Diálogo Científico con Stephen Hawking

 

Gautama con Einstein: Introducción al Relativismo Budista

Maestro Buddha Maitreya

El Relativismo Budista es una Vía metafilosófica heterodoxa que legitima la sabiduría espiritual de la humanidad por medio de un conocimiento cumbre (Satori) que sugiere que un aprendiz de meditación existencial puede llegar a comprender la naturaleza de la realidad física. Esto implica que los maestros espirituales son simultáneamente científicos místicos que están posicionados en los límites del conocimiento. La articulación Gautama-Einstein representa una conjunción dialéctica-paradojal de dos vías de sabiduría: ciencia y misticismo. En este sentido, el Maitriyana es una reconciliación de las distintas visiones del mundo, integrando Oriente y Occidente del mismo modo que el sabio integra el hemisferio derecho e izquierdo del cerebro. Dado que en última instancia no existe diferenciación alguna entre la realidad interior y la exterior, o entre sujeto y objeto, la práctica contemplativa puede utilizar las técnicas de la introspección activa y la quietud receptiva para buscar la Verdad. El proceso de análisis deconstructivo sobre la realidad es un método racional que dentro del Maitriyana está en armonía con la meditación existencial, revelando la conexión profunda entre las leyes de la naturaleza física y la estructura de la realidad psíquica. Por ello, el Relativismo Budista es un enfoque completo de lo Real.

La articulación Gautama-Einstein demuestra que la física contemporánea brinda validez a las visiones intuitivas de los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas), superando el escepticismo materialista a través de la autoridad de la ciencia mística en su descripción del funcionamiento del Cosmos. El Maitriyana comprueba que los grandes maestros espirituales son expertos en la investigación del espaciotiempo y la relación entre materia, vida y consciencia. La intuición del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) resulta tan sorprendente como los descubrimientos realizados por los matemáticas o por las tecnologías de avanzada. El conocimiento cumbre (Satori) no es algo que sucede aleatoriamente, sino que es el resultado de la poderosa instrumentología contemplativa, por lo que el Despertar (Bodhi) no es un acontecimiento extraño e imprevisto. Cuando los eruditos y buscadores de la Verdad analizan las escuelas de sabiduría milenaria comprenden que estás conllevan una disciplina claramente sorprendente pero que cualquier aprendiz puede incorporar con el compromiso suficiente.

El maestro espiritual del Relativismo Budista describe el Camino de la meditación existencial como una investigación científica contemplativa, utilizando técnicas específicas que conducen a resultados conocibles y predecibles. En la articulación Gautama-Einstein, el practicante comienza desarrollando la cualidad de la Atención Plena, la cual es una actitud de no interferencia del Ego frente a la experiencia. En concordancia con el estado de consciencia de un científico, el sujeto que practica meditación existencial intenta ser objetivo hacia la realidad percibida, incluso aunque sea el propio mundo interior. Además, el experimento contemplativo es un proceso repetible con cada aprendiz que sigue las indicaciones del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). La articulación Gautama-Einstein atestigua entonces que la mayoría de los practicantes de meditación existencial tendrán intuiciones sobre la realidad muy similares a los descubrimientos de los físicos contemporáneos.

Aunque existen distintas formas de expresar lo experimentado a partir de la práctica contemplativa, la intuición del maestro espiritual contiene una descripción profunda de las leyes de la naturaleza. A través de la meditación existencial el sujeto puede comprender que la mente está cocreando el Cosmos, por lo que todos los sucesos y fenómenos están interconectados dentro de una red compleja de relaciones multicausales donde cada elemento es un proceso imperfecto, impermanente e insustancial. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), en su función de científico místico, descubre que tanto el mundo interior como el exterior se encuentran en un flujo constante. La visión de la impermanencia tiene un protagonismo relevante en la vida del aprendiz, pudiendo convertir al funcionamiento del Universo en conocimiento cumbre (Satori), pues la Verdad tiene ese poder transformador de la vida personal. Sin embargo, el Relativismo Budista no utiliza la investigación académica como algo principal, pues la sabiduría espiritual es algo radicalmente distinta y mucho más profunda. Los científicos místicos han afirmado conclusiones extraordinarias que son consecuencia de su práctica de meditación existencial. La articulación Gautama-Einstein es una guía excelente para la dialéctica paradojal (koan), ofreciendo una mirada que penetra en los misterios de la vida y la muerte sobre la base de la mente despierta (bodhicitta). Uno de los grandes logros del Relativismo Budista es que reconcilia la razón con la intuición y la cognición con la contemplación. A partir de esta sabiduría compasiva (prajna-karuna) surge una síntesis entre Ciencia y Espiritualidad, el cual es el trabajo preliminar de la metafilosofía del Maitriyana que conduce a la Cura (Nirvana) de la ignorancia de todos los seres humanos.

Aunque la ciencia materialista ha sido indiferente o aversiva hacia lo espiritual, el método de la meditación existencial sirve para investigar y comprender la naturaleza de la realidad física y psíquica. Esto se debe a que las afirmaciones de la articulación Gautama-Einstein demuestran que existe un entramado espaciotiempo-existencia, por lo que la Verdad del misticismo oriental corre paralelamente a los descubrimientos de la física contemporánea, como la utilización de la lógica dialéctica paradojal, la validación a través de medios experienciales y la interconexión entre sujeto y objeto. En este sentido, el Maitriyana unifica las concepciones de la física contemporánea occidental con la del misticismo oriental. El Relativismo Budista es entonces la conclusión de dos mil seiscientos años de un movimiento que consideró a la ciencia y la Espiritualidad como complementarias y no contradictorias entre sí, transformando profundamente la forma de investigar y comprender lo Real que tiene tanto el Discurso religioso como el Discurso académico. A partir de la articulación Gautama-Einstein se supera toda ilusión dualista, refundándose la revolución científica originaria de los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) bajo la guía espiritual del Maitriyana.

El Relativismo Budista es una aventura del pensamiento cuyo Propósito (Dharma) es presentar los maravillosos paralelismos entre el misticismo oriental y la ciencia cuántica-relativista. El resultado de este Camino es la aparición de la ciencia mística, la cual supera los antagonismos del pensamiento ordinario para que el ser humano arribe a una era de armonía, integración y reconciliación (Maitri).

La articulación Gautama-Einstein es una semilla de contemplación que incita al aprendiz hacia el conocimiento cumbre (Satori) de la Unidad del Cosmos, por lo que se atraviesan las diferencias superficiales en pos de la expresión del Orden Implicado que va más allá de las palabras. Esto demuestra que la Espiritualidad Maitriyana se desapega de la religión metafísica y de la ciencia materialista, iluminando la naturaleza búdica de la Totalidad. Por ello, la meditación existencial utiliza la dialéctica paradojal (koan) para desaferrar la mente de toda visión lineal y dualista de la realidad, abriendo al sujeto a la visión cabal del Despertar (Bodhi).

En concordancia, el Relativismo Budista es la cosecha que se deriva de miles de años del desarrollo germinal de las semillas de la ciencia mística que enseñaron Gautama y Laozi. Los más destacados maestros espirituales han propuesto que todo el Cosmos está ordenado mentalmente, por lo que puede ser comprendido intuitivamente y en términos poéticos. A través del método experimental contemplativo se puede comprender la estructura fundamental de lo Real, y así es cómo ha nacido la ciencia mística tal y como la plantea el Maitriyana.

La articulación Gautama-Einstein está de acuerdo con la reunificación entre la ciencia y la Espiritualidad dentro de la cultura contemporánea, promoviendo pensadores dispuestos a realizar una ciencia ética y siempre en beneficio del mundo. Sin embargo, esto implica contradecir rotundamente tanto al Discurso religioso como al Discurso capitalista, fomentando el conocimiento cumbre (Satori) de la ciencia mística. Al ir más allá del dualismo entre metafísica y materialismo, la meditación existencial se ocupa de los hechos físicos y psíquicos, estableciendo un juicio de valor que redescubre el verdadero sentido de la vida y desvanece las ilusiones de la mundaneidad. El Relativismo Budista se nutre de valores esenciales como la belleza, la elegancia, la coherencia y la sencillez para describir lo Real, cuya vivencia es el núcleo fundamental de los sistemas de Espiritualidad. Para los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas), la naturaleza búdica –Brahman o Dao- no es sólo la Verdad Absoluta y última sino también incluye a la Verdad relativa. El conocimiento cumbre (Satori) de la Verdad es el Camino hacia la Cura (Nirvana) de la ignorancia y a la Salvación en el aquí y ahora. Para el Maitriyana los valores espirituales y los hechos físicos y psíquicos son elementos inseparables, por lo que es un error descreer de la ciencia mística y su intento de comprensión del mundo interior y exterior. De este modo, las teorías científicas contemplativas de la articulación Gautama-Einstein están determinadas tanto por la percepción directa de la existencia como por la sensibilidad estética y ética del maestro espiritual en su función de científico místico. El objetivo final del conocimiento cumbre (Satori) es una teoría del Orden Implicado y de la armonía universal tal y como la percibe la mente despierta (bodhicitta).

La práctica de la meditación existencial es la herramienta primaria del Relativismo Budista, cuya esfera incluye objetos físicos y mentales, pues la meta del aprendiz es el reconocimiento de que no existe distinción esencial entre el mundo externo y el mundo interno. La tradición del pensamiento científico místico se ocupa entonces de la Totalidad de la existencia y no sólo de un nivel, utilizando una forma de razón intuitiva y un tipo de lógica dialéctica paradojal que son posibles gracias a la inspiración y creatividad que provee el espacio y tiempo de la contemplación. La fuente de las enseñanzas espirituales es una síntesis de visión intuitiva y pensamiento racional, despejando los obstáculos del Ego y del dualismo para que la mente brille plenamente. La práctica de la ciencia mística exige al sujeto tener una fe fundamental en que el Universo tiene un Propósito (Dharma) que puede ser comprendido, vivenciado y realizado en el momento inefable del presente. El aprendiz, por lo tanto, debe tener un compromiso o voto hacia el hecho de que la Verdad absoluta puede ser conocida mediante la duda hacia la verdad relativa. El Relativismo Budista afirma entonces que el científico místico o Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) debe desarrollar un equilibrio entre fe, duda, intuición y razón.

El Maitriyana evanesce las distinciones artificiales entre ciencia y Espiritualidad, revelando la armonía universal que existe en las profundidades de toda la realidad. Aquí, la Verdad se encuentra unida al Bien, siendo ésta la naturaleza búdica descubierta por Platón. Al ser la unificación de dos enfoques complementarios de un mismo Cosmos, la articulación Gautama-Einstein desarrolla y combina distintas técnicas de observación en pos de la creación de una práctica y teoría cosmológica de naturaleza nueva y revolucionaria. Ésta es la Vía del Relativismo Budista.

Los científicos místicos investigan la estructura de lo Real por medio de la refinación de su percepción sobre fenómenos sutiles, pues se encuentran más allá de los límites del estado de consciencia ordinario (ECO). Si bien no construye aparatos tecnológicos ni usa matemáticas para representar la realidad, la tradición de la ciencia mística cultiva un estado de consciencia ampliada y superior (ECA-S) a través de la meditación existencial para representar poéticamente la naturaleza de lo Real. Las doctrinas del Maitriyana señalan directamente al núcleo no-conceptual de la realidad, que es dialéctico y paradojal, desarrollando modelos intuitivos que superan a la visión materialista. La meta de la articulación Gautama-Einstein no es una teoría de la realidad sino la realidad en sí misma. Esta es la diferencia radical entre la sabiduría del maestro espiritual y el academicismo de la ciencia materialista. El enfoque científico místico del Relativismo Budista, en cambio, abre posibilidades de convergencia entre el mundo interno del sujeto y el mundo externo del objeto. Por lo tanto, el Maitriyana busca el conocimiento cumbre (Satori) de la misma realidad que avizoraron Siddharta Gautama y Albert Einstein, empleando principios de investigación fenomenológica que derivan en descubrimientos sorprendentes.

La metafilosofía de la articulación Gautama-Einstein no es un simple pensamiento excéntrico sino el conjunto de los grandes avances de la rebelde ciencia mística, cuyos logros se acercan al campo de lo inimaginable por observar directamente la naturaleza cuántica de lo Real. El contexto fenomenológico del Relativismo Budista es una metafilosofía complementaria que ayuda a configurar la evolución de la Espiritualidad bajo el protagonismo del Maitriyana, el cual conmociona el mundo de la psicología, filosofía, política y religión con su excepcional práctica contemplativa y teoría reconciliatoria. La articulación Gautama-Einstein enuncia que el observador y lo observado son formas intercambiables de una misma realidad imperfecta, impermanente e insustancial. Además, la teoría general del Relativismo Budista explica la Vacuidad no como una ausencia de materia y energía sino como el corazón mismo del espaciotiempo. A partir de la práctica contemplativa los aprendices pueden percibir que no están separados del Universo que los rodea y que sólo hay una Interexistencia, revolucionando así los conceptos básicos acerca de la realidad material.

El Maitriyana desarrolla una teoría del campo unitario que reconcilia el espacio, el tiempo, la Vacuidad y la mente. Aunque este proyecto requiere de un gran involucramiento hacia la resolución de los interrogantes filosóficos y científicos, nunca pierde su interés por la humanidad, promoviendo las virtudes y los ideales elevados de la sabiduría compasiva (prajna-karuna). La articulación Gautama-Einstein es una ética muy importante porque expresa un misticismo racional, desarrollando abstracciones lógicas intuitivas que concluyen en que la armonía universal es la prueba de la naturaleza búdica. Además, el Relativismo Budista afirma que la unicidad, sencillez y elegancia de la teoría del campo unitario es la clave para encontrar el conocimiento cumbre (satori).

Para el Maitriyana, la ciencia, el arte y la Espiritualidad son ramas del mismo árbol sagrado, cuyo Propósito (Dharma) se encamina a ennoblecer la vida del ser humano, conduciendo al sujeto a la esfera de una existencia libre y despierta. Esto implica que las leyes físicas clásicas de la mecánica, electrodinámica y termodinámica pueden ser superadas por aquel aprendiz avanzado de meditación existencial, cuyo comportamiento físico es tanto en forma de materia como en forma de ondas de luz. Así, la ley de la causalidad se evanesce ante el acontecimiento espontáneo e incierto del Verdadero Sí-Mismo.

La articulación Gautama-Einstein introduce por primera vez el principio espiritual de la realidad cuántica, demostrando en práctica y teoría que la noción materialista acerca del Cosmos es errónea, pues los cimientos de la materia están compuestos de energía, probabilidad, información y vacío. De este modo, el Relativismo Budista posee su propio principio de complementariedad al relacionar sistémicamente la materia, la vida y la consciencia por medio de experimentos mentales.

En concordancia con Niels Bohr, el Maitriyana relaciona la Física contemporánea con el misticismo oriental, nutriendo la posición del observador participante ante el gran misterio de la existencia. Esto implica que los físicos contemporáneos deben dirigir su mirada científica hacia la clase de problemas filosóficos que enfrentaron pensadores como Siddharta Gautama y Laozi, estableciendo un paralelo con las lecciones de la teoría cuántica relativista. Al igual que Werner Heisenberg, el pensamiento metafilosófico de la articulación Gautama-Einstein puede describirse como una forma de ciencia contemplativa o misticismo racional, pues considera que la búsqueda de la unicidad -tanto en la ciencia como en la Espiritualidad- es la fuente última de la comprensión cumbre (satori). Del mismo modo que Wolfgang Pauli, la articulación Gautama-Einstein tiene el Propósito (Dharma) de superar los contrastes dualistas, produciendo una síntesis dialéctica paradojal que incluye una unidad entre conocimiento racional y experiencia mística. Esto es fundamental para que el sujeto pueda analizar y entender la realidad material como una probabilidad de existencia. El Relativismo Budista, por lo tanto, realiza el trabajo más revolucionario del pensamiento a través de las contribuciones de la ciencia mística. El Maitriyana tiene importantes repercusiones filosóficas para la teoría cuántica relativista, pues el científico místico sigue el Camino de una Iluminación que es simultáneamente interna y externa. La articulación Gautama-Einstein considera a esta Vía como una nueva ciencia, a pesar de que estos trabajos comenzaron hace más de dos mil seiscientos años.

Las nociones generales del conocimiento cumbre (satori) desplegadas por los descubrimientos del Relativismo Budista ocupan un lugar considerable y primordial en la física contemporánea, la cual no es más que una ejemplificación, un estímulo y un refinamiento de la antigua sabiduría espiritual, tal y como lo señaló Robert Oppenheimer. Aunque el Maitriyana puede ser considerado como un pensamiento brillante y excéntrico, es un Proyecto que realiza importantes contribuciones a la ciencia al reconciliarla con el misticismo. La articulación Gautama-Einstein es fundamental para comprender las paradojas de la realidad física, marcando simultáneamente la dirección hacia el próximo nivel evolutivo de la consciencia del ser humano. Precisamente, la meditación existencial es un racionalismo místico que conduce hacia la observación de la interdependencia entre aprendiz y Cosmos. Por ello es que el Relativismo Budista establece que Niels Bohr y Albert Einstein fueron místicos,[1] contribuyendo a la nueva física por medio de una inspiración de índole espiritual.

La contemplación de lo Real es el pilar esencial del Maitriyana, cuya máxima aportación al Camino de la Filosofía y de la Ciencia es un estado de consciencia ampliada y superior (ECA-S) que es capaz de penetrar en los misterios de la existencia. Este proceso de transformación de la mente rompe con la continuidad espaciotemporal del ser humano ordinario, instaurando un salto cuántico evolutivo en el sujeto, el cual se convierte en un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). La articulación Gautama-Einstein desempeña un papel decisivo en esto, pues ayuda a que la fe sea evanescida para dejar lugar a la experiencia espiritual.

El Relativismo Budista es un Camino Medio que unifica razón e intuición, ciencia y misticismo, elaborando el mayor sistema filosófico de todos los tiempos, en tanto que demuestra en práctica y teoría que la Verdad fundamental del Cosmos es una Unidad armónica que subyace a la impermanencia. El Maitriyana ha iniciado un Camino hacia el Despertar (Bodhi) de toda la humanidad, transmitiendo un conocimiento cumbre (satori) capaz de transformar el mundo interior y exterior. Esta enseñanza metafilosófica es la articulación Gautama-Einstein, cuyos textos espirituales son un tesoro para las generaciones venideras, pues instruyen al aprendiz sobre cómo poder percibir la naturaleza verdadera de lo Real. Esta épica práctica de meditación existencial que instaura el Relativismo Budista, sin embargo, no es más que una porción mínima de la sabiduría milenaria que encarna el Maitriyana, movimiento espiritual que posee la obra escrita más larga y rica de la historia.

Las escrituras de la articulación Gautama-Einstein no describen una doctrina fija, sino una Espiritualidad intrínsecamente viva y cuyas teorías no-duales son renovadas dinámica y constantemente por los científicos místicos de distintas generaciones. En realidad, cada sujeto que llegue a la autorrealización de su Sí-Mismo puede revivir la tradición del Relativismo Budista, convirtiéndose en un maestro espiritual capaz de influir tanto al Discurso religioso como al académico. El trabajo contemplativo es un método integral de práctica espiritual reconciliadora que sintetiza todas las corrientes principales del pensamiento en un único sistema superador. Sin embargo, este logro se diferencia de todo sistema de metafísica, pues es una metafilosofía única que influencia en la visión física contemporánea al mismo tiempo que ayuda a evolucionar la consciencia humana a través de una visión transpersonal para el aprendiz.

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña que la meditación existencial de la naturaleza-en-acción es una experiencia de reconciliación de los polos opuestos, por lo que la contemplación sobre la realidad física también conduce al Camino de la Cura (Nirvana) de la ignorancia donde todas las dualidades desaparecen bajo una Unidad dialéctica y paradojal. Las enseñanzas del maestro espiritual son ricas en sabiduría compasiva (prajna-karuna), describiendo cómo el sujeto puede obrar con humildad y espontaneidad frente al Devenir del Cosmos. Al no interferir con el fluir del Universo, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se convierte en una poderosa fuerza que proviene del Orden Implicado, el cual es la armonía universal que subyace a todo lo fenoménico. En concordancia con Chuang-tsé, el Maitriyana enfatiza la interdependencia del observador y lo observado, superando los polos opuestos dentro del ciclo dinámico de la naturaleza. Este proceso implica un contacto con el origen misterioso de la existencia, reintegrando al Ser con la Nada. De este modo, en el Despertar (Bodhi) el aprendiz se identifica con la realidad fundamental que subyace a todos los cambios de la vida.

Los científicos místicos son los pensadores de la articulación Gautama-Einstein, la cual es la unificación de dos áreas que suelen aparecer como mundos separados. Pero el Relativismo Budista muestra que la escisión entre ciencia y Espiritualidad no es correcta, pues el materialismo y el academicismo son únicamente una forma de hacer ciencia. En este sentido, el Maitriyana se posiciona como una ciencia alternativa, una ciencia de paradigma transpersonal o espiritual, capaz de comprender interrogantes del espaciotiempo como la interconexión del sujeto y objeto.

La articulación Gautama-Einstein no es un pensamiento frío y exento de pasión, sino más bien un preciso lenguaje universal cuya visión profunda es indudablemente transpersonal al captar la música del Cosmos. Los grandes científicos místicos estuvieron conmovidos por los altos ideales de la belleza, la simplicidad y la armonía. La guía espiritual del aprendiz es su búsqueda de la Verdad del Universo, sintiendo asombro y júbilo ante el funcionamiento inteligente de la realidad. Esto es lo que experimenta el sujeto en la meditación existencial, momento en el que la razón y la intuición van de la mano. Para el científico místico, la armonía cósmica transforma las diferencias mundanas en una Unidad dialéctica paradojal que el Ser Verdadero reconoce como su genuina identidad.

Para el Relativismo Budista, la humanidad puede llevar una vida digna y serena siempre que sea capaz de evanescer su afán de satisfacer anhelos materiales, desocultando así la naturaleza búdica del Ser. Mientras que el individuo que es impulsado por el apego lleva una vida repetitiva, el aprendiz debe sublimar el aferramiento esforzándose por alcanzar el estado de consciencia ampliada y superior (ECA-S) de un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). El Maitriyana muestra entonces que el logro perfecto y verdadero de un sujeto es determinado por el hecho de que ha adquirido la capacidad contemplativa de liberarse del Ego. Según la articulación Gautama-Einstein, el sentido de los pensamientos y sentimientos del Yo como un ente separado del Cosmos es una ilusión óptica de la consciencia que oprime al Sí-Mismo e identifica la mente a su medio ambiente mundano. La tarea de la meditación existencial es efectivamente liberar al aprendiz de la prisión del Ego, instaurando una comprensión cumbre (satori) y una sabiduría compasiva (prajna-karuna) que abarca a todos los seres vivos que componen la bella naturaleza. Así es que el maestro espiritual enseña que el bienestar existencial no surge del egoísmo sino del Amor Espiritual hacia todo el campo de la vida. Por ello, el Relativismo Budista afirma que el destino más elevado del sujeto no es el Poder sino servir al prójimo.

La quintaesencia del Maitriyana es un esfuerzo por comprender integralmente la variedad de la experiencia, buscando sencillez en la unicidad del conocimiento. Esto se debe a que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) percibe cómo las cosas envuelven a todas las demás. De esta manera, la comprensión cumbre (satori) sobre la naturaleza de la realidad conduce a la evanescencia del sufrimiento que genera el dualismo, vivenciando que todos los objetos del Universo no son más que condensaciones de la energía de la consciencia cósmica. Según la articulación Gautama-Einstein, este transformador punto de vista permite al aprendiz poder comprender que los obstáculos y sufrimientos conforman unos de los mejores procesos de educación, purificación y transpersonalización de la mente, lo cual puede ser cultivado perfectamente mediante la práctica de la Atención Plena.  Sin embargo, es imposible que alguien pueda comprender la teoría del Relativismo Budista sin haberse sentido conmocionado al escucharla por primera vez, en tanto que los maestros espirituales consideran que todos los elementos del Universo no son más que meras burbujas flotando en el océano de la Vacuidad perenne.

La experiencia contemplativa de lo Real es el pilar de la ciencia mística, cuyas teorías son comprobadas vivencialmente mediante experimentos mentales. El desafío constante de la experiencia de la meditación existencial hace que la ciencia mística del Maitriyana no se convierta en un dogma rígido y sin fundamento. Los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) no recurren a especulaciones académicas, sino que se expresan con la autoridad que brinda la experiencia contemplativa, pues el científico místico despeja los misterios ocultos de la existencia. La experiencia de la meditación existencial requiere entonces un posicionamiento que trasciende al estado de consciencia ordinario (ECO), lo cual no implica necesariamente ninguna relación con las creencias religiosas. Al confiar en la Vía del conocimiento cumbre (satori), el científico místico practica una investigación directa que encuentra la Verdad más profunda de la realidad. Por ello, la articulación Gautama-Einstein establece que el significado o Propósito (Dharma) de la vida debe ser probado por una experiencia directa. El inicio del acto del conocimiento cumbre (satori), y por tanto el comienzo de la ciencia transpersonal, debería estar en la vivencia personal del sujeto. La experiencia es la base metafilosófica del Relativismo Budista, el cual es una forma de empirismo radical.

No obstante, el Maitriyana concuerda con Arthur Eddington en que la raíz básica de la que emerge la comprensión científica mística es el contenido de la propia consciencia. A esto se debe que los maestros espirituales muestran que la Verdad revelada en las escrituras sagradas únicamente puede ser percibida por el aprendiz dentro de las profundidades de su propia mente. Al igual que el Maestro Shankara, la articulación Gautama-Einstein enseña que tomar consciencia de la Verdad de forma directa e inmediata en el aquí y ahora es lo único que libera al sujeto de sus dudas.

Los seguidores de la práctica contemplativa buscan diligentemente comprobar si sus percepciones de la realidad son falsas, poniendo en duda a absolutamente todo, pues esta es la única manera en la que pueden progresar. En este sentido, el Relativismo Budista afirma que el error es pionero de la Verdad porque es realmente una media verdad que se choca contra sus propios límites. Por eso es que el científico místico suele afirmar que la Verdad está frecuentemente disfrazada.

En concordancia con Arthur Eddington, el Maitriyana establece que aunque para el individuo es difícil de aceptar que el sustrato del Cosmos es de carácter mental, es innegable que la consciencia es el principal elemento de la experiencia. El mundo físico es una manifestación de la mente, la cual suele captarlo como un hecho externo cuando está dominada por la discriminación dualista y el razonamiento ilusorio. Así, el aprendiz debe volver a mirar la esencia de las cosas con simplicidad, unicidad y veracidad. Esto implica trascender el órgano del análisis racional y confiar en el atrofiado órgano de la intuición.

La articulación Gautama-Einstein considera que cuando es superada la mente intelectual emerge en el sujeto una inteligencia trascendental que percibe la naturaleza verdadera de lo Real, pues es un proceso de metapensamiento que apela a una facultad de cognición ampliada y superior. Los datos concluyentes sobre lo Real, tal y como afirmó Arthur Eddington, llegan al aprendiz por medio de un proceso no-racional, que es un conocimiento íntimo e intuitivo que existe a priori en la consciencia. Esto se debe a que la Vacuidad Universal es abordada por la sabiduría de la intuición y no por el razonamiento intelectual.

La concepción materialista que se tiene vulgarmente acerca de la experiencia cotidiana falla cuando los científicos místicos exploran la naturaleza profunda de lo Real, pues el mundo del átomo obliga al pensamiento a hablar en términos dialécticos y paradojales. Sin embargo, lo que es una sorpresa para la ciencia materialista ciertamente representa algo común para el Relativismo Budista, cuyas exploraciones más allá del estado de consciencia ordinario (ECO) revelan una realidad imperfecta, impermanente e insustancial, cuya naturaleza paradojal de las cosas obliga a la mente a trascender el dualismo, la causalidad y la lógica lineal.

En los niveles más profundos de la materia se descubre que la realidad no está compuesta por objetos con una posición determinada en el espacio y el tiempo, por lo que los conceptos materialistas de partícula y onda no se aplican a la Verdad de la existencia. Por lo tanto, si el sujeto se apega a la ilusión de que las palabras y los hechos son lo mismo no podrá comprender el verdadero significado de la esencia de lo Real. Una posible forma de pensamiento complejo es entonces aquella que evita plantearse si las cosas existen o no existen, trascendiendo tanto a la metafísica como al nihilismo.

En concordancia con Richard Feynman, el Maitriyana afirma que los componentes del mundo cuántico se comportan de una manera inimitable, pues no son partículas ni ondas, dando la impresión de que existe un Orden Implicado inteligente que subyace al aparente desorden del Cosmos. Al igual que la idea de complementariedad de la física contemporánea, el Relativismo Budista promueve un nuevo tipo de síntesis en el que los polos opuestos –como partícula y onda- son sólo contradictorios en apariencia, considerándolos como las dos caras distintas de una misma realidad, tal y como el mundo físico y el mundo psíquico son simultáneamente compatibles dentro de una realidad abarcativa. Para la articulación Gautama-Einstein, cuando el aprendiz alcanza el conocimiento cumbre (satori) la realidad parece exponer una secreta lógica dialéctica paradojal, armonizando a todos los polos opuestos y contradictorios dentro de un Todo orgánico y sistémico. Ésta unidad es la bisagra del Camino del Maitriyana. Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) recomienda la utilización de imágenes complementarias que superen el dualismo de partícula-onda o materia-mente, pues si bien la falsa imaginación del Ego percibe que existe el dualismo, realmente los polos opuestos son interdependientes entre sí, siendo fenómenos o aspectos de relación de una misma realidad unitaria.

En la articulación Gautama-Einstein se establece que lo Real sobrepasa la capacidad académica e intelectual para conocerla.  De hecho, los avances de la ciencia materialista obligan a reconocer que el Universo supera el proceso de la observación y la teoría racional. En cambio, los científicos místicos no se esfuerzan por construir modelos precisos y completamente comprensibles porque lo Real se muestra siempre esquivo ante esto. Por lo tanto, es imprescindible ir más allá del lenguaje dualista y del pensamiento ordinario. El Relativismo Budista atestigua que el conocimiento cumbre (satori) de lo Real queda fuera del alcance de la inteligencia racional y de sus correspondientes sistemas filosóficos, los cuales son barreras infranqueables para la sabiduría compasiva (prajna-karuna) si el sujeto olvida que estos sólo son mapas de lo Real y no la Verdad en sí misma. Incluso no habría que aferrarse a las enseñanzas del Maitriyana, porque lo verdaderamente importante es llegar a la Cura (Nirvana) de las ilusiones de la mente.

En concordancia con Niels Bohr, el maestro espiritual siempre tiene en claro que en lo que respecta a la naturaleza última de la existencia, el lenguaje sólo puede usarse poéticamente. La Verdad, según la articulación Gautama-Einstein, no puede ser dividida en fragmentos, por lo que las palabras deben ser utilizadas en sentido figurado. Sin embargo, aunque el Cosmos es una Totalidad infinita, interconectada, viva e inteligente, es ilimitada la capacidad latente de comprensión del ser humano.

El Relativismo Budista considera que la ciencia materialista es primitiva, infantil y consumista en comparación con la madurez que requiere conocer la realidad. Este Universo confronta al aprendiz con la imposibilidad de ser conocido completamente, por lo que comprender la naturaleza de la realidad es abrazar la Vacuidad, la cual está fuera del alcance de la concepción mental ordinaria. No hay una explicación racional que describa correctamente la estructura cuántica de la materia, porque toda explicación racional está basada en los conceptos clásicos del materialismo y éstos no tienen validez en la dimensión profunda e inefable de la existencia.

En concordancia con Wolfgang Pauli, el Maitriyana muestra que la física contemporánea habla de sus experimentos utilizando el lenguaje materialista ordinario de la física clásica, el cual proporciona una descripción inadecuada de lo Real. La ciencia mística no se evade de este hecho, motivo por el que utiliza el lenguaje poético y la lógica dialéctica paradojal del Relativismo Budista. El Maitriyana trasciende entonces el pensamiento convencional y el lenguaje dualista –basados en la visualización gráfica- en pos de comunicar la naturaleza de lo Real. La toma de consciencia del Verdadero Sí-Mismo es un estado de consciencia ampliada y superior (ECA-S) que trasciende toda ilustración visual. La lógica dialéctica paradojal es el instrumento más útil de la práctica de vida del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), pues éste necesita algo no conceptual y no intelectual, es decir, la intuición, que es penetrante e inmediata.

La creencia académica en un mundo externo completamente independiente de la presencia de un observador consciente es la base de la ciencia materialista. No obstante, la percepción sensorial del objeto sólo es proporcionado a través del sujeto, por lo que la realidad física se encuentra relacionada con la realidad psíquica. De esto se deduce que una noción concluyente acerca del Cosmos debe incluir la presencia de la consciencia, lo cual implica cambiar la base axiomática de la física clásica y ser fiel a los hechos percibidos por la articulación Gautama-Einstein.

Aunque la enseñanza del maestro espiritual recurre constantemente a conceptos e ideas para explicar el Propósito (Dharma) de la existencia, los aprendices deben recordar que éstos son sólo herramientas y por lo tanto no deben apegárseles una vez que se ha alcanzado el Despertar (Bodhi).

En el Camino del Relativismo Budista no se percibe una realidad objetiva e independiente de la consciencia del observador, sino más bien un Universo que es recreado en el acto presente del encuentro entre sujeto y objeto. Esto implica que la mente participa en la creación misma de las propiedades del elemento observado, y a la inversa. Según la teoría física del Maitriyana, las propiedades de la materia tienen características confirmadas únicamente cuando hay un observador específico para efectuar una medición.  El aprendiz que practica meditación existencial puede entonces vivenciar profundamente que es imaginaria la división sujeto-objeto, sólo habiendo una Interexistencia en la que los seres vivos y objetos forman una realidad inseparable, única y no-dual. En concordancia con Erwin Schrödinger y Arthur Eddington, la articulación Gautama-Einstein establece que la imagen que tiene el ser humano acerca del mundo objetivo es una construcción que surge de su mente, siendo fundamentalmente improbable que tenga una existencia aparte. Por ello, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña que la realidad física es enteramente abstracta, careciendo de existencia los objetos sensoriales sin las conexiones con la consciencia.

Al igual que Werner Heisenberg, el Relativismo Budista afirma que ya no es válida la división mente-materia o mundo interno-externo, lo cual pone en aprietos a la ciencia materialista. Al mismo tiempo, el Maitriyana desoculta al Fundamento Dinámico Vacío que es la unión primordial entre el Ser y la Nada, superando así la falsa oposición entre subjetivo y objetivo o entre observador y fenómeno. Para la articulación Gautama-Einstein, sólo existe una realidad interdependiente dentro de la cual todo lo material es mental, pues el aprendiz y el Cosmos se causan mutuamente. El mundo interno y el externo son uno, siendo la barrera entre ambos una ilusión que logran evanescer los experimentos cuánticos y las prácticas contemplativas. Así, el maestro espiritual enseña que la subjetividad y la objetividad son las dos caras del conocimiento cumbre (satori).

En concordancia con David Bohm, la teoría cuántica relativista del Maitriyana demuestra que es incorrecto separar o dividir el observador, el acto de observación y lo observado. Incluso, puede considerarse que la distinción entre mundo interno y mundo externo es algo completamente arbitrario y que depende de la posición desde la que se lo mire. A pesar de esto, la ciencia materialista excluye al sujeto del campo del Universo que se intenta comprender, desconociendo que el observador es partícipe del supuesto mundo objetivo. Además, tal como asegura Niels Bohr, en la meditación existencial es imposible distinguir con nitidez y claridad la percepción consciente y los fenómenos, demostrando que es muy probable que la consciencia absoluta sea la naturaleza esencial del Cosmos.

La articulación Gautama-Einstein revela que la realidad no está compuesta de partículas elementales sino de ideas, potencialidades y formas vacías. Esto significa que las propiedades de la dimensión subatómica sugieren que el Universo no es material sino mucho más afín a la mente. La nueva física del Relativismo Budista consiste en una unión de forma y vacío, considerando que la imperfección, impermanencia e insustancialidad del Cosmos crea una realidad interdependiente de la consciencia. Ésta es la verdadera naturaleza de lo Real.

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña que todas las nociones y conceptos físicos como causalidad, linealidad, átomos y elementos primarios son creaciones y construcciones de la imaginación de la mente y no propiedades del mundo externo. En concordancia con Werner Heisenberg, el Maitriyana considera que los elementos esenciales de la materia no son objetos físicos sino forma. Esto implica que al igual que James Jeans, la articulación Gautama-Einstein afirma que la mejor forma de contemplar el Universo es percibir como si estuviera compuesto de pensamiento puro. Esta visión es esencial en la ciencia mística, cuya Vía trasciende la caótica diversidad en pos de la experiencia directa de la Unidad. Las experiencias contemplativas de interdependencia entre aprendiz y Cosmos son canalizadas a través de un sistema de pensamiento lógicamente paradojal y siempre abierto a nuevos interrogantes. El concepto de objetos materiales sólo se presenta en el estado de consciencia ordinario (ECO), por lo que su existencia aparentemente sólida y tangible sólo es real de forma relativa.

Al mismo tiempo, los datos más avanzados de lo Real a los que el practicante tiene acceso siempre son interdependientes de las formas avanzadas de pensamiento del estado de consciencia ampliada y superior (ECA-S). Cada objeto y átomo que existe en el Universo es un producto del proceso del lenguaje de la consciencia, por lo que no existe nada de forma separada e independiente.

No obstante, incluso los especialistas más audaces suelen verse obstaculizados por los prejuicios filosóficos inconscientes que son inherentes a la interpretación de la realidad que realiza la ciencia materialista. Éste obstáculo es la fe en que los hechos objetivos pueden aportar conocimiento correcto sin una construcción teórica libre, siendo un error causado por la falta de consciencia de que los conceptos acerca de la realidad influyen inmediatamente sobre el material empírico.

Según el Relativismo Budista, el problema fundamental de la razón intelectual es que inconscientemente crea conceptos para entender lo Real y luego los trata como si fueran leyes verdaderas del mundo objetivo, cuando más bien son construcciones subjetivas. Esta actitud intelectual ayuda al sujeto a manejar superficialmente la realidad de acuerdo a los intereses del Ego, desconociéndose no sólo que hay una elección por parte de la mente en la construcción de la realidad sino también que para el intelecto no es posible comprender el Propósito (Dharma) de la vida.

Ahora bien, el Maitriyana establece que si el Universo funciona como una mente, su creación debería ser considerada como un acto de pensamiento, tal y como lo consideró James Jeans. La articulación Gautama-Einstein libera a la humanidad de las ilusiones del materialismo, demostrando que es ilusoria la separación entre espacio y tiempo o la diferencia entre materia y energía. La tradición espiritual del Relativismo Budista trabaja por la Cura (Nirvana) de las ilusiones del ser humano, por lo que el científico místico desoculta el conocimiento cumbre (satori) de lo Real, que es inefable para la razón intelectual.

La articulación Gautama-Einstein es una comprensión cumbre (satori) que evanesce la ilusión materialista de que es posible entender la realidad a través del pensamiento racional, desbloqueando el Camino a la emancipación por medio de la empiria y la intuición. La ciencia mística descubre que lo Real es algo distinto de lo manifiesto, por lo que el discernimiento racional no puede darse cuenta del Despertar (Bodhi) intrínseco, mientras que con el conocimiento cumbre (satori) pueden derrumbarse todas las bases del engaño inconsciente. El Relativismo Budista emancipa al aprendiz de las formas del pensamiento ordinario, permitiendo el uso del lenguaje pero al mismo tiempo siendo libre de su dualismo. En el Maitriyana estar atrapado por la ilusión significa percibir al mundo externo y al mundo interno como si estuvieran separados. Cuando acontece la Cura (Nirvana) del dualismo se evanesce esta ilusión, por lo que las apariencias objetivas siguen existiendo pero dejan de ser consideradas como objetos externos al sujeto, pues el objeto no tiene una existencia real independiente de las impresiones sensoriales del cerebro. Esto implica que no hay garantía completa de que la realidad física no es producto de la mente. Así, la articulación Gautama-Einstein enseña una teoría científica idealista que proclama como inasible a lo Real, sólo pudiendo asir a las experiencias sensoriales de la propia mente.

Ergo, el Relativismo Budista es una genuina revolución científica que aborda el problema de la incertidumbre y de la naturaleza dialéctica paradojal de lo Real. En concordancia con Arthur Eddington, el Maitriyana elimina la ilusión de la sustancia del mundo externo de la física materialista, por lo que la materia aparece en la visión del maestro espiritual como un conjunto de formas vacías sin soporte, principio o final.

La meditación existencial arranca las fantasías dualistas para acceder a la realidad profunda subyacente, encontrándose que lo Real está estrechamente ligado a su Fuerza para Despertar (Bodhi) al sujeto de esas mismas fantasías. Esto se debe a que la mente tiene la doble función de ser garante de lo Real y productora de ilusión, en tanto que lo falso es más bien una señal de humo del fuego de la Verdad. La nueva teoría física del Relativismo Budista muestra que para comprender la realidad aparente debe comprenderse el sustrato más profundo, por lo que provee más herramientas para captar el significado oculto en las sombras de lo manifiesto.

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) puede distinguir entre el campo perceptivo y el campo de lo causal, dado que el conocimiento cumbre (Satori) es muy detallado acerca del proceso repetitivo de la historia: el Universo es la Gran Expansión (Brahman).

Según la ecuación de la articulación Gautama-Einstein, la energía de la materia es equivalente a una posibilidad del vacío. Por ello, los maestros espirituales describen la realidad como formas de probabilidad, considerando que la naturaleza fundamental del Cosmos es la de un vasto océano de Vacuidad pleno de posibilidades existenciales. El Maitriyana concibe la materia como una probabilidad que se ha condensado espaciotemporalmente y que se evanescerá inevitablemente en el infinito Fundamento Dinámico Vacío del que procede. La visión de la ciencia mística acerca del campo fenoménico revela una dimensión energética sutil que subyace al nivel superficial de los objetos físicos y al nivel consciente de la mente, dado que las formaciones físicas y mentales son como olas de la superficie del océano de la Totalidad Implicada. En concordancia con James Jeans, el Relativismo Budista considera que la mejor forma de comprender el acontecimiento de lo Real es en términos de ondas de conocimiento cumbre.

A través de la contemplación el aprendiz puede percibir lo Real que fluye en lo profundo de la realidad fenoménica, cuya superficie está compuesta por burbujas y remolinos de energía que dan forma a la vida cotidiana. En concordancia con James Jeans, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) afirma que el sujeto y el objeto forman un mismo continuum de consciencia tan similar como la relación entre el agua, la corriente, la ola y la espuma. El maestro espiritual percibe a la materia y a la mente como ondulaciones pequeñas de un infinito y misterioso océano de energía e información. Además, como afirma David Bohm, detrás de este océano u Orden Implicado quizás existe otro aún mayor, que es el Multiverso. Esta fuente primordial e inconmensurable sólo puede ser aprehendida por el conocimiento cumbre (satori).

El Maitriyana percibe poéticamente a la Mente Cósmica como un gran océano cuya profundidad permanece imperturbable ante el intelecto ordinario, no sólo porque su naturaleza es dialéctica y paradojal –uniendo al experimentador y los objetos experimentados- sino también porque es estructuralmente una realidad imperfecta, impermanente e insustancial.

El Universo no es dualista, por lo que la articulación Gautama-Einstein considera que no hay distinción esencial entre forma y vacío, espacio y tiempo, materia y energía, el observador y lo observado. Únicamente la distinción arbitraria del lenguaje y del pensamiento dualista divide a lo Real.

En la nueva física del Relativismo Budista se considera a la materia como una concentración del campo, siendo éste último la realidad unitaria sin la cual nada existe. De hecho, las partículas elementales de la materia no son sustanciales ni tienen una existencia propia y separada del observador, por lo que no son más que energía potencial. En este sentido, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) afirma que la materia es irreal e inexistente, pues sólo hay una idea o experiencia de la realidad y no la realidad en sí misma. Así es cómo la ciencia mística descubre la forma vacía de la materia, sosteniendo la Verdad fundamental del Universo.

Cuando el Maitriyana enseña su ecuación forma=vacío barre violentamente cualquier noción materialista o metafísica acerca de la materia, cuyo núcleo no está compuesto por ondas o partículas elementales sino por formas interdependientes, no-locales y atemporales. La desconcertante articulación Gautama-Einstein percibe la realidad como una red de vibraciones insustanciales y probabilísticas, evidenciando que la idea clásica del materialismo es una ilusión. Como la ciencia mística reconoce que los objetos físicos carecen de existencia independiente, se considera que su realidad fundamental no es material sino holística. De este modo, el maestro espiritual evanesce el falso dualismo entre materia y espíritu.

Cuando acontece el conocimiento cumbre (satori) de las profundidades de lo Real se evanescen las ilusiones del dualismo, revelando la inefable interexistencia de forma y Vacuidad. Para el Relativismo Budista, el átomo no es una cosa ni tampoco una sustancia, estableciéndose que nada es independiente y autooriginado porque únicamente la Vacuidad puede ser considerada como una naturaleza primaria. Sin embargo, esto no es comprendido por la ciencia materialista ni por la filosofía académica, pues éstas se aferran al falso dualismo y al razonamiento ordinario que considera al aprendiz como separado del objeto externo. Por ello, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) considera que todas las concepciones racionales acerca de la realidad fenoménica son concepciones relativas que se asemejan a la estructura de un sueño, un fantasma, una burbuja o una sombra. La concepción materialista acerca de la sustancia es fuerte mientras que el sujeto no enfrenta contemplativamente a lo Real, pues en cuanto el aprendiz realiza una meditación existencial todo sentido de materia empieza a desvanecerse y se descartan muchos de sus atributos evidentemente proyectados por las impresiones sensoriales. Para el Maitriyana, la ciencia materialista fracasa porque intenta aprehender al objeto como si éste existiera de forma objetiva y separada del sujeto. Pero si esto fuese así, cuanto más detalladamente investiga la ciencia materialista a los fenómenos, con mayor claridad surgirían éstos ante la mente. Sin embargo, la articulación Gautama-Einstein demuestra que cuanto más cuidadosamente se examina la materia es mayor el grado de comprensión de que las cosas no se encuentran mediante ese análisis. La teoría del Relativismo Budista es una forma de desapego hacia la idea de que los objetos tienen propiedades intrínsecas por sí mismos. Estar vacío de propiedades intrínsecas significa que ningún átomo u objeto tiene características permanentes que se le pueden atribuir de manera irreductible y permanente.

A diferencia del realismo dogmático que caracteriza a la ciencia materialista, el realismo práctico es una condición de la ciencia mística y su teoría cuántica relativista, cuya lógica dialéctica paradojal funciona adecuadamente para explicar el funcionamiento del Universo.

El Maitriyana revela que el Cosmos es una red orgánica de acontecimientos interrelacionados misteriosamente formando un Todo inseparable dentro del cual cada elemento contiene holográficamente a todos los demás. De este modo, una partícula representa sólo un estado o característica limitada de la materia. La tradición de la ciencia mística enseña esta unidad fundamental de todos los objetos y sucesos, por lo que el Cosmos es una Totalidad coherente y ordenada que consiste en un conjunto de aspectos interdependientes, interrelacionados e interpenetrados entre sí. La inseparabilidad de la realidad evidencia que el enfoque racional y dualista del materialismo es una perspectiva falsa, ya que los llamados átomos no son más que limitaciones de lenguaje.

En concordancia con Richard Feynman, la articulación Gautama-Einstein propone reunificar todos los distintos campos del conocimiento –como la física, geología, biología, astronomía y psicología- dentro de una única sabiduría integral. Esto se debe a que la experimentación contemplativa demuestra que todos los elementos interexisten entre sí, lo cual es una vivencia directa del entrelazamiento e interconectividad entre aprendiz y Cosmos. Cada objeto y fenómeno del Universo afecta a todos los demás, por lo que este condicionamiento mutuo es la identidad mutua de todo lo existente.

En concordancia con David Bohm, el maestro espiritual afirma que la Iluminación envuelve todo el Cosmos, siendo el medio por el cual la Mente Universal se despliega dentro de sí misma. Así, el practicante experimenta que la realidad individual está envuelta en una gran realidad transindividual, una única luz que refleja a todo lo demás. Al igual que Werner Heisenberg, la articulación Gautama-Einstein enseña que cada elemento consiste en todos los demás elementos, pues cada fenómeno contiene a la totalidad de los fenómenos, los cuales se interpenetran sin obstrucciones. Según el Relativismo Budista, un objeto carece de naturaleza intrínseca que le pertenezca, pues sus propiedades esenciales son nada más que el sistema global en el que interactúa. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña entonces que el Sí-Mismo del sujeto es una interdependencia mutua con el Cosmos, lo cual implica decir que el Verdadero Ser es Nada en sí mismo.

En la meditación existencial la realidad aparece como un complejo tejido de acontecimientos en el que se superponen distintas clases de conexiones y potencialidades que determinan la textura orgánica de la Totalidad cósmica. Para el Maitriyana, el mundo interno y el externo no son más que dos pliegues del mismo tejido de lo Real en el que las cuerdas de todo fenómeno y de toda consciencia están tejidas como una red inseparable de relaciones intercondicionadas. Ergo, lo que es indispensable para la evolución del conocimiento humano es que la ciencia materialista alcance la evanescencia de su pensamiento fragmentario y dualista, percibiendo la realidad de forma integral, lo cual obviamente conduce a responder de manera reconciliadora frente a las problemáticas del mundo. En este sentido, para entrar en una civilización de armonía y paz sólo es necesario dar el paso de la evanescencia del dualismo, vivenciando que la naturaleza de la realidad es No-Dos.

La articulación Gautama-Einstein denomina como ilusiones tenaces y persistentes a las ideas materialistas del espaciotiempo. La teoría del Relativismo Budista demuestra que el aprendiz y el Cosmos no son realidades separadas, lo cual implica que el mundo interior y el exterior se entrelazan y afectan mutuamente. Esta es la base científica de la experiencia contemplativa, la cual puede descifrar los misterios de la creación, propósito y destrucción del Universo. En este sentido, los maestros espirituales están capacitados para hablar sobre los fenómenos de la realidad multidimensional. La ciencia mística es una práctica de meditación existencial que analiza cómo la realidad manifiesta objetiva no es más que una sombra de la Verdad. Desde hace dos mil seiscientos años, los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) –sin recurrir a ecuaciones matemáticas o a tecnologías materiales- comprendieron que el espaciotiempo está indisolublemente unido a la consciencia, por lo que la realidad objetiva es fundamentalmente irreal o conceptual. En los profundos estados contemplativos el sujeto puede desarrollar una visión que trasciende el espaciotiempo y que supera las ilusiones de la separatividad, evanesciendo las formas de pensamiento ordinario que conducen a una visión superficial y simplista de la realidad. Así, el Maitriyana concibe que no existen el espacio, tiempo y existencia, pues estas son meras nociones o modos de referencia que dependen de la observación. La articulación Gautama-Einstein elimina entonces los últimos restos de objetividad física, considerando que lo único existente es el ahora. El maestro espiritual se posiciona como que lo único Real es el eterno presente dentro del cual están envueltos el pasado y el futuro. Esta concepción de la vida es la Cura (Nirvana) de la ignorancia en el aquí y ahora, vivenciando que el presente está vivo y moviéndose sin cesar.

El Camino del Relativismo Budista es una reconexión con la misteriosa experiencia del presente, el cual está más allá del lenguaje ordinario porque trasciende tanto al ayer como al futuro. La teoría física del Maitriyana demuestra que los conceptos materialistas deben cambiar en función de la experiencia de lo Real, no sólo incluyendo a la dimensión de la consciencia, sino también comprendiendo que el espacio y el tiempo son sólo invenciones del lenguaje. A partir de la experiencia de la meditación existencial el dualismo se desvanece como una sombra y emerge un conocimiento cumbre (Satori) de que el espacio y el tiempo se interpenetran dentro de una gran unidad.

Por consiguiente, la articulación Gautama-Einstein piensa sobre la existencia como una realidad multidimensional en la que coexisten espacio y tiempo, siendo un continuum vivo en el que se integran materia y mente y en el que emergen y se desvanecen todas las cosas. Según el Relativismo Budista, es ilusoria la idea del objeto separado del Todo.

La física del Maitriyana revela que la realidad es sistémica y compuesta por jerarquías de niveles que van desde los materiales y superficiales hasta los sutiles y profundos dentro de un estado de unidad potencial que trasciende el espaciotiempo.

La articulación Gautama-Einstein introduce una teoría fundamental de la indeterminación y espontaneidad del Cosmos. Cuando un aprendiz entra en el sendero de la ciencia mística los objetos pierden su aparente solidez y los fenómenos su supuesta causalidad, asumiendo que la naturaleza de lo Real es libre, vacía e incierta. El Relativismo Budista concuerda con la física contemporánea en que el proceso fundamental del Universo está más allá del espaciotiempo-causalidad, aunque esta realidad trascendente genera fenómenos que son localizados en los límites del espacio, tiempo y forma.

El Maitriyana propone que la manera en la que ocurre la realidad fenoménica es desde un Orden Implicado, el cual constantemente se desplega y replega o asciende y desciende desde el Vacío pleno de potencialidades.

Para el Relativismo Budista la comprensión cumbre (Satori) significa descubrir el Propósito (Dharma) de la naturaleza. La ley física de la forma=vacuidad sintetiza en una ecuación universal las leyes que gobiernan todas las fuerzas conocidas. Para la ciencia mística la meta es descubrir la Unidad que subyace a todos los objetos, trascendiendo toda forma de conocimiento ordinario. La Totalidad, según el Maitriyana, reúne los fenómenos tanto del mundo interno como del mundo externo. La articulación Gautama-Einstein busca descubrir lo Uno en el centro mismo de la multiplicidad, cuyo principio general es la imperfección, impermanencia e insustancialidad.

El Sí-Mismo, al igual que el núcleo de lo Real, es un vacío que supera cualquier dualismo. Por ello, para el Relativismo Budista una teoría del Universo es admirable cuanto más supera el dualismo, más simple es su premisa y mayor es su integración. En el pensamiento metacientífico del Maitriyana la mejor solución a los misterios del Cosmos es aquella que lo integra y reconcilia todo, de manera que el sujeto puede experimentar la Totalidad de la Verdad.

La ciencia mística siempre busca lo Absoluto detrás de lo relativo, lo latente detrás de lo aparente, lo Perenne detrás de lo transitorio. La práctica contemplativa es el medio para conocer la no-dualidad que es lo Real y conocer la Unidad en la diversidad. Al igual que Erwin Schrödinger, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) percibe que la pluralidad es sólo aparente e irreal, pues la realidad extendida en espacio y tiempo es una representación psíquica. Únicamente percibe este hecho un ser humano que ha despertado su mente con la luz de la sabiduría.

El pensamiento de los maestros espirituales muestra asombrosas similitudes con la física contemporánea. La articulación Gautama-Einstein es prueba de ello, por lo que quepa esperar entonces que el Camino del Maitriyana lidere una nueva era de integración y reconciliación entre la Ciencia y la Espiritualidad. Aunque los discursos de la religión (metafísica) y de la ciencia (materialista) están claramente demarcados por una enorme oposición, por otro lado ciertamente existe una relación fuerte y recíproca entre la Espiritualidad y la Ciencia, pues la Espiritualidad es una forma de ciencia mística o transpersonal, mientras que la ciencia está coja sin la Espiritualidad, tal y como lo demuestra la articulación Gautama-Einstein.

La genuina reconciliación (Maitri) siempre se produce debido a la comprensión cumbre (Satori) de la Unidad íntima de toda la existencia. Por lo tanto, la vivencia de la unión entre materia y mente es la Vía correcta para llegar a la integración entre Espiritualidad y ciencia, cuya Verdad provee unos fuertes cimientos existenciales para una práctica que armoniza el mundo interior del aprendiz y también el mundo social de los pueblos.

Las nociones generales del Relativismo Budista están avaladas por los descubrimientos de la física contemporánea, cuya comprensión ha sido desarrollada a lo largo de dos mil seiscientos años por los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas). Tal como afirmó J. Robert Oppenheimer, el pensamiento cuántico ocupa un lugar importante y central en la antigua y refinada sabiduría budista. La ciencia mística ha profundizado mucho en el conocimiento cumbre (Satori) de la existencia, obteniendo una visión plena del Cosmos y en armonía perfecta con la razón sublime. El Maitriyana, como pensamiento metacientífico, percibe lo infinito y espiritual del Universo, que es nada menos que la Mente Cósmica. Por lo tanto, el Relativismo Budista requiere tener una actitud de fe en que la consciencia puede ser ampliada hasta alcanzar la comprensión de los misterios de la vida. Ésta es una de las principales puertas de entrada al Maitriyana. Sin fe en la Cura (Nirvana), el estudio serio y el esfuerzo continuado del sujeto son completamente en vano.

En concordancia con Werner Heisenberg, la articulación Gautama-Einstein es una reflexión sobre las ideas primordiales de la Creación divina, por lo que el Relativismo Budista es tanto una física como un servicio espiritual para desvelar la evolución cósmica. La ciencia mística provee una idea de complementariedad entre materia, vida y mente, pues la materia y el psiquismo no son más que las dos caras de una misma realidad, tal y como Wolfgang Pauli lo afirmó. De este modo, sin caer en teoremas matemáticos intelectuales, la ciencia mística brinda una visión cabal directa de la naturaleza de la materia y del espíritu.

 

[1] Gary Zukav, The Seat of the Soul.

 

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