Diálogo Comprometido con el Vaticano: Gautama con Francisco

 

Gautama con Francisco: Solución Apropiada de los Conflictos del Mundo

Frente a los innumerables conflictos personales y crisis sociales que debe afrontar, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) desarrolla soluciones apropiadas que constituyen un método y un recurso extraordinario para aprender de la vida cotidiana. Estas soluciones son una guía para el mundo, pues enseñan cómo puede evanescerse correctamente el sufrimiento generado por los conflictos entre personas, grupos y naciones. Sin embargo, el método reconciliatorio empleado por los maestros espirituales no implica el desarrollo del intelecto, sino más bien de la intuición, lo cual permite comprender los significados ocultos de los problemas de la existencia. Al mantener la mente racional en un estado de Atención Plena, despejándola de las ilusiones del Yo, el aprendiz comienza a descubrir el sentido liberador que aflora de las enseñanzas de la Espiritualidad Maitriyana. Se trata de un aprendizaje contemplativo, pues al estudiar los posicionamientos de los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) frente a las crisis y conflictos de la vida, el sujeto puede iniciar un Camino hacia la Serenidad y el Despertar (Bodhi) de la fuerza de vida.

El modo académico o racional de interpretar las historias del maestro espiritual conduce a la consideración de que sus contenidos son irracionales o paradójicos. Sin embargo, esto únicamente demuestra que los relatos del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) son supraintelectuales, poseyendo una lógica dialéctica paradojal que se vincula con el lenguaje poético. Así, el abordaje del método para superar las crisis desarrollado por maestros espirituales como Siddharta Gautama y Jesús de Nazaret está basado realmente en un punto de vida transhistórico, proveyendo a la mente con un metaintelecto que unifica dialécticamente los polos opuestos para superar paradojalmente los conflictos y contradicciones en todos los planos de la existencia. El metaintelecto u Ojo de la Verdad es la facultad superior del conocimiento cumbre (satori),[1] la cual provoca una transformación sublimatoria de todos las cuestiones conflictivas o problemáticas a través de la unidad de los opuestos, lo cual resulta paradójico y estremecedor desde la visión inferior del intelecto ordinario. Por ello, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), incluso cuando es un maestro espiritual Adecuadamente Auto-Despierto (Samma Sam Buddha), no es omnisciente ni indestructible, debiendo afrontar los problemas de la mundaneidad por seguir siendo imperfecto, impermanente e insustancial, aunque siempre superando los retos y obstáculos de la vida a través de la sabiduría compasiva (prajña-karuna).

Frente a una realidad constantemente imperfecta, impermanente e insustancial es evidente que la consciencia experimenta frustración y conflictividad, por lo que inevitablemente se producen crisis. Por ello, el Socialismo Budista no es una Vía que busca eliminar u ocultar el conflicto, sino más bien abordarlo a través de instrumentos éticos capaces de encontrar una solución o Cura (Nirvana). La sabiduría (Sampajañña) de la compasión aparece en el Maitriyana como un modo de aprendizaje frente a los problemas, lo cual es la clave paradojal para su misma superación. Indudablemente, la rectitud en la resolución inmediata de los conflictos no sólo consigue autorrealizar al ser humano, sino que también produce una genuina armonía y desarrollo en la Tierra (Gaia). Desde la visión de la lógica dialéctica-paradojal, el conflicto es una parte integral de la vida, por lo que los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) suelen darle la bienvenida como una oportunidad de cambio de la situación vital, comprendiendo que en las crisis emergen aquellos que luchan por la bondad y el honor.

Al adoptar esta actitud de meditación libertaria, tanto el aprendiz como los pueblos no pierden la oportunidad de crecer y avanzar hacia la plenitud. Esto significa que el destino de la humanidad no necesariamente es la autodestrucción, pues constantemente se abren posibilidades de cambio y transformación. La función de los maestros espirituales es entonces inspirar al mundo y proveer un ejemplo de cómo se puede evolucionar con equilibrio, mostrando que el trayecto de la vida aporta experiencias opresivas, tristes y dolorosas, pero también placenteras, divertidas y sabias. Manteniéndose desapegado frente a los polos opuestos, el sujeto incrementa su capacidad de aprender y crecer por medio de la sabiduría compasiva (prajña-karuna). El método del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es bastante simple, estudiando profundamente el conflicto dentro de su contexto y analizando las diferentes posibilidades alternativas de resolución de las crisis para poner en práctica el Despertar (Bodhi) más correcto y justo para llegar a una paz verdadera y duradera.

El campo del Socialismo Budista representa un ejemplo extraordinario para toda la humanidad, transmitiendo el método de abordar y resolver los conflictos que caracterizó a Gautama y Jesús, quienes enfrentaron múltiples problemas y desafíos a través de un arte o estilo de vida basado en la sabiduría compasiva (prajña-karuna). Esto implica percibir los conflictos y las crisis como un magnifico motivo para cambiar y desplegar recursos creativos, ayudando al aprendiz a comprender su propio inconsciente mientras se enseña al pueblo cómo salir de la opresión, por lo que las crisis son un aliado en la solución y Cura (Nirvana) del mundo.[2] El maestro espiritual ayuda a las personas a liberarse de las cargas emocionales y patrones inconscientes (bhavanga) del pasado, indagando en las crisis a través de la consciencia plena. Esto permite revalidar y fortalecer el compromiso con la existencia, estableciendo lazos transparentes de amistad con el prójimo. Aquí la Sublimación (Nirodh) tiene un papel esencial al momento de desapegar y transpersonalizar la consciencia por medio de la práctica contemplativa, la cual es la única vía que conduce al pleno desarrollo de la subjetividad (viññána) y de la visión interior (paññá), purificando el proceso de la percepción-ideación (saññá) en pos del desciframiento de los contenidos inconscientes (bhavanga-citta) que emergen al sistema consciente (vithí-citta). De hecho, el Maitriyana es la Vía Única (Ekayana) que conduce a la transformación integral de la mente tanto en el plano consciente como inconsciente.[3]

El Socialismo Budista clasifica tres clases de conflicto: el sufrimiento derivado de los patrones neuróticos de la mente inconsciente (sankkhára-dukkhá), el sufrimiento producido por el dolor físico (dukkha-dukkatá) y el sufrimiento generado por el cambio (viparináma-dukkhá). De este modo, la insatisfacción (dukkha) tiene respectivamente un aspecto pasado, presente y futuro. El tipo de conflictividad que evanesce el Maitriyana apunta precisamente al tercer tipo de frustración (dukkha), que es el generado por la impermanencia y el cambio. Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) transmite una práctica capaz de superar la ansiedad, la incertidumbre y la inseguridad asociadas con la aparición de lo nuevo. En este sentido, todo cambio implica una crisis, tanto en los conflictos personales como en los sociales, pues significa la muerte de lo conocido, y esto afecta profundamente al cuerpo y a la mente a través de lo inconsciente, produciendo estrés, tensión y desesperación. Por ello, un maestro espiritual no es un sujeto que carece de crisis, sino más bien es alguien que está siempre preparado para afrontar conflictos inesperados, reconociendo que la impermanencia y el cambio son constantes, intentando conocer las causas profundas de los problemas, desglosando una solución y comunicando franca y abiertamente a otros los pasos a seguir. Estas cuatro nobles actitudes son un método preciso para curar a la sociedad de las crisis que ponen en duda su supervivencia, haciendo evolucionar a la humanidad y encaminándola hacia una civilización socialista libertaria. Una vez alcanzado este próximo estadio evolutivo únicamente quedarán pequeños problemas de orden cotidiano, los cuales pueden ser resueltos sin demasiada dificultad. Los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) previenen entonces sobre los peligros que acechan al mundo, analizando las crisis en su totalidad con el fin de ayudar a encontrar una solución recta. El Camino del Socialismo Budista ayuda a que aflore una nueva consciencia en el mundo a través del proceso de meditación libertaria.

El maestro espiritual enseña que para poder superar los conflictos es imprescindible implementar una actitud revolucionariamente renovada a través de un estado de consciencia ampliada y superior (ECAS). Así, para evanescer el conflicto global de la humanidad es necesaria una comprensión radical de las crisis, reflexionando profundamente sobre las causas del sufrimiento de los pueblos. Por ello, el consejo del Maitriyana es seguir el ejemplo de Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) como Gautama y Jesús, observando las prácticas y enseñanzas que dejaron con su presencia abnegada en la sociedad. Claramente, esto no implica una actitud religiosa hacia estos grandes maestros espirituales, pues el aprendiz nunca debe tener fe religiosa sino el desarrollo de la Atención Plena, la visión profunda y el conocimiento cumbre (satori), los cuales son la Vía Única (Ekayana) hacia la solución adecuada de los conflictos del mundo.[4]

Evidentemente, al estudiar cómo un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) resuelve sus conflictos el sujeto consigue aprender un modo de manejar sus propios problemas, así como los de la sociedad en general. Los incidentes y las historias de los maestros espirituales frente al menosprecio y la recriminación son entonces la mejor guía para la transformación y Salvación del mundo. De esta manera, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es un Camino que ayuda al aprendiz a poder superar los insultos y el desdén para poder estar en paz y tranquilidad. Obviamente, esto no significa huir de los problemas, puesto que las enseñanzas del Socialismo Budista muestran que los conflictos deben ser confrontados y solucionados antes de partir. Las herramientas que emplea un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) ante las crisis son el silencio, la soledad interior y la compasión hacia aquellos que no saben lo que están haciendo. Con el tiempo, dado que la realidad es transitoria, toda desagradable actitud de desprecio termina desapareciendo. Al no reaccionar ante la difamación, el maestro espiritual sigue la complicada senda del comportamiento desapegado. Así, la práctica de la meditación libertaria es una senda que no necesariamente conlleva experiencias positivas como la alegría, en tanto parte de la percepción de los rasgos traumáticos de lo Real, como la imperfección, impermanencia e insustancialidad.

Tal y como señaló Siddharta Gautama, el Maitriyana considera que es mucho mejor vivir un solo día o instante percibiendo lo Real que vivir cien años creyendo que todo es permanente. Por lo tanto, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña que es superior el estilo de vida que busca el Despertar (Bodhi), incluso aunque sólo exista un instante, en lugar del estilo de vida materialista que sobrevive cientos de años sin alcanzar la Cura (Nirvana). En efecto, la observación contemplativa de la transitoriedad ayuda a desarrollar una clara percepción de lo Real, siendo una visión profunda y absolutamente indispensable para el estilo de vida de la Espiritualidad.

Por otra parte, como el mismo status o respeto social es algo transitorio, en algún momento de su vida todo maestro espiritual padece inevitablemente algún tipo de conspiración, falsa denuncia, difamación o incluso intento de asesinato por parte de personas religiosas o poderosas, pues la Espiritualidad siempre afecta los intereses de aquellos que lucran o tienen poder. Sin embargo, frente a esto los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) actúan con plena autoconsciencia a través del Ojo de la Verdad. En este sentido, el maestro espiritual representa mejor los intereses del bienestar general del pueblo, cuidando siempre por los más humildes y oprimidos, lo cual representa un verdadero posicionamiento subversivo frente a la estructura política, económica y cultural que impera en la sociedad.[5] Mientras los líderes religiosos o gubernamentales suelen utilizar y manipular a los pobres, en cambio, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se caracteriza por poseer la honestidad y resistencia pacífica que mostraron Gautama y Jesús frente a todo tipo de crisis. En lugar de ser pasivo, huir o ser violento, el maestro espiritual adopta una actitud según la cual todo conflicto personal, social o internacional debe acabar en su punto de origen mismo, lo cual permite superar las crisis a través de una conducta útil y eficaz. Así, como se ha apreciado en las vidas de Gautama y Jesús, los desprecios, reproches y calumnias de la sociedad, cuando son confrontados ética y ecuánimemente, se evanescen rápidamente como cualquier sentimiento de enojo. Ciertamente, el Socialismo Budista enseña a superar las crisis y situaciones difíciles con paciencia y Atención Plena, ofreciendo un modelo de comportamiento estoico que es un método práctico para que todos los pueblos del mundo sobrelleven la infamia de la civilización capitalista, permaneciendo firme y leal a los valores espirituales. Por ello, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) posee una actitud victoriosa y nunca se expresa como un pusilánime que huye ante situaciones negativas. Del mismo modo que si se llegara a reaccionar con violencia, si el maestro espiritual llegara a huir de las crisis sólo lograría darles la razón a aquellos que lo insultan, motivo por el cual se recomienda al sujeto esperar con paciencia y Atención Plena para que naturalmente emerja la paz y serenidad.

En definitiva, Gautama y Jesús confirman que la paciencia es la suprema vía de los Seres Despiertos y Salvadores (Buddhas-Cristos), cuyas enseñanzas son resumidas en la abstención de la maldad, en el acto de hacer el bien y en la purificación de la mente. Esta transmisión de la Verdad jamás lastima al prójimo, pues pertenece a la serenidad y la sabiduría compasiva (prajña-karuna). El aprendiz que no desprecia ni causa dolor a los demás logra permanecer en un estado de consciencia ampliada y superior (ECAS), cuidándose a sí mismo y al mundo por medio de la moderación y la humildad constante, tal y como lo hicieron Gautama y Jesús.

La meditación libertaria es un ejercicio de franqueza y honradez, manteniendo siempre un objetivo pedagógico para toda la humanidad. Esta filosofía práctica de Sublimación (Nirodh) es lo que enseñaron y abrazaron todos los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas), quienes buscaron purificar al sujeto a través de la desidentificación de las impurezas del apego, la aversión y la inconsciencia. Así, el amparo del aprendiz durante este proceso de vaciamiento debe ser las enseñanzas que despejan la senda hacia el Despertar (Bodhi), nunca aferrándose a la figura del maestro espiritual, quien no es más que un ayudante ecuánime en el proceso de la superación de las crisis de la existencia.

Para el Maitriyana, lo más digno de admirar de Gautama y Jesús es que se entregaron plenamente al Propósito (Dharma) de ayudar a toda la humanidad sin distinción alguna, ejerciendo la virtud suprema de la Ecuanimidad al intentar evitar la guerra en todas las naciones. En este sentido, los grandes Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) son sinónimo de rectitud y justicia, percibiendo profunda y contemplativamente lo Real. En efecto, la fuerza de la Ecuanimidad y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) trasciende los polos opuestos, permitiéndole al sujeto poder posicionarse más allá del placer y el dolor.[6] En el Camino hacia la Cura (Nirvana) tanto del aprendiz como de la sociedad, la ecuanimidad señala la dirección o el Propósito (Dharma) de la meditación libertaria, por medio de la cual se pueden abrazar las múltiples posibilidades de la existencia sin apego o aversión a ninguna de éstas.

Siguiendo a Gautama y Jesús, el Socialismo Budista afirma que la pulsión de muerte y de la represión es superada por la conducta ética del sujeto que vive su existencia con Atención Plena, conocimiento cumbre (satori) y Libertad. El Maitriyana establece que para que el aprendiz pueda acceder a un estadio de Liberación sus energías interiores deben estar equilibradas por medio de la contemplación en acción. Este equilibrio místico (samadhi) facilita que emerja una potente Visión interior, al mismo tiempo que ésta permite que el sujeto tenga la voluntad para disipar los obstáculos y consumar la transformación tanto de sí mismo como del mundo. Si la energía sublimada es insuficiente, este profundo estado de meditación libertaria no se produce. De este modo, tanto la energía de vida sublimada como la consciencia equilibrada son imprescindibles para la práctica de la transformación de la sociedad, que es la búsqueda de la conquista del objetivo último del progreso y Despertar (Bodhi) del mundo.

El movimiento del Socialismo Budista tiene el Propósito (Dharma) de hacer florecer la Espiritualidad en todos los pueblos de la Tierra (Gaia), esforzándose por ayudar abnegadamente a toda la humanidad a través de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y el Amor Espiritual hacia todos los seres. Estas premisas del maestro espiritual permiten al Maitriyana desempeñar claramente su misión pacifista, promulgando una sociedad recta y justa que abraza plenamente el Propósito (Dharma) de la evolución espiritual de la consciencia. A diferencia de los gobernantes, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se encuentra al servicio del bienestar del pueblo, luchando por la paz, justicia social, educación avanzada y armonía ecológica. Por ello, el Socialismo Budista critica a la política tradicional estatal por no preocuparse por la felicidad y la Liberación de la sociedad, las cuales deberían ser los principales intereses obligatorios de todo gobernante. Así, el posible silencio o no-acción del maestro espiritual ante las crisis son realmente una fuerte denuncia al status quo del mundo, siendo una práctica subversiva frente al funcionamiento social, pues el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no es un mero opositor político y sabe cuál es el momento y el modo adecuado de transmitir su lucha contra la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación. Por lo tanto, el maestro espiritual expone las bases del Propósito (Dharma) de la evolución de la consciencia de la humanidad pero sin perder de vista cómo ayudar a los pobres y hambrientos en el aquí y ahora. En definitiva, el aprendiz tiene mayor posibilidades de acceder a la Cura (Nirvana) si se encuentra alimentado y con buena salud, por lo que el Maitriyana muestra un gran sentido de empatía y cariño hacia los oprimidos, al mismo tiempo que posee una gran paciencia y comprensión ante las necesidades básicas.[7] Esta misión brillante y abnegada del Socialismo Budista por el bien de toda la humanidad se debe a que cumple con la visión profunda que tuvieron Gautama y Jesús, quienes percibieron claramente cómo el pueblo puede alcanzar la Suprema Felicidad de la Salvación.

El Maitriyana cultiva el equilibrio psíquico (samadhi), desarrolla la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y practica el código de conducta ética (sila), por lo que ayuda a transformar la mente y la comunidad, concentrando la capacidad de absorción en un único punto que es el análisis de los procesos del mundo interno y externo, lo cual posibilita al sujeto poder superar el conflicto entre los polos opuestos y percibir lo Real desde el ángulo de la insatisfacción, impermanencia e insustancialidad.

Precisamente, el Socialismo Budista es una práctica de contemplación en acción que combina compasión y sabiduría para todo acto de la vida cotidiana. Sin dañar los preceptos espirituales, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se sumerge en la turbia agua de lo social con el fin de ser un Gran Maestro Compasivo del Mundo. De esta manera, cualquier aprendiz del Maitriyana sabe perfectamente que Gautama y Jesús fueron grandes oradores y eminentes analistas políticos, sabiendo poner en claro cómo simplificar los problemas que atacan la paz de la sociedad. Al desocultar el sentido oculto de la existencia, el Socialismo Budista desenmaraña una intricada vía hacia la evolución orgánica de la humanidad. Ciertamente, tal como antes de morir le enseñó Gautama al asceta Subhadda, el Noble Óctuple Sendero es la receta para curar el mundo y producir Seres Despiertos (Buddhas), los cuales no existen en toda Espiritualidad que carezca de este Camino de Rectitud compuesto por la Visión Adecuada (Sammá-ditthi), Decisión Adecuada (Sammá-sankappa), Palabra Adecuada (Samma-vácá), Obrar Adecuado (Sammá-kammanta), Modo de Vida Adecuado (Sammá-ájíva), Esfuerzo Adecuado (Sammá-váyáma), Atención Adecuada (Sammá-sati) y Concentración Adecuada (Sammá-Samádhi).

El Maitriyana siente una gran empatía por todos los pueblos de la Tierra (Gaia), por lo que se empeña en brindar desinteresadamente una respuesta al dilema de la supervivencia y Salvación de la humanidad. A pesar de que en la civilización capitalista este tipo de búsqueda no genera respeto ni admiración alguna, el servicio del Socialismo Budista se esfuerza por aplicar un conocimiento profundo y una contemplación en acción que pueden lograr el Despertar (Bodhi) de toda la sociedad. De este modo, es completamente admirable la inteligencia intuitiva y sabiduría compasiva (prajña-karuna) del maestro espiritual frente a las cuestiones delicadas del mundo, ofreciendo un método psicoanalítico de sagacidad psicológica al ofrecer una respuesta directa medio velada para permitir que el sujeto descubra la Verdad por sí mismo.[8] No obstante, esto implica que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es filosóficamente impredecible, pues al momento de difundir la Espiritualidad utiliza la lógica dialéctica paradojal, nunca pudiendo conocerse plenamente cómo va a reaccionar frente a una nueva situación. Así, tanto Gautama como Jesús fueron encarnaciones espontáneas de un saber revelado, siendo profundamente lúcidos, sabios y compasivos, por lo que durante dos mil seiscientos años su aura se ha alzado para iluminar la Tierra (Gaia).

El Maitriyana denuncia que la falta de lucidez ciega la consciencia del aprendiz, simultáneamente oscureciendo la visión del mundo al atraparlo en un circuito vicioso de codicia, odio y engaño. En efecto, sin sabiduría compasiva (prajña-karuna) la sociedad se convierte en esclava del anhelo y la sed de dominio, pues el apego, la aversión y la inconsciencia contaminan la mente y el hábitat de los seres. La meditación libertaria es entonces la vía para sublimar el Deseo y simultáneamente transformar el mundo, despejando la mente de todo veneno para poder desplegar un modo de vida recto y lleno de amor en el aquí y ahora. Para el maestro espiritual la fuente del sufrimiento es la energía pulsional de repetición (karma), la cual está estrechamente unida con los vicios psíquicos y la falta de consciencia. Por lo tanto, el cultivo contemplativo de la Atención Plena y el entrenamiento en el conocimiento cumbre (satori) son las prácticas del Socialismo Budista que conducen a la transformación radical de la mente y de la sociedad. El Maitriyana afirma entonces que la misión de Gautama y Jesús no fue liberar a nadie, pues simplemente tuvieron la función de mostrar el Camino para que la humanidad descubra la Noble Verdad y pueda liberarse y salvarse por sí misma. En este sentido, el Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo) enseña la práctica de la meditación libertaria como medio para la autoconcienciación y autotransformación, lo cual requiere de la Atención Plena y de una lúcida perseverancia en la Nada-en-Ser. Al mantenerse incisivo en todo momento el sujeto puede vencer los obstáculos internos, alcanzando la Noble Verdad como forma de evolución irreversible de la mente, la cual permanece anclada en la contemplación y la Cura (Nirvana). Así, el verdadero sabio (muñi) no se caracteriza por sus conocimientos intelectuales y opiniones culturales, sino por estar absolutamente libre y vacío de contaminaciones psíquicas como las ansias de acumulación de riqueza o poder. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) vive el Despertar (Bodhi) como un desapego total de la satisfacción egoísta. Ése es el inmutable Propósito (Dharma) de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) que caracteriza a la misión altruista del Socialismo Budista por el bien del ser humano. De este modo, el aprendiz que transita el Camino de la Verdad se conduce a la transformación integral de la mente, emancipándose de las contaminaciones psíquicas del Yo para no volver jamás al estado de consciencia ordinaria (ECO), pues ha evolucionado al permanecer imbuido de conocimiento cumbre (satori). Este tipo de sujeto se ha convertido entonces en un maestro espiritual, siendo inmune ante la avidez interna o el status social, pues se ha despojado de la ansiedad y vacilación que caracteriza a la mente aferrada a lo mundano. El Propósito (Dharma) del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es siempre la Cura (Nirvana) del apego (upadana) y la compulsión (tanha), pues cuando alcanza esta Liberación para sí mismo continúa deseándola para los demás. En definitiva, según el Maitriyana el Despertar (Bodhi) es el refugio más seguro y acogedor para los pueblos del mundo, los cuales pueden experimentar una existencia de tranquilidad y superación del sufrimiento. La práctica contemplativa más básica del Socialismo Budista consiste en sublimar la compulsión al apego (tanha-upadana), el cual es el factor que ata al ser humano a las ilusiones del Ego y los anhelos mundanos, impulsándolo a la repetición (karma) del sufrir. Por ello, la meditación libertaria parte del análisis de las experiencias para que el aprendiz comprenda las fuerzas obstructoras (Mara) que habitan en su mente, asumiendo con profundidad la difícil tarea de la transformación de su interior y exterior. Así, el objetivo del Maitriyana es transformar los anhelos y apegos de la humanidad, cambiándolos por el Propósito (Dharma) que tuvieron Gautama y Jesús: la aspiración a la autotrascendencia y el amor a la vida.[9] Sólo a través de este viaje analítico, existencial y libertario puede abandonarse el egoísmo, dualismo y consumismo. Para esto el Socialismo Budista propone tres modos fundamentales de ser, como la Ecuanimidad, la Atención Plena y el Pensamiento Adecuado, los cuales purifican la mente, incluido el inconsciente (avidya), mostrando cómo poder transformar el mundo dominado por el placer y la obsesión. El sujeto logra la Cura (Nirvana) cuando consigue sublimar totalmente la compulsión al apego (tanha-upadana), manteniendo una Atención Plena frente a la autocomplacencia y autorrepresentación del Yo para que esto no tenga un espacio central en la vida. De esta manera, el aprendiz toma las riendas de su existencia, autorrealizándose y comprometiéndose con transformar el mundo interno y externo al desocultar la consciencia intrínsecamente luminosa del Verdadero Ser. Manteniendo su mente en un estado contemplativo, el sujeto debe dirigir su Atención Plena hacia la percepción directa y constante de los tres rasgos del existir, los cuales son la insatisfacción, la impermanencia y la insustancialidad. Esta introspección auténtica y alerta permite comprender la naturaleza fundamental del conflicto, el cual puede ser superado por medio de la vida sagrada de la meditación libertaria. Al contemplar plenamente el vacío de la existencia, el maestro espiritual evanesce el falso punto de vista metafísico o nihilista, no distrayendo su atención vigilante con ideas ilusorias ni con prácticas consumistas, lo cual demuestra que es necesario mantener una actitud de apertura dialéctica para poder lograr la reconciliación (maitri) entre los pueblos.

Los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) aceptan preguntas y dan explicaciones en público. Esto no es algo sencillo debido a que requiere de mucha inteligencia e intuición, sabiendo aplicar sutiles técnicas místicas para poder responder con éxito en un combate dialéctico, especialmente cuando se enseña a personas refractarias al análisis (Padaparama), los cuales suelen plantear preguntas no por el hecho mismo de aprender sino más bien para intentar incomodar o molestar a los grandes sabios. Precisamente, esto mismo experimentaron Gautama y Jesús, quienes no sólo confrontaron el status quo religioso y político del momento, sino que además asumieron el enorme desafío de llegar por sí mismos al Autodespertar Adecuado (Samma Sambodhi), pues carecieron de maestros espirituales que les enseñen a lograr la superación o Cura (Nirvana) de todos los conflictos. En definitiva, lo que convierte al aprendiz en un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no es la guía de un profesor sino el hecho de renunciar al Ego, extinguiendo la avidez y alcanzando la autorrealización del conocimiento cumbre (satori).

Sin embargo, siguiendo a Gautama y Jesús, el Maitriyana manifiesta que existen dos categorías principales de seres humanos: aquellos que pueden aprender a transformarse (neyya) y aquellos que son refractarios a analizarse (padaparama). Mientras que el sujeto que puede aprender (neyya) tiene un cimiento mental firme y sano, pudiendo entender e integrar el Propósito Espiritual (Dharma), en cambio, los refractarios al análisis (padaparama) tienen un Ego demasiado espeso para aprender la práctica mística, por lo que su consciencia es demasiado limitada para valorar y aprehender las enseñanzas del maestro espiritual. Esta patología de incapacidad para el aprendizaje fue conocida por Siddharta Gautama gracias a su entrenamiento en psiquiatría.[10] El Despertar (Bodhi) es entonces el fruto de una capacidad que se encuentra latente en la mayoría de las personas, aunque en cierto tipo de personas esta habilidad parece estar casi anulada por serias contaminaciones psíquicas, incluso aunque puedan mostrar una mente intelectual brillante. De este modo, la autotransformación o desarrollo espiritual del estado de consciencia ampliada y superior (ECAS) debe ser captada vivencial o visceralmente, y nunca intelectualmente.

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) aplica la sabiduría compasiva (prajña-karuna) de la Cura (Nirvana) con total paciencia y tranquilidad, pues únicamente la fuerza de la ecuanimidad conduce a la victoria total por sobre el egoísmo, dualismo y consumismo, viviendo en la honestidad y honradez para así poder descansar en la felicidad. Por ello, el maestro espiritual es uno de los seres humanos más trabajadores de la historia, dedicando todo su tiempo y energía al Propósito (Dharma) de ayudar a la humanidad, pues trabaja con inteligencia y serenidad por el bienestar y armonía de todos los pueblos. Así, Gautama y Jesús lograron revolucionar el orden social del pasado, prescindiendo completamente de las injusticias e ilusiones del sistema metafísico o materialista de sus épocas, como la costumbre del sacrificio de animales hacia los dioses, para reemplazarlas por un sistema amoroso, sabio y compasivo hacia todos los seres de la Creación. Según el Socialismo Budista, en este logro radica la divinidad o superhumanidad de estos grandes guías espirituales, quienes ayudaron a millones de seres humanos a purificar sus mentes, percepciones y actos para poder abrir los ojos al Propósito Verdadero (Dharma) de la vida.[11] La inagotable entrega altruista que realizaron Gautama y Jesús a toda la humanidad, sin distinción de raza, religión o status social, dejó un legado de dos mil seiscientos años de ilimitada sabiduría compasiva (prajña-karuna) en el mundo. El Maitriyana continúa con este legado de redención y Evanescencia (Nirvana) del sufrimiento de los pueblos, respetando y valorando profundamente el amor genuino y el conocimiento cumbre (satori) que tuvieron estos grandes Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas). El maestro espiritual está dotado de una salud de hierro, extensos conocimientos integrales, valores éticos superiores y Libertad inquebrantable,[12] poniendo en movimiento estos recursos en pos de la misión y Propósito (Dharma) de salvar a la humanidad.

El trabajo del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se basa en tres pasos principales: primero, cubre tanto sus necesidades básicas como las de sus compañeros-de-Camino; segundo, cuida a sus conocidos y cercanos; tercero, brinda un servicio de bienestar a todo el mundo. Esto implica que un Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo) no sólo tiene una buena salud física para poder ayudar a la humanidad, sino que además provee un trato particular a su fiel compañera-de-vida, quien brinda apoyo incondicional en el Camino de la Espiritualidad, tal y como lo hicieron Yasodhará y María Magdalena. Obviamente, Gautama y Jesús sintieron un enorme cariño hacia sus respectivas compañeras, ayudándolas a evolucionar su interior y alcanzar el Despertar (Bodhi). Por lo tanto, el Socialismo Budista propone un tipo de matrimonio místico y un modelo de familia iluminada, siguiendo el ejemplo de Siddharta Gautama en su relación con Yasodhará y su hijo Ráhula,[13] a quien le dejó la mejor herencia o legado que puede existir: abandonar la vida mundana y unirse al Camino de la Espiritualidad para alcanzar la meta suprema de la Cura (Nirvana). En este sentido, el maestro espiritual abandona la familia ordinaria pero se encuentra abierto a conformar una familia iluminada, la cual se encuentra perfectamente ilustrada en el modelo de la comuna espiritual (sangha), en donde cada miembro es considerado como un hermano.

El Maitriyana se encuentra al servicio del mundo, realizando su trabajo humanitario y espiritual para el bienestar del pueblo, pues no sólo se indica la senda hacia la verdadera salud mental sino también hacia la paz mundial, buscando que tanto el aprendiz como el gobierno abandonen la utilización de la violencia y la opresión para pasar a estar regidos por la rectitud y la ley. Al luchar contra la crueldad del Poder mundano, el Socialismo Budista busca que la humanidad recupere la tranquilidad, pues el sujeto no sólo debe liberarse del miedo y la ansiedad sino también del sistema social injusto. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) posee una mente absolutamente espléndida que pone eficiente y tenazmente al servicio de los demás, pues la meditación libertaria constantemente perfecciona (párami) la generosidad, conducta ética, autorenuncia, sabiduría, energía, paciencia, honestidad, determinación, amor incondicional y ecuanimidad.[14] De hecho, el desarrollo o perfección de todas esas características son lo que permite al aprendiz poder convertirse en un Autoiluminado (Sammásambuddho).

Mucho antes de alcanzar el Despertar (Bodhi), el Maestro Gautama practicó y se especializó en la automortificación (attakilamatthánuyoga) y la dificultad extrema (dukkara-kiriyá) con dos grandes maestros ascetas: Álara Káláma y Udaka Rámaputta, quienes le enseñaron los ocho estadios (jhanas) de la concentración (samadhi). Sin embargo, esta práctica yóguica del ascetismo no lo condujo hasta la Cura (Nirvana), puesto que el Despertar (Bodhi) lo experimentó por sí solo gracias a la práctica contemplativa (Samádhi-Vipassana). Por tal motivo, no debe considerarse que sus instructores ascetas fueron quienes verdaderamente le enseñaron a Gautama la vía hacia la Cura (Nirvana), quien luego de finalizar los ocho estadios místicos decidió regresar dialécticamente al cuarto estadio, centralizando así su experiencia espiritual en el Camino Medio. De este modo, Gautama utilizó a las experiencias metafísicas del espacio infinito (Ákásánacáyatana), la consciencia infinita (Viññánancáyatana), la Nada absoluta (Ákiñcaññáyatana) y la no-percepción-y-no-apercepción (Nevasaññánásaññáyatana), pero no se quedó apegado a ellas, en tanto que estos estadios transindividuales son propios de la completud (pseudonirvana). Esta decisión de adoptar el Camino Medio abrió una senda espiritual totalmente nueva en la Antigua India, enfocando toda la consciencia mística sobre el objetivo de la Visión Clara (Ñana) en el cultivo de la introspección interior. Pero el sujeto que desarrolla esta senda no sólo logra la salud mental y la felicidad interior, sino que también adquiere sabiduría compasiva (prajña-karuna) o conocimiento cumbre (satori) por medio del Camino Místico de la Visión Clara (Samádhi-Vipassana), el cual es un procedimiento que conduce al Supremo Autodespertar (Samma Sambodhi). En esta senda el Amor Espiritual y la inteligencia se unifican en un nuevo estado de consciencia ampliada y superior (ECAS), haciendo florecer la Visión profunda e intuitiva (Ñána-dassana) que es fundamental para poder dar impulso a la construcción de un nuevo mundo mejor. Así, el aporte de Gautama y Jesús para el Maitriyana es genuino e indiscutible, pues su práctica de meditación libertaria permite a la humanidad llegar a la Salvación y Evolución. Sin la operación de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) el mundo no podrá sobrevivir al Apocalipsis capitalista, razón por la cual el Conocimiento Visionario del maestro espiritual es indispensable para superar adecuadamente los conflictos del mundo contemporáneo y hacer florecer una nueva humanidad transformada y purificada de toda contaminación. Sólo la fuerza de la contemplación (zen) permite entonces expresar la belleza y la alegría de un mundo mejor.[15]

Si bien Siddharta Gautama alcanzó por sí mismo el Autodespertar Adecuado (Samma Sambodhi), ciertamente se nutrió de herramientas que le permitieron alcanzar dicho estado, pues no sólo había aprendido la técnica de la concentración (samadhi) a partir del ascetismo yóguico, sino que además como príncipe recibió una educación académica en tres principales campos: la ciencia de la psicología, las creencias de la filosofía y, por último, las artes liberales de la política. Indudablemente, estas tres disciplinas contribuyeron a asentar las bases para luego crear el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha), por lo que los conocimientos de esas tres disciplinas condujeron a Gautama hacia el Despertar (Bodhi). Estos saberes, teorías y prácticas le ayudaron mucho a Gautama para poder darle una expresión clara al inefable Camino Medio de la Espiritualidad. Por ello, el método del Socialismo Budista se basa en los propios descubrimientos y vivencias de Gautama y Jesús, quienes han traspasado conocimientos supremos que se destacan y resplandecen por encima de cualquier otra visión existente. En definitiva, nadie ha conseguido superarlos en la disciplina de la Espiritualidad.[16]

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es la encarnación del aspecto más especial de la Tierra (Gaia), enseñando siempre a cuidar de los seres vivos que la habitan. Por lo tanto, la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del maestro espiritual está siempre imbuida de Amor ilimitado y máxima pureza. Gautama y Jesús nunca dijeron una cosa y luego hacían otra, pues su honestidad y sinceridad siempre estuvieron nutridas por el Camino de la Reconciliación (Maitriyana). Esto se debe a que para el Socialismo Budista es un deber percibir y entender lo Real de forma correcta y adecuada, demostrando en acto aquello que se predica. Este método simple es la base de la actitud espiritual para superar los conflictos y crisis de la vida. No obstante, el arte de brindar una solución adecuada a los problemas del mundo requiere Atención Plena por parte del aprendiz, el cual debe tener mucha lucidez y paciencia. En este sentido, los cuatro pilares que debe practicar el sujeto que sigue a la Fuerza sabia y compasiva del Maitriyana son la determinación (chanda), el vigor (viriya), la conscientización (citta) y el conocimiento activo (vimamsá). Estos cuatro factores son indispensables para la revolución socialista libertaria y su Propósito (Dharma) de salvar a la humanidad, pues representan el contrapoder del Amor Espiritual y la sabiduría compasiva (prajña-karuna). Así, el Socialismo Budista plantea los cuatro remedios de la paz, la justicia social, la educación y la ecología como forma de expandir el estado de consciencia de la humanidad, elevando el desarrollo evolutivo del mundo a través de la energía nutritiva y plena de la Cura (Nirvana). Precisamente, el Maitriyana plantea a Gautama y Jesús como ejemplo supremo del Amor Espiritual y la Sabiduría Compasiva (prajña-karuna) aplicado a la solución adecuada de los problemas de la sociedad, fomentando la idea de la generosidad y el inegoísmo como actitud vital para la Salvación del mundo. De este modo, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) busca que los pueblos abandonen la senda de las ganancias materiales para conducirse hacia el Despertar (Bodhi), lo cual implica ser aliado de la Solidaridad y la Verdad para luchar contra la avaricia y la mentira de la civilización capitalista. Como han enseñado Gautama y Jesús, sólo al residir en la Rectitud y la Santidad es que se vence a la muerte.

 

 

[1] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[2] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[3] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[4] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[5] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[6] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[7] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[8] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[9] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[10] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[11] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[12] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[13] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[14] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[15] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[16] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

 

Un comentario en “Diálogo Comprometido con el Vaticano: Gautama con Francisco

  1. Pingback: International Association of Buddhist Socialism | Maitreya Buddhist University

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