Diálogo Político con la ONU: Economía Dhármica

 

Economía Dhármica: el Bienestar en el mundo del futuro

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) aporta una mirada generosa y firme, enseñando un silencio franco y la medida de la humildad frente a la avidez materialista. Así, el presente despierto del maestro espiritual muestra el futuro de la humanidad, luchando incansablemente por un mundo mejor. Aunque no gane medalla alguna, el Maitriyana asume la batalla por la paz, la igualdad social, la educación y la ecología. Pero el Socialismo Budista desarrolla con mucha modestia este Propósito (Dharma) de la Salvación de la humanidad, pues el sendero de la Economía Dhármica evanesce todo tipo de orgullo y convierte a los pueblos en Compañeros-de-Camino.

El correcto medio de subsistencia es uno de los aspectos principales de la sublime ética del Desapego, por lo que el Maitriyana teoriza una visión económica que puede llegar a revolucionar el futuro de la sociedad planetaria.  Esto se debe a que los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) han expresado reiteradamente que su Propósito  (Dharma) es permanecer en el mundo pero siempre siendo fieles al Discurso Analítico-Existencial-Libertario de la Espiritualidad (Buddha-Dharma-Sangha). De esta manera, el Socialismo Budista no percibe conflicto entre los valores espirituales y el progreso económico, en tanto que la salud analítica-existencial y el bienestar material no son opuestos en el Camino de la Liberación del sujeto. La Economía Dhármica enseña entonces que la ética del Desapego es completamente distinta del no-apego o aversión ascética. Sin embargo, la humanidad necesita trascender el Discurso capitalista al incorporar valores espirituales que le otorguen un Sentido de Propósito (Dharma) a su existir. Por lo tanto, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) propone que los beneficios de la tecnología contemporánea pueden ser reconducidos hacia fines superiores, mejorando la calidad de vida mundana sin el costo de perder lo esencial.

El Maitriyana supone invariablemente que se puede modelar el plan de desarrollo económico mundial de acuerdo a los postulados del Socialismo Budista, aconsejando formular políticas libertarias que estructuren un Proyecto de desarrollo trascendental. Al igual que el apego y la codicia engendran al mal del materialismo, un estilo de vida de Cura (Nirvana) hace emerger una Economía Dhármica, cuyo postulado principal sea el Desapego hacia el Capitalismo. Esto no implica abandonar las ciudades e ir a la selva, como lo hicieron los ascetas del pasado, sino más bien trascender la avidez (tanha) y la sed de dominio que posee el Discurso cultural capitalista.

Al igual que la mayoría de los científicos materialistas, los economistas capitalistas sufren de un tipo de ceguera metafísica que los hace suponer que su disciplina maneja verdades invariables sin los condicionamientos del medio al que pertenecen, por lo que sus leyes económicas son formuladas y explicadas como si fuesen independientes de los valores del Discurso cultural al que pertenecen, el cual  está asociado al egoísmo, el dualismo y el consumismo. De este modo, su metodología y fundamentos básicos son sumamente precarios a la luz del punto de vista del economista budista.

Según el Maitriyana, el acuerdo universal que acepta al trabajo como una fuente de riqueza material se sustenta en su percepción como mal necesario, ya que para el empleador simplemente es un costo que debe ser reducido o eliminado, reemplazándolo por la automatización, mientras que para el trabajador es una des-utilidad que lo hace perder su tiempo libre en pos de la compensación salarial por su aparente sacrificio. El ideal de esta visión capitalista del trabajo como algo distinto de la Vocación o Propósito (Dharma), desde el punto de vista del empleador es poder llegar a producir sin empleados, mientras que desde el punto de vista del trabajador es respectivamente obtener un ingreso sin esfuerzo alguno.

En concordancia con Karl Marx, el Socialismo Budista afirma que el salario es la encarnación del conflicto entre el empleador capitalista y el obrero.[1] Toda la civilización capitalista está sustentada sobre la necesidad de que el obrero no triunfe en esta lucha abierta. Dado que el empleador suele puede durar más tiempo sin el obrero que éste sin su salario, este conflicto es realmente una dialéctica entre Amo y esclavo. Por tal motivo, la unión entre las industrias capitalistas gobierna el mundo, mientras que la asociación entre los obreros suele estar prohibida explícita o implícitamente por el Poder gubernamental. Por eso es que es tan grande la desigualdad y la injusticia social, separando de forma abstracta al trabajo, la tierra y el capital.

La Economía Dhármica trasciende los polos opuestos de una producción sin empleados y un trabajo sin esfuerzo mediante una teoría y práctica de largo alcance. Desde la visión de la meditación libertaria el ideal con respecto al trabajo no apunta a liberarse de éste, sino a establecer un método que sublime el peso del esfuerzo energético al darle un sentido, lo que evita caer tanto en la automatización como en la smithsoniana división del trabajo.

En concordancia con E.F. Schumacher, la perspectiva del Maitriyana considera que la función del trabajo está compuesta por tres aspectos: ayudar al aprendiz a liberarse del egoísmo reconciliándolo con otros individuos en el marco de una tarea común; brindar la posibilidad de utilizar y desarrollar facultades cognoscitivas más allá del dualismo; producir bienes y servicios necesarios que no sean derivados del consumismo de la vida. Las consecuencias de esta perspectiva del Socialismo Budista es nada menos que una nueva civilización donde el trabajo esté organizado de tal manera que llegue a ser algo con sentido, diversión, conocimiento y pasión para el trabajador, indicando una mayor preocupación por la gente que por las mercancías. Para la Economía Dhármica, el capitalismo es una diabólica falta de sabiduría y compasión que se inclina hacia el lado más primitivo de la humanidad y que destruye su espíritu.[2] Al mismo tiempo, el Maitriyana establece que el ocio como alternativa al trabajo es malinterpretar la existencia de la vida humana, pues la meditación libertaria demuestra que el trabajo y el ocio son elementos complementarios de un mismo proceso vital. Así, el maestro espiritual afirma que cuando el trabajo y el ocio son considerados como partes separadas se destruye la posibilidad del compromiso y la felicidad. Por lo tanto, desde el punto de vista del Socialismo Budista, debe evitarse la mecanización del trabajo, puesto que si el ser humano cede su capacidad y voluntad a las máquinas, la humanidad del futuro estará en la posición de tener que servir a lo que en realidad debe ser sólo un medio útil. Las máquinas deben ser esclavas del sujeto, y no a la inversa, aunque este último escenario es a lo que conduce la civilización capitalista.

Al igual que A.K. Coomaraswamy, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es como un artesano que traza la delicada línea que existe entre la herramienta y la máquina. La tecnología es una herramienta, sólo un mecanismo para sostener bien relacionadas las hebras del tejido social, pero la máquina que reemplaza el trabajo esencialmente humano es una destructora de cultura.

Evidentemente, la Economía Dhármica es una superación purificadora de la virósica economía capitalista, cuya civilización materialista ha multiplicado hasta el extremo la conversión de los valores del Amor y la Libertad en meros objetos de consumo que intentan infructuosamente alcanzar la satisfacción de las necesidades espirituales. A través de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) el aprendiz puede comprender que los medios de comunicación más rápidos no llevan a la felicidad de los pueblos sino a un estilo de vida más agitado, complicado y desequilibrado.[3] El maestro espiritual enseña entonces que el Despertar (Bodhi) es la condición para el verdadero bienestar de la sociedad. Por lo tanto, la ética del Desapego se presenta como la Cura (Nirvana) de las necesidades de la civilización contemporánea, mostrando que carecer de Libertad es la única desgracia real para el sujeto. El modelo de civilización libertaria propuesto por el Maitriyana evanesce las necesidades artificiales, eliminando las necesidades ilusorias que no pueden satisfacerse, porque el compromiso con la Vía del Socialismo Budista muestra a los pueblos una razón para detener su codicia, odio y engaño: eso conduce al Apocalipsis.

Frente a un ser humano moldeado por vínculos materialistas destinados al utilitarismo, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) busca que los pueblos recuperen su Verdadero Propósito (Dharma) en lugar de seguir a la deriva del capitalismo. En el sistema de civilización capitalista los pobres y oprimidos tienen pocas posibilidades de alcanzar el desarrollo, debido a que ha sido coartada su Libertad. La mecanización de la sociedad conduce a esta pérdida de la capacidad de vitalidad espiritual, siendo éste el motivo por el cual la frustrada burguesía constituyó el núcleo de los partidarios del Nazismo.[4] El Poder político, opresivo y demagógico por naturaleza, utiliza la esperanza de aquellos con una situación económica y social alienada únicamente para no obstaculizar el desarrollo capitalista.

Desde la visión clara de la Economía Dhármica, el trabajo realizado con una actitud espiritual representa la recuperación de la Vocación del Ser, siendo un proceso de desalienación, en tanto que cuando el trabajo es realizado con la premisa del medio de subsistencia correcto, éste promulga condiciones de dignidad y libertad a los pueblos.

El maestro espiritual enseña que si el trabajo es apreciado y aplicado correctamente, entonces aportará a las facultades espirituales lo mismo que la comida aporta al cuerpo. Según la meditación libertaria, el trabajo puede nutrir y reavivar al aprendiz, impulsándolo a producir sus mejores capacidades. La disciplina de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) conduce el libre albedrío hacia conductas apropiadas y progresistas, siendo una experiencia que ensancha la escala de valores del sujeto mientras desarrolla su ser-en-el-mundo.

En concordancia con Karl Marx, el Maitriyana establece que la enajenación del trabajo, bajo los mecanismos de la pobreza y la injusticia social, hace que el trabajador sienta que el trabajo es algo externo a su Verdadero Ser, lo cual implica una alienación hacia el Sí-Mismo. Esta es la infelicidad del ser humano que no desarrolla libremente su energía física, psíquica y espiritual, mortificando su cuerpo, mente y corazón. Por ello, a diferencia del ocio, el correcto medio de subsistencia hace que el trabajador vuelva a sentirse reconciliado consigo mismo. El Socialismo Budista propone evanescer el trabajo forzado y reemplazarlo por el trabajo voluntario. En la Economía Dhármica, el trabajo no es un mero medio para satisfacer necesidades, sino que también es un fin en sí mismo, logrando que los pueblos dejen de considerarlo como una peste de la que hay que huir. La meditación libertaria hace que el trabajo sea realizado voluntaria y desapegadamente en pos de una meta superior, pues el trabajo contemplativo no enajena ni implica ascetismo. En este sentido, el aprendiz debe comprender que el trabajo es una cualidad de su Ser, siendo algo que le pertenece.[5]

Para el Maitriyana, cuando el sistema social priva a un sujeto de la oportunidad de acceder a un trabajo, no sólo le produce la desesperante situación de no poder contar con medios de subsistencia dignos, sino que además obstaculiza su autorrealización y autotrascendencia, en tanto que el trabajo –junto con el Amor- es la representación simbólica del lugar en el mundo que ocupa un ser, siendo aquello que le hace sentir que es importante en la vida. Si bien la economía capitalista puede cuestionar la rentabilidad del sofisticado concepto de Pleno Empleo, desde la perspectiva del Socialismo Budista, los vínculos sociales deben tender hacia la Liberación de la opresión que rige sobre todos los seres humanos. Por ello, los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) asumen una vida ética de humildad y Desapego, incluso hasta de marginación, en tanto que su actitud analítica-existencial es una denuncia libertaria de las relaciones materialistas que predominan en la sociedad y que promulgan la ilusoria satisfacción a través del consumo material. En la humanidad del futuro, sustentada en base a la Economía Dhármica del Camino Medio, el criterio fundamental de éxito económico ya no puede basarse simplemente en la cantidad total de bienes producidos en un período determinado, ni tampoco puede tolerarse que la pobreza sea deliberadamente establecida en aras de la estabilidad de las instituciones opulentas que dominan el mercado. La visión no-conservadora del Maitriyana intenta mantener un nivel de vida en el mundo que respete la Libertad esencial de todo aprendiz.

Desde la visión económica del Socialismo Budista, no sólo las mercancías nunca deben ser más importantes que los seres, sino que además siempre se percibe a la actividad creativa como mucho más importante que el consumo. Esto significa trasladar el énfasis del producto del trabajo al trabajador-en-sí.

En concordancia con E.F. Schumacher, el verdadero comienzo de la Economía Dhármica es una planificación para el Pleno Empleo, aunque su Propósito (Dharma) no es la maximización del empleo ni de la producción de mercancías, sino más bien la maximización de la Liberación. Sin embargo, el Maitriyana es un Camino Medio que trasciende tanto el consumismo como el ascetismo, por lo no que se opone al bienestar físico siempre que éste exista sin apego, avidez y codicia. El Socialismo Budista, como Camino de la Liberación del mundo, únicamente se opone a la búsqueda incontrolable de placer. Por lo tanto, la clave de la Economía Dhármica es el pacifismo, el redistribucionismo, el alfabetismo y el ecologismo. Desde el punto de vista de un economista budista, la maravilla del estilo de vida que promueve el Maitriyana es la racionalidad y simplicidad de su modelo de desarrollo: lo pequeño es satisfactorio.[6]

Precisamente, la meditación (zen) significa demostrar simplicidad, por lo que la enseñanza del maestro espiritual es profundamente clara y concisa. La práctica de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) estipula que todos los seres deben existir en la paz y serenidad del Despertar (Bodhi), por lo que el sujeto debe esforzarse en vivir genuinamente en el aquí y ahora. De esta manera, al estar plenamente en el presente, el estilo de vida místico hace que el aprendiz se olvide de su Yo, sumergiéndose compasivamente en su trabajo y aplicándose al bienestar de los demás. Ésta es la Vía del Socialismo Budista. Sin embargo, en la meditación libertaria no se existe con una meta definida a modo de destino, pues incluso cuando se ayuda al prójimo el estilo de vida contemplativo implica olvidar el pasado y el futuro, haciendo cada trabajo con el fin del trabajo mismo. Poner todo el corazón en cada actividad es el estilo de vida de la meditación libertaria. La existencia del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es un estilo de vida que realiza el Propósito (Dharma) de ser-apaciblemente-en-el-mundo, por lo que cada actividad puede ser llamada mística. Entonces, la Vía de la Economía Dhármica busca que todo pueda ser convertido verdaderamente en Contemplación (Zen) y Propósito (Dharma). Esto es lo que el maestro espiritual llama el espíritu cotidiano.[7]

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) mide el nivel de vida no por medio del consumo, ya que no supone que un sujeto que consume más está en mejores condiciones que los que consumen menos, sino que lo mide por el grado de autorrealización y libertad del pueblo. El Maitriyana tiene un enfoque extraordinariamente ético, abandonando la irracional visión capitalista, para así impulsar la concepción de un bienestar que no acontece a través del consumo. De hecho, el fin de la Cura (Nirvana) implica la obtención de una Libertad esencial que permita un máximo de bienestar espiritual con un mínimo de consumo. Según el Socialismo Budista, la economía capitalista es ineficaz porque utiliza la mayoría de los recursos primarios del mundo pero en beneficio de sólo una minoría de la población, mientras que no produce ninguna mejoría detectable en el nivel de paz, bienestar, cultura y felicidad de los seres humanos.[8]

De esta manera, la finalidad de la Economía Dhármica es que no haya dilapidación, usando creativamente la menor cantidad de recursos naturales. Esta postura pro-ecológica y pro-creativa es uno de los pilares del desarrollo sustentable del modelo de civilización libertaria del Maitriyana. Así, la orientación revolucionaria del Socialismo Budista mantiene el sistemático estudio de la meditación libertaria acerca de cómo obtener los fines deseados con el mínimo de los medios de propiedad y consumo de mercancías.

El maestro espiritual considera que el consumismo es una finalidad cancerígena que oprime el verdadero Propósito (Dharma) de la actividad económica, por lo que se deja de considerar a la tierra, el trabajo y el capital como medios o factores de producción para el fin del consumo. Mientras que la civilización capitalista trata de maximizar el consumo a través de un modelo óptimo de productividad, la Economía Dhármica busca la maximización de la satisfacción (sukkha) por medio de un modelo correcto de consumo,[9] siendo éste un medio de subsistencia ética que trasciende tanto al consumismo capitalista como al ascetismo anticapitalista. Obviamente, el esfuerzo energético que se necesita para mantener la forma de vida de Desapego, basada en el Camino Medio que es el modelo óptimo de consumo, es mucho menor que el esfuerzo necesario para sustentar la tendencia de consumo extremo del Apego Capitalista.

En el Maitriyana, la simplicidad y el pacifismo se encuentran estrechamente relacionadas con el modelo óptimo de consumo de la Ética del Desapego, debido a que estos valores producen un alto grado de satisfacción y Libertad por medio de un relativo bajo consumo, permitiendo a los aprendices poder vivir sin conflictos neuróticos de apego al placer mundano al cumplir con el principio básico de la enseñanza del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) que es el reconocimiento contemplativo de lo Real como frustrante, impermanente e insustancial. Además, dado que los recursos naturales son inevitablemente limitados, el Desapego satisface las necesidades del sujeto haciendo un uso mínimo de los recursos, a diferencia de la situación violenta y depredadora de los pueblos que pertenecen al Discurso capitalista. Del mismo modo, la comuna libertaria (Sangha) del Socialismo Budista, siendo el único ejemplo exitoso del sistema comunista, es una comunidad local altamente autosuficiente que nunca se verá envuelta en una disputa económica, diferenciándose así del ser humano dependiente del sistema de comercio multinacional.

Desde la perspectiva de la Economía Dhármica, la producción sustentable de bienes que cubran las necesidades locales es un tipo de sistema económico racional, mientras que la dependencia al sistema de importaciones y exportaciones es antieconómica y poco justificable. Así, para el economista budista es un fracaso económico la satisfacción de necesidades basadas en la importación de recursos, en lugar de impulsar la producción de dichos recursos a nivel local.[10] De hecho, un alto índice de consumo del sistema de transporte suele ser considerado por la economía capitalista como una estadística de progreso económico, mientras que para el economista budista esta misma estadística indica un deterioro altamente indeseable en el nivel de vida. Otra diferencia notable es que la economía capitalista manipula las estadísticas para mostrar incremento de crecimiento económico, como los gobiernos que suelen incorporar actividades ilegales a su producto bruto interno (PBI), mientras que para el Maitriyana un índice de crecimiento económico puede ser apreciado en el uso armónico de los recursos naturales. En cambio, el economista capitalista no considera el esfuerzo de la naturaleza y el desperdicio que causa la destrucción de la materia viva, no comprendiendo que la existencia humana es una parte completamente interdependiente de los ecosistemas de la Tierra (Gaia). Como la civilización capitalista ha instaurado la ilusión de que la vida humana es la vida de ciudad, el sentimiento de no pertenecer al campo natural del medio ambiente es algo cotidiano que desemboca en el trato desconsiderado hacia aquello que también es el ser humano: el agua, los árboles, las aves y el viento. Por ende, el Socialismo Budista prescribe una actitud holística y no-materialista frente al campo de la vida, respetando y no-interfiriendo (wu-wei) con el ciclo vital de la Tierra (Gaia), pues la meditación libertaria la comprende como un Todo viviente, coherente, autocambiante, autopoiético y con estructura disipativa. La Economía Dhármica puede demostrar fácilmente que a partir del cumplimiento global de una relación armónica con el medio ambiente habría un sorprendente resultado de una alta tasa de desarrollo económico verdadero.[11]

Dado que la economía capitalista no diferencia a los materiales renovables de los no-renovables, su método iguala y cuantifica los objetos de la realidad por medio de valores monetarios, entendiéndolos según el costo relativo por unidad equivalente. Esta irracionalidad económica, que ha puesto en peligro la existencia misma de la Tierra (Gaia), ha llevado a que la mirada contemplativa del maestro espiritual sea totalmente indispensable para la supervivencia y evolución de la humanidad y del planeta. Según el Maitriyana, la economía capitalista es un sistema irracional porque oprime el aspecto vivencial y la escala de valores espirituales, lo cual puede ser comprobado en todos los niveles de la sociedad industrial, en la cual los burócratas y los comerciantes ignoran las temáticas ecológicas y la calidad de vida del pueblo.[12]

El Socialismo Budista, a través de su ética del Camino Medio, plantea entonces la necesidad de un uso correcto de los recursos no-renovables, pudiendo ser utilizados excepcional y cuidadosamente para poder conservarlos de su inevitable transitoriedad. Aunque la mayoría de la humanidad use los recursos naturales de forma negligente, codiciosa y violenta, la ética del Desapego permite al Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) poder alcanzar el ideal del consumo óptimo por medio de un ineludible sentido de Propósito (Dharma) y Responsabilidad hacia todo lo que se hace. Así, la Economía Dhármica afirma que un pueblo que basa su actividad económica en combustibles no-renovables está existiendo parasitariamente del capital en lugar de vivir de un ingreso real.[13] Tal forma de vida es completamente inestable y únicamente justificable como solución momentánea, debido a que los recursos naturales no-renovables tienen una existencia sumamente limitada. Evidentemente, la explotación desproporcionada de la naturaleza es un acto de violencia contra la existencia de la Tierra (Gaia), además de conducir inevitablemente a guerras entre la humanidad. Este simple hecho demuestra que es indispensable la reflexión e implementación socioeconómica de los valores éticos de la Espiritualidad Maitriyana. El Socialismo Budista no debería ser rechazado como una simple utopía nostálgica, en tanto que constituye un Discurso libertario práctico para el futuro del ser humano. Así, por medio de la meditación libertaria, puede percibirse que la sociedad industrial propia de la civilización capitalista es fundamentalmente inestable,[14] por lo que debe darse un salto evolutivo hacia la sociedad desapegada propia de la civilización socialista, ofreciendo las condiciones de la Libertad a todo el pueblo. Esto implica que la Economía Dhármica debe evitar las premisas de control impuestas por las organizaciones rígidas y totalitarias. Ciertamente, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) examina todas las dificultades que amenazan la continuidad de la civilización capitalista, considerando que su misma existencia es incompatible con la obtención de la estabilidad medioambiental y la preservación de la Libertad. Es completamente indispensable para la supervivencia inmediata de la humanidad que la modernización capitalista -que casi no ha producido resultados positivos- sea purificada bajo la consideración de los valores espirituales de la práctica de meditación libertaria. Del mismo modo, el desarrollo económico necesita también de la mirada analítica-existencial-libertaria del Maitriyana, para así poder hacer frente a los resultados desastrosos que ha generado el materialismo capitalista, como la destrucción de las economías rurales, el desempleo creciente en las ciudades, la casi extinción de los recursos naturales, la contaminación extrema que generan las industrias, y el crecimiento del proletariado burgués que está hambriento física y psicológicamente. A la luz de la experiencia inmediata de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) y de las perspectivas a largo plazo del Socialismo Budista, puede recomendarse el estudio de la Economía Dhármica como forma de demostrar que el crecimiento económico no necesariamente debe ir en contra de los valores espirituales. El maestro espiritual trasciende la elección entre los polos opuestos del crecimiento moderno y el estancamiento tradicional, encontrando la Vía del desarrollo correcto. Así, el Camino Medio del Maitriyana supera el dualismo entre la negligencia materialista y la inmovilidad agraria, encontrando los Medios Correctos de Subsistencia recomendados por Siddharta Gautama hace dos mil seiscientos años.[15]

En concordancia con Richard Grossman, el Socialismo Budista denuncia que las corporaciones capitalistas no venden productos sino un estilo de vida egoísta, dualista y consumista que determina el modo de pensar del aprendiz e influencia la visión de la historia del pueblo. El sujeto debe liberarse de estos siglos de propaganda        que le enseñaron a pensar de una forma neurótica. La Economía Dhármica es entonces una educación global que demuestra al aprendiz que la gran corporación no es algo inevitable, indispensable ni responsable del progreso en la vida, sino que más bien es una forma de dominación y mandato como cualquier otro régimen totalitario.

Para comprender al Maitriyana, hay que entender la sociedad materialista de la que se ha marginado y contra la cual realiza su protesta libertaria. Para la mayoría del mundo, el estilo de vida capitalista es una verdadera religión en la cual el dinero es su divinidad y el incremento máximo de las ganancias es su liturgia. La bandera del Socialismo Budista se convierte en el símbolo del Desapego hacia tal estilo de vida materialista que es venerado con fervor religioso por muchos pueblos. La sociedad capitalista está orientada plenamente al egoísmo, el dualismo y el consumismo, por lo que su objetivo es tener la mayor cantidad de ganancias monetarias como sea posible para mantener un nivel de vida basado en el desperdicio y la superficialidad. Por lo tanto, un sujeto que contribuye a la expansión de la economía capitalista mediante la maximización de ganancias, está simultáneamente incrementando el grado de deterioro constante del mundo. La Economía Dhármica señala que ganar cada día más dinero no implica un aumento de la riqueza, porque la acumulación de beneficios monetarios empobrece a la humanidad y a la Tierra (Gaia), destruyendo la belleza del medio ambiente y dañando la salud del pueblo al contaminar el aire y envenenar los ríos.[16] La meditación libertaria es entonces una forma de liberar al aprendiz de este condicionamiento psicológico, filosófico y político que priva al ser humano de alcanzar el Despertar (Bodhi) de su mundo interno y externo.

En concordancia con Jacque Fresco, el Maitriyana señala que el dinero no tiene existencia real, pues es un invento para adquirir bienes y servicios escasos. Pero sin la presencia de los recursos naturales, como tierras cultivables, agua pura y animales, el dinero es nada. Por lo tanto, los recursos naturales serán el verdadero valor en el futuro de la humanidad. El Socialismo Budista propone una sociedad basada en los recursos y en el no-monetarismo, para que todos los seres humanos puedan tener acceso a la satisfacción de sus necesidades básicas: paz, alimento, educación y naturaleza. La Economía Dhármica busca que todo lo que es necesario comience a estar disponible sin una etiqueta de precio. Eso significa que la civilización debe alcanzar un nivel de producción redistributiva para que la desigualdad y la escasez no vuelvan a existir entre los pueblos. Pero al satisfacer sus necesidades básicas los seres humanos aún seguirían teniendo motivaciones e incentivos, aunque no en términos de ganancias materiales. En una civilización dhármica la ganancia máxima sería que los recursos estén disponibles para todos. Por ende, el Maitriyana enseña que incluso en un tipo de civilización dhármica continuarían existiendo necesidades, pero estas no serían básicas sino de un orden superior, debido a que algo siempre le va a hacer falta al sujeto. Esta falta o ausencia es el Vacío del Ser (Sunyata), siendo el hecho de que no se puede alcanzar la perfección, permanencia y sustancialidad. Dado que el Verdadero Sí-Mismo es el Fundamento Dinámico Vacío, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña que el ser humano está condenado a estar siempre en alguna forma de desequilibrio, lo cual hace desarrollar el Deseo y el aprendizaje. Con la eliminación de la pobreza y la desigualdad social, el incentivo esencial de la sociedad cambiaría y dejaría de ser el dinero para ser ahora la resolución de los problemas generales de la existencia. Para el Socialismo Budista, cuando los pueblos no tienen acceso a los recursos necesarios para la supervivencia, su comportamiento suele convertirse en algo inapropiado y aberrante, perdiendo el equilibrio mental por la alienación socioeconómica.  Pero cuando el aprendiz se libera mentalmente de la servidumbre, entonces puede buscar horizontes nuevos e inimaginables. Toda la visión maravillosa y asombrosa de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) puede reducirse a este Propósito (Dharma) de evolucionar a la humanidad a su más alto potencial espiritual. Aunque sabe que no pueden resolverse todos los problemas porque la realidad es imperfecta, impermanente e insustancial, el maestro espiritual tiene el objetivo de diseñar y construir un mundo mejor en armonía con el medio ambiente, para que así todos los seres humanos puedan alcanzar la Cura (Nirvana). La opción de la Economía Dhármica parece ser el próximo paso evolutivo de la civilización porque no hay muchas opciones, pues los pueblos han llegado a un punto de inflexión en el que si continúa el sistema capitalista salvaje todos van a destruirse mutuamente. Así que el Maitriyana proclama que todos los pueblos deben debatir entre la opción de la destrucción o la opción de la evolución. En este sentido, el Socialismo Budista no apunta a una sociedad perfecta, dado que esto violaría uno de los tres rasgos de la realidad. En cambio, la Economía Dhármica señala el Camino hacia un mundo mejor, siendo una utopía humanista que puede ser alcanzada en el aquí y ahora. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) desea y trabaja en pos de que todo el mundo viva con calidez y armonía, porque sabe perfectamente que si no se vive de un modo correcto, los seres humanos se matarán los unos a los otros y simultáneamente destruirán a la Tierra (Gaia). Dentro del cuerpo planetario, la humanidad ocupa una función importante, estando en una etapa evolutiva elevada. Sin embargo, la civilización capitalista quiebra la tranquilidad y serenidad necesarias, comportándose como un cáncer cerebral dentro de la Tierra (Gaia). Por tal motivo, en concordancia con Jacque Fresco, el maestro espiritual afirma que los pueblos del mundo no están verdaderamente civilizados, pues mientras no exista unidad y no se evanezcan los ejércitos, la guerra, la pobreza, la injusticia social, las prisiones, el analfabetismo y la contaminación, entonces aún no se habrá alcanzado el comienzo de una verdadera civilización. Así, el concepto de civilización capitalista o civilización industrial se revela como una ilusión de la mente, una etapa previa de la verdadera civilización, hablando de un estado estático que ya se ha obtenido en lugar de hablar de un proceso constante en vías de desarrollo. Para el Maitriyana, únicamente un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es una persona plenamente civilizada, porque piensa y se comporta de la manera más constructiva posible. El Socialismo Budista se refiere a esto como inteligencia espiritual o inteligencia reconciliadora. De este modo, la meditación libertaria tiene como objetivo que el sujeto aprenda este tipo de inteligencia superior.

Según la Economía Dhármica, con el desarrollo de la civilización capitalista fueron construidos grandes ciudades y ejércitos, pero básicamente no se ha eliminado el sistema de civilización esclavista, pues todavía siguen existiendo seres oprimidos y alienados por el sistema sociocultural materialista, el cual es sádico, agresivo y tiene una pasión por el sometimiento y la destrucción incluso mayor que los pueblos primitivos.[17] La civilización capitalista se encuentra encaminándose hacia un risco, porque su sistema político y económico está destinado a estrellarse dado que no está construido de acuerdo a las leyes de la fraternidad y el apoyo mutuo que caracteriza a la civilización socialista libertaria. Esta caída libre que representa el consumismo de todos los recursos naturales es algo que los maestros espirituales suelen percibir como visionarios que avisan proféticamente lo que vendrá. Ni siquiera la ciencia materialista parece contradecir a la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) sobre este posible escenario de autodestrucción humana y declive de todos los sistemas vivientes de la biosfera de la Tierra (Gaia), la cual ayuda y nutre todo el campo de la vida. Según el Maitriyana, la industria capitalista es explotadora, abusadora, lineal y sucia, pues sus procesos aniquilan la capacidad de autorregulación de la Tierra (Gaia). Por lo tanto, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se preocupa mucho por el legado que recibirán las generaciones futuras, pues la disminución drástica del medio ambiente será una condena de muerte para los nietos de todos los pueblos del mundo. El Socialismo Budista lucha contra esta tiranía intergeneracional, pues se trata de un embargo para las generaciones futuras.

De este modo, la Economía Dhármica consiste en un sistema económico alternativo que transforma la virocidad del Discurso capitalista, reconduciéndolo hacia los fines superiores de la Liberación, por lo que el Maitriyana tiene la importante potencialidad de ser un pensamiento revolucionario de toda la vida planetaria. El Socialismo Budista fomenta una economía pacifista que coopera con la Tierra (Gaia), proponiendo dejar de explotar indiscriminadamente sus limitados recursos naturales, debido a que el verdadero crecimiento y expansión es el Despertar (Bodhi). Frente al Discurso capitalista que impera en la cultura global, los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) profetizan que la mirada económica del futuro se caracterizará por el abandono de la medición cuantitativa en pos del análisis de lo cualitativo, subrayando así la importancia de la inteligencia ecológica que se encuentra inserta en la calidad del Verdadero Ser. En la civilización dhármica, concordantemente, la tecnología humanista será un sólido principio en el proceso de instrumentalización que llevará a la humanidad al próximo paso evolutivo. La idea metapolítica nodal de la Economía Dhármica consiste en introducir explícitamente los valores trascendentes del Desapego dentro el pensamiento socioeconómico. Si toda teoría científica económica se basa en un Discurso que posee su propio sistema de valores humanos, por ende, al atravesar las ilusiones de las instituciones sociales y cambiar la percepción de la existencia también debe cambiar las teorías económicas. De este modo, el Discurso de la Espiritualidad Libertaria se caracteriza por una teoría económica basada en los valores y metas de la Cura (Nirvana). Abandonando el sistema materialista actual, que procura alcanzar el consumo máximo, el sistema económico del Maitriyana que desplegará la humanidad futura está basado en la ética del Camino Medio, cuyo objetivo es alcanzar el máximo de bienestar con una pauta óptima de desapego al consumo.

Al emprender el análisis de la investigación de la meditación libertaria es indudable percibir intuitiva y directamente hacia dónde debe ir el próximo cambio de paradigma del sistema económico, cuyas premisas básicas tendrán que ser necesariamente vinculadas a la humildad del Desapego, que es la trascendencia tanto del capitalismo opulento como del comunismo ascético. De hecho, esta visión es capaz de resolver auténticamente los problemas heredados del sistema científico actual, tan fragmentario y reduccionista, limitado a un análisis cuantitativo que se niega a percibir la naturaleza esencial de lo Real. Sólo con el Desapego de la avidez el aprendiz puede desalienarse de la falta de valores proporcionada por el sistema social, sustituyéndolo por la percepción holística e integral de la vida que caracteriza al Socialismo Budista.

La implacable crítica de la Economía Dhármica reconoce entonces que el crecimiento y la expansión son una característica esencial del impulso de vida (Yang), al mismo tiempo que también lo son el decrecimiento y la contracción del impulso de muerte (Yin). La vida y la muerte, según la dialéctica paradojal, no son polos opuestos sino fuerzas interdependientes que forman el único Camino (Tao) de la existencia, por lo que sólo acontecen trastornos cuando prevalece un aspecto por sobre el otro. El decrecimiento, la recesión y la muerte, en este sentido, no sólo deben ser aceptados como procesos inherentes de la vida sino que también deben ser transitados ética y dignamente como algo muy valioso.

Para la visión económica del Maitriyana, el florecimiento del capitalismo no es más que una forma de crecimiento que es patológico, malsano, perturbador, destructivo y perverso que no debe permitirse. Basta con un simple momento de contemplación revolucionaria (kakumei-zen) para tomar consciencia de que es una imposibilidad fundamental la búsqueda del crecimiento infinito del consumo en una realidad finita. Por tal motivo, el Socialismo Budista considera que la ecología debe ser uno de los cuatro pilares de la visión económica. En el sistema de la Economía Dhármica, la tecnología de la civilización capitalista actúa como un cáncer o elemento extraño dentro del cuerpo planetario de la Tierra (Gaia), de la cual emergen múltiples síntomas de rechazo.[18]

En concordancia con Bodhidharma, el Maitriyana afirma que el sujeto mundano vive engañado porque siempre está anhelando algo. En cambio, el aprendiz que desarrolla la sabiduría compasiva (prajña-karuna) logra el Despertar (Bodhi) de la Verdad. El sujeto que abandona las costumbres culturales para seguir la razón intuitiva puede fijar su mente en la Sublimación (Nirodh) del Deseo, dejando que la vida cambie con las estaciones sin aferrarse a nada. Al igual que el Maestro Takuan, el Socialismo Budista enseña que si el aprendiz sigue al mundo contemporáneo, entonces le da la espalda al Camino espiritual, por lo que si quiere alcanzar la Cura (Nirvana) no debe seguir al mundo. Del mismo modo que el Maestro Rinzai, la Economía Dhármica dice que si el sujeto comprende que no hay nada que buscar, entonces ya se han arreglado todos los asuntos de su vida.

El Maitriyana funciona en concordancia con la naturaleza de la Tierra (Gaia) como un sistema autoequilibrador, autoajustador y autolimpiador, ya que su visión tecno-económica reconoce los principios ecológicos de la Espiritualidad Libertaria. El Socialismo Budista contiene no sólo una crítica mordaz de la actualidad, sino también un esquema alternativo para el futuro basado en la visión espiritual de la meditación libertaria sobre los valores reales de la vida y de la muerte que se desarrollan en las comunidades libertarias (Sanghas), en donde los aprendices pueden ser genuina y libremente ellos mismos debido a que piensan y viven desde el Camino Medio del Desapego. Según la Economía Dhármica, este cambio en la práctica y visión requiere de una profunda reorientación sublimatoria del Discurso académico hacia los paradigmas emergentes del Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) de la Espiritualidad Reconciliadora, ya que exige la incorporación del conocimiento perenne a los enfoques y estructuras metodológicas de la ciencia. Así, la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del Maitriyana orienta la ciencia y tecnología hacia lo natural, lo pacífico, lo elegante y lo hermoso.[19]

En concordancia con Jacque Fresco, el Socialismo Budista se revela como una ciencia contemplativa con una capacidad para predecir el futuro más probable. La meditación libertaria es un método para percibir y evaluar situaciones, difiriendo claramente del sistema de opiniones. Mientras que la ciencia académica no tiene una conexión especial con la Verdad, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es una forma superior de percibir las cosas, trascendiendo tanto a la metafísica como al materialismo. El método científico místico aplicado al estudio de la sociedad es algo que no suele ser practicado por la gente, aunque en su aplicación se encuentra la respuesta a soluciones complejas como las del medio ambiente. El método científico místico de la Economía Dhármica apunta a la transformación del sistema social, encaminando a la humanidad hacia el futuro. Si los pueblos usan el método científico de la meditación libertaria, entonces la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación son cosas que tienden a desaparecer completamente en todo el mundo, porque no hay base para ello en la mente del sujeto.

Consecuentemente, este alternativo enfoque económico del Maitriyana se encuentra relacionado con la visión holística emergente del Relativismo o Física Dhármica, en tanto que comparten el mismo Proyecto del Despertar (Bodhi). Este enfoque revolucionario, basado en la experiencia analítica y existencial de los grandes maestros espirituales, permite elaborar una amplia y compleja metapolítica de la vida. Debido a que las instituciones sociales y culturales son incapaces de resolver las grandes crisis y problemas de la contemporaneidad, por el hecho de apegarse a la limitada visión mecanicista de la vida, el Socialismo Budista propone un nuevo tipo de ciencia dentro de la cual se encuentra la Física y Economía Dhármica. Esta percepción sublime que emergerá plenamente en el futuro enfatiza las relaciones de interconexión, las pautas dinámicas y las transformaciones constantes de la realidad, proveyendo una nueva metapolítica subyacente en consonancia con el Devenir. Este cambio radical que impulsa el Maitriyana constituye el único modo posible de resolver los problemas que han legado las instituciones sociales, económicas y religiosas, enfrentando cautelosa pero abiertamente al Discurso cultural imperante mediante un llamado a la transformación mundial.

Llegando al final de esta época contemporánea es que los expertos en política mundial perciben la necesidad de un cambio fundamental que ninguna ciencia académica puede realizar por sí sola, ya que únicamente el Socialismo Budista ofrece una orientación hacia el Sentido de la Libertad. Mientras que la clásica ciencia de la manipulación ha basado su propósito en el poder y sed de dominio, la nueva ciencia de la comprensión cumbre basa su Propósito (Dharma) en la sabiduría compasiva (prajña-karuna), la Liberación y la Cura (Nirvana) del sujeto. La Economía Dhármica ha intuido que la nueva revolución científica abandonará la sed de poderío para pasar a ser un conocimiento perenne. La eliminación progresiva de la visión manipuladora de la ciencia académica permite que el propio conocimiento deje de ser poder para ahora pasar a ser libertad, acumulando los valores sublimes del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) en pos de la inefable e inasequible Verdad de la vida. La civilización del futuro se basa entonces en la corrección metapolítica que realiza la ciencia contemplativa del Maitriyana, reconduciendo todas sus disciplinas hacia el genuino Propósito (Dharma) de la Salvación. En sintonía con la física relativista, el Socialismo Budista concuerda que en un Universo compuesto de partículas virtuales caóticas el único Propósito (Dharma) y significado que puede ser descubierto es la Libertad, por lo que las consecuencias de esta visión mística y transmaterialista son fácilmente de detectar.

Aunque la actitud del maestro espiritual es modesta, sabe perfectamente que su visión utópica y revolucionaria expresa un modelo ampliado e integrador, pues parte de la comprensión cumbre (Satori) de que la Economía Dhármica es un componente de una nueva percepción de lo Real que está emergiendo en muchos campos reunidos por el Maitriyana.[20]

La ciencia mística no se interesa por aquellos pseudoconocimientos útiles en la manipulación de la naturaleza y de los pueblos, sino que indudablemente su objetivo es la producción de hipótesis iluminadoras que conducen al aprendiz hacia la autorrealización liberadora del Ser, el cual es el problema esencial de la humanidad. La apasionada argumentación del Socialismo Budista impresiona profundamente porque reconduce el objetivo de la ciencia de la manipulación materialista hacia el campo de la sabiduría compasiva (prajña-karuna), la cual no es más que una meditación libertaria sobre el desarrollo fundamental del ser humano. La obsesión de la ciencia ya no puede ser el imposible dominio y control de la existencia, sino que debe dejar paso al devenir de la espontaneidad, creatividad y libertad, adoptando un marco económico y ecológico holístico. La evolución futura de la física y Economía Dhármica demuestra un marco absolutamente metacientífico, ajustándose a las teorías analíticas-existenciales más avanzadas acerca de Lo Místico Real. Al no basarse en modelos matemáticos inertes y desprovistos de toda calidad de valores, se reconoce explícitamente la utilidad de las interrelaciones y el pensamiento procesual que enfatiza la nueva ciencia mística del Maitriyana.

En concordancia con E.F. Schumacher, el Socialismo Budista pone en tela de juicio al concepto clásico de que la realidad puede ser abordada por modelos matemáticos. El precio pagado por estos modelos cuantitativos es precisamente una pérdida del aspecto cualitativo asociado con la calidad de vida, que es efectivamente lo que más importa. Este argumento de la Economía Dhármica refleja la profunda función que opera la experiencia y consciencia de los valores del Ser en la nueva ciencia contemplativa.

Al igual que el Relativismo y la Cuántica, el Maitriyana abandona cualquier visión de la realidad como conjunto de estructuras aisladas, para así ir en pos de una visión sistémica de pautas de relaciones que es próximo a un concepto cualitativo del Cosmos.[21] Por  lo tanto, el Socialismo Budista establece que una ciencia basada en el estudio de redes de pautas imperfectas, impermanentes e insustanciales es amena a lo que la Economía Dhármica llama ciencia de la comprensión.[22]

La orientación que se necesita para resolver las problemáticas de la época contemporánea puede hallarse en la ciencia mística del Discurso Analítico Existencial Libertario (Buddha-Dharma-Sangha). En este sentido, la física y economía del Maitriyana pueden ejercer un impacto filosófico y político porque son capaces de asimilar la concepción cualitativa de los niveles del Ser. Con la meditación libertaria emerge una ética libre que puede conducir al sujeto hacia un nuevo horizonte más allá del bien y del mal, hacia la discontinuidad ontológica del Ultrahumano (Uebermensch) que representa el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) como producto de la reconciliación y desalienación.

Este punto de vista fundamental abarca verdaderamente todas las dimensiones de lo Real, percibiendo y analizando las interconexiones e interdependencias de su singular complejidad. La metodología de observación contemplativa desclasifica a la realidad, antes dividida en objetos y niveles, entendiéndola como un Todo interrelacionado que depende también del mismo observador. El maestro espiritual abre las puertas a la ciencia del futuro como forma de ocuparse de la totalidad de la gama de los fenómenos cósmicos de un modo integrador, utilizando reconciliadoramente a distintos conceptos para describir unificadamente los múltiples aspectos y niveles de lo Real.[23]

Particularmente, el ejemplo concreto de esta nueva ciencia mística promovida por el Socialismo Budista es su emergente teoría de la complejidad y del sistema de la vida, describiendo el campo unificado de lo Real donde convergen materia, vida, consciencia y vacuidad. Este sintético enfoque del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) conlleva respectivamente una posición de meditación libertaria que promulga la discusión intensa sobre el futuro del ser humano, enseñando además el vislumbre de un nuevo marco conceptual que permite resolver los problemas económicos, políticos y ecológicos del mundo. Este sistema revolucionario es el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) dentro del cual se inserta la Economía Dhármica, cuya comprensión superadora proviene directamente de la experimentación de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen).

Para el maestro espiritual, luego del súbito Despertar (Bodhi) el aprendiz debe avanzar gradualmente para curar los conocimientos reducidos y fragmentarios de la consciencia. Pero este proceso de avance es eterno, pues se deja espacio para el no-saber, recordando siempre que hay mucha sabiduría compasiva (prajña-karuna) en la simplicidad y la pequeñez.[24]

Por ello, para que la tecnología intermedia de la ciencia mística esté al servicio de la sociedad, en principio el sujeto debe evolucionar ética y espiritualmente, desplegando todo el potencial del Sí-Mismo Vacío. Sólo allí la sabiduría compasiva (prajña-karuna) de la ciencia de la comprensión podrá desplegarse plena y no-forzosamente. Aunque lo Real no puede ser descrito completamente, la tecnología intermedia de la meditación libertaria señala sus situaciones específicas.[25]

El Maitriyana nunca fue ni nunca tendrá extraordinarios diseños conceptuales, ya que sus teorías metapolíticas provienen de una práctica concreta que es una contemplación de la acción, cuyo conjunto claro de valores y principios espirituales se aplican creativamente para solucionar las problemáticas analíticas y existenciales que subyacen a los trastornos socioeconómicos.

El secreto de la popularidad que tendrá el Socialismo Budista en el mundo del futuro radica en que es un mensaje pleno de optimismo y esperanza, asegurando que las necesidades básicas de los pueblos pueden satisfacerse simple y eficazmente. Para ello es fundamental seguir el ejemplo de las comunas libertarias (sanghas) de aprendices, trabajando a pequeña escala, sin agredir la naturaleza y con un capital mínimo. La Economía Dhármica desarrolla su praxis bajo la premisa de que la gente importa, por lo que es una tecnología con rostro humano que está al alcance de todos los pueblos, [26] enseñándoles qué acciones deben iniciarse inmediatamente para Salvar el mundo.

A lo largo de la historia de la Espiritualidad se ha insistido en la interdependencia de todo lo fenoménico mediante un Camino Medio inmensamente complejo en el que se encuentra inmerso el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). De esta manera, el Maitriyana es una Vía espiritual reconciliadora que produce una toma de consciencia económica-ecológica a través de la percepción del concepto de complementariedad, que es la unión dialéctica de los polos opuestos, lo cual es fundamental para la comprensión de la vida. Esta visión mística de síntesis dinámica, presente en todos los procesos cíclicos ecológicos, demuestra cómo el crecimiento y la decadencia -la muerte y la vida- son funciones indispensables del emblema del ser-en-el-mundo.

En concordancia con E.F. Schumacher, la esencia del estilo de vida del Socialismo Budista y de la Economía Dhármica es su necesidad constante de una reconciliación viva de todos los polos opuestos, enseñándole a la sociedad cómo alcanzar la estabilidad en el cambio, el orden en la libertad, la tradición en la innovación, el Propósito (Dharma) en la espontaneidad. En definitiva, para el maestro espiritual, la salud y la felicidad dependen pura y exclusivamente de la búsqueda de síntesis entre actividades u objetivos opuestos.[27]

Mientras que el Poder mundano concierne al mundo de las ilusiones y el desorden, la Autoridad Espiritual recibe su principio de un orden superior por el cual se integra al Universo. Según la doctrina del Maitriyana, en todos los conflictos que puede haber entre el Poder mundano y la Autoridad Espiritual, más allá de las apariencias, ésta última siempre tiene la última palabra.[28]

Asimismo, el Socialismo Budista señala que los aparentes conflictos polares irresolubles en la vida socioeconómica pueden ser trascendidos por la sabiduría compasiva (prajña-karuna) de la comprensión del ser humano. La abrumadora ignorancia y ceguera de la política capitalista sólo podrá ser superada mediante la Economía Dhármica que los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) enseñan en las comunidades libertarias (sanghas), donde la situación es mucho más esperanzadora y hasta incluso utópica. Únicamente cuando la sociedad admire y aprenda de los valores espirituales que conlleva la estructura sublimatoria de la Libertad, los políticos de turno podrán conducir sinceramente a las naciones-sin-estado hacia el próximo paso evolutivo que culminará con la Ascensión del ser humano, que es el acontecimiento del Transujeto o Superhumano. Los políticos del futuro, abiertos a la consciencia de la Tierra (Gaia) y al pensamiento holístico del Maitriyana, entonces programarán medidas activas y creativas siempre acorde al Devenir de la Libertad, como el cultivo de árboles en lugar de cosechas. Según el Socialismo Budista, los árboles mantienen en armonía el medio ambiente y la vida de innumerables especies de seres vivos, produciendo semillas, oxígeno y nutriendo a los animales y a las personas.[29]

En el inspirador y estimulante encuentro con un maestro espiritual puede percibirse que su enfoque siempre está de acuerdo con la existencia, enseñando no sólo una armonía entre el compromiso con el trabajo y los placeres de la vida, sino también que el consumir menos es vivir mejor. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) siempre está con una Atención Plena natural, pues mientras come, juega, habla y se baña, está meditando libertariamente al mismo tiempo que disfruta de los placeres sensoriales, lo cual conduce a vivir con una felicidad espontánea.[30]

El pensamiento brillante que emana del Desapego posee así una creativa y penetrante perspectiva global, cuya profunda sabiduría compasiva (prajña-karuna) es imbuida de una gran amabilidad y espontaneidad, al mismo tiempo que brinda optimismo y un gran sentido del humor. En las conversaciones con los grandes maestros espirituales se descubre el inherente vínculo fundamental entre la comprensión ecológica y la Espiritualidad, siendo la visión de la vida del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) la encarnación misma de dicho vínculo sublimatorio basado en un pensamiento entrelazado y en una perspectiva no-jerárquica.

Concordantemente, la Espiritualidad Libertaria ha desarrollado un marco metapolítico amplio y flexible, siempre en contacto con lo espiritual. El compendio de esta visión brillante de la existencia es nada más que el Camino Medio del Desapego, la guía para que la humanidad perpleja por la visión masculina se incorpore al movimiento de liberación estéticamente femenina. La Economía Dhármica será aclamada en el futuro como el manifiesto político más sorprendente y subversivo, pues el Maitriyana es un movimiento social nuevo, radical y apasionante: la segunda ola del Socialismo Budista. Indudablemente, la estética femenina de la Economía Dhármica abre los ojos del sujeto a innumerables temas de los que antes éste era inconsciente. El movimiento de Liberación de los seres humanos, a través de la Economía del Desapego, tiene como una de sus causas la superación de la discriminación generalizada contra los pobres, la crítica de las injusticias cotidianas y la denuncia contra la explotación permanente de seres alienados a una sociedad machista obsesionada con el dominio material. Pero el elocuente e incisivo lenguaje del Maitriyana va enérgicamente más allá, cuestionando los supuestos básicos y masculinos de la cultura misma en la que se inserta, lo cual demuestra el motivo por el que el Socialismo Budista es la única contracultura existente capaz de liberar al mundo. Además, la Economía Dhármica demuestra cómo se ha condicionado a las subjetividades para que acepten inconscientemente estereotipos y roles de sí mismos, percibiendo el conjunto de su feminidad -su cuerpo, su sexualidad, su intelecto y su emocionalidad- desde la óptica masculina del Discurso social. Este condicionamiento implacable distorsiona el campo Real del aprendiz, castrándolo y alienándolo a una imaginaria y fantasmática (Maya) visión de sí. Por ello, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) del Maitriyana produce ira en las sociedades tradicionales, proclamando que la primera obligación de todo sujeto no es con su Estado, su nación, su cultura o religión, incluso ni con su familia, pues su Deber originario es con el cuidado de sí que es el desarrollo de la Libertad esencial, exhortándose así al aprendiz a alcanzar la Cura (Nirvana) por medio del Camino estético y femenino del autodescubrimiento y autorrealización del Verdadero Ser.

Para el Socialismo Budista, la Espiritualidad y el Estado son antagonistas, por lo que la idea de un gobierno espiritual no es más que una idea ilusoria del materialismo. Todas las grandes épocas de la Espiritualidad son épocas de decadencia política. Siempre lo que es sublime de la Espiritualidad es que es apolítica, antipolítica o metapolítica, siendo éste último caso aquello que es la Economía Dhármica. Para el maestro espiritual, cuando alguien llega al Poder mundano paga el caro precio del entontecimiento, pues la política tradicional mata todo interés profundo por la Verdad del espíritu.[31]

La estrategia principal de este reto radical es el Camino Medio del Maitriyana, inspirando a vivir desapegadamente y a darse cuenta de que la Liberación del sujeto es también la liberación de la humanidad y de la Tierra (Gaia). Así es que el aprendiz experimenta que la lucha por la Liberación del mundo es una cosa aterradora y excitante, pues de lo contrario sería una lucha equivocada.[32]

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) participa activa y libertariamente en el movimiento contracultural del Socialismo Budista, incluso aunque nunca establezca antagonismos violentos en sus discusiones, ya que se limita a compartir felizmente sus meditaciones libertarias sobre el futuro evolutivo del ser humano. Así, la Economía Dhármica explora solitariamente nuevas formas de pensar, nuevos valores y nuevos sistemas de vínculos intersubjetivos mediante el poder liberador de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) del que proviene el respeto ético y femenino por la existencia de la Tierra (Gaia). Por ende, los planes de la investigación mística no pueden limitarse al mero cambio de paradigma en tanto que producen una transformación total de la cosmovisión del Discurso social dominante. Esta nueva investigación metacientífica aporta una nueva y fascinante perspectiva que revoluciona la historia del pensamiento, además de producir consecuencias de largo alcance para la física, economía y el conjunto de otras disciplinas sociales. La investigación realizada por la meditación libertaria se relaciona también con el papel de Siddharta Gautama en el cambio de objetivo de la ciencia de manipulación a la ciencia de sabiduría, reconociendo su trabajo práctico y teórico como un importante avatar del futuro pensamiento suprahumano. El Maitriyana muestra que en los antiguos textos espirituales se vislumbra cómo Siddharta Gautama personificaba un vínculo trascendental entre las dos ramas principales del próximo metaparadigma: el concepto holístico e insustancial de la realidad y el desapego ético por la obsesión de dominación y control en la cultura. Según el Socialismo Budista, Siddharta Gautama fue el primero en formular una teoría clara del enfoque metacientífico, trascendiendo las limitaciones del empirismo y del racionalismo mediante su apasionante y avasallador método de investigación contemplativa. Mientras que la ciencia materialista heredada desde Bacon se propone atajar los devaneos de la naturaleza, torturándola, esclavizándola y obligándola a servir a la humanidad para extraer de ella sus secretos, en cambio, el objetivo de la ciencia mística busca comprender intuitiva y sintéticamente lo Real en el Devenir mismo del encuentro sujeto-objeto. Si la ciencia materialista fue fundada sobre valores masculinos que intentan penetrar violentamente la feminidad de la naturaleza mediante la orientación baconiana,[33] claramente la metodología de la ciencia mística de la Economía Dhármica –basada en una esteticidad femenina- es comprender espiritualmente a la naturaleza y no-interferir con su despliegue.

El Maitriyana demuestra la existencia de un vínculo fundamental y vertiginoso entre la nueva ciencia mística y los valores femeninos, teniendo un impacto tremendo en el espíritu analítico-existencial del desarrollo global de la ciencia postcontemporánea. En oposición a la clásica actitud científica, tecnológica e industrial, los objetivos liberadores del Socialismo Budista son la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y la comprensión cumbre (Satori) del orden de la vida que se encuentra implícito en la armonía estética del Caos. Desde la perspectiva del maestro espiritual, a partir de Bacon la meta de la ciencia materialista ha sido el conocimiento dominante y controlador de la vida, por lo que la tecnología suele ser utilizada con objetivos amenazantes, dañinos y antiecológicos.[34]

Paradójicamente, las consecuencias de la Economía Dhármica revelan a Siddharta Gautama como el padre refundador de la ciencia, vinculando la visión holística y ecológica de la realidad con el ideal estético y femenino del individuo sublimado, cuya creatividad y espontaneidad son la expresión del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). Al evanescer la explotación tanto de la naturaleza como de la mujer, la visión socioeconómica del Maitriyana constituye la fuente de la interrelación entre ecología y feminidad, que es un aspecto fundamental de la transformación cultural que propone la Espiritualidad Libertaria.

Así, en el Socialismo Budista, la siguiente fase del desarrollo del aprendiz consta entonces en la aguda toma de consciencia de la importancia radical de la Tierra (Gaia). Desde este punto de vista, el maestro espiritual es un activista artístico, un ser sublimado, que instaura la silenciosa revolución interior para luego transmitir esta evolución a los demás. Por medio de la Atención Plena deviene el establecimiento de una actitud y pauta de conducta desapegada y libre, siendo un proceso que transforma completamente la percepción del Discurso sociocultural en tanto que revela la ilusoriedad básica de sus pilares institucionales.

Ciertamente, es muy difícil emerger como un Auto-Despierto (Samyaksambuddha), alcanzando el Despertar (Bodhi) solo por sí mismo sin necesitar nada ni nadie. A partir de esta clase suprema de Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es que la Economía Dhármica se funda como una Vía para desapegarse de las ataduras propias y ajenas, viviendo una existencia totalmente lúcida. Este tipo de sujeto es la encarnación del Maitriyana en el mundo, por lo que no puede ser encasillado ni utilizado por ningún esquema, ideología u organización. Por eso, el Poder suele descartar la visión libertaria del maestro espiritual como una utopía o una concepción poética. Dado que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no puede usar a otros ni tampoco ser usado por los demás, quiebra espontáneamente todos los planes y esquemas del sistema social y cultural, estando incluso mucho más allá de las grandes teorías futuristas que analizan su consciencia y comportamiento de manera objetiva. De esta manera, el maestro espiritual se revela como una nueva especie de ser humano. El Socialismo Budista afirma entonces que un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es el acontecimiento extraordinario del aprendiz que se desaliena del Poder, por lo que representa la mayor revolución que puede experimentar el ser humano. Así, la Economía Dhármica establece que la Cura (Nirvana) es la única revolución verdadera de la sociedad, pues el Despertar (Bodhi) del mundo interior es el medio hábil (upaya) para transformar el mundo exterior, el cual es el resultado de impulsos subjetivos. En este sentido, el maestro espiritual advierte que cuando únicamente ocurre la revolución exterior, incluso aunque sea necesaria la modificación planificada del medio social, esto no alcanza para la Salvación del mundo, porque únicamente cambia las funciones superficiales de la consciencia y no transforma profundamente la totalidad del ser humano. Por ello, al sentir insatisfacción frente a la codicia, odio y engaño de la sociedad, los practicantes de la meditación libertaria son buscadores de utopías posibles que pueden ser realizadas en el aquí y ahora, por lo que la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) constituye en sí misma una revolución integral. La meditación libertaria ayuda al sujeto a cambiar su interioridad para así luego poder emanar una influencia transformadora sobre las relaciones con los demás.[35]

Al analizar atentamente el Propósito (Dharma) del Maitriyana es posible recopilar sistemáticamente pasajes fundamentales que posibilitan el despliegue de este cambio de estado de consciencia. La percepción de la vida ha sido condicionada por estereotipos masculinos y opresivos, por lo que la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) amplia radicalmente la crítica ética al conjunto de la condición humana, abarcando con una apasionada erudición la discusión sobre la falta de Libertad de la organización social, la dinámica familiar, la historia cultural, los lazos económicos y la religión. Revelando sus autocontradicciones esenciales, la contracultura del Socialismo Budista se sirve de la ética y el arte para desplegar toda la fuerza de la Espiritualidad, que no es otra cosa más que la Vía de la Liberación.

Según la Economía Dhármica, el Poder capitalista está basado en el sistema familiar, ideológico y político del patriarcado, donde el hombre determina un sometimiento sobre la mujer a través de la fuerza de la legislación, la presión de los ritos, la tradición de las costumbres, el lenguaje, el trabajo o la educación.[36] Al examinar profundamente las bases del Discurso social, el aprendiz experimenta un cambio radical en su percepción de los vínculos, sumiéndose en un torbellino intelectual y emocional que sublima toda su existencia y que lo reconduce hacia el Desapego y la Libertad. Esta comprensión cumbre (Satori) es sumamente difícil debido a que el Discurso social del capitalismo es prácticamente omnipresente e influye en las ideas más básicas acerca del ser humano y de su relación con la existencia. Discutir abiertamente la validez de este sistema dominante, cuyas doctrinas son universalmente aceptadas por casi todos los pueblos como si fuesen leyes de la naturaleza, implica el movimiento revolucionario del Desapego que es el Maitriyana, siendo el devenir del acontecimiento singular de lo Real.

Concordantemente, si el Socialismo Budista pone en crisis a la percepción de la naturaleza humana, de la sociedad y de la cultura, necesita también de los desarrollos teóricos de la Física y la Economía Dhármica, la cual cuestiona vívidamente los supuestos básicos sobre la realidad material. Este proceso de exploración de la meditación libertaria es un cuestionamiento multidimensional que tiene enormes repercusiones directas para el sujeto, aproximándolo más cerca del Vacío. Así, como la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) conlleva una percepción de la dimensión estética del Ser, también obliga al aprendiz a examinar críticamente tanto la subjetividad esencial como su papel en la sociedad y la tradición cultural. Si bien en un principio el sujeto puede experimentar inseguridad e irascibilidad frente a las percepciones de la meditación libertaria que revelan las ilusiones de lo institucional, tomando momentáneamente una postura de aversión ascética frente al opresivo sistema social, luego el aprendiz llega a ser consciente de que en última instancia es él quien elige sus propios valores y conductas, ya siendo desde el inicio de la vida esencial y constitucionalmente un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). Al mismo tiempo, la crítica radical del Maitriyana ejerce una poderosa fascinación sobre el sujeto, lo cual persiste hasta el final del recorrido espiritual.

El Socialismo Budista produce una fascinación especial en el aprendiz, pues éste se encuentra con una investigación completamente nueva: la contemplación revolucionaria (kakumei-zen). Esto es algo similar a lo que experimentan los estudiantes de filosofía y sociología cuando comienzan a leer a Platón y Marx.[37] Pero para la Economía Dhármica, el descubrimiento de la perspectiva de la meditación libertaria es la mayor experiencia de profundidad que puede alcanzar la comprensión, produciendo una atracción incomparable por asumir el reto de redefinir el Sentido del ser humano. Al aproximarse a la dimensión del Ser Real, el sujeto experimenta una exaltación emocional e intelectual de magnitudes inefables, en tanto que la nueva forma del pensar contemplativo revela a los antiguos sistemas ideológicos como represores y parcialmente inadecuados, ya que han sido creados por una racionalidad masculina carente de la intuitiva esteticidad femenina de lo espiritual.

Para el Maitriyana, en efecto, la Liberación verdadera de los pueblos significa cambiar el propio pensamiento, reintegrando lo inconsciente reprimido para así desarrollar una estructura subjetiva de Reconciliación (Maitri) entre lo emocional e intuitivo con lo intelectual y racional.[38] Consecuentemente, el objetivo principal del Socialismo Budista es reintegrar el Verdadero Ser a la consciencia a fin de liberar femeninamente al aprendiz de la alienación producida por el Discurso social. El maestro espiritual afirma que la experiencia vital del cuerpo, como el proceso de la respiración, apunta indirectamente al Propósito (Dharma) de la Liberación, por lo que la meditación libertaria suele ser una vivencia sentida a nivel visceral: el mundo pensado a través del cuerpo, vinculando lo que suele estar cruelmente desorganizado.[39]

Al Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) le resulta sumamente fácil aceptar la perspectiva estética, manifestándose socialmente como un sujeto femenino, sublimado y sin represión sexual, cuya guía espiritual ha erosionado armoniosa y eficazmente los estereotipos arquetípicos de lo que es un hombre y una mujer. En las decisiones concernientes al Propósito (Dharma) de la existencia, obviamente, tanto el Yo como la racionalidad masculina juegan un papel secundario frente a la enorme fuerza de la intuición femenina.

Cuando el aprendiz practica contemplación revolucionaria (kakumei-zen) todas sus cargas mentales personales, que son preocupaciones y pensamientos neuróticos, pueden ser evanescidas para que la vida transcurra plácidamente mientras se construye un mundo mejor. De esta manera, el sujeto puede interrelacionar su intuición con la razón al momento de tomar decisiones, actuando ética y espontáneamente mientras supera el egoísmo, el dualismo y el consumismo.

Al absorber lentamente a lo largo de los años el amplio marco de la crítica radical de la Economía Dhármica, expuesta en la vigorosa práctica de la meditación libertaria, el aprendizante madura gradualmente su concienciamiento del futuro Real de los vínculos ecológicos y socioeconómicos. La idea del desapego perfilada en la práctica contemplativa adquiere un mayor sentido y desarrollo en la subjetividad del sujeto hasta convertirse en el aspecto nodal de su cosmovisión de la realidad. Dándose cuenta cada vez más de la importante relación entre la feminidad, la ecología y la Espiritualidad, el aprendizante emerge al nuevo Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) del maestro espiritual. Sólo allí podrá reconocer la función socioeconómica del Maitriyana como una fuerza fundamental de transformación cultural, siendo la ética del Camino Medio un catalizador para la reunificación de diversos movimientos de orientación revolucionaria que trabajan en pos de la Liberación. La comprensión superadora de la Cura (Nirvana) influenciará enormemente a los teóricos más destacados, reorientando su trabajo hacia la Espiritualidad femenina y ecológica. A partir del estudio de la meditación libertaria, el conocimiento experiencial de lo femenino permite al sujeto poder convertirse en el avatar del nuevo pensamiento. Evidentemente, la decadencia inevitable de las instituciones del Discurso social, dentro de las cuales se encuentra el Estado y la religión, permitirá a la cultura poder evolucionar disipativamente hacia las formas de la Espiritualidad postcapitalista.

La Espiritualidad Libertaria del Socialismo Budista enfatiza la unión armónica entre la organización del pueblo y los ciclos de la naturaleza, siendo un movimiento precursor que señala el Camino hacia una nueva civilización. Así, la Economía Dhármica está profundamente arraigada en la experiencia femenina de interrelación con los procesos vitales de la Tierra (Gaia). Por consiguiente, el Maitriyana es esencialmente ecológico y muy cercano a los valores de la Espiritualidad aborigen. El Socialismo Budista es entonces una tradición espiritual ratificadora de la vida y orientada hacia el cuidado de la naturaleza.

En sus primeros trabajos contemplativos, el aprendizante explora la antigua sabiduría perenne, así como las consecuencias de su aplicación para los pueblos del mundo entero. Los descubrimientos eruditos de la notable obra de la Economía Dhármica contienen un estudio conciso y notable de la belleza de la vida, reconstruyendo meticulosamente sus formas originales a partir de su Fuente Dinámica Vacía. La meditación libertaria arguye convincentemente, junto al apoyo de numerosas referencias de la literatura metapolítica del Maitriyana, que la religión y el capitalismo son innaturales. Precedida por las formas matriarcales y patriarcales, la teoría antropológica del Socialismo Budista señala que la próxima evolución global de la cultura humana se basará en la forma vincular del sujeto desapegado, abandonando el pilar de la familia para aproximarse a una civilización dhármica donde las relaciones se fundamentan en la Libertad esencial del Verdadero Ser. Sin embargo, para que esta sociedad futura se despliegue plenamente la humanidad deberá atravesar las estructuras disipativas de la Tierra (Gaia), con lo cual el ser humano que aprende sublimatoriamente de los conflictos existenciales de la contemporaneidad puede convertirse en parte de esa Transhumanidad. La nueva Espiritualidad de la Economía Dhármica reflejará entonces un nuevo orden social, siendo un sistema que incorpora la sabiduría compasiva (prajña-karuna) propia de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) en pos de vínculos espontáneos y desapegados. Las diferentes disciplinas metapolíticas, aproximándose al Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), deberán ser consideradas a su vez como formas derivadas de la gran Espiritualidad Maitriyana que será la ética suprema durante muchos milenios en la mayor parte del mundo. La claridad de las ideas analíticas y la fuerza de los argumentos existenciales empezarán a desarrollar el punto crucial del Socialismo Budista, reconociendo también la similitud de su respectivo enfoque libertario con el de la Filosofía Perenne, lo cual sirve de confirmación y estimulación para seguir colaborando con el Proyecto de la Liberación del mundo.

Cuando el maestro espiritual describe la experiencia mística de la feminidad, el aprendiz comprende que ésta es una forma de concienciamiento ecológico trascendental. La Economía Dhármica es el resultado de la comprensión intuitiva de la unicidad e interdependencia de toda la vida, abrazando sus múltiples rasgos de imperfección, impermanencia e insustancialidad. De hecho, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) considera la Espiritualidad Libertaria como vínculo esencial entre la ecología y la feminidad. Por tal motivo, el Maitriyana es una síntesis de ambas perspectivas que trae a la luz las profundas implicaciones del concienciamiento ecológico y feminista para el nuevo paradigma del Socialismo Budista.

La Economía Dhármica ha respondido al desafío planteado por la época contemporánea, explorando detalladamente los significados económicos y políticos de la ética del Camino Medio a través de la capacidad de pensar el mundo a través de la meditación libertaria. La ética ecológica y femenina del maestro espiritual habla de experiencias inherentes a la sexualidad sublimada como parábolas físicas de la conexión esencial de toda la vida, demostrando la inmersión de lo espiritual en los cíclicos procesos de la existencia. El Camino Medio del Maitriyana analiza también las percepciones e interpretaciones contemplativas sobre las diferencias entre los discursos, citando las investigaciones recientes sobre la verdadera diferencia entre la visión de la vida masculina y femenina. Al sintetizar la percepción contextual, la capacidad de integración y el análisis racional, se reconoce al pensamiento intuitivo como manifestación de un conocimiento vivencial y holístico, el cual es la fuente principal del emergente metaparadigma económico y ecológico del Socialismo Budista.

Al ser consciente de la profundidad y amplitud de las consecuencias de la perspectiva estética de la meditación libertaria, el aprendizante intuye un orden no-jerárquico de la vida, comenzando a vislumbrar la necesidad de una asesoría de ideología anarquista en el campo político y económico. Al ser alguien capaz de trascender la jerga técnica de esta disciplina, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) puede desenmascarar las ilusiones del pensamiento económico dominante y exponer así alternativas basadas en sólidos principios espirituales, aplicando la perspectiva ecológica y femenina al análisis político, económico y tecnológico. Naturalmente, todo sujeto que consulta a la visión radical del economista ecológico budista debe aprender a fluir con lo intuitivo, buscando sistemáticamente la asesoría espiritual con los oídos y ojos bien abiertos. Efectivamente, el aprendizante debe desplazar su consciencia desde los conflictos neuróticos a la concentración en el cambio de paradigma de su cosmovisión total de la realidad física, social y económica.

En concordancia con Chögyam Trungpa, el maestro espiritual enseña que actuar de manera ética implica la ausencia de represiones e inhibiciones, pues la moral conduce al miedo de ser y vivir. La Economía Dhármica es una forma de educar guerreros espirituales que asuman el Propósito (Dharma) de trabajar por un mundo mejor, puesto que este tipo de sujeto no tiene miedo de ser ni de vivir, siendo tan libre como el tigre en la jungla.[40]

La extraordinaria subjetividad del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) desafía revolucionariamente –como un tigre en el mercado– a las instituciones y a los dirigentes políticos, económicos y corporativos, mediante críticas radicales de los conceptos y valores básicos que rigen la sociedad. No obstante, se disipa toda duda pesimista al observar que su forma de pensar es bastante entusiasta y esperanzadora, ya que al crear futuros alternativos donde rigen valores socioeconómicos óptimos, el maestro espiritual abre un portal hacia una realidad donde los pueblos tienen la sensación serena de encontrar lo que buscaban: la Liberación.

La mirada contemplativa del Maitriyana permite comprender los problemas político-económicos que son rotundamente una consecuencia del paradigma materialista del capitalismo, cuya inadecuada visión de la realidad ha puesto en peligro la existencia de la vida a través de instituciones sociales caracterizadas por un masculino estilo de dominio y apropiación.

Al igual que Ray Anderson, el Socialismo Budista acusa y llama saqueadores de la Tierra a las compañías industriales porque no efectúan un desarrollo sustentable, instaurando una civilización capitalista que es defectuosa, disfuncional y equivocada. La Economía Dhármica es la manera para ir hacia una revolución meta-industrial, pues la meditación libertaria visualiza que la purificación de la mente es la forma de organizar a los pueblos en torno al compromiso con el Propósito (Dharma) de hacer el bien y hacer el menor daño posible. El Maitriyana es un movimiento que no ha cortado el cordón umbilical con la Tierra (Gaia), por lo que cuida de sus recursos naturales e impulsa el uso de energías renovables. El plan del Socialismo Budista es llegar a una civilización sustentable. Ese objetivo es incluso más alto que el Despertar (Bodhi) del aprendiz, siendo mucho más difícil de realizar porque apunta a la Cura (Nirvana) de los males. Para la Economía Dhármica, esto es no dejar huellas en el mundo. El sendero del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es representado con el símbolo del ave, no dejando huellas en el cielo: nadie sabe que han estado ahí.[41]

Concordantemente, el punto de vista del Maitriyana sugiere que la situación paradojal que indica el límite de la concepción económica capitalista juega la misma función que las paradojas descubiertas al analizar contemplativamente la realidad psíquica. Así, según el Socialismo Budista, las crisis medioambientales, urbanas, demográficas y energéticas están arraigadas en una percepción incorrecta de la realidad, [42] pues las visiones limitadas e inadecuadas del egoísmo, dualismo y consumismo son lo que realmente generan a todas estos tipos de crisis. La tesis básica de la Economía Dhármica es que los problemas principales del mundo capitalista son distintas facetas de una crisis estructural del sistema y que es esencialmente una crisis de percepción de la existencia.[43]

Por ello, el maestro espiritual es conducido por la inspiradora intuición de la investigación sistemática del cambio de paradigma discursivo en diversos campos, aproximándose a los puntos principales de las crisis desde una visión crítica que es consecuente con el Camino Medio del Maitriyana. Efectivamente, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) critica la fragmentación  del pensamiento económico tradicional, la ausencia de valores éticos, la obsesión capitalista por el crecimiento económico indiscriminado y el olvido de la interdependencia de la sociedad con la naturaleza. Así, el Socialismo Budista recomienda una reorientación profunda de los sistemas económicos, políticos y tecnológicos, basándose en la utilización óptima de recursos renovables y en la Atención Plena al Propósito (Dharma) de la vida. La Economía Dhármica va más allá de los enfoques tradicionales académicos, proveyendo tanto una crítica analítica-existencial como un esquema libertario de posibles alternativas sociales, ofreciendo una rica combinación de teoría anarquista y activismo espiritual. Cada punto de la crítica revolucionaria del Maitriyana está substanciada por numerosas ilustraciones y datos experimentales, sugiriendo alternativas futuras para el despliegue de la Liberación de los pueblos que van acompañadas tanto de narraciones de casos de antiguos maestros espirituales como de referencias bibliográficas a los textos de teóricos de izquierda. Cada historia de conversión espiritual de un sujeto en un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es de algún modo el prototipo de la transformación futura de la vieja humanidad a la suprahumanidad evolucionada que propone el Socialismo Budista, pasando del apego al capitalismo al acontecimiento de la Economía Dhármica, cuya visión está sustentada en la experiencia del Despertar (Bodhi).

El manifiesto político-económico de todo maestro espiritual es el Proyecto de la Libertad, siendo una meta sustentada por las actividades de la organización de base de la comuna libertaria (Sangha). Por eso, el Maitriyana no se enfoca exclusivamente en cuestiones psicológicas y filosóficas, sino que incluye deliberada y conscientemente un enfoque político y económico como forma de transformación del mundo. Para el Socialismo Budista, la ciencia de la meditación libertaria es un admirable e incisivo análisis acerca de las deficiencias de la economía y política convencional, produciendo una profunda toma de consciencia de la amplia perspectiva ecológica y femenina de la Espiritualidad. Al mismo tiempo, el estilo único del lenguaje místico del Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) anonada cualquier posición tradicional de la economía y política.

Aunque los discursos del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) suelen ser cortos, están saturados de sabiduría compasiva (prajña-karuna), por lo que sus declaraciones son yuxtaposiciones de contundentes y poderosas contemplaciones revolucionarias (kakumei-zen). En su esfuerzo por crear un nuevo mundo, la Economía Dhármica muestra que es fundamental la interdependencia entre las visiones económicas, sociales y ecológicas,[44] aspirando constantemente a atravesar la forma de pensamiento lineal con una virtud ética que utiliza metáforas lingüísticas.

Para el maestro espiritual, el sistema económico no debe perseguir una línea intelectual sino intuitiva del orden implicado de lo Real, dedicándose a implementar un desapego pleno hacia la caduca política triunfalista que impera en la comunidad financiera capitalista. Gracias al genio lingüístico y a la complejidad de las pautas mentales del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), el Maitriyana fomenta una política de reconceptualización del Discurso capitalista. Dedicando bastante tiempo a la Atención Plena de la realidad psíquica y social, para comprender la amplitud y profundidad de las nuevas ideas económicas que pueden salvar el mundo, el Socialismo Budista presenta una oportunidad ideal para el futuro sociopolítico de la humanidad. Extrayendo la sabiduría compasiva (prajña-karuna) de la práctica de meditación libertaria, la Economía Dhármica estructura los argumentos teóricos del cambio de paradigma en la economía y política contemporánea. En el trabajo solitario de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen), el aprendiz puede vislumbrar el borde del precipicio al que se aproxima la civilización capitalista, al mismo tiempo que percibe el devenir del bello y ético próximo sistema socioeconómico. A medida que el maestro espiritual estructura una meticulosa y ardua interconexión múltiple entre la economía, política, ecología, tecnología y valores espirituales, su comprensión sintética abre nuevas dimensiones posibles para el redescubrimiento profundo del verdadero Proyecto hacia el que tiende el ser humano, en tanto que la humanidad no es un fin en sí mismo sino un puente hacia el superhumano iluminado por la Libertad y la Cura (Nirvana). De esta manera, la meditación libertaria permite afirmar clara y contundentemente que la administración gubernamental no sólo es incorrecta por la incapacidad de gestión de los economistas y políticos, sino que también son ilusorios los conceptos básicos del pensamiento económico contemporáneo. La observación del Maitriyana esclarece problemáticas que los economistas capitalistas no son capaces de afrontar incluso aunque son conflictos que atentan contra toda la ciudadanía, como la pobreza endémica, la ignorancia estructural y la destrucción del medio ambiente.

Poniendo en tela de juicio los valores mismos que han fundado a las instituciones sociales, mediante abundantes pruebas que apoyan esta afirmación, incluidos los postulados teóricos de varios economistas destacados, el Socialismo Budista reconoce contemplativamente que la civilización capitalista ha llegado a una encrucijada, un punto de inflexión que lo obliga a elegir entre dos caminos posibles: persistir en sus postulados y aproximarse al cataclismo social de su sistema, o reformular sus pilares fundacionales al incorporar un nuevo Sentido de Propósito (Dharma) mucho más libertario y revolucionario. De alguna manera, la Economía Dhármica propuesta por el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es el producto teórico de la sublimación del capitalismo, transformándolo mediante la ética del Camino Medio que trasciende a los extremos del capitalismo neoliberal y el comunismo autoritario. Esto demuestra que el Maitriyana no es realmente anticapitalista sino más bien decididamente postcapitalista, evitando caer en la postura antitética del comunismo dictatorial mediante una síntesis de ambos sistemas polares.

Según el Socialismo Budista, el hecho de que el Discurso Capitalista se encuentre en un callejón sin salida se debe a que está arraigado en un sistema ideológico falso, siendo sumamente anticuado ante las nuevas perspectivas y desafíos de la contemporaneidad, por lo que resulta obvio que se necesita una profunda revisión de su estructura de valores de dominio y consumo. La Economía Dhármica muestra detalladamente que los teóricos actuales hablan de abstracciones matemáticas, controlando cuantitativamente una visión equivocada de la vida mediante variables y modelos conceptuales muy obsoletos para describir una realidad socioeconómica inevitablemente en vías de desaparición. La base fundamental de la crítica mística del maestro espiritual la constituye la incapacidad de la mayoría de los economistas y políticos para adoptar una perspectiva ética. De acuerdo a la metapolítica del Maitriyana, el sistema económico es únicamente un aspecto de la trama socio-ecológica de la Tierra (Gaia), la cual es un sistema viviente que los economistas capitalistas tienden a analizar fragmentariamente, ignorando la interdependencia esencial de la realidad. Bajo el Discurso capitalista todos los servicios y bienes quedan reducidos a sus virtuales valores monetarios, ignorándose los costos ambientales y vinculares que generan las actividades económicas, los cuales son considerados como variables exteriores ajenas a los modelos teóricos de los economistas corporativos. Esta egoísta y virósica visión de la vida no sólo consume a las reservas de los ecosistemas como mercancías gratuitas, sino que también afecta gravemente la compleja red de vínculos sociales por la continua expansión económica. Según el Socialismo Budista, los beneficios privados ya no pueden basarse en detrimento de la salud del medio ambiente y de la calidad de vida general de los pueblos, por lo que es indispensable sublimar la sed y el apego capitalista por el consumo material. Así, la Economía Dhármica afirma que mientras los ríos y lagos no sean limpiados de la contaminación, todas las ciudades del mundo serán pobres. Por ello, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) insiste en que para dotar a la civilización de sólidas bases ecológicas, los economistas capitalistas tendrán que efectuar una profunda revisión ética de sus ideas y conceptos básicos, reconduciendo el objetivo mismo de su práctica hacia la Liberación y el Despertar (Bodhi).

El Maitriyana analiza con muchos ejemplos reales cómo los conceptos económicos suelen estar totalmente desvinculados de su contexto socioecológico. Según el Socialismo Budista, el producto bruto interno (PBI) que calcula la riqueza de un país es obtenido sumando todas las actividades económicas que implican valores monetarios, como los accidentes automovilísticos o incluso actividades ilegales, mientras se ignora aquellas actividades valiosas que son aspectos no-monetarios del sistema económico.[45]

Al igual que la economista Loretta Napoleoni, el maestro espiritual señala que esta civilización contemporánea hace crecer a la economía criminal. De hecho, el desarrollo de la riqueza criminal está en la base misma de la sociedad industrial,[46] pues la pobreza tiende a la necesidad de dinero y al crimen organizado. Por ello, el Discurso Capitalista hace que las mafias locales permanezcan y crezcan aún en tiempos de recesión económica del Estado. Incluso, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) afirma que los bancos no son más que una actividad de usura legalizada, mientras que los partidos políticos se han pervertido en representantes de la economía ilegal e ilegítima que es manejada por el crimen organizado.

Frente al inevitable declive del sistema capitalista, la Economía Dhármica propone reemplazar al producto bruto interno (PBI) por la medición del producto bruto de felicidad popular. Aunque los grupos liberales, progresistas y comunistas suelen descartar al enfoque metapolítico de la Espiritualidad Budista como algo simplemente religioso,[47] el Maitriyana es el acontecimiento de una oportunidad de cambio para toda la humanidad, demostrando incluso que su mirada distinta también realiza una crítica a la religión por ser el opio de los pueblos.

Según el pronóstico del Socialismo Budista, la energía se convertirá en una variable fundamental para la medición de las actividades económicas, en las cuales el consumo óptimo y desapegado será un símbolo de verdadera riqueza, conocimiento y libertad.

Mientras que en una sociedad equitativa los seres humanos se distinguen entre ellos por el conocimiento, en la sociedad discriminadora se considera el parentesco, la riqueza material y las apariencias externas como un signo de superioridad.[48] En concordancia con Demócrito, la Economía Dhármica afirma que la riqueza verdadera no consiste en la posesión de bienes sino en el uso sabio y compasivo de los mismos, por lo que la confusión entre los conceptos de riqueza y dinero es uno de los mayores problemas que padece la civilización capitalista.[49] Por lo tanto, al igual que Hazel Henderson, el Maitriyana establece que la concepción de la riqueza debe ser desidentificada de sus connotaciones capitalistas asociadas a la acumulación material, siendo redefinida como un proceso de enriquecimiento de toda la humanidad. Esto implica que el Socialismo Budista redefine el concepto de beneficio, mostrando que en realidad significa la creación de una riqueza auténtica disponible para el pueblo en lugar de representar a las ganancias económicas que se adquieren a través de la explotación social y medioambiental.[50]

Concordantemente, la Economía Dhármica demuestra cómo el capitalismo entiende distorsionadamente los conceptos de eficacia y productividad, debido a que en la amplia percepción no-corporativa del Maitriyana la eficacia siempre se refiere al bienestar, entendiendo a este estado como la Libertad y la Cura (Nirvana) del ser humano. De este modo, cuanto mayor eficacia exista, mayor será el grado de Liberación en la relación del sujeto con la sociedad y el ecosistema de la Tierra (Gaia). El análisis crítico de la meditación libertaria del maestro espiritual sobre los conceptos económicos básicos concluye que se necesita urgentemente un nuevo marco de valores más socialista, anarquista y ecuménico, en el cual los conceptos, las variables y las teorías económicas vayan en función de la paz, la justicia social, la educación y la armonía ecológica. Al esbozar el nuevo marco socioeconómico, el Socialismo Budista no se limita a sus aspectos conceptuales, ya que además aplica su mirada profunda a la revisión del sistema de valores subyacente de los modelos económicos. Sólo entonces, cuando se comprenda el mundo desde una perspectiva analítica-existencial-libertaria, se percibirá que los problemas ecológicos y socioeconómicos emanan de una carencia de valores espirituales.

La economía capitalista dota a su disciplina de rigor científico al mismo tiempo que se rehúsa persistentemente a analizar el sistema de valores que subyace a sus modelos materialista. De este modo, la Economía Dhármica es una toma de consciencia del conjunto de valores desequilibrados que domina a las instituciones sociales de la cultura mundial.[51] Así, al igual que Hazel Henderson, el Maitriyana señala que la economía capitalista coloca en un pedestal a las predisposiciones más nocivas, como el orgullo del egoísmo, la visión limitada del dualismo, la sed de competencia y afán adquisitivo del consumismo.[52]

Según el Socialismo Budista, resulta altamente irónico que las grandes empresas de televisión distribuyan algunos conocimientos de los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas), usándolos cuando ellos están en contra de todo lo que representa el capitalismo. Muchas empresas y gobiernos le dan voz a los maestros espirituales cuando ellos no hacen más que oponerse a todo lo que cree el sistema financiero internacional. Pero la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) revela que las empresas de televisión transmiten estos conocimientos porque saben que van a ganar dinero, pues éste es su único propósito. Ésta es la increíble falla del capitalismo: la codicia. Este veneno representa a la situación paradójica del mundo, el cual vende la cuerda que lo ahorcará con el fin de obtener ganancia monetaria. Esta cuerda indudablemente representa la contaminación, pero también puede ser una metáfora del activismo social revolucionario. Así que cuando el pueblo escucha la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) de repente comienzan a suceder cosas extraordinarias, porque la gente deja de estar con una mente entumecida por la tecnología y se levanta para hacer algo políticamente revolucionario. Aunque la economía capitalista está convencida de que puede dominar al mundo a través de la codicia, el odio y el engaño, la Economía Dhármica está completamente convencida de lo opuesto: hay esperanza de que los aprendices alcancen el Despertar (Bodhi) y se conviertan en una fuerza de acción social libertaria, haciendo algo para recuperar el mundo. Incluso simples activistas como Michael Moore saben esto.

Para el Maitriyana, el problema socioeconómico fundamental del capitalismo es resultante del carecimiento de valores éticos, ecológicos y espirituales, obsesionándose con el ilusorio crecimiento ilimitado en una notable actitud patológica de apego narcisista. La satisfacción que conllevaría el crecimiento económico permanente es aceptada como una posibilidad factible desde la limitada óptica de los economistas y políticos tradicionales, los cuales creen que ese camino de apego a la riqueza material conduce a una decrecimiento de la pobreza, ignorando no sólo que dicha satisfacción es imposible sino que además los rasgos de lo Real son la frustración, la impermanencia y la insustancialidad. De este modo, el Socialismo Budista demuestra que el modelo de crecimiento capitalista es totalmente ilusorio, ya que los aparentes elevados índices de crecimiento no contribuyen al alivio de los problemas sociales y humanitarios, pues muchas veces acompañan al deterioro de las condiciones generales de vida. La Economía Dhármica también señala que el resultado de dicho apego compulsivo por el crecimiento material es una característica presente tanto de la economía capitalista como de la economía comunista, por lo que es evidente que el modelo metapolítico del Maitriyana propuesto por la Vía del Socialismo Budista es una síntesis que trasciende dialécticamente a ambos sistemas polares. En concordancia con Hazel Henderson, la Economía Dhármica demuestra que el estéril antagonismo entre capitalismo liberal y comunismo autoritario es algo que carece de sentido para la construcción de un mundo mejor, pues ambos sistemas económicos son materialistas, dedicándose al crecimiento industrial y tecnológico a través de un control burocratizado y centralizado.[53]

Evidentemente, el Maitriyana es consciente de que el crecimiento es importante para la vida, tanto en la economía como en cualquier otra instancia, pero se insiste en que en una realidad finita dicho crecimiento debe establecer una relación de equilibrio dialéctico con la antítesis del decrecimiento, por lo que se impulsa el cambio desde una perspectiva de crecimiento cuantitativo a una idea de crecimiento cualitativo. El maestro espiritual enseña que cuando ciertos elementos necesitan crecer y vivir, otros deben disminuir y morir, a fin de que lo constitutivo pueda ser liberado y reciclado por el Devenir de la existencia. A partir de una meditación libertaria sobre los procesos orgánicos y ecológicos, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) aplica su introspección al análisis sublimatorio de las instituciones sociales. El Socialismo Budista, como forma de comunismo de derechos humanos, promulga que las instituciones de la civilización capitalista inevitablemente decaerán y se descompondrán para que sus componentes constitutivos –capital, tierra y recursos humanos- puedan ser utilizados en la creación de las organizaciones de una nueva civilización, tal y como las hojas sirven como abono para el nuevo crecimiento de otras plantas.[54]

Como consecuencia del apego narcisista al crecimiento económico e institucional, el desarrollo tecnológico autodestructivo también se encuentra inseparablemente relacionado con el Discurso Capitalista. Al ser dominada por una perspectiva masculina, la fructífera tecnología actual se caracteriza por una predilección al control, la dominación, la manipulación, la autoafirmación, la competencia, la expansión y la dirección centralizada, siendo gravemente malsana, virósica y antiecológica. Por eso, el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha), instaurando una Economía Dhármica y una política de derechos humanos globales, podrá transformar los actuales modelos por nuevas formas tecnológicas que incorporen principios y valores éticos, femeninos y ecológicos. Esta alternativa tecnológica, siguiendo el Camino Medio del Maitriyana, tendrá las profundas características del Desapego, la cooperación, la integración, la humildad y el pacifismo, aplicándose localmente y a pequeña escala al estar a cargo de pequeños grupos. Al estar diseñada para incrementar la autosuficiencia, está vía tecnológica alternativa será plenamente descentralizada, al mismo tiempo que impactará mínimamente sobre el medio ambiente gracias al continuo reciclaje y al uso de recursos renovables, como la producción de energía solar. En este sentido, el Socialismo Budista asegura que un aspecto central de la transformación económica, política y ecológica lo constituye el desplazamiento de la era industrial capitalista, sustentada en el consumo de combustibles fósiles, a una nueva Era Solar, sustentada en una nueva tecnología que acompañe el emerger de una cultura sabia y compasiva, cuyo Propósito (Dharma) sea el cumplimiento del significado de la existencia. Esta futura cultura solar impulsada por la Economía Dhármica incluirá un movimiento espiritual cuyo Sentido será el Arte, la feminidad, la ecología, el pacifismo, la política revolucionaria, la contraeconomía emergente y la Liberación basada en un estilo de vida desapegado y en armonía con la Tierra (Gaia). Todos estos valores son algo que no funciona en las corporaciones de la economía capitalista.[55]

El maestro espiritual, a través del método de contemplación revolucionaria (kakumei-zen), señala que la tecnología capitalista es algo que dispersa la atención de los pueblos, por lo que va en contra de la revolución cultural global que busca el Maitriyana. Precisamente, la práctica de la meditación libertaria hace que la economía capitalista –pilar del desarrollo de la civilización contemporánea- sea transformada y reorientada hacia una forma de economía solidaria cuyo destino es la Cura (Nirvana) del mundo.

El Maitriyana señala que la caída de la civilización capitalista es una epidemia económica y política que se inicia simbólicamente en el año 2001 con el simultáneo acontecimiento de la bancarrota de la Argentina y el atentado a las Torres Gemelas de EEUU. Las consecuencias económicas y políticas se extendieron rápidamente en América latina dando origen a gobiernos populistas que chocaron con las aristocracias del Imperio Capitalista, el cual comenzó a ser públicamente condenado como responsable del Apocalipsis económico de muchas naciones.[56] Luego, esta misma epidemia que afecta a la civilización capitalista arribó a Europa e infectó a muchas naciones, evidenciando que el principal mal económico y social que aqueja a la humanidad es la economía canalla, ilegal y criminal del capitalismo, pues este sistema promueve la injusticia y el descontrol social. Así, el Maitriyana delinea el concepto del Socialismo Budista como un sistema político y económico a favor del pueblo, por lo que la Economía Dhármica está basada en la participación democrática y el intercambio social, siendo la mejor estrategia posible para sobrevivir a la crisis de la caída de la civilización capitalista y también transformar a la sociedad en un sistema colectivo del compartir. En este sentido, en el Maitriyana la palabra clave para la nueva política y economía es la compasión. Se puede decir entonces que el Socialismo Budista y la economía de la compasión son sinónimos. El aspecto central de la Economía Dhármica –o economía del Propósito– se relaciona con la supervivencia de la humanidad y de la Madre Tierra (Gaia), compartiendo equitativamente los recursos para que se pueda existir mejor. En esta idea que emerge de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) está presente el aspecto de la emergencia en la que se encuentran la mayoría de los pueblos.

Los conceptos metapolíticos del Maitriyana, aunque pueden ser implementados en el aquí y ahora como antídoto para el sufrimiento del mundo, ciertamente apuntan a un proyecto a largo plazo. Esto implica que el Socialismo Budista no se presenta únicamente para resolver la crisis económica, sino que existe porque está en riesgo la supervivencia de la humanidad debido a la explotación desenfrenada de los recursos naturales del planeta. Por lo tanto, la Economía Dhármica es una visión macroeconómica que denuncia al capitalismo como un sistema basado en la explotación de la naturaleza, a la cual éste considera ilusoriamente como fuente de recursos ilimitados. Esto es algo evidente no sólo en la enseñanza del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) acerca de que todos los elementos de la realidad son imperfectos, impermanentes e insustanciales, sino también en el fenómeno de la superpoblación. Si bien el problema no radica en la cantidad de seres humanos, el maestro espiritual advierte que si se continúa viviendo con el estilo de vida capitalista, que es esencialmente egoísta, dualista y consumista, entonces todos los enormes recursos del planeta Tierra (Gaia) no alcanzarán. Por ello, el Maitriyana propone un modelo de desarrollo económico que trasciende a la economía capitalista tradicional, elaborando al Socialismo Budista como una estructura práctica y teórica que transforma la existencia de toda la sociedad para hacerla coexistir perfectamente con la naturaleza. Éste es el Despertar (Bodhi) de la ética del Desapego a nivel global.

La Economía Dhármica es la conclusión de una meditación libertaria a mediano y largo plazo, enseñando al aprendiz a dejar de moverse impulsivamente según sus necesidades más inmediatas para poder instaurar una reflexión superior. Este tipo de problemas siempre ha existido, pues desde el inicio de la historia del Homo Sapiens el Discurso de la supervivencia ha estado presente. La humanidad ha sobrevivido debido a una estrategia frente al problema de los recursos naturales y el medio ambiente. Dado que la naturaleza no puede ser conquistada, el sujeto debe comenzar a abrir sus ojos contemplando los problemas tangibles del aquí y ahora, pues la contaminación y destrucción del medio ambiente no es algo con efectos intangibles en lo inmediato, sino que es realmente un problema que está frente al ser humano. En efecto, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) percibe que la basura que contamina a las ciudades y zonas rurales es un síntoma de esta problemática mundial que requiere de una proyecto a futuro que sólo provee la Cura (Nirvana), la cual es paradójicamente la verdadera naturaleza humana. Para el Maitriyana, dado que el peligro de la destrucción de la humanidad es un hecho inminente y no algo que se presentará dentro de cientos de años, es necesario un cambio de paradigma que impulse la evolución humana. Así es que el Maitriyana emerge como una necesidad histórica de evolución no-biológica y no-tecnológica.

El Socialismo Budista elabora esa estructura práctica y teórica que es necesaria para que la Economía Dhármica se convierta en el modelo del futuro del mundo, instaurando una revolución cultural que conduce al aprendiz a comprender que el objetivo de la vida no es la ganancia monetaria sino la Salvación de la especie humana y de la Tierra (Gaia). Este Propósito (Dharma) de la supervivencia evolutiva es una revolución transcultural que el Maitriyana está realizando en el presente. El mundo necesita de la estructura práctica y teórica del Socialismo Budista, pues esta Vía está basada sobre la meditación libertaria de las cosas que no funcionan en el sistema de civilización capitalista, como el problema de la falta de redistribución equitativa del ingreso que no es algo aceptable desde el punto de vista de la ética del Desapego. Aquello hacia lo que apunta la Economía Dhármica no se vincula con la explotación y la ganancia, sino con la supervivencia y evolución de la especie humana y de la naturaleza. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña que en la práctica de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) no sólo hay un modo de compartir para coexistir en el planeta sin destruirlo, sino que también hay un modo de nutrir el mundo. Esta visión metapolítica es un cambio completo porque está sustentada en la idea de generar un alto índice de bienestar y riqueza espiritual. Así que el objetivo metapolítico del Maitriyana no es hacer dinero o compartir recursos económicos, sino crear una revolución cultural que satisfaga las necesidades relacionadas al Propósito (Dharma).

A pesar de que el sujeto contemporáneo suele ser consciente de la disfuncionalidad de la economía capitalista a través de la vivencia de la inseguridad laboral, el hallazgo del Socialismo Budista es que impulsa una toma de consciencia que va más allá de la Atención Plena de los problemas: implica percibir y desarrollar soluciones. Diferenciándose del homo economicus capitalista, el aprendiz que practica contemplación revolucionaria (kakumei-zen) se purifica del egoísmo, dualismo y consumismo, por lo que la espontaneidad, la Libertad y el altruismo es lo que lo define. De este modo, la Economía Dhármica que los maestros espirituales han iniciado es un Proyecto para que la humanidad sobreviva y evolucione en un Homo Spiritualis. Ciertamente, el Maitriyana demuestra que la Espiritualidad es un principio o ley a partir del cual se puede relanzar la política y economía de los pueblos, haciendo que el sujeto reconquiste el espacio social con acciones de democracia directa. Al igual que Elinor Ostrom, el Socialismo Budista enseña que las comunidades locales pueden funcionar correctamente cuando su gestión está liderada por sus propios habitantes y cuando se basan en el bien común.

El sistema económico capitalista desemboca en la economía canalla, ilegal y criminal que está gestionada por la interacción y cooperación entre los políticos y el crimen organizado. Así, la Economía Dhármica denuncia que en la raíz del capitalismo se encuentra la codicia, cuya manifestación fundamental es la acumulación de dinero. Pero el comunismo autoritario también suele recurrir a recursos ilegítimos. De esta manera, el Maitriyana establece que el capitalismo liberal y el comunismo autoritario son dos caras de un mismo sistema: el materialismo. En ambos polos opuestos está presente el hecho de las grandes masas manejadas por una casta o élite superior. Por lo tanto, la visión del Socialismo Budista apunta hacia otro lado: la democracia directa de todos los ciudadanos del mundo, teniendo en cuenta que la verdadera riqueza de la sociedad no es otra cosa que el bienestar, la Libertad y el Despertar (Bodhi) de la colectividad, trabajando siempre en pos del bien común y no en pos de la acumulación monetaria de unos pocos individuos.

La Economía Dhármica abandona la posesión de bienes y la mera acumulación de dinero, identificándose con el uso ético de los recursos y la satisfacción de las necesidades de los pueblos. No se trata de una mera forma de afrontar la recesión económica, sino más bien es una propuesta que construye el modelo económico del futuro. El Maitriyana es una revolución transcultural que hace madurar a la sociedad global, manifestando que la solidaridad es lo único que puede desencadenar la Cura (Nirvana) de los peligros inminentes. Precisamente, la meditación libertaria es una forma de hacer que el aprendiz puede ver lo que es necesario en el mundo, creando una consciencia solidaria y revolucionaria. El movimiento espiritual del Socialismo Budista es una revolución transcultural que puede transformar la sociedad, pues es una revolución en el estilo de vida, pasando horas contemplando acerca de cómo construir un mundo de paz, igualdad, conocimiento y armonía. Éste es el mensaje libertario de los grandes maestros espirituales: la unidad de toda la humanidad. Así que la Economía Dhármica es un sustrato para una revolución social que va más allá de los problemas económicos inmediatos. Sin embargo, la tecnología capitalista va en contra de la revolución cultural global del Maitriyana, dispersando y distrayendo la atención de los pueblos a través de las conexiones ilusorias de los celulares e internet que no hacen más que ocultar la soledad y el vacío del corazón humano.

El Socialismo Budista anuncia que gracias a la inevitable caída de la civilización capitalista, que al mismo tiempo será el fin de la economía tradicional, se formarán nuevos grupos y coaliciones tendientes al desarrollo de nuevas formas políticas, económicas y tecnológicas que consideren como fundamentales a los valores espirituales y los estilos de vida alternativos. No por su vestimenta sino por ser el responsable del descubrimiento de estas ideas revolucionarias, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) contrasta enormemente con el resto de la población, ya que al cruzar contemplativamente a la dimensión de lo Real puede regresar a la vida social pero de una forma desapegada y desalienada del Discurso cultural imperante, expresando su desidentificación mediante un lenguaje radical, poético y no-lineal que utiliza metáforas orgánicas y ecológicas. La lógica dialéctica paradojal del maestro espiritual es una forma directa de quebrar las limitaciones del pensamiento lineal.

En definitiva, ante el caso de que alguien alegue que la Economía Dhármica no es propiamente un sistema económico, se lo podría definir correctamente como una forma de futurología libre e iluminada. A pesar de que suele contribuir a la fundación de organizaciones y movimientos, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se distancia lo más posible del campo institucional con la finalidad de realizar una meditación libertaria sobre el futuro, observando profundamente sin apego a un ángulo en particular y sin preocupación por los intereses de cualquier organización. A través del activismo social revolucionario el Maitriyana se convierte en una Espiritualidad Libertaria que no se limita a únicamente hablar de la transformación social, pues constantemente pone en práctica todas sus enseñanzas. De hecho, es muy importante para la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) comprobar aquello que teoriza. Así que la metapolítica del Socialismo Budista se organiza en torno a cuestiones sociales, económicas y ecológicas, proponiendo nuevas ideas revolucionarias que son sentidas en carne y hueso por el maestro espiritual. Por consiguiente, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) anuncia que hay algo estructuralmente erróneo en el capitalismo, cuya visión equivocada conduce a considerar que la Libertad o el Despertar (Bodhi) del pueblo son algo antieconómico.

Si bien la Economía Dhármica parte de un análisis intenso de la problemática económica, su estudio se ramifica a otros campos como la filosofía, historia, sociología y ciencias políticas, ya que se trata de un verdadero paradigma de la transformación cultural. Debido a sus extraordinarios dotes para presentar con serenidad las ideas radicales del maestro espiritual, el Maitriyana es sumamente respetado por los eruditos. Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) llega a la conclusión de que lo que se necesita para arribar al futuro es una síntesis que equilibre dialécticamente los valores masculinos y femeninos en pos de la clarificación del Propósito (Dharma) de la humanidad, que no es más que la autorrealización y Libertad de los pueblos. Comprendiendo los puntos principales de la crítica del maestro espiritual acerca de la economía, política y tecnología, se perfila el esquema básico de la percepción de un futuro alternativo al capitalismo y su sistema socioeconómico. Según el Socialismo Budista, la economía capitalista sólo es una disciplina válida o apropiada para la contabilidad y el análisis de microáreas,[57] mientras que los métodos de la Economía Dhármica son los más adecuados para analizar profundamente los procesos macroeconómicos. Al igual que el análisis de la salud mental, las pautas macroeconómicas deben ser analizadas por equipos multidisciplinarios, trabajando en un amplio marco de ética social y ecológica cuyo enfoque abarque los múltiples aspectos del bienestar y el Despertar (Bodhi).

En concordancia con Hazel Henderson, el Maitriyana muestra un Camino hacia la Cura (Nirvana) de la economía, pues el sistema político, económico y social se encuentra gravemente enfermo y necesita urgentemente alcanzar la salud que tiene el sujeto que practica meditación libertaria. El Socialismo Budista desempeñará una función importante en el futuro del mundo, logrando que los pueblos dejen de pagar el enorme costo social y ecológico que conlleva las actividades económicas. Así, la Economía Dhármica propone como una de las medidas más necesarias para implementar en el aquí y ahora que las empresas privadas y estatales donen un gran porcentaje de sus ingresos al bienestar de la sociedad. Otra medida importante sería declarar como ilegal e insana a la producción de cigarrillos y alcohol.

La visión del Maitriyana es una propuesta extraordinariamente realista y políticamente factible de realizarse, en tanto que la legislación del futuro se verá obligada a exigir a las industrias un nuevo tipo de contabilidad ecológica-social, cuando el modelo alternativo del Socialismo Budista sea el Camino que la humanidad elija para existir en el mundo. Al igual que Jean Jacques Rousseau, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) manifiesta que las controversias contemporáneas serán percibidas como algo raro en la edad futura de la humanidad, tal y como los dilemas del Neandertal parecen extraños ante la mirada del ser humano.

La intensa exploración contemplativa de la Economía Dhármica abre un campo completamente nuevo, ya que a través de la confirmación de que la estructura del sistema económico-político es profundamente equivocada e incluso ilusoria, se penetra en el difícil territorio de lo Real. Durante la meditación libertaria el aprendiz adquiere una transparencia gradual de los vínculos sociales, desarrollando una comprensión que clarifica los problemas económicos básicos del Discurso capitalista. Así, el sorprendente análisis contemplativo de la situación económica descubre la falsedad de la economía gubernamental o corporativista, la cual encubre presupuestos injustificados mediante un punto de vista limitado por el egoísmo, el dualismo y el consumismo. Conforme se solidifica la comprensión socioeconómica del sujeto, emergen innumerables incógnitas nuevas que son pacientemente respondidas por medio de la guía del maestro espiritual, el cual revela una capacidad extraordinaria para ofrecer explicaciones claras y concisas al enfocar todas las temáticas desde su amplio Discurso Analítico Existencial Libertario (Buddha-Dharma-Sangha). Las conversaciones con el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no sólo ayudan al aprendiz a poder comprender enormemente los problemas psicológicos, filosóficos y políticos, apreciando toda la extensión de la dimensión socioeconómica, sino que también le permiten al sujeto desarrollar el nuevo paradigma de la visión ética y ecológica de la realidad, descubriendo la profunda relación entre la ecología y la Espiritualidad en la comunicación mística con la Tierra (Gaia).

El Maitriyana establece que el concienciamiento ecológico es una práctica de meditación libertaria porque está convencido de que la ecología es una forma de Espiritualidad equivalente a la tradición mística oriental,[58] siendo uno de los cuatro pilares del Socialismo Budista junto con el pacifismo, el comunismo de derechos humanos y el alfabetismo. De esta manera, la Economía Dhármica abre los ojos del aprendiz a la dimensión política y social de los valores ecológicos. En concordancia con Siddharta Gautama, cuando tomó a la Tierra (Gaia) como testigo de su Despertar (Bodhi), el Maitriyana llega al convencimiento de que el diseño socialista libertario de un marco ecológico para la política, economía y tecnología es una misión urgente para la época contemporánea.

Precisamente, estas implicaciones confirman la elección del término metapolítico para caracterizar el nuevo y emergente Socialismo Budista. Además, el metaparadigma del maestro espiritual es tanto holístico como ecológico, ya que percibe a un objeto o fenómeno como un todo integrado y no como una mera suma cuantitativa de partes, al mismo tiempo que su enfoque analiza el sistema de la vida del que todos los organismos dependen y al que deben pertenecer armoniosamente. En el enfoque espiritual de la Economía Dhármica es fundamental comprender cómo la salud del sujeto está relacionada tanto con su cuerpo y mente como con su sociedad y medioambiente. Así, el enfoque del Maitriyana comprende que las actividades económicas deben estar en armonía con los procesos cíclicos de la naturaleza, del mismo modo que las culturas tienen que estar en sintonía con los valores espirituales del ser humano.

A pesar de que el aprendizante tarda varios años en reconocer las implicaciones de la ecología espiritual, gracias a la guía contemplativa del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) puede explorar el cambio de paradigma en la disciplinas de la economía, medicina y psicología mediante una apreciación de la perspectiva analítica-existencial-libertaria que constituye la parte fundamental del proceso del Socialismo Budista, que no es más que el despliegue de la ética del Desapego.

El lugar mismo donde vive un maestro espiritual es un centro cultural cuya belleza gótica emana una especial ética ecológica y un respeto por el fluir del sistema de la vida que acoge el emerger de las ideas revolucionarias de la Economía Dhármica. De hecho, la Comuna Libertaria (Sangha), fundada y dirigida por el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), es un centro público de exploración práctica y teórica de meditación libertaria, siendo deliberadamente pequeño y humilde, pues su objeto es examinar el futuro alternativo de la Liberación y la Cura (Nirvana) en un contexto social. Esta comunidad espiritual es sustentada por el esfuerzo y la colaboración de sujetos que han abandonado la vida capitalista, haciendo de esta cámara de reflexión su nuevo hogar. Así, este estilo de vida promulga la elegancia de la espaciosidad y el reciclado, denunciando silenciosamente que la satisfacción no se encuentra relacionada con la posesión de riquezas materiales, sino con la desapegada y sublime creatividad artística del aprendiz que es espontáneo y que paralelamente trabaja en actividades teóricas y sociales. Este tipo de comuna es una organización iniciática cuya forma está basada en el ejercicio contemplativo de un trabajo, permaneciendo en la pureza ética de la vida artesanal en lugar de ser afectada por la intrusión o degeneración de elementos burgueses.[59] El estilo de vida místico demuestra profundamente las ingeniosas formas con las que el maestro espiritual integra en su vida cotidiana el sistema alternativo de valores éticos y ecológicos que enseña en sus charlas y escritos. Además, practicando lo que predica, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) confirma la intuición marxista-existencialista que define al Ser como una praxis. Por ello, la estadía en una comunidad espiritual (Sangha) dispone de un cálido y amable recibimiento, al mismo tiempo que el maestro espiritual se mantiene discretamente alejado para brindar a los aprendizantes el espacio necesario para sus meditaciones libertarias, que es el encuentro libre consigo mismos y el gradual desapego de la sociedad y cultura materialista de la que provienen. De este modo, el sujeto comienza a abandonar el incentivo social de las ganancias individuales procedentes de actividades económicas, trascendiendo la idea misma del beneficio e interés egoísta.

A partir del nacimiento de la civilización capitalista comenzó a existir la idea de fenómenos económicos que están aislados del marco contextual de la vida, como el sistema de mercados monetarios y la propiedad privada. Obviamente, antes existían mercados locales basados en el trueque, pero a partir de la civilización capitalista los mercados se sustentaron puramente en los artificios del dinero. Además, la Economía Dhármica señala que la propiedad privada es una forma que priva y despoja al pueblo de la propiedad comunitaria. En este sentido, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es una forma de retornar a una visión en la que el ser humano no puede poseer a la tierra, pues ésta le pertenece a un bien común.

El Maitriyana recuerda entonces que con el apego a la propiedad privada el razonamiento empírico e individualista se convirtió históricamente en el valor dominante de la sociedad, orientándose de forma secular y materialista hacia la obsesionada producción de artículos mundanos que caracteriza a la ciencia manipuladora de la era industrial capitalista. Estas actividades de codicia culminaron en la fundación de instituciones sociales y políticas cuyo único objetivo fue la expansión y el crecimiento del conjunto de la economía capitalista. Desde la perspectiva del maestro espiritual, claramente los valores y la visión de la realidad del materialismo crearon el pensamiento económico contemporáneo, reemplazando las palabras y argumentos por cifras, pesos y mediciones. Estas actividades económicas actuales de producción y distribución se destacan como racionalistas, pues la economía capitalista ha sido influenciada por Newton y Descartes a través de la obra de sir William Petty.[60] Según el Socialismo Budista, los ingredientes indispensables de las teorías de Adam Smith -verdadero padre de la economía capitalista- y de los posteriores economistas no son más que simples derivaciones del materialismo newtoniano, cuyos conceptos de cantidad de dinero y velocidad de circulación continúan hasta el monetarismo actual. Al igual que Smith, el causalismo materialista de John Lock también sirvió de base para el precario análisis económico capitalista, planteando que los precios de un producto son determinados objetivamente por la oferta y la demanda, elevando este concepto a una categoría de ley de la naturaleza. En el modelo interpretativo de curvas de oferta y demanda, que figura en los textos elementales de la economía capitalista, se presupone que los participantes del mercado gravitarán de forma automática y sin fricción hacia el equilibrio determinado por un supuesto punto interseccional de ambas curvas, ilustrando perfecta y evidentemente el estilo newtoniano de la economía capitalista. Esta perspectiva materialista intenta pervertir a la economía social al reducirla a una ciencia exacta, ocupándose únicamente de variaciones de cantidades virtuales mediante técnicas matemáticas. En concordancia con Hazel Henderson, para la Economía Dhármica, la ley capitalista de oferta y demanda se relaciona con el método matemático del cálculo diferencial de Newton, siendo esto un problema en tanto que las variables empleadas son definidas a partir de supuestos básicos que suelen convertir a los modelos matemáticos en algo ilusorio.[61] El Maitriyana analiza los supuestos básicos subyacentes a todas las teorías económicas, dentro de los cuales Adam Smith es el más influyente de estos, para así develar su fundamento erróneo y despejar el Camino hacia la realización de la próxima metaeconomía del Socialismo Budista. La Economía Dhármica no acepta la idea de que los precios de los productos deben determinarse en un mercado libre a través de los efectos de equilibrio de la oferta y demanda. Así que el Maitriyana no basa su teoría económica en los conceptos materialistas newtonianos del equilibrio, movimiento y objetividad, denunciando como ilusoria la expectativa de que el mercado tiene mecanismos estabilizadores que operan casi instantáneamente y sin fricción. La meditación libertaria percibe que el conflicto entre los productores y los consumidores son una prueba de esto. Por lo tanto, el Socialismo Budista propone que la sabiduría compasiva (prajña-karuna) sea aquello que guie los intereses individuales en pos de la mejora armónica de la comunidad, equiparando mejora no con la acumulación de dinero sino con la producción de Libertad y Despertar (Bodhi) en el pueblo. Esta imagen idealista de la Economía Dhármica será lo que utilizará ampliamente la humanidad del futuro si es que desea sobrevivir a la caída de la civilización capitalista, proveyendo igualdad social y educación gratuita para todos los obreros y desocupados. La base de la teoría económica del Maitriyana es el concepto del mercado comunitario, reconduciendo a la sociedad industrializada hacia un mundo sabio y compasivo, completamente libre del control de las instituciones corporativas sobre el suministro de recursos. Esto implica que el aprendiz debe tomar consciencia de la influencia decisiva que las corporaciones ejercen sobre el pueblo, tanto por medio de la publicidad como a través del soborno de los políticos nacionales. En realidad, el Socialismo Budista descubre que las principales potencias no están gobernadas por sus respectivos presidentes y ministros, sino por estas gigantes empresas corporativas que impregnan todas las facetas de la vida capitalista. Por ello es que la existencia de la democracia representativa o de un mercado libre equilibrado por la oferta y la demanda no es más que una construcción conceptual completamente inexistente en el mundo real: sólo pueden advertirse la existencia de presidentes virtuales que siguen las decisiones del oscuro Poder capitalista.

En concordancia con Howard Zinn y Michael Moore, la Economía Dhármica establece que hubo una ayuda importante de las grandes corporaciones capitalistas hacia el emerger de gobiernos fascistas en Europa, llegando incluso a apoyar al régimen nazi. Esto es lo que el Maitriyana, como movimiento de pensamiento crítico, denuncia que sucede en la etapa contemporánea: la confabulación del gobierno y la industria, trabajando en conjunto para mantener oprimido al pueblo.

El Socialismo Budista realiza una corrección inexorable al padre de la economía Adam Smith, quien afirmó que en la competencia la ambición individual sirve al bien común. Así, la Economía Dhármica teoriza que si cada sujeto opera por su propia cuenta saldrá de la Libertad intrínseca –que implica la responsabilidad con un Propósito (Dharma)- para aproximarse al Desorden. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) afirma entonces que si los seres humanos se lanzan sobre la realidad, mediante el apego (tanha) materialista, a fin de operar sobre ella sin un Sentido, se bloquearán mutuamente unos a los otros y no alcanzarán jamás el objeto de su Deseo, condenándose a una eterna frustración e insatisfacción existencial (dukkha). Pero si prevalece el Desapego y ningún aprendiz se aferra al objeto del anhelo capitalista, ninguno se estorbará mutuamente y entonces podrán respetar a sus pares como seres autónomos. Únicamente de este modo la humanidad puede ganarse un futuro, cooperando todos juntos hacia un mismo Propósito (Dharma) de vida. Por ello, el Maitriyana afirma que es incompleta la postura de Adam Smith cuando afirma que el mejor resultado es producto de que cada sujeto en un grupo haga lo mejor para sí mismo, debido a que según la dinámica reguladora de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) el verdadero resultado superior es producto de que todos en el grupo comprendan que hacer lo mejor para el grupo es hacer lo mejor para sí mismos. Así es que el Socialismo Budista pone en práctica el conocimiento cumbre (Satori) al que llegaron Gautama y Jesús: amar a los demás es alcanzar la propia Cura (Nirvana). La meditación libertaria es precisamente una ética global que entiende que hay una ventaja competitiva en la sabiduría compasiva (prajña-karuna): es la Vía Única (Ekayana) de la Salvación de la humanidad y la supervivencia de la Tierra (Gaia).

La Economía Dhármica, aunque es un efecto de la síntesis superadora que es el Maitriyana, se encuentra claramente alejada de la tesis económica capitalista de la ciencia cartesiana-newtoniana y más cerca del desarrollo posterior antitético de Karl Marx. No obstante, el verdadero proceso transformador, lejos de ser una lucha de clases o una dictadura del proletariado, se trata más bien del Camino Medio del Socialismo Budista que liberará al ser humano alienado para aproximarlo al aprendiz del Despertar (Bodhi), buscando alcanzar la Cura (Nirvana) a través de la ética del Desapego.

La fascinación por la experiencia de lo Real impulsa al maestro espiritual a una vivaz percepción contemplativa que promulga un emerger postcapitalista, la cual es una revolucionaria visión ecológica y sistémica que convierte a lo económico en una disciplina metacientífica y metapolítica como parte de la Economía Dhármica del futuro. Este esfuerzo bien intencionado que caracteriza a la poderosa crítica socioinstitucional del Maitriyana evita caer en utopismo irreal en tanto que el Socialismo Budista es un sistema implementado desde hace milenios por los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas). De hecho, esta modalidad socioeconómica desarrollada por la ética del Camino Medio es la próxima etapa evolutiva del pensamiento económico en un contexto cultural más global, relacionando las nuevas ideas de la meditación libertaria con una crítica de la práctica económica capitalista.

Al no preocuparse por parecerse a una ciencia materialista, la Economía Dhármica formula sus teorías en un lenguaje no-materialista, ya que la amplia percepción contemplativa del maestro espiritual acerca de los fenómenos sociales le permite trascender significativamente el marco cartesiano-newtoniano. En lugar de adoptar la ilusoria posición científica materialista del observador objetivo, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) subraya fervientemente el papel de observador participante de la existencia, afirmando que su análisis social es inseparable de una crítica dialéctica-paradojal. Abandonando el determinismo tecnológico aceptado por las teorías científicas materialistas, el Maitriyana también se caracteriza por ser una comprensión profunda de la interconexión de todos los fenómenos (dharmadhatu), percibiendo a la sociedad como un conjunto orgánico en el que la ideología tiene tanto o más importancia que la tecnología. A diferencia del pensamiento clásico capitalista, el Socialismo Budista no es abstracto, estando considerablemente vinculado a las humildes realidades de la producción local y respetando la significación espiritual de la vida rural mediante la propuesta socialista ecológica, en un claro acto que confronta a la elite intelectual obsesionada con la industrialización y modernización. La Economía Dhármica, al estar en concordancia con un modelo socialista ecológico, trasciende los conceptos básicos de la economía clásica capitalista, abandonando tanto la idea de la objetividad científica como los efectos autoequilibradores de la oferta y la demanda, ya que el equilibrio económico de los Estados es más un excepción que un regla real, siendo la imperfección, impermanencia e insustancialidad las características más destacables de los ciclos económicos.

Si bien las teorías económicas de John Maynard Keynes concuerdan con el Maitriyana en el hecho de que hay que descartar el ideal ilusorio de la observación objetiva, ciertamente la teoría económica keynesiana va en una línea contraria a la del Socialismo Budista, pues ha influenciado decisivamente en el pensamiento capitalista contemporáneo a través de su enfoque centralizado en relaciones simplificadas entre variables económicas como el producto bruto interno y el volumen del empleo, para así promulgar cambios económicos a corto plazo sobre los que se puede influir con intervenciones políticas gubernamentales. El modelo económico de Keynes, asimilado por la rama principal del pensamiento económico capitalista, procura la aplicación de remedios superficiales como la emisión de dinero y el incremento o reducción de los impuestos y las tasas de interés. En cambio, la Economía Dhármica es un modelo mucho más profundo y sistémico, pues analiza múltiples variables para evitar caer en un curioso cortoplacismo. Además, el pensamiento económico capitalista de la civilización contemporánea es eminentemente esquizofrénico, pues tiende a invertir completamente los postulados de sus teorías clásicas, creando ciclos financieros a través de políticas y pronósticos de un mercado dirigido por acciones gubernamentales y corporativas que poco tienen que ver con actividades económicas reales. Así, la meditación libertaria percibe que los métodos económicos de Keynes son disfuncionales porque sólo comprenden la estructura superficial del campo económico e ignoran el aspecto cualitativo de los problemas del mundo relacionados con la igualdad social y la redistribución del ingreso. El modelo económico del Maitriyana es mucho más adecuado porque no ignora la cantidad de factores psicológicos, políticos, sociales y ecológicos que son fundamentales para la comprensión cumbre (Satori) del campo económico. En concordancia con Hazel Henderson, el Socialismo Budista afirma que el enfoque económico de Keynes únicamente facilita la solución de pocos escenarios domésticos a corto plazo, pero no está capacitado para formular pronósticos avanzados en el tiempo.[62] Al igual que la mayoría de las ideas económicas capitalistas, la utilidad del modelo de Keynes es anticuada frente a la Economía Dhármica.

De este modo, el modelo económico del Maitriyana evita concentrarse única y exclusivamente en la economía doméstica, ya que es sumamente incompleto e ilusorio tratar de disociarse de la red económica global y prescindir de los convenios internacionales. El enfoque holístico y sistémico de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) permite al sujeto percibir que para el pleno despliegue de la Liberación social se debe tomar consciencia de las condiciones políticas, del poder de las corporaciones multinacionales y de los costos socioambientales de las actividades económicas. La clara percepción que tiene el maestro espiritual de los problemas socioeconómicos dentro de un amplio marco analítico-existencial-libertario lo habilita para explicar la situación económica global vigente de una forma lúcida e iluminativa, siempre acorde con los intereses ecológicos y espirituales de la humanidad y de la Tierra (Gaia).

Según el Socialismo Budista, el desconcertante tema económico de la inflación crece espectacularmente al mismo tiempo que también se incrementa el desempleo por la indiferencia, el aval y la ignorancia de los políticos y economistas capitalistas. La inflación es un fenómeno causado por múltiples razones, siendo su fuente principal el conjunto total de las variables psicológicas, sociales y ecológicas que son excluidas de los modelos económicos capitalistas.[63] A pesar de la ignorancia deliberada de los economistas capitalistas, una de las variables radica en que la riqueza se basa en los recursos naturales y energéticos, los cuales incrementan la potencialidad y libertad de las sociedades. Cuando se carece de esta fuente básica de poder económico, las materias primas y energéticas deben extraerse de otros lugares lejanos, lo cual obliga a la importación del recurso o a la inversión de mayores capitales para su extracción, generando así un círculo vicioso interminable de empobrecimiento. Por lo tanto, la transitoriedad inevitable de los recursos ecológicos va acompañada por un igualmente ineludible incremento de los precios de los recursos energéticos, constituyéndose en una de las principales fuerzas de la inflación. Para la Economía Dhármica, el hecho de la adicción del capitalismo al consumo de energía y recursos naturales se evidencia en que este sistema económico se basa en el capital y no en la mano de obra, a pesar de que el capital es únicamente un potencial laboral extraído de la explotación de recursos, los cuales están continuamente disminuyendo. No obstante, el Maitriyana observa una fuerte tendencia de la economía capitalista a sustituir la mano de obra por el capital, reduciendo el empleo mediante la automatización de la productividad. La aspiración egoísta de la comunidad financiera apunta permanentemente a lograr inversiones tendientes a la desaparición de la mano de obra, incrementando sus ganancias materiales al extremo a pesar del enorme costo social que esto implica.

El Socialismo Budista establece que el capital no genera riqueza verdadera, por lo que una economía capitalista es altamente inflacionista y consume vorazmente la energía y los recursos naturales, creando así pan para hoy y hambre para mañana. Según la sabiduría de la Economía Dhármica, la inflación y el desempleo son una característica intrínseca de todas las sociedades industriales capitalistas, en lugar de ser aberraciones del estado de equilibrio del libre mercado.[64] La civilización capitalista tiende al apego excesivo por el consumo de recursos naturales y capitales, en vez de invertir en energías renovables y mano de obra, por lo que su efecto es inevitablemente la inflación y el desempleo masivo. Además de las variables ecológicas dependientes de los recursos energéticos naturales, otra causa de la inflación es el inmoldeable crecimiento ilimitado al que tiende el capitalismo, generando enormes costos sociales mediante la creciente complejidad de los sistemas tecnológicos-industriales. En su avidez y codicia por aumentar al máximo las ganancias monetarias, las empresas capitalistas excluyen los costes sociales y medioambientales de sus actividades, haciendo que la naturaleza y las futuras generaciones paguen el precio del materialismo. Las actividades de la economía capitalista suelen contribuir a la acumulación de dinero y a la inflación, pero no a la producción real de riqueza y bienestar. Para el Maitriyana, el sistema capitalista no puede ser modelado ni dirigido correctamente, pues su incontrolable sed de dominio genera un complejo incremento de costes sociales y medioambientales, como limpiar la contaminación, cuidar a los delincuentes, ocultar a los marginados, tratar a los drogadictos, atender a los accidentes automovilísticos y arreglar los desperfectos tecnológicos. Estos fenómenos son los límites psicológicos, filosóficos y políticos del crecimiento económico, siendo los síntomas de la falta de funcionamiento correcto que implica la vida urbana capitalista, dedicándose más tiempo y energía al mantenimiento y regulación del sistema monetario en lugar de trabajar en pos de suministrar bienes y servicios necesarios. Por lo tanto, todas las preocupaciones burguesas son inflacionistas.[65] La apasionante crítica contemplativa del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) demuestra que la inflación es muchísimo más que un mero problema socioeconómico, ya que debe ser interpretado como un síntoma de la crisis del Discurso Capitalista. Así, el Socialismo Budista se erecta como un modelo posible en tanto que se ocupa de las variables sociales y ecológicas que la economía actual ignora. Desde el punto de vista libertario de la Economía Dhármica, los métodos keynesianos de la economía contemporánea ya no pueden resolver los problemas socioeconómicos del mundo, ya que se limitan a reprimir y desplazar los síntomas de la inevitable caída del Capitalismo. En concordancia con Hazel Henderson, el Maitriyana afirma que los economistas capitalistas aplican métodos keynesianos para inflar o desinflar artificialmente al campo económico, creando oscilaciones a corto plazo que ocultan la opresión psicológica, ecológica y social que sucede realmente. En el mejor de los casos, incluso si se logra reducir momentáneamente a la inflación a través de los métodos keynesianos, el resultado será un déficit presupuestario, una falta de pagos o un incremento en las tasas de interés bancarias. Estos indicadores no son controlados simultáneamente porque el sistema capitalista está compuesto por círculos viciosos (samsaras) que imposibilitan un ajuste correcto de la economía.[66] El Socialismo Budista plantea entonces que la única solución genuina consiste en transformar el sistema mismo, reestructurando la economía para que no esté regulada por el corporativismo privado ni estatal. Este proceso de descentralización que propone la Economía Dhármica implica desarrollar tecnologías sustentables, dirigiendo el sistema económico hacia el pleno empleo y no hacia la especulación monetaria. El Maitriyana muestra entonces un horizonte hacia una economía verde basada en el pleno empleo y en el desarrollo sustentable de los recursos, lo cual curaría el mal de la inflación y la pobreza al mismo tiempo que se estaría en coherencia ecológica con la Tierra (Gaia).

El subsiguiente desarrollo del Socialismo Budista convertirá en realidad los pronósticos de meditación libertaria del maestro espiritual acerca de la Liberación y Despertar (Bodhi) de los pueblos, el cual es el anuncio de la Cura (Nirvana) de la patológica economía capitalista. La Economía Dhármica denuncia que la civilización capitalista es un cáncer cuyo síntoma es el enorme déficit en el presupuesto y en la balanza de pagos, convirtiendo al fenómeno de la deuda externa en la comprobación máxima de la falta de funcionalidad del sistema capitalista. En respuesta a las crisis del mundo, el Maitriyana ignora los indicadores económicos tradicionales, procurando aplicar desesperadamente los antídotos conceptuales y metodológicos frente al mal del capitalismo.

La epidemia que sacude al mundo consiste de guerra, injusticia social, ignorancia y contaminación, por lo que el Socialismo Budista es una contracultura que ayuda a que la humanidad comprenda que todos los pueblos están interconectados y se necesitan mutuamente para poder sobrevivir y evolucionar. Por ello, la Economía Dhármica se sirve del lenguaje de sistemas para señalar la interconexión profunda de lo económico, social y ecológico, utilizando así el marco de la lógica dialéctica paradojal sobre el sistema de la Tierra (Gaia). El lenguaje sistémico es el marco ideal para la formulación metacientífica del sistema socialista ecológico del Maitriyana. El enfoque sistémico del Socialismo Budista es esencial para la comprensión profunda de los problemas sociales y económicos del mundo. De esta manera, la Economía Dhármica es un enfoque que extrae orden a partir del actual caos que caracteriza a la economía y política global, pues el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) coincide con Mao Tse-Tung al afirmar que cuanto mayor es el grado del caos más cerca se encuentra la solución. El maestro espiritual explora el potencial del planteamiento sistémico en las ciencias socioeconómicas y ecológicas, estimulando al descubrimiento de nuevas ideas mediante la contemplación revolucionaria (kakumei-zen), como introducir la noción del campo económico como un sistema vivo, orgánico y compuesto por individuos, organizaciones sociales y ecosistemas circundantes en interacción permanente. Por medio de la meditación libertaria se puede aprender muchísimo acerca de situaciones económicas, descubriendo que las actividades circulan cíclicamente alrededor del sistema económico del mismo modo que funcionan los ecosistemas, los cuales no pueden ser descritos por modelos lineales de causa y efecto. Así, la dinámica no-lineal del sistema de la vida obliga al Maitriyana a pensar contemplativamente sobre la importancia del reciclaje sublimatorio.

La sabiduría compasiva (prajña-karuna) del Socialismo Budista informa que muchas cosas que son buenas para el sistema capitalista no necesariamente hacen mejor a la humanidad, pues las estrategias que tienen éxito en esta etapa de la civilización serán totalmente inadecuadas en la etapa de la civilización del futuro. Por esa misma razón, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña al aprendiz que no hay mayor fracaso espiritual que el éxito material. Otra consecuencia de la dinámica no-lineal de la Economía Dhármica es la cuestión del tamaño óptimo para cada estructura y organización, demostrando que cuando se amplía al máximo alguna de sus variables inevitablemente se destruye el sistema al que se pertenece, del mismo modo que un virus enferma o mata al cuerpo huésped. Esto es lo que el maestro espiritual denomina como el aspecto cancerígeno del capitalismo. De esta manera, la meditación libertaria es una visión que considera al campo económico como un sistema viviente compuesto por una multiplicidad de fluctuaciones interrelacionadas. El Maitriyana establece que cuando la civilización capitalista busca incrementar al máximo sus beneficios monetarios o el PBI, esto enferma la salud del campo económico e induce tensión social y desequilibrio medioambiental. A diferencia de Keynes, el Socialismo Budista estudia ciclos económicos a largo plazo, los cuales son ignorados por las manipulaciones capitalistas. Este Sentido de Propósito (Dharma) o Proyecto de larga duración es algo que es difícil de asimilar para los políticos gubernamentales o los ejecutivos corporativos, los cuales son incapaces de comprender que la Verdad descubierta por el sujeto que practica contemplación revolucionaria (kakumei-zen): el deterioro y la muerte de todo sistema viviente son una condición que antecede al renacimiento.[67] Esta lógica dialéctica paradojal permite superar los tiempos difíciles de la existencia. Así que la Economía Dhármica sabe que la decadencia de la civilización capitalista implicará el crecimiento de algo distinto, pues siempre hay un movimiento cíclico entre la vida y la muerte. La meditación libertaria es una forma de observar el proceso nuevo en el que uno debería participar. Pero esta revolución venidera que es la civilización socialista libertaria implica permitir que algunas corporaciones capitalistas mueran, para dejar oportunidad de que puedan crecer nuevas instituciones. En definitiva, absolutamente toda la realidad está cambiando constantemente, pues los ciclos de los seres vivos no son más que uno de los estados de los ciclos cósmicos de la existencia.[68] Esa desintegración o descomposición del capitalismo es sólo uno de los numerosos ejemplos que propone el Maitriyana como movimiento de renacimiento cultural sintonizado con los ciclos naturaleza de la Tierra (Gaia).

Concordantemente, en la postura contemplativa del hacer-nada (wu-wei) o no-interferencia, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña el mayor descubrimiento de la síntesis del Camino (Tao) del Despertar (Bodhi) donde los antiguos caminos se unen a los nuevos. Las introspecciones económicas de la meditación libertaria están arraigadas en este tipo de concienciamiento ecológico que efectúa la Espiritualidad Libertaria inspirándose en la profunda sabiduría compasiva (prajña-karuna), cuya orientación social es activa, dinámica, optimista y de alcance planetario.

El Socialismo Budista analiza contemplativamente la jerarquía laboral de la cultura materialista, donde en su estrato más inferior el trabajo tiende a ser cíclico, funcionando sin dejar una huella significativa y duradera en el mundo. En este tipo de trabajo entrópico su esfuerzo es transitorio o intangible, siendo rápidamente asimilado por el desorden. Dentro de la civilización capitalista el trabajo entrópico es delegado a los grupos minoritarios, pues es un trabajo al que se le otorga un valor y salario bajo.[69] No obstante, desde la Economía Dhármica, los trabajos más rentables económicamente, que son las profesiones de alta categoría que impactan duraderamente en el mundo, son frecuentemente negativas y destructivas para la salud del tejido social, ecológico y psicofisiológico, mientras que el olvidado trabajo impermanente de reparación y mantenimiento es socialmente devaluado aunque sea esencial para la salud y la vida cotidiana, pudiendo ser transformado en una práctica espiritual debido a que el aprendiz lo trabaja como si fuese su mismísimo Propósito (Dharma) existencial. A diferencia del trabajo asociado con una huella tecnológica, el trabajo cíclico y cotidiano es fundamental en la enseñanza del maestro espiritual, quien suele mostrar al sujeto el valor profundo que tiene realizar actividades simples como lavar los platos, barrer el suelo o cortar los pastos. En esta enseñanza tan simple se encuentra presente toda una crítica al sistema capitalista de codicia y avidez creciente. Así, la tradición del Maitriyana considera al trabajo cotidiano como parte integral de la formación mística del aprendiz. La meditación libertaria concede importancia al trabajo cíclico porque es un trabajo basado en el reconocimiento de los ciclos naturales del nacimiento, crecimiento, deterioro y muerte, ayudando al sujeto a ser más consciente del Fundamento Dinámico Vacío del Universo. Esta introspección contemplativa demuestra la conexión profunda entre lo económico, lo ecológico y lo espiritual que convergen en el Socialismo Budista.[70]

La Economía Dhármica considera que la visión de Karl Marx valoraba la función de la naturaleza en el proceso de producción económica, por lo que el respeto por la Tierra (Gaia) formaba parte de su visión revolucionaria de la realidad. Aunque la posible destrucción del medio ambiente no era un problema fundamental en el siglo XIX, el Maitriyana reconoce que Marx era consciente del enorme impacto ecológico de la civilización capitalista, además de hacer hincapié en que la naturaleza tiene un papel importante dentro del tejido social, económico y político.[71] En concordancia con Marx, el Socialismo Budista afirma que aunque el trabajador es incapaz de crear o producir algo sin el material de la naturaleza,[72] el progreso de la agricultura de la economía capitalista es un arte en el robo al obrero y a la Tierra (Gaia).[73] Por ello, la Economía Dhármica está a favor de la agricultura orgánica, en la cual se consume menos energía y recursos naturales para producir productos de mayor calidad y salud, utilizando semillas propias y abandonando el uso de fertilizantes o pesticidas que atacan el medio ambiente. El Maitriyana apoya este tipo de producción holística porque tiene lugar en el marco de ciclos naturales, respetando y conservando la Tierra (Gaia). Así, el Socialismo Budista critica al sistema industrial agrícola de la civilización capitalista por favorecer la rentabilidad con el coste del monocultivo y el mayor consumo de energía y recursos naturales.

La Economía Dhármica establece que los movimientos revolucionarios comunistas deben enfrentarse con sinceridad a la problemática ecológica, admitiendo que el comunismo autoritario también suele producir un impacto medioambiental aunque con un inferior nivel de consumo. El Maitriyana afirma que el conocimiento cumbre (Satori) de los ideales ecológicos es algo sutil, pero debe ser utilizado como la base para el movimiento de masas del futuro en su búsqueda de la transformación de las instituciones sociales. Los bosques y ríos son tan importantes como la situación de opresión de los obreros. Según el Socialismo Budista, el pensamiento orgánico de Karl Marx es tan sutil que la mayoría de los activistas sociales revolucionarios prefieren ignorar este tema complejo, organizándose en torno de cuestiones más simples.[74] Dado que la mayoría de los movimientos comunistas tienden a incumplir con la visión revolucionaria de Karl Marx, él mismo declaró que lo único que sabía es que no era marxista (tout ce que je sais, c’est que je ne suis pas marxiste).[75]

 

 

[1] K. Marx, Manuscritos económicos y filosóficos de Marx.

[2] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso (capítulo La Economía Budista).

[3] René Guénon, La Crisis del mundo Moderno.

[4] Erich Fromm, El amor a la vida.

[5] K. Marx, Manuscritos económicos y filosóficos de Marx.

[6] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso (capítulo La Economía Budista).

[7] Sekkei Harada, La esencia del Zen: conversaciones sobre el Dharma destinadas a la consideración de los occidentales.

[8] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso (capítulo La Economía Budista).

[9] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso (capítulo La Economía Budista).

[10] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso (capítulo La Economía Budista).

[11] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso (capítulo La Economía Budista).

[12] Stanley Krippner y David Feinstein, Mitología Personal.

[13] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso (capítulo La Economía Budista).

[14] Harrison Brown, El desafío del Futuro del Hombre.

[15] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso (capítulo La Economía Budista).

[16] F. Capra, Sabiduría insólita.

[17] Erich Fromm, El amor a la vida.

[18] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso.

[19] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso.

[20] F. Capra, Sabiduría insólita.

[21] F. Capra, Sabiduría insólita.

[22] F. Capra, Sabiduría insólita.

[23] F. Capra, Sabiduría insólita.

[24] F. Capra, Sabiduría insólita.

[25] F. Capra, Sabiduría insólita.

[26] F. Capra, Sabiduría insólita.

[27] Citado por F. Capra, Sabiduría insólita.

[28] René Guénon, Autoridad Espiritual y Poder Temporal.

[29] F. Capra, Sabiduría insólita.

[30] Swami Muktananda, Meditación Siddha.

[31] Friedrich Nietzsche, Cómo se filosofa a martillazos.

[32] G. Greer, The Female Eunuch.

[33] C. Merchant, The Death of Nature.

[34] F. Capra, Sabiduría insólita.

[35] Armando Clavier, Aproximación a Krishnamurti.

[36] A. Rich, Of Woman Born.

[37] F. Capra, Sabiduría insólita.

[38] A. Rich, Of Woman Born.

[39] A. Rich, Of Woman Born.

[40] Chögyam Trungpa, El Mito de la Libertad.

[41] Alan Watts, La vida como juego.

[42] H. Henderson, Creating Alternative Futures.

[43] F. Capra, El punto crucial.

[44] F. Capra, Sabiduría insólita.

[45] F. Capra, Sabiduría insólita.

[46] Biagio Simonetta, Los dueños de la crisis: Cómo la recesión nutre a las mafias.

[47] David Loy, La economía de Midas: Reflexiones budistas acerca de la crisis financiera.

[48] René Guénon, Iniciación y Realización Espiritual.

[49] Alan Watts, La vida como juego.

[50] H. Henderson, Creating Alternative Futures.

[51] F. Capra, Sabiduría insólita.

[52] H. Henderson, Creating Alternative Futures.

[53] H. Henderson, Creating Alternative Futures.

[54] H. Henderson, Creating Alternative Futures.

[55] H. Henderson, Creating Alternative Futures.

[56] L. Napoleoni, El contagio: Por qué la crisis económica revolucionará nuestras democracias.

[57] F. Capra, Sabiduría insólita.

[58] F. Capra, Sabiduría insólita.

[59] René Guénon, Iniciación y Realización Espiritual.

[60] F. Capra, Sabiduría insólita.

[61] F. Capra, Sabiduría insólita.

[62] F. Capra, Sabiduría insólita.

[63] F. Capra, Sabiduría insólita.

[64] F. Capra, Sabiduría insólita.

[65] F. Capra, Sabiduría insólita.

[66] F. Capra, Sabiduría insólita.

[67] F. Capra, Sabiduría insólita.

[68] René Guénon, Los Estados Múltiples del Ser.

[69] F. Capra, Sabiduría insólita.

[70] F. Capra, Sabiduría insólita.

[71] F. Capra, Sabiduría insólita.

[72] K. Marx, Manuscritos económicos y filosóficos de Marx.

[73] K. Marx, El Capital.

[74] F. Capra, Sabiduría insólita.

[75] F. Engels, Carta a Konrad Schmidt, Londres 5 de Agosto de 1890.

 

 

Un comentario en “Diálogo Político con la ONU: Economía Dhármica

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