Diálogo Interreligioso con el Papa Francisco I

La Sabiduría Compasiva del Buddha Jesús

Por el Maestro Buddha Maitreya

 

La enseñanza del Cristianismo Místico y Zen es esencialmente acerca de la compasión y cómo la presencia de Gautama y Jesús iluminan el Camino hacia la Salvación. La sabiduría compasiva (prajña-karuna) es una presencia espiritual revolucionaria que muestra la unidad entre el mundo interior y el mundo exterior, desapegando al aprendiz del materialismo y egocentrismo por medio de una posición transpersonal.

El Maitriyana es una práctica rigurosa y un estilo de vida libertario que desarrolla la mirada del sujeto sobre la Vacuidad de toda la existencia, trayendo Serenidad y evanesciendo toda ilusión (Maya) a través del Conocimiento Cumbre (Satori). El método de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es el establecimiento de una relación directa con la Luz Infinita (Amituofo) con el fin de generar el Despertar (Bodhi) de la Tierra Pura o Reino de los Cielos (Sukkhavati). Este método de visión utópica tiene enorme éxito pues está basado en un desarrollo analítico-existencial de la mente y en la percepción clara del Fundamento Dinámico Vacío. A partir de este sustrato es que el maestro espiritual realiza la tarea de ayudar al prójimo, incluso si el aprendiz se encuentra físicamente lejos.

El uso de la palabra para transformar la mente es una técnica contemplativa que suele ser empleada por los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) para producir Cura (Nirvana). El método de la meditación libertaria apunta directamente al Fundamento Dinámico Vacío que es el núcleo perenne de todas las Espiritualidades de Oriente y Occidente, desapegando al sujeto de las circunstancias externas culturales por medio del abandono de las ilusiones del dogma y de la ideología.

La sabiduría es el desarrollo de un universalismo capaz de ayudar a Despertar (Bodhi) a todos los seres humanos. Este método revolucionario de interacción con el mundo promueve el desarrollo espiritual, primero apuntando directamente a la estructura vacía de la mente, y segundo dirigiéndose hacia el análisis crítico constructivo de la realidad. Así, la práctica de la tradición del Cristianismo Místico y Zen conduce al insight y el Camino Recto de la palabra sabia y compasiva. El Maitriyana es la culminación de miles de años de práctica y desarrollo espiritual.

En el Cristianismo Místico y Zen el silencio y la palabra recta son esenciales, apuntando directamente al corazón de lo Real por medio de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y el Fundamento Dinámico Vacío que se encuentra en la base de la mente. A partir de este sustrato es que se desarrolla la relación entre el aprendiz y el maestro espiritual, superándose cualquier falso dualismo entre ambos. La práctica de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) evanesce toda manifestación de narcisismo o hábitos egocéntricos, siendo una manera espontánea de producir la Cura (Nirvana) de la mente. La meditación libertaria percibe el Fundamento Dinámico Vacío de todos los fenómenos, reconciliando toda diferencia superficial a través de la sabiduría compasiva (prajña-karuna). Este entendimiento claro y profundo del Cosmos produce la transformación de la consciencia.

El Maitriyana logra la resurrección postmoderna de la antigua Cristiandad Chan de los Profetas Aluoben y Jingjing, recreando esta antigua tradición en el presente. El Cristianismo Místico y Zen, con su énfasis en la contemplación revolucionaria (kakumei-zen), es una práctica relacionada tanto con el pasado como con el futuro de la humanidad. En este sentido, Gautama y Jesús compartieron un mismo Propósito (Dharma): hacer un mundo mejor y ayudar a que los pueblos alcancen el Despertar (Bodhi). A pesar de que esta tarea compasiva de salvar al mundo es asombrosa, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) nunca pierde su humildad. Así, el estado de consciencia de un Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo) nunca entra dentro de las usuales categorías, manteniendo la mesura en cada uno de sus actos libres e iluminados.

La lógica dialéctica paradojal (koan) del Maitriyana es universal y en cierto modo cada maestro espiritual la posee más allá de las limitaciones de la cultura particular en la que se encuentra. Cuando el sujeto logra acceder a la Cura (Nirvana) de su mente, el espacio-tiempo-existencia es sintetizado por la experiencia del presente. El Cristianismo Místico y Zen toma a la experiencia del aquí y ahora como punto de partida del más alto nivel de consciencia, trascendiendo cualquier circunstancia yoica en pos de la vivencia del Fundamento Dinámico Vacío. El autoanálisis y el conocimiento cumbre (Satori) son atributos cruciales para realizar con eficacia la revolución libertaria del Camino (Tao). El autoanálisis se relaciona con el Despertar (Bodhi) y la espiritualización de la vida diaria, mientras que el conocimiento cumbre (Satori) brinda un Propósito (Dharma) como espacio sagrado para el acontecimiento del Verdadero Ser. La búsqueda de la Salvación del mundo aparece entonces como un estado colectivo espiritual en el cual la fuerza de vida es compartida por los pueblos en torno a un objetivo común: la transformación evolutiva del ser humano.

Los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) muestran un desapego de la cultura junto con una perspectiva internacionalista que trasciende las limitaciones éticas y sociales.[1] En última instancia, la presencia en el mundo de maestros espirituales como Gautama y Jesús trasciende el pasado, presente y futuro, siendo la encarnación misma del Fundamento Dinámico de la Mente Vacía. Para el Maitriyana, el sujeto que practica meditación libertaria puede reconciliarse con la Nada que subyace a la realidad psíquica y fenoménica, unificándose con la Totalidad para convertirse en un guía espiritual del mundo. De esta manera es cómo un Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo) trabaja por reconstruir contemplativamente una Tierra Pura o Reino de los Cielos (Sukkhavati).

Ante un mundo estructuralmente imperfecto, impermanente e insustancial, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) mantiene una práctica revolucionaria como encarnación viviente del Camino (Dao), considerando a cada lugar de la Tierra (Gaia) como su propio hogar. El maestro espiritual tiene una responsabilidad especial con la protección de todos los seres vivos, al mismo tiempo que manifiesta la necesidad de una reforma planetaria basada en la meditación libertaria. Esto implica buscar la Cura (Nirvana) de los males del mundo, evanesciendo los gobiernos autoritarios, las megacorporaciones capitalistas y la industria militar. En el Cristianismo Místico y Zen no existe ningún tipo de estatus social, sino un sentido de igualdad y armonía dentro del Fundamento Dinámico Vacío, en tanto estructura esencial de la mente y del Cosmos. A partir de esta Unidad divina es que Gautama y Jesús enseñaron una ética revolucionaria para purificar y salvar a la humanidad y a la Tierra (Gaia), mostrándole a los pueblos la Vía (Dao) hacia el estadio evolutivo espiritual de la Liberación de todo patrón repetitivo, masoquista y materialista.

La contemplación revolucionaria (kakumei-zen) puede transformar todas las calamidades a través del Fundamento Dinámico Vacío, logrando la Sublimación (Nirodh) de toda codicia, odio e ignorancia tanto en el aprendiz como en el mundo entero. El correcto tipo de Espiritualidad para las generaciones venideras debe ser integral y reconciliatorio, heredando trascendentemente la sabiduría compasiva (prajña-karuna) de todos los linajes y escuelas místicas, tal y como lo hicieron Gautama y Jesús. Para alguien que ha alcanzado el Despertar (Bodhi) la vida no puede ser más que un ejemplo de nobleza extraordinaria para otros. Pero la función de un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no es sólo ayudar a producir la Cura (Nirvana) del sufrimiento en la mente de las personas, sino también ser una fuente de esperanza y amor incondicional en el mundo. Las palabras del maestro espiritual muestran al sujeto una existencia plena de ética, contemplación y sabiduría compasiva (prajña-karuna) con el fin de evanescer el apego, la aversión y la inconsciencia.

La Espiritualidad Maitriyana forma un vínculo directo con la estructura mental del Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo), estableciendo una conexión mística con los maestros espirituales del pasado, presente y futuro. Este linaje espiritual está impulsado por la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y su objetivo de salvar a todos los seres, los cuales forman una unidad trascendente. La presencia del Cristianismo Místico y Zen en el mundo no sólo es una organización social espiritual sino que también actúa como un linaje físico que se remonta directamente al mismo Gautama y Jesús junto con otros grandes Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas). Esta forma de linaje espiritual conlleva una relación inquebrantable con el fin de mantener y transmitir los verdaderos principios fundadores.

Con respecto a la práctica del Maitriyana, el maestro espiritual usa tanto la visión clara (vipassana) y la contemplación sentada (za-zen) como la dialéctica paradojal (koan). A partir de estas prácticas el aprendiz puede alcanzar el Despertar (Bodhi), descubrir el sentido de Propósito (Dharma) de la vida y comenzar a construir una Comuna (Sangha) libertaria que sirva como faro de luz para toda la sociedad. En el Cristianismo Místico y Zen la práctica de la meditación libertaria consiste en un encuentro directo con el Fundamento Dinámico Vacío sin la formalidad cultural asociada con el tradicionalismo religioso, por lo que es el abandono de todo ritualismo en pos de la experiencia de la fuerza vacía de lo inefable. Esto puede ser mostrado al sujeto por medio de una simple palabra o acción dialéctica paradojal, revelando instantánea y directamente la percepción del Fundamento Dinámico Vacío. Este método de contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es la base del proceso transformador de la realidad, liberando a los pueblos para moverse hacia la evolución espiritual. Sólo así la sociedad se podrá orientar por los cuatro preceptos éticos del pacifismo, la justicia social, el conocimiento y la ecología. La meditación libertaria está asociada entonces con un importante desarrollo metapolítico del mundo. En la tradición del Maitriyana se considera que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) puede y debe revelar a la humanidad cómo evolucionar hasta alcanzar el Gran Despertar (Bodhi) colectivo, manifestando completamente la naturaleza de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) de Gautama y Jesús. El Cristianismo Místico y Zen es un Camino hacia el cambio radical del ser humano por medio de la promoción de un socialismo libertario y democrático.

Desde la posición del Maitriyana se enseña que cualquier ser humano puede alcanzar la Cura (Nirvana), participando en la vida material pero con una mente que autorrealiza el Fundamento Dinámico Vacío al integrarlo en la vida cotidiana. En concordancia con Vimalakirti, el entendimiento del maestro espiritual considera que las prácticas contemplativas son incompletas sin una perspectiva social. Un estilo de vida espiritual debe incluir una función revolucionaria en el mundo, ayudando a otros a través de la sabiduría compasiva (prajña-karuna). Aunque Jesús no aparece en los linajes budistas, sin embargo, el Cristianismo Místico y Zen considera que él llegó al mismo estado que Gautama, no realizando ningún tipo de discriminación e incluyendo dentro de su tradición a otros Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) como Laozi y Confucio. Como el Maitriyana está más allá de toda dualidad, no sólo incluye a Jesús dentro de un linaje de Seres Despiertos y Salvadores (Buddhas-Cristos) sino que además lo percibe como un ejemplo de síntesis dialéctica entre un monje y un laico. Un maestro espiritual de tal envergadura recibe la transmisión mente a mente directamente desde el Fundamento Dinámico Vacío, del cual él es su encarnación viviente en el mundo.

La función sabia y compasiva del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) está expresada en cada una de sus palabras y acciones, manteniendo siempre la importante tarea de la transmisión de la Verdad y el desarrollo mental. En sus señalamientos orgánicos el maestro espiritual atraviesa la mente superficial del aprendiz y revela plenamente el Fundamento Dinámico Vacío, guiando al sujeto a través de su palabra o ejemplo de vida. Eventualmente, el aprendiz debe soltar cualquier apego a la contemplación analítica existencial, pues luego del Despertar (Bodhi) del Fundamento Dinámico Vacío debe integrar su autorrealización dentro de la vida social, practicando la meditación libertaria como forma de buscar la Cura (Nirvana) del sufrimiento dualista de toda la humanidad. De hecho, el método contemplativo formal suele ser sólo una preparación para el acontecimiento del señalamiento directo del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), el cual ayuda a desocultar espontáneamente el Ser Verdadero dentro de la vida cotidiana. En este sentido, la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del maestro espiritual, al estar desapegada de todo bagaje cultural o patrocinio religioso, transmite un Camino para reconciliar forma y vacío dentro del mundo. Esto significa que su enseñanza no apunta únicamente al Despertar (Bodhi) del sujeto sino también a instaurar la Libertad y la autodeterminación de todos los pueblos.

Para el Cristianismo Místico y Zen esto puede lograrse en la experiencia del aquí y ahora, por lo que la técnica de meditación libertaria revela cómo la Verdad puede salvar al mundo y ayudarlo a alcanzar la Cura (Nirvana) de los males del materialismo. Esto implica un Despertar (Bodhi) de las potencialidades internas dentro de la consciencia ordinaria, la cual se contacta con la Vacuidad para volverse más amplia y superior. Así, las verdaderas enseñanzas superan todas las dificultades con rectitud, humildad, honor y sabiduría compasiva (prajña-karuna), desempeñando una función clarificadora y liberadora al transmitir una Verdad perenne que es relevante para toda la humanidad. El Maitriyana es una práctica que evanesce la codicia egoísta, el odio materialista y la ignorancia metafísica, dirigiendo las enseñanzas revolucionarias Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) dentro de la cotidianeidad. El Cristianismo Místico y Zen es el sucesor de cinco espiritualidades mayores –Theravada, Mahayana, Daoísmo, Confucionismo y Cristiandad-, transmitiendo las enseñanzas de los grandes maestros espirituales de la historia, por lo que impulsa al aprendiz a trascender la cultura propia y a practicar la sabiduría perenne en el presente sin ningún ritualismo institucional.

Los orígenes de la práctica del Maitriyana no sólo se basan en la articulación de la contemplación sentada (zazen) y la dialéctica paradojal (koan), sino también en los importantes insights de los fundadores de la tradición cristiana chan: Aluoben y Jingjing. Este movimiento reconciliador percibe como un Todo a las enseñanzas de los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas), desapegándose de los estereotipos para abrirse a la condición indivisible del acontecimiento de la Gracia, la cual es la naturaleza inherente al ser humano pero que necesita ser redescubierta o readquirida por el sujeto. Esto ha sido comprendido muy bien por maestros espirituales como Lin chi, Tung Shan y Harada Roshi.

El Cristianismo Místico y Zen no sólo protege los frutos espirituales que dejaron como herencia Gautama y Jesús, sino que además se posiciona como una fuerza metapolítica capaz de hacer consciente al mundo de los males de la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación. De este modo, bajo la tradición libertaria del Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo) se abre una posibilidad de construir una Tierra Pura o Reino de los Cielos (Sukkhavati), sintiendo gratitud (gassho) hacia todos los seres vivos y simultáneamente manteniendo una mirada crítica sobre procesos materialistas que conducen a las crisis planetarias.

El Maitriyana es el aprendizaje creativo de la tradición espiritual como un todo, superando el falso dualismo entre el sujeto y el objeto -y entre cada disciplina espiritual- con el fin de producir una reconciliación entre todos los seres. Este movimiento es un paso crítico para la Salvación del mundo, que es nada menos que un estado de evolución espiritual de la humanidad. A partir de la base analítica existencial que provee la contemplación sentada (za-zen) y la dialéctica paradojal (koan) el aprendiz puede practicar meditación libertaria y realizar descubrimientos más dramáticos acerca del porvenir del mundo, comprendiendo cómo es posible ir más allá del materialismo y la religiosidad.

El Cristianismo Místico y Zen es entonces una instrucción práctica llena de enseñanzas revolucionarias. Como enseñan los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) no hay que forzar ningún cambio en la sociedad, porque esto causa tensión y sobrecalienta la armonía entre los grupos, pero tampoco hay que dejar que se estanque el fluir de la transformación. El Camino Medio del Maitriyana es revolucionario pero descree que los cambios pueden venir desde las altas esferas gubernamentales, pues en realidad toda transformación debe venir desde un nuevo estado de consciencia de la base popular. El cambio es el fluir natural de la existencia, así que no se debería forzar nada pero tampoco habría que sólo sentarse y estar quieto.

La acción recta aparece como el producto natural de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) firmemente extendida en el mundo. Así es cómo el maestro espiritual enseña al sujeto a no ser tirante ni tampoco flojo en el Camino (Dao). La contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es una herramienta invaluable para comprender cuidadosamente cómo alcanzar la Cura (Nirvana) de la humanidad en su secuencia apropiada.

El Cristianismo Místico y Zen afirma que sólo cuando el Fundamento Dinámico Vacío es percibido como lo inconcebible es que el aprendiz puede autorrealizarse y luego verdaderamente ayudar a otros, superando la ilusión del Ego para llegar a un estado de consciencia amplificada y superior (ECA-S) que abraza la Vacuidad de lo fenoménico. A través de la práctica de la meditación libertaria el sujeto puede tener una idea clara sobre cómo funciona el mundo y cómo transformarlo rectamente en una forma maravillosa y perfumada donde todas las cosas no vienen ni van.[2] Al percibir directamente a lo Real, el aprendiz trasciende tanto el emerger como la caída de lo fenoménico, por lo que evanesce la ilusión de aceptar o rechazar algo. Así, en el Maitriyana el vaciamiento está interrelacionado con la Totalidad, considerando a cada fenómeno de la vida no como algo bueno o malo sino como nubes pasajeras de un cielo claro y vacío. Si el sujeto practica contemplación revolucionaria (kakumei-zen) puede convertirse en una paz inmutable ante cada problema o lugar. Al mirar más allá de las apariencias, el Cristianismo Místico y Zen puede ayudar realmente a la humanidad a expresar su naturaleza verdadera. Por lo tanto, en el Maitriyana el único precepto que se toma es un Compromiso a mantener un contacto directo y cotidiano con la Gracia del Fundamento Dinámico Vacío. De esta manera es cómo un aprendiz se convierte en un Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo), realizando una auto-ordenación en el Camino de la Espiritualidad Libertaria y su Propósito (Dharma) de construir una Tierra Pura o Reino de los Cielos (Sukkhavati). Sin embargo, este Proyecto no implica apegarse a una unidad que anule la diferencia, sino abandonar el dominio del Ego y la consciencia intelectual, despertando la cara fundamental de lo No-nacido tanto en el silencio como en la palabra misma. Este estado es un Compromiso con el Desapego y el entendimiento profundo de la Verdad, la cual puede ser encontrada en actividades tan simples como cortar madera y transportar agua. El Camino del Despertar (Bodhi) del sujeto lo reconduce a lo que siempre ha estado delante de sí.

El secreto de la meditación libertaria es que sublima la frustración, el apego, la aversión y la ignorancia que produce la vida social, clarificando la mente del aprendiz para que pueda obrar con rectitud frente al pasado, presente y futuro. Al retornar a la fuente de la vida y la muerte, el sujeto se unifica con la naturaleza y se convierte en una Fuerza de Sabiduría Compasiva (prajña-karuna) en el mundo, manteniendo una comunicación eterna a través de sus actos silenciosos y pacientes.

El Cristianismo Místico y Zen prescinde de cualquier actitud ostracista y apolítica, posicionándose como un movimiento defensor de los derechos humanos que confronta el estatus quo por considerarlo como parte de la fantasía (Maya). El Maitriyana es entonces el resultado de dos mil seiscientos años de sabiduría compasiva (prajña-karuna) que ayudan a la humanidad a soltar su autodestructiva forma de civilización, por lo que es un trabajo metaterapéutico tanto a nivel personal como a nivel social, desocultando el Fundamento Dinámico Vacío para que sea plenamente autorrealizado en el aquí y ahora.

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) analiza la vida por medio de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen), donde coexisten lo antiguo y lo nuevo. Su estado de consciencia expresa un correcto entendimiento y un conocimiento intuitivo de cómo funcionan las cosas y cómo el mundo puede ser transformado en una Tierra Pura o Reino de los Cielos (Sukkhavati). Con respecto al Propósito (Dharma) de la Cura (Nirvana) y Salvación de la humanidad, el Cristianismo Místico y Zen es fácil de ser entendido porque utiliza múltiples imágenes para transmitir claramente el sentido ecuménico de la divinidad sin perder en el proceso al insight de Gautama y Jesús. De hecho, las enseñanzas del Maitriyana aclaman ser las enseñanzas esenciales del Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo), intentando describir cómo el estado del Despertar (Bodhi) puede ser alcanzado por toda la humanidad, por lo que refleja un Camino luminoso para la Evolución espiritual de los pueblos. La contemplación sentada (za-zen) y la dialéctica paradojal (koan) ayudan a comprender la práctica de la meditación libertaria del maestro espiritual como un Camino (Dao) hacia la próxima etapa evolutiva de la humanidad, la cual será guiada por la Espiritualidad más alta y completa que puede encontrarse en miles de años de historia humana.

Sin la práctica del Cristianismo Místico y Zen será muy difícil que el mundo pueda acceder al funcionamiento mental superior que implica percibir el Universo en un grano de arena o la Eternidad en un segundo. El aprendiz que se vincula con la energía del Orden Implicado puede convertirse en pura sabiduría compasiva (prajña-karuna), sintiendo así una inmensa gratitud hacia los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas). Si la sociedad se abre a la guía desapegada de los maestros espirituales pueden suceder cosas milagrosas, pues los pueblos de todo el mundo podrán sentirse como dedos de una misma mano: unidos a pesar de todas las diferencias. Sólo la Unidad puede evitar la catástrofe hacia donde la civilización capitalista se encamina. Así, los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) sienten el pulso de la Tierra (Gaia), transmitiendo un conocimiento que es verdaderamente transcultural, tal como lo hicieron Aluoben y Jingjing. El Maitriyana enseña una visión de Jesús muy distinta de los estereotipos del catolicismo y evangelismo, confirmando que el poder espiritual de sus enseñanzas iluminativas permite la síntesis reconciliadora entre el Judaísmo, la Cristiandad y el Islam. El Cristianismo Místico y Zen utiliza un lenguaje gnóstico que revela el hecho de que un Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo) aparece cuando es requerido,[3] por lo que históricamente hubo otros además de Gautama y Jesús.

Al considerar las imágenes religiosas como una distracción, el Maitriyana prefiere tener cerca a las enseñanzas de los maestros espirituales, pues la sabiduría compasiva (prajña-karuna) le recuerda al sujeto cuáles son los aspectos más profundos de la existencia. La contemplación revolucionaria (kakumei-zen) brinda entonces una presencia mística en el mundo, creando una Vía para honrar verdaderamente a los más grandes ancestros: los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas). El Cristianismo Místico y Zen, en este sentido, se siente incómodo con no transmitir la articulación Gautama-Jesús, produciendo solitariamente un cambio dentro de las tradiciones o instituciones religiosas.la Espiritualidad Integral del Maitriyana restablece la interconectividad entre las enseñanzas prácticas de los grandes maestros espirituales, las cuales se caracterizaron por un pacifismo (ahimsa) trascendental. El Cristianismo Místico y Zen considera como objetivos primarios a la paz mundial, la igualdad social, la educación y la ecología, siendo valores metapolíticos que se inician con una transformación de la mente. Si el cambio no está en el interior de las personas, entonces la revolución fracasará porque la Libertad no puede ser impuesta por los gobiernos o religiones. Sólo al alcanzar la Gran Muerte del dominio del Ego, el aprendiz puede volver a la vida nuevamente, transmitiendo a otros un tipo de cambio o transformación que no se encuentra en la literatura religiosa.

El Maitriyana está cargado de un sentido profundo de percepción unitaria, que es el producto de la flexibilidad y apertura de la lógica dialéctica paradojal (koan), trascendiendo el falso dualismo entre el bien y el mal o entre lo correcto y lo incorrecto. Por ello, la meditación libertaria es una práctica de Amor Espiritual Contemplativo (Metta Bhavana) hacia todos los seres vivos, siendo enormemente relevante para toda la sociedad, por lo que el Cristianismo Místico y Zen trasciende al aspecto devocional del catolicismo y evangelismo para aprender y transmitir las enseñanzas de los Seres Despiertos y Salvadores (Buddhas-Cristos) de Espiritualidades como el Budismo, Taoísmo y Confucionismo. Sólo por medio del Compromiso con la Espiritualidad Integral o Perenne se puede lograr la paz mundial, viviendo con compasión hacia el prójimo, con cuidado hacia la Tierra (Gaia) y con misterio hacia el Kosmos. Autosacrificarse para descubrir que todo día es un buen día fue la Vía de Gautama y Jesús. Esto es exactamente lo que descubrieron Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) como el Maestro Eckhart.[4]

Si el sujeto considera al mundo a través del ojo de la Cura (Nirvana) puede entender correctamente la totalidad de la vida, posicionando una firme sabiduría compasiva (prajña-karuna) como alternativa a la opresión política capitalista. En cada acto y palabra de un maestro espiritual se está intentando reproducir el significado de la Pura Libertad de la manera más exacta posible, emanando en cada mirada un aura de Espiritualidad, humor, amistad y piedad. Por ello, un centro de estudios dedicado al Maitriyana es un lugar mágico donde predomina la lógica inversa de la Verdad. Aquí, la experiencia del Despertar (Bodhi) está disponible para todos, tanto para monjes como para laicos, pues no existe diferencia espiritual entre ambos. La trascendencia suprema del Ego es un proceso de atravesamiento de los velos psíquicos, siendo una pura cognición interior y exterior que desarrolla una mirada analítica, existencial y libertaria.

Por medio del hacer nada el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) muestra que su cuerpo y mente forman una Unidad junto con el Cosmos, por lo que su estado de consciencia ampliada y superior (ECA-S) se encuentra más allá de cualquier dualismo. La experiencia de la meditación libertaria también reconcilia al aprendiz con el mundo social, por lo que este método instaura un paradigma que trasciende la falsa separación entre sujeto y objeto. Esto es debido a que el mundo interior de los pensamientos se encuentra interrelacionado con el mundo exterior de la materia. De esta manera, el Cristianismo Místico y Zen supera al materialismo y a la metafísica planteando que el conocimiento cumbre (Satori) es el entendimiento de cómo funciona la interconectividad de la realidad psíquica y la realidad física, caracterizándose así por el desarrollo de una lógica dialéctica paradojal (koan). La evanescencia de la ilusión (Maya) del dualismo entre mundo interior y exterior es la base de la Cura (Nirvana) de la insatisfacción (dukkha) entendida como falta-de-conocimiento de cómo la mente, el cuerpo y el Universo forman una Unidad interrelacionada. Precisamente, este trabajo contemplativo puede reconciliar a los distintos grupos de la humanidad, produciendo el Despertar (Bodhi) de los pueblos.

El impulso de la revolución interior que promueve el Maitriyana, dado que el dualismo entre sujeto y objeto es ilusorio, tiene un efecto notable sobre el mundo, permitiendo atravesar cualquier noción materialista. Desde la perspectiva del maestro espiritual no existe un mundo afuera de la consciencia, sólo existiendo un Fundamento Dinámico Vacío que opera como Totalidad. Al estar desapegado de la ilusión dualista, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña que el mundo exterior no existe de manera independiente de la mente que lo percibe, y viceversa. Por ello, para el Cristianismo Místico y Zen la búsqueda de la transformación interior es indisociable del llamado a la Liberación del mundo exterior. La meditación libertaria no es más que un recordatorio de esta conectividad. El aprendiz que inicia un Camino hacia el Todo practica un método capaz de reunificarlo tanto con su Verdadero Ser como con la Divinidad Cósmica. Este proceso implica la Cura (Nirvana) de la insatisfacción (dukkha) causada por el apego a ilusiones dualistas. La Ética del Desapego está entonces firmemente asentada en el redescubrimiento de la experiencia de la interexistencia de lo Real.

La búsqueda de Unidad a través de la paz mundial, la redistribución social, la educación y la ecología ciertamente se convierte en una fantasía (Maya) sin la presencia de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) que caracteriza al sujeto que practica contemplación revolucionaria (kakumei-zen). Cuando el aprendiz observa lo Real no sólo puede alcanzar su propio Despertar (Bodhi), sino que además puede confrontar éticamente las situaciones caóticas de la existencia mundana. El Maitriyana es un movimiento revolucionario que parte del mundo interior, transformando la mente por medio de la superación del dualismo del Ego, para terminar su travesía en el cambio del mundo exterior. A través de la Atención Plena el maestro espiritual actúa tanto sobre sí mismo como sobre el mundo que lo rodea, siendo ésta la dinámica intrínseca del proceso dialéctico paradojal (koan) que cuestiona la ilusión de la separación interior-exterior. La contemplación sentada (za-zen) es la base de este proceso, instaurando las bases necesarias para luego desarrollar plenamente la meditación libertaria, pues posiciona a la mente en la quietud transicional entre la actividad interna y la externa. La habilidad de comprender las ilusiones psicológicas, filosóficas y políticas requiere paciencia, compromiso y el desarrollo del silencio.

A través de la aplicación de la contemplación sentada (za-zen) la mente se vuelve pacífica y calma, superando luego la falsa dicotomía entre sujeto y objeto –o mundo interno y externo- por medio de la dialéctica paradojal (koan), lo cual permite entender todas las manifestaciones de lo social y abrazar múltiples vías y enseñanzas para su transformación revolucionaria. Esto es lo que hace la meditación libertaria.

El Cristianismo Místico y Zen que se focaliza en el Fundamento Dinámico Vacío con el fin de producir la Salvación de toda la humanidad que es la Cura (Nirvana) de la codicia, odio, pereza, ansiedad y vacilación.[5] En respuesta a los males del mundo, el Maitriyana trasciende el Ego, evanesce el narcisismo y fortalece el pensamiento directo, el análisis, el rapto, la satisfacción y la Unidad. El método de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) va más allá de la transformación personal, concentrando su insight para evanescer la codicia, el odio y la ignorancia del mundo, permitiendo así que el Fundamento Dinámico Vacío pueda ser firmemente realizado y establecido en la mente de todos los pueblos de la Tierra (Gaia). Así, el comportamiento social de los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) tiene el objetivo de recrear una apertura (sunyata) en el aprendiz, actuando como puerta de entrada al acto de lo espiritual. Esto no implica obviamente el empleo de una función religiosa, por lo que el Cristianismo Místico y Zen es más bien una práctica humanista que trabaja por la Salvación de la sociedad, reconciliando a toda la humanidad bajo un mismo Propósito (Dharma) sagrado. La articulación Gautama-Jesús funciona como un altar para las generaciones venideras, sublimando el caos del mundo interior y exterior a través de la meditación libertaria.

El maestro espiritual enseña que el apego a cualquier modo de comportamiento u opinión se convierte en un bloqueo de la energía (qi) que nutre la autorrealización del Verdadero Ser. Por ello, los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) han preservado el núcleo del Maitriyana como un legado para el futuro, protegiendo a la Espiritualidad de las corrupciones de lo mundano a través de cinco direcciones: Ética del Desapego, Atención Plena, Sabiduría Compasiva (prajña-karuna), Trascendencia del dualismo y Conocimiento Cumbre (Satori).

El Camino de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es la autorrealización del Fundamento Dinámico Vacío en todos los seres vivos, desarrollando métodos que posibilitan que toda la humanidad pueda alcanzar el estado más amplio y superior de la consciencia (ECA-S). El Cristianismo Místico y Zen está basado en la Vía (Dao) hacia la Unidad con lo Divino, considerando al pecado como una ilusión, pues el arrepentimiento es desapegarse del Ego y reconciliarse con la naturaleza vacía de todo lo fenoménico. Así, el Despertar (Bodhi) vuelve imperturbable a la mente en todas las circunstancias mundanas. En este sentido, Gautama y Jesús siempre enseñaron la importancia de la ética del Desapego, la meditación libertaria y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) como atributos del Fundamento Dinámico Vacío. Precisamente, el Desapego permite que el sujeto abandone la ilusión de que el mundo es dualista, reordenando la relación interior-exterior para poder iniciar el Camino de la Salvación.

El hecho de que el espacio-tiempo no existe sin la existencia de la mente es algo que sólo puede ser plenamente comprendido por el constante refinamiento de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen). El Maitriyana revela entonces que la experiencia de la meditación libertaria debería ser entendida como un proceso eterno hacia mayores grados de Cura (Nirvana), partiendo desde lo interior para luego llevar este estado revolucionario a lo exterior. Incluso, un solo maestro espiritual puede ayudar a salvar el mundo, considerando a la contemplación sentada (za-zen) como base de operaciones para el desarrollo de la dialéctica paradojal (koan) en la palabra o acción relevante para la mente del aprendiz. El Cristianismo Místico y Zen muestra claramente que la transmisión espiritual también ocurre dentro de las actividades diarias que implica la vida social. De este modo, la meditación libertaria es la habilidad de percibir claramente la mente de todos los seres humanos y ayudarlos a transformar su consciencia a través de la sabiduría compasiva (prajña-karuna). Este Despertar (Bodhi) es un cambio permanente y es el sustrato del método de contemplación revolucionaria (kakumei-zen) que practica el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) para salvar al mundo. Si bien la contemplación sentada (za-zen) y la dialéctica paradojal (koan) producen la Cura (Nirvana) del sujeto, transformando su lenguaje y visión de la realidad, ciertamente la meditación libertaria tiene el poder de transmitir a todas las sociedades la poderosa energía espiritual que proviene del Fundamento Dinámico Vacío. De esta manera, esta técnica revolucionaria puede inspirar a los pueblos al enseñarles una forma de interacción capaz de refundar una Tierra Pura o Reino de los Cielos (Sukkhavati), la cual no es más que el desarrollo del potencial socialista de la humanidad. Esta técnica atraviesa la ilusión (Maya) mental, ideológica y social con el fin de desocultar el Verdadero Sí-Mismo, que es nada menos que la Libertad.

La contemplación sentada (za-zen), la dialéctica paradojal (koan) y la meditación libertaria son tres métodos de desarrollo analítico, existencial y libertario dentro de la Espiritualidad Maitriyana. En muchos sentidos el Cristianismo Místico y Zen es un Camino de Auto-Despertar que no requiere del apoyo externo, aunque la presencia del maestro espiritual permite que su desarrollo ocurra más rápidamente. Incluso en ausencia de la guía física de un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), los Sutras del Maitriyana pueden ser utilizados para confirmar el Despertar (Bodhi) del aprendiz y su comportamiento honesto y virtuoso. A partir del trabajo analítico-existencial de la Atención Plena el sujeto trasciende el Ego y contempla el Sí-Mismo como Pura Vacuidad, lo cual le permite realizar un Desapego de los estímulos materialistas. Buscar la Salvación del mundo obviamente expone la mente a un eterno viaje a veces muy frustrante y duro, por lo que el aprendiz debe entrenar su consciencia como prerrequisito para abordar esta tarea revolucionaria, deconstruyendo todas las formas de pensamiento previo que obstaculizaban su Propósito (Dharma).

Aunque esta práctica es muy difícil de alcanzar, todos los seres humanos pueden autorrealizar el Fundamento Dinámico Vacío que subyace a todos los fenómenos. En el Cristianismo Místico y Zen, el maestro espiritual enseña que la escucha analítica de la Verdad reprimida es el mejor método para iniciar el Camino revolucionario de la Libertad, el cual tranquiliza y pacifica tanto el mundo interior como el mundo exterior. Luego, el método existencial permite un abordaje superador del caos de la vida. Así, la contemplación sentada (za-zen) y la dialéctica paradojal (koan) sientan las bases necesarias para que la meditación libertaria transmita a toda la humanidad la experiencia de la Gracia.

El Maitriyana se posiciona entonces en el estadio más alto del Camino Espiritual, construyendo una Tierra Pura o Reino de los Cielos (Sukkhavati) como Cura (Nirvana) de los males de la guerra, la injusticia social, la ignorancia y la contaminación. Este Despertar (Bodhi) acepta plenamente a los rasgos traumáticos de la vida, como la insatisfacción, la impermanencia y la insustancialidad, iniciando una contemplación revolucionaria (kakumei-zen) como estadio evolutivo que parte de la Nada.

Aunque el apego al materialismo o a la metafísica es una fuerza poderosa, el sujeto debe superarla con vigor para poder entrar en un estado de unidad con el medio ambiente, trascendiendo todo falso dualismo entre forma y vacío. Esto implica el entrenamiento de un contacto directo con el Fundamento Dinámico Vacío de la mente y del Cosmos, por lo que clarifica y serena la consciencia y simultáneamente crea las condiciones necesarias para la Salvación del mundo. Esto se debe a que aquel que percibe y aquello que es percibido son una entidad indiferenciada o No-Dos. La experiencia de esta fuerza de vida trae un inmenso sentido de felicidad al aprendiz, el cual ahora puede seguir completamente las direcciones esenciales de los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) en su Camino más allá de la cultura.

El Cristianismo Místico y Zen, por medio del vigor de la meditación libertaria y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo), es la reencarnación del antiguo movimiento revolucionario cristiano chan de China que lideraron Aluoben y Jingjing bajo el nombre de Religión de la Iluminación.

El Maitriyana se beneficia del transculturalismo, incorporando sabidurías espirituales de múltiples áreas geopolíticas, por lo que la Espiritualidad Perenne crea verdaderos ciudadanos del mundo con experiencias transpersonales de vida, manteniéndose desapegados de los estereotipos y visiones culturales –sean positivos o negativos- para desarrollar la dinámica propia de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen).

A través de la meditación libertaria el Cristianismo Místico y Zen transmite una Espiritualidad Práctica que recalca la importancia de dudar (gayi) del Poder religioso o gubernamental, siendo este un enfoque correcto que se deriva de la contemplación sentada (za-zen) y la dialéctica paradojal (koan), produciendo una mente que ha sintetizado y trascendido las capacidades del sentimiento y el razonamiento. Todos los métodos meditativos del Maitriyana están articulados de tal manera que comparten el mismo Propósito (Dharma) de trabajar por el bien común de la Cura (Nirvana) de la mente, trascendiendo el dualismo para que toda la humanidad pueda alcanzar una percepción de integración con el Fundamento Dinámico Vacío, ampliando y evolucionando la consciencia hasta abrazar todo el medio ambiente social y natural.

La esencia perenne del Cristianismo Místico y Zen no está atada a cualquier lugar o tiempo, sino que más bien pertenece a todos los lugares y tiempos.[6] El modelo chino de Aluoben y Jingjing, como el modelo cachemir de Yuzu Asaph, es un vehículo reconciliatorio que recuerda que Gautama y Jesús alcanzaron el propio potencial de la humanidad. El trabajo contemplativo de un Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo) ayuda a iluminar la mente y liberar los actos de la humanidad, procediendo de acuerdo a la sabiduría compasiva (prajña-karuna) contenida dentro los grandes maestros espirituales. Aunque en los pueblos del mundo predomine la ignorancia y se intente destruir a la Espiritualidad, cualquier sujeto puede lograr la reaparición del conocimiento cumbre (satori). La meditación libertaria confronta los males del materialismo y de la metafísica, trascendiendo el Ego y la ideología para que el aprendiz alcance los entendimientos inherentes al estado de consciencia ampliada y superior (ECA-S). El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña que lo único que necesita la humanidad para evolucionar y Despertar (Bodhi) es practicar el estilo de vida del Camino (Dao) espiritual. Aunque en la sociedad contemporánea resulta una redundancia prescribir la evanescencia de la guerra, la injusticia social, la ignorancia y la contaminación, son inimaginables los beneficios psicológicos, filosóficos y políticos que conlleva la búsqueda de la Salvación del mundo.

La Transmisión del Propósito (Dharma) no es más que el reconocimiento y la confirmación de la autorrealización, la cual puede ocurrir previamente con o son la presencia del maestro espiritual. Los conocimientos cruciales del Maitriyana posibilitan que el núcleo de la Espiritualidad sobreviva intacto ante la inevitable caída de la civilización capitalista, siendo un linaje auténtico por no perder la marca chan de Gautama y Jesús. El Cristianismo Místico y Zen es una revolución contracultural que recrea el genuino socialismo libertario y su Camino de sabiduría compasiva (prajña-karuna). Se trata de una buena noticia que el Maitriyana recupera la antigua tradición china de Aluoben y Jingjing, pues la Cristiandad Chan es un modelo guía para la Espiritualidad que desempeñará un papel relevante en la construcción de una nueva civilización planetaria liderada por el conocimiento cumbre (satori) de los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas). Trabajando desde la perspectiva filosófica perenne, el método de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) revela el Camino hacia el Gran Despertar (Bodhi) de toda la humanidad. Así, el maestro espiritual no hace más que transmitir la Salvación en el aquí y ahora, encarnando al Fundamento Dinámico Vacío para mostrar con exactitud a la Tierra Pura o Reino de los Cielos (Sukkhavati) en cada palabra, concepto, discurso o acción.

[1] C. Luk, Empty Cloud: The autobiography of the Chinese Zen Master Xu Yun.

[2] Surangama Sutra.

[3] Adrian Chan Wyles, The wisdom of Wen Shu: a contemporary Letter-Writing Tradition of Ch´an Buddhism.

[4] Adrian Chan Wyles, The wisdom of Wen Shu: a contemporary Letter-Writing Tradition of Ch´an Buddhism.

[5] Sutta Nivarana.

[6] Adrian Chan Wyles, The wisdom of Wen Shu: a contemporary Letter-Writing Tradition of Ch´an Buddhism.

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