imágenes que no le pertenecen al Sí-Mismo. En concordancia con Hegel, el maestro espiritual enseña que se puede percibir un atisbo de este vacío cuando se mira a un individuo directamente hacia los ojos. Sólo el aprendiz que tiene un Compromiso con el saber de lo inconsciente puede adentrarse dentro de esta oscuridad, por medio de la meditación existencial, para salir como un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). Ésta Vía hacia lo desconocido, hacia la Nada-en-Ser, es la única forma de que un sujeto tiene para alcanzar una felicidad y esperanza verdadera.

La genialidad del Maitriyana es que logra en la Sublimación (Nirodh) a la conexión integral entre el aprendiz y el Sí-Mismo inconsciente, el cual es mostrado por el Existencialismo Budista como la lógica dialéctica paradojal del Discurso suprarracional, inefable y traumático de la Libertad que hace frente a la ilegalidad de la Ley social.

Aunque la Espiritualidad fundada por Siddharta Gautama tiene una historia de dos mil seiscientos años, la articulación Gautama-Zizek considera que es una obra postmoderna. A diferencia del Discurso metafísico y religioso, que carece de un sentido analítico existencial, la Espiritualidad Postmoderna del Maitriyana es una obra cuyo Propósito (Dharma) es la condensación de un proceso histórico transcultural o perenne. Por ello, el lenguaje del Discurso del Maestro Espiritual suele resultar paradojal, siendo una especie de guía para el sujeto en su Camino a través de una inagotable red de enseñanzas cifradas. Sin embargo, esta inefabilidad funciona precisamente como una invitación a un proceso interminable de aprendizaje, interpretación y meditación existencial. En contraste con el Discurso metafísico y religioso, la obra del Existencialismo Budista es acerca de la presencia de la oscura vacuidad del Ser. Para la articulación Gautama-Zizek, la enseñanza del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) sigue siendo relevante en el mundo contemporáneo porque reconoce que detrás de cada forma de sufrimiento en la sociedad existe una elección y un Deseo inconsciente que la dirige. A diferencia de la religiosidad que se posiciona como un guardián moral del pueblo y reprime los deseos inconscientes del ser humano, el Maitriyana es un Camino para la Salvación en el aquí y ahora, por lo que prescinde de cualquier ideología hipócrita o creencia inexistente y contradictoria. Este es un acto de purificación ética que reconoce todas las ilusiones obscenas y perversas que suelen reafirmar la cohesión del grupo por medio de la irracionalidad. Por ello, el Existencialismo Budista tiene un proyecto de Liberación total de la humanidad comenzado hace dos mil seiscientos años por la revolución analítica existenciaria de Siddharta Gautama, cuya ética secular es la superación de todas las formas de moralidad metafísica de la sociedad, la cual reprime la Libertad intrínseca del Verdadero Ser por medio de un completo conjunto de prohibiciones asociadas con la idea de Dios. Paradójicamente, la articulación Gautama-Zizek cree que la ilusoriedad de la existencia de un Dios moral es la base para todo cuestionamiento del Discurso capitalista, en tanto que el Poder metafísico como el materialista se encuentran íntimamente concatenados. De hecho, las revolucionarias ideas del Despertar (Bodhi) que caracterizan a la Espiritualidad Postmoderna del Maitriyana provienen de la perspectiva de la meditación existencial que supera toda ideología social por considerarla como una forma de perversidad y autoritarismo. La tesis central del Existencialismo Budista es que ante una situación de impunidad o autoritarismo, el aprendiz debe producir un aumento –y no una disminución- de su autodeterminación y autorrealización, liberándose psicoanalíticamente de la autoridad paterna que domina inconscientemente al sujeto. La práctica analítica existenciaria asegura que el aprendiz actúe de una manera significativamente superior a la socialmente aceptable, la cual se caracteriza por una autoridad obscena y prehistórica con respecto al desarrollo suprahumano del maestro espiritual. En este sentido, según la articulación Gautama-Zizek, la civilización capitalista se está comportando como la horda primigenia de la unidad tribal que gobernaba por la fuerza bruta, imponiendo como mandamiento principal de la ideología dominante al goce genital y consumista. En cambio, el Maitriyana promueve la autorrealización espiritual como un Camino Medio que trasciende tanto a la represión moral de la religión como a la permisividad nihilista del materialismo. En el mundo perverso del Discurso capitalista, por lo tanto, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña que la única posibilidad de felicidad y bienestar es la meditación existencial, liberando al sujeto del mandato del goce genital y consumista que promueve el materialismo. En concordancia con el Psicoanálisis, el Existencialismo Budista sugiere que el Deseo no gira alrededor de un objeto sexual de índole genital, pues como evidencia la sociedad contemporánea se trata más bien de una experiencia espiritual inalcanzable, prohibida y ausente. De este modo, el maestro espiritual muestra que lo que se reprime es la Espiritualidad misma, ocultando este hecho con una satisfacción de los anhelos mundanos. Indudablemente, el mandato social del Discurso capitalista es el de gozar de lo superficial, lo cual tiene el inconveniente de un síntoma: se promueve una imagen de riqueza material y salud estética como imperativos categóricos del consumismo. El aprendiz debe entonces desapegarse de la lógica dualista del mandato social que dice que si el sujeto no consume con codicia será desgraciado, pues en realidad esta presión materialista hace a la vida profundamente desgraciada. En la sociedad contemporánea bajo el Discurso capitalista, una de las formas del mandato social de goce y hedonismo está centrada en la fidelidad al Ego, considerando a la felicidad como una búsqueda individual carente de todo tipo de sabiduría y compasión. De acuerdo con la articulación Gautama-Zizek, la verdadera felicidad se logra a través de la autorrealización, la cual es un estado de consciencia significativo que vacía al aprendiz de la tendencia ideológica social, produciendo una transformación dentro de la dimensión Imaginaria y Simbólica de la subjetividad. Sólo un cambio profundo en el estilo de vida puede volver más significativa a la existencia, siendo éste el mensaje subyacente principal del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). Involucrarse en la meditación existencial ofrece al sujeto la oportunidad de una experiencia ética progresista, pues le enseña a hacer su vida más significativa por medio de la causa revolucionaria de la Cura (Nirvana) de los males del mundo.

Otra razón por la cual el Maitriyana sostiene la ecuación establecida entre la felicidad, la autorrealización analítica y el Despertar (Bodhi) existencial, se debe a que este estilo de vida produce sobre la sociedad un sentido de Propósito (Dharma). Tomando el Discurso del Maestro Espiritual como prototipo, el Existencialismo Budista vislumbra el futuro, percibiendo una redefinición de lo que es la humanidad. La articulación Gautama-Zizek establece que el problema esencial del mundo contemporáneo no radica sólo en los males de la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación, sino más bien en cómo librarse del mandato mismo del Discurso capitalista. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña que sólo en la medida en que el aprendiz esté preparado analítica y existencialmente para renunciar a su apego a cualquier clase de ideal o polo opuesto puede confrontar que es una ficción el orden simbólico o Discurso social del Amo a través del cual se mantiene la identidad neurótica. En concordancia con Mark Rothko, el Maitriyana considera que la pintura de un simple cuadrado o círculo negro sobre un trasfondo blanco remite a la confrontación con el estatus ficcional del propio sujeto, pues esto es un símbolo del traumático vacío que es lo inconsciente reprimido. Sólo por medio de una profunda meditación existencial puede ser conocido o abordado directamente este vacío que subyace a la representación. De hecho, el trasfondo blanco simboliza el espacio abierto de la Libertad del Ser en el cual lo Real puede aparecer bajo la forma de un nuevo orden simbólico o Discurso. Según el Existencialismo Budista, todas las obras de arte del maestro espiritual son manifestaciones de una lucha para salvar el símbolo del cuadrado o círculo negro central con respecto al desborde del campo entero circundante. Sin embargo, si el símbolo ocupa todo el campo, perdiéndose la diferencia entre la figura y su fondo, se produce un autismo en el psiquismo. Por ello es que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) desarrolla una estética de lo gris, representando la síntesis dialéctica entre el fondo blanco y el punto negro central en un intento de redención inequívoco. La articulación Gautama-Zizek afirma que intentar el acceso analítico existenciario al vacío que es el inconsciente, en última instancia, significa vaciar completamente al lenguaje dualista y la representación imaginaria que tiene el aprendiz con respecto a la realidad. Este método de meditación existencial produce un colapso psíquico del Ego, al mismo tiempo que abren al sujeto a la posibilidad de ser imbuido por un nuevo lenguaje poético y una lógica dialéctica paradojal. La conclusión del Maitriyana es que la mente necesita de algún tipo de sistema de orden simbólico para poder organizar la realidad, puesto que sin un Discurso el aprendiz simplemente deja de existir. Para el Existencialismo Budista, la ficción o Fantasma (Maya) estructura la percepción de la realidad del sujeto, por lo que si se quitan o evanescen dichas ficciones simbólicas que regulan el psiquismo inconsciente, se pierde el sentido de la realidad misma, lo cual abre a la posibilidad de elegir conscientemente una nueva visión de lo Real y una estructura psíquica superior: la Sublimación (Nirodh). Esta evanescencia de lo ficcional junto con la apertura a una sabiduría de la Verdad es la Cura (Nirvana). Por ello, la articulación Gautama-Zizek reconoce que el aprendiz puede reconocer su propio estatus ficcional dentro del mundo, siendo éste el Propósito (Dharma) del tratamiento psicoanalítico. En concordancia con el Psicoanálisis, el maestro espiritual afirma que el Despertar (Bodhi) acontece efectivamente cuando el sujeto asume con Libertad y Responsabilidad su propia no-existencia. Por lo tanto, al igual que el Psicoanálisis, el Maitriyana se diferencia rotundamente del solipsismo subjetivo que afirma que la autoexistencia es lo único verificable de la realidad. A diferencia de Descartes, el Existencialismo Budista afirma No-pienso luego existo. Frente a preguntas metafísicas acerca de la realidad y la existencia, la máxima de la articulación Gautama-Zizek intenta preservar la inexistencia de la mente, planteando que existe un inconsciente que hace imposible que el Yo pueda pensar acerca de la realidad de manera correcta. En contraste con la idea de la filosofía académica que afirma que el Ego puede estar absolutamente seguro de las ideas de la propia mente, mientras que la realidad exterior es algo ajeno, el Maitriyana coincide con el Psicoanálisis en su afirmación de que la realidad interior no existe. Cuando el aprendiz reconoce la estructura ficcional de la identidad unitaria, la práctica analítica existenciaria derriba el dominio del Yo. En el Discurso de la Espiritualidad este proceso está representado por un deslizarse desde la posición del sujeto ordinario a la de la Vacuidad, el cual es el fin del tratamiento contemplativo del Psicoanálisis, donde el aprendiz se excluye o desapega de la ficción que sustenta tanto el Ego como el Discurso social. Al deslizarse desde el centro de gravedad del Yo hacia el del Verdadero Ser, los impulsos son sublimados por la experiencia del vacío, por lo que el sujeto vuelve al Sí-Mismo, convirtiendo así en superflua a la presencia de lo ficcional. Según el Existencialismo Budista, este proceso de percepción del propio estatus ficcional (Maya) involucra un reconocimiento de la propia subjetividad como enteramente basada en la Nada, siendo este Vacío-en-Ser perpetuamente llenado y ocultado por la ficción e ilusoriedad del lenguaje. Por ello, en concordancia con el Psicoanálisis, la articulación Gautama-Zizek afirma que el objeto del Deseo es simultáneamente el puro vacío alrededor del cual está basado el sujeto, siendo un elemento imaginario que oculta la imposibilidad de completud de la mente. Al igual que Lacan, el Maitriyana postula la noción de que la meditación existencial es capaz de percibir directamente el estatus ficcional del lenguaje que estructura a la subjetividad. Sin embargo, este acceso o captación directa de la ilusoriedad del lenguaje y del vacío que lo subyace es prácticamente una imposibilidad para todo aquel que se encuentra en un estado de consciencia ordinario (ECO). De este modo, sólo un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) puede superar esta vivencia traumática de la Nada sin caer en la locura o el suicidio. Esta percepción de la naturaleza ficcional del lenguaje sólo puede lograrse por medio de una práctica analítica existenciaria que atraviesa a la realidad psíquica, el orden simbólico y el Discurso social, para así poder arribar al otro lado del espacio curvo de lo Real.

El reconocimiento del Verdadero Ser acontece cuando el aprendiz renuncia o se desapega de la idea engañosa de que el lenguaje o la representación son un medio para acceder al sentido de la vida. Según el Existencialismo Budista, el Deseo de significado es un agujero negro dentro del Ser, siendo una condición de postergación interminable organizada por el lenguaje mismo. La articulación Gautama-Zizek pivotea con el Psicoanálisis sobre el hecho de que el objeto del Deseo es una vivencia inaccesible o imposible de realizar, demostrando que es una ilusión porque tiende a la Nada. El maestro espiritual enseña entonces que la imposibilidad de satisfacción completa del Deseo revela cómo la naturaleza del ser humano es un vacío de sentido o de Propósito, por lo que el sujeto debe construirse su propio Camino comprendiendo en todo momento que es esencialmente Libre.

Para el Maitriyana, toda acción o decisión práctica que implícitamente reconoce que el orden simbólico es una ficción entra dentro de la categoría de ética transpersonal, la cual supera a la moral y se constituye como la auténtica forma de ética. La ética transpersonal del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) trasciende las coordenadas ordinarias del orden simbólico tal como están controladas por el Discurso social del Amo. El Existencialismo Budista define a la ética transpersonal como la relación de fidelidad del aprendiz hacia su propio Deseo, al mismo tiempo que se aclara que la ética espiritual está por encima de cualquier moral o ley mundana, pues se cumple incluso a sabiendas de que se puede ser castigado por el Discurso social. El maestro espiritual es un insubordinado con respecto a la opresión del sistema cultural, por lo que cada acto o hecho que emana de su estado de consciencia ampliada y superior (ECA-S) es profundamente liberador. Un acto de ética transpersonal puede tomar la apariencia de un rechazo rebelde al sistema capitalista y su desmantelamiento del bienestar social, por lo que los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) suelen aconsejar no confiar en los políticos al momento de buscar líderes que manejen las crisis del mundo, como la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación. De hecho, según la articulación Gautama-Zizek, los políticos profundizan las crisis planetarias al administrar los gobiernos en línea con intereses capitalistas espurios. Frente a crisis políticas y económicas como estas, el Maitriyana conjetura que la acción correcta sería dejar de dialogar con los políticos capitalistas, estando dispuesto el aprendiz a autosacrificarse para declarar que no escuchará más las ficciones del sistema opresor. De esta manera, el Existencialismo Budista concluye que a veces el diálogo superfluo no es adecuado para las situaciones de conflicto, aunque esto sea considerado como esencial para el progreso capitalista. Según la articulación Gautama-Zizek, la lucha por la liberación de la opresión materialista es necesariamente un proceso penoso, pues a menudo requiere del autosacrificio del aprendiz e incluso del maestro espiritual.

El Maitriyana enfatiza que su idea de ética libertaria no es una cuestión de libertinaje, satisfaciendo las propias fantasías personales, sino que más bien es la trascendencia tanto del hedonismo como de la represión. Esta ética inclina al sujeto hacia el Deseo del Ser, que es una elección existencial que va más allá de cualquier beneficio mundano. La conducta del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es auténticamente ética porque sigue su Camino hasta el final, incluso aunque ello signifique su propia muerte.

El Psicoanálisis ofrece un modelo para las ideas del Existencialismo Budista sobre la ética transpersonal, y eso a su vez se aplica a los actos individuales del aprendiz en su búsqueda de un mundo mejor. El Propósito (Dharma) de una ética libertaria también está en juego en las acciones colectivas de índole revolucionaria. Al respecto, la articulación Gautama-Zizek está especialmente interesada en los sucesos que pueden desencadenar en una próxima revolución socialista dhármica. Con respecto a la revolución socialista dhármica, el Maitriyana extiende la aplicación de la ética -como fidelidad al Deseo del Ser- al campo de lo social, ampliando el accionar de la meditación existencial a lo libertario, lo cual implica que todo proceso de Cura (Nirvana) debe evanescer tanto el apego neurótico como la codicia capitalista. Es así que el Despertar (Bodhi) es la verdadera revolución. El proclamado objetivo del maestro espiritual es devolver a la Verdad el Propósito (Dharma) de la Libertad, el cual es un Camino que ni siquiera puede ser interrumpido por el castigo o la muerte. La práctica analítica existenciaria posibilita superar cualquier tipo de terror mediante una justicia de orden superior, emanando una idea de virtud que es consecuencia del principio general de la Espiritualidad aplicada a las necesidades más apremiantes de la sociedad. A diferencia de ciertos movimientos materialistas, el Existencialismo Budista busca una revolución desprovista de los excesos en que la opresión y la democracia suelen coincidir, siendo una revolución pacifista que respete las reglas socialistas libertarias, subordinándose a las normas de la Liberación y la Cura (Nirvana), una revolución en la que la violencia es despojada de su dimensión cotidiana y reducida a un una intervención prehistórica dentro del plano humano. La dimensión divina del pacifismo revolucionario no se refiere a una dimensión metafísica, como la intervención de una deidad sobrenatural que produce venganza sobre los opresores, pues la articulación Gautama-Zizek la percibe como la heroica asunción de la soledad de una decisión soberana. El autosacrificio, en tanto ética revolucionaria del pacifismo, es una decisión de arriesgarse a perder la propia vida que se toma en absoluta soledad y que no es influenciada por la moral del Discurso social del Amo. La meditación existencial es un suceso revolucionario en el que la justicia y la paz pueden coincidir en un mismo punto. Indudablemente, la Verdad tiene un poder revolucionario, produciendo una fuerza conmovedora sobre la humanidad, pues su mensaje resuena tanto en los corazones puros como en las consciencias culpables.

En concordancia con Nietzsche, el Maitriyana se encuentra más allá del bien y del mal, afirmando que su pacifismo libertario trasciende cualquier forma preestablecida de la moralidad o de las leyes, por lo que es una metapolítica verdaderamente revolucionaria. En una revolución espiritual el único estado o ley a partir del cual medir sus criterios es la visión utópica del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), por lo que el sujeto debe desapegarse de todo concepto previo acerca del bien y del mal. Este vaciamiento ideológico permite al aprendiz poder comprender que el poder del Estado como tal es esencialmente ilegítimo. El Existencialismo Budista cree que esta idea de una ética superadora del bien y del mal es una de las enseñanzas verdaderamente revolucionarias del maestro espiritual. La articulación Gautama-Zizek observa que el verdadero desafío de las pseudorevoluciones que acontecieron durante la historia no fue tomar el Poder, sino más bien qué hacer después, pues nunca lograron preservar pacíficamente el suceso revolucionario. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña entonces que deben cambiarse las relaciones de poder existentes en el mundo pero de una manera pacífica, en tanto que los valores de la Paz y la Libertad no pueden ser impuestos, ya que esto siempre conduce a un intento fallido de revolución. Sólo el Despertar (Bodhi) de los pueblos puede destruir los métodos capitalistas existentes en la organización del trabajo y de las relaciones fundamentales de la sociedad en general sin necesidad alguna de recurrir a la violencia para cambiar la infraestructura social básica.

El Maitriyana reconoce que el proyecto político radical del Socialismo Libertario tiene muchas huellas de la Espiritualidad revolucionaria original de Siddharta Gautama. Así, el Existencialismo Budista revaloriza los aspectos de la política socialista libertaria que conducen directamente a la Cura (Nirvana) de los males del mundo. Un ejemplo de esto es que el maestro espiritual comprende claramente la idea de permanecer revolucionariamente fiel al Deseo del Ser, que es la evanescencia de los valores del materialismo, como la debilidad, el ocio y la estupidez. Si un sujeto es espiritualmente fuerte, socialmente activo y profundamente sabio, entonces es un buen aprendiz del pacifismo revolucionario. Según la articulación Gautama-Zizek, estos rasgos resumen la ética transpersonal.

Como modelo de un evento político contemporáneo que pone en acto el pacifismo revolucionario de la ética transpersonal, el Maitriyana se refiere a los autosacrificios realizados por practicantes de la Espiritualidad cuando sus países comenzaron a ser invadidos por el terror de la guerra. El Existencialismo Budista resalta a la superación de la violencia hacia el prójimo como la Vía hacia la transformación real de la sociedad. Según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), la tarea del sujeto revolucionario es autosacrificarse en pos de un Propósito (Dharma) de orden superior, evitando recurrir a la mera violencia de la actuación impulsiva por impotencia. Mientras que los movimientos políticos instan al levantamiento armado o al linchamiento como forma de comprometerse con lo revolucionario, la articulación Gautama-Zizek reconoce entonces que el gesto radical es no hacer nada, pues los gestos de violencia vuelven redundante al Discurso social materialista. El Discurso del Maestro Espiritual está firmemente en desacuerdo con el argumento de que para transformar el mundo es necesario recurrir a la violencia, la cual es la principal herramienta del Discurso social al cual el aprendiz pretende cambiar. En concordancia con el Psicoanálisis, la máxima del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) sobre la ética del Maitriyana –no hacer concesiones con la propia avidez y sed de dominio- implica no dejar que la práctica analítica existenciaria ceda a la presión de la sociedad, renunciando a los mandatos sociales del materialismo. La única concesión que debe realizar el aprendiz es ser responsable de seguir el propio Deseo de la Liberación. Tal concesión sublimatoria es la forma en que el Sí-Mismo acontece como nuevo centro de la consciencia, desplazando al Ego hasta el último momento de la vida.

En concordancia con Kant y Lacan, el Existencialismo Budista considera que el imperativo categórico es seguir el Deseo del Ser y desapegarse del Discurso social, pues esta ética transpersonal reside en el mandato incondicional del sujeto para cumplir con su deber o Propósito (Dharma). Así, la articulación Gautama-Zizek esclarece que lo que desea el aprendiz es su deber, ya que la mente es esencialmente pura Libertad. El maestro espiritual enseña que el sujeto debe asumir la responsabilidad del mandato o deber de su propio Deseo inconsciente, desidentificándose de lo que es el deber según el Discurso social. El aprendiz que practica meditación existencial no recurre a excusas para evitar la propia responsabilidad de ser-libre-en-el-mundo. La respuesta del Maitriyana frente a los mecanismos de defensa del Yo que suelen oprimir el Despertar (Bodhi) del Ser es que no hay excusas para no realizar el propio deber o Propósito (Dharma). En este sentido, el Existencialismo Budista recuerda que el mejor ejemplo de esto es la vida del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), el cual es un maestro espiritual firme y amoroso que transmite a sus discípulos una sabiduría liberadora y una disciplina compasiva que nunca es una excusa para sí mismo o los demás. La articulación Gautama-Zizek muestra que, en última instancia, el sujeto es completamente responsable no sólo por cumplir con su deber sino también por determinar cuál es su Propósito (Dharma). Por ello es que ningún crimen cometido en nombre del deber puede ser adjudicado al Discurso social del Amo, en tanto que el ser humano es esencialmente libre y responsable de su Camino, pudiendo desafiar en todo momento a las autoridades tanto familiares como sociales. La Cura (Nirvana) es precisamente una toma de consciencia de esta condición estructural que siempre estuvo presente a lo largo de toda la vida del aprendiz. La práctica analítica existenciaria del Maitriyana es entonces una Vía para asumir tanto la responsabilidad por el propio deber como la responsabilidad por lo que es el Propósito (Dharma). Por ello, el sujeto siempre puede evitar hacer el mal y elegir no cumplir con el mandato del Discurso social. En concordancia con el Psicoanálisis, el Existencialismo Budista afirma que el aprendiz es responsable incluso de su propio aspecto inconsciente, el cual es el plano donde se sitúa el Deseo. Los argumentos de la articulación Gautama-Zizek acerca del Propósito (Dharma) es que el sujeto debe asumir la responsabilidad sobre sus acciones, comprendiendo que el Discurso social del Amo es una gran fantasía (Maya). Por tal motivo, el Maitriyana plantea una ética libertaria como modelo para actuar en el aquí y ahora.

En concordancia con el Libro de Job, el Existencialismo Budista sostiene que darse cuenta de que no existe un Dios benévolo y omnipotente es algo liberador, porque cuestionar el Propósito mismo de la creación del Cosmos es una paradoja (koan) metafilosófica acerca del Desapego y la Responsabilidad sobre la propia vida y también sobre la inevitabilidad del sufrimiento. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) comprende perfectamente que la negativa de la figura de Dios para explicar sus designios ocultos no sólo apoya la concepción mística de que el Propósito (Dharma) de la divinidad requiere de una comprensión suprahumana o de una meditación existencial, sino que además tiene la sorprendente consecuencia de que la figura de Dios implica un Universo de sufrimiento e incluso carente de significado. Así, para la articulación Gautama-Zizek, la figura de Dios se vuelve casi como una Gran Vacuidad en el fin de la práctica analítica meditativa. El maestro espiritual afirma entonces que la tradicional figura de Dios contradice toda argumentación lógica racional, por lo que el aprendiz debe utilizar una lógica dialéctica-paradojal para poder extraer algo de significado del abismo y la extrañeza esencial del Universo, el cual responde con un signo de exclamación la idea de sufrimiento ante cada signo de interrogación acerca del mundo que realiza el sujeto. De este modo, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) suele comportarse del mismo que la figura de Dios cuando es cuestionada acerca del Propósito de la creación del Cosmos, redoblando el enigma al suplantarlo por otro mucho más radical y caótico. Consecuentemente, el Maitriyana revela que la historia de la Crucifixión de Jesús implica la muerte de la idea metafísica de un Dios como garantía última de sentido y Amo omnipotente del Universo. El Existencialismo Budista, ante este traumático hecho, muestra que la humanidad es completamente libre para elegir no sólo cuál es su deber sino también cuál es el significado mismo del Cosmos. La articulación Gautama-Zizek establece que sin la idea de Dios o cualquier figura del Discurso social que satisfaga el sentido de una identidad individual y social, la realidad misma se vuelve imperfecta, impermanente e incompleta. La meditación existencial posibilita una visión de la realidad como ontológicamente vacía e inconclusa, lo cual posiciona al Maitriyana en la misma línea de una de las mayores preocupaciones de la física contemporánea. El maestro espiritual, al igual que los mejores científicos de vanguardia, afirma que la realidad es esencialmente incierta, por lo que es imposible tener una completud dentro del campo del conocimiento de los niveles más profundos de la materia. Un claro ejemplo de esto es la imposibilidad de conocer simultáneamente el aspecto espacial y temporal de las partículas más básicas del Cosmos. A diferencia de la ciencia materialista y su búsqueda de una descripción completa de la realidad, el Existencialismo Budista se acerca a la teoría cuántica y afirma que la insuficiencia en el conocimiento de la realidad cuántica se debe a que la realidad misma es ontológicamente vacía e incompleta. En concordancia con Emerson, la articulación Gautama-Zizek señala que la realidad es incompleta porque esto permite la creación, la evolución, el expancimiento y la libertad. El Maitriyana considera esta idea de la Vacuidad de la realidad como profundamente liberadora de la mente del aprendiz, pues ante la ausencia de una realidad completa y sustancial, la ilusión del Ego también colapsa. En la práctica analítica existenciaria no hay nada definido en la realidad que ayuda a sustanciar las coordenadas de un Yo, por lo que todo lo que queda es un sujeto confrontando la ficción (Maya) que está en el centro mismo del Discurso social u orden simbólico.  Al evanescerse el sentido de identidad unificada del Ego, la idea de una realidad vacía e incompleta abre un espacio para el Despertar (Bodhi) y la Liberación del Sí-Mismo. Sólo puede producirse la Cura (Nirvana) y la Libertad en una realidad ontológicamente vacía e inconclusa.

 

[1] J. Lyotard, Economía Libidinal.

[2] S. Zizek, Less Than Nothing.

[3] J. Lacan, Las formaciones del inconsciente.

[4] J. Lacan, Escritos I.

[5] I. Parker, Lacanian Social Theory and Clinical Practice.

[6] S. Zizek, El títere y el enano: el núcleo perverso del cristianismo.

[7] S. Zizek, Against the double blackmail.

[8] S. Zizek, Multiculturalism or the Cultural Logic of Multinational Capitalism.

[9] Zizek, Less Than Nothing.

[10] Slavoj Zizek, The Sublime Object of Ideology.

[11] Slavoj Zizek. The Buddhist Ethic and The Spirit of Global Capitalism.

[12] Slavoj Zizek & Boris Gunjevic, God in Pain: Inversions of Apocalypse.

[13] S. Zizek, Why we all love to hate Haider.

[14] S. Zizek, Porque no saben lo que hacen.

[15] S. Zizek, Multiculturalism or the Cultural Logic of Multinational Capitalism.

[16] S. Zizek, El espinoso sujeto: El centro ausente de la ontología política.

[17] S. Zizek, Against human rights.

[18] S. Zizek, Why we all love to hate Haider.

[19] S. Zizek, El espinoso sujeto: El centro ausente de la ontología política.

[20] S. Zizek, Why the Idea and Why Communism?

[21] Slavoj Zizek, The Puppet and the Dwarf – The Perverse Core of Christianity.

[22] Oscar Wilde, El alma humana bajo el socialismo.

[23] Karl Marx, El capital.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s