Maitriyana: Teología de la Liberación Espiritual

Maitriyana: Teología de la Liberación Espiritual

Por la Maestra Yan Maitri-Shi

 

La Vía del Ecumenismo reconciliatorio del movimiento contracultural del Maitriyana porta la antorcha de la Espiritualidad revolucionaria mundial, al recopilar, sintetizar y transmitir las enseñanzas de todos aquellos quienes dedicaron sus vidas y obras en pos de una transformación social y espiritual, entregándose tanto al cuidado-de-sí como al trabajo por la Salvación de todo ser viviente.

Dentro de este vasto movimiento pueden apreciarse precursores de esta sabiduría milenaria, la cual paradójica y sistemáticamente emerge en las épocas donde reinan las crisis a nivel mundial. Así es que movimientos tales como la Teología de la Liberación y muchos otros prepararon el terreno con el fin de que puedan crecer fuertes y saludables los brotes de revolución espirituales sembrados por la contracorriente mística del Maitriyana o Vía de la Reconciliación.

En el marco de un mundo cooptado y engañado por las artimañas del Discurso Capitalista y el Poder imperante del catolicismo, la Teología de la Liberación Espiritual trabaja y se esfuerza para que todos los pueblos del planeta puedan alcanzar el Despertar (Bodhi), al enseñarles que tanto el Discurso religioso como el Discurso materialista del Capitalismo sólo conducen al egoísmo, dualismo y consumismo, siendo además generadores de guerras, injusticia social, niveles bajísimos de educación y contaminación sin límites, así como también de opresión y  engaño hacia los pueblos con el fin de conservar la posición de Poder que estos discursos ocupan.

Es de este modo que los pueblos son mantenidos bajo la subyugación y la mentira de que el progreso se obtiene mediante la adquisición compulsiva de bienes y tecnología, perdiendo el rumbo y el sentido de la existencia y el Verdadero Propósito (Dharma) en la vida.

Los poderes religiosos, por su parte, juegan un importante papel en este aparato generador de ilusión y opresión sobre el pueblo, por estar aliados con el Poder capitalista y por transmitir una falsa visión de la Espiritualidad contaminada de sesgos metafísicos, rituales y protocolos que nada tienen que ver con las enseñanzas de todos los grandes maestros espirituales de la historia como los fueron Gautama y Jesús. Así, la religiosidad se ha alejado enormemente de los valores espirituales originarios, los cuales eran el amor, la humildad, la entrega y servicio al prójimo, la lucha contra la explotación de clases pero, sobre todo, el hecho de promover la puesta en práctica de esos valores en la vida cotidiana de cada sujeto. De esta manera, se han tomado banal y superficialmente a tales valores y sólo se los utiliza en discurso pero no en actos, y la entrega y el servicio al prójimo, por mencionar un ejemplo, se han distorsionado en la mera dádiva caritativa de dinero con el afán de enriquecer aún más a una institución poderosa, por un lado; y por el otro lado, generar la ilusión en los donantes de que ese gesto ya es suficiente para ayudar a quienes se encuentran en condiciones de indigencia o extrema pobreza, opresión, exclusión social y explotación, poniendo en evidencia el trasfondo perverso y manipulativo que subyace a toda organización como es el caso de la Iglesia católica y muchas sectas evangelistas, las cuales son funcionales al sistema de Poder, en lugar de abogar por la igualdad, bienestar y el Despertar (Bodhi) espiritual de sus fieles.

Es así como históricamente surgieron en Latinoamérica los denominados grupos rebeldes, que aspiraban a dar testimonio en actos del cristianismo auténtico, dedicando su vida en pos del bienestar de los pobres y oprimidos.

En concordancia con monseñor Helder Cámara, el Ecumenismo Budista reconoce que la religión sigue siendo el opio del pueblo al ser una fuerza enajenada y enajenante de los pueblos. Asimismo, la Espiritualidad del Maitriyana hace una dura crítica a la fe ciega religiosa por ser promotora de supercherías y supersticiones, en lugar de trabajar conjuntamente con los pueblos con el fin de erradicar las señales del mal y del pecado como lo son la injusticia salarial, las privaciones del pan cotidiano, la explotación del pobre y de la nación, la opresión de la Libertad.

Así, se ha olvidado muy convenientemente enseñar y brindar el ejemplo del gesto profético del Salvador (Cristo) de fidelidad a la Verdad. De esta manera, los grandes maestros espirituales y Salvadores, al igual que Gautama y Jesús, guían a los pueblos a través de la implicación política, al enseñarles que es posible cambiar el mundo que les rodea y que les causa enorme insatisfacción mediante la transformación y la labor de aprendizaje y contemplación tanto sobre uno mismo como del entorno. Este nuevo abordaje de la existencia es promotor de la compasión y cooperación mutua entre individuos y comunidades, siendo el primer peldaño hacia una Civilización Dhármica futura, la cual preservará y protegerá a la Tierra (Gaia), además de ser guardiana y transmisora de los más altos Valores Espirituales.

Concordantemente con el teólogo belga José Comblin, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) reconoce que la Iglesia ofrece una visión feudalista, garantizando así su ineficacia, además de promover una incapacidad de socialización. Este tipo de solidaridad con la clase dominante se comporta de la misma manera que la clase propietaria e inclusive preserva y adopta los puntos de vista de esa clase en relación a la percepción de los problemas sociales. De este modo, se ignoran las necesidades de clases sociales enteras, las cuales siempre suelen ser aquellas que son más necesitadas, ignorantes o marginadas.

Precisamente, es por este motivo que el Socialismo Budista promueve la igualdad y la justicia social entre clases pero sin caer en los extremos del impedimento de la propiedad privada mediante la estatización ni tampoco fomentando el libre mercado del capitalismo salvaje.

El modelo del Maitriyana con respecto a alcanzar una Tierra Pura o Reino de la Rectitud en la Tierra se sustenta en el Camino Medio de la Ética del Desapego, que promueve y enseña un nuevo modo de existir y co-existir a través de un Recto y Apropiado estilo de vida basado en el Noble Óctuple Sendero que enseñó Siddharta Gautama. Asimismo este modelo ideal fomenta y transmite las genuinas enseñanzas de Gautama y Jesús de Nazaret provenientes de la sabiduría compasiva (prajna-karuna) y del Amor Espiritual.

Al estar despojado de dogmas y rituales, así como de cualquier creencia metafísica, el Cristianismo Místico y Zen se aboca a la transmisión de las auténticas enseñanzas espirituales que legaron Gautama y Jesús, dando el ejemplo en actos, mediante una vida de Desapego y una existencia resignificada y dignificada a través de la práctica de la meditación en la subjetividad propia, en la realidad que circunda al individuo y en el campo de lo social y político. De este modo, el místico contemplativo muestra el Camino hacia la Cura (Nirvana) de todos los males del mundo, abordándolos desde las esferas de lo Analítico, Existencial y Libertario.

Tanto Gautama como Jesús fueron visionarios en su época, enseñando que el primer paso para cambiar la realidad es empezando por cambiar uno mismo, revolucionando y transformando toda ideología o creencia subjetiva, toda visión o percepción errada del mundo y cualquier tipo de cultura o represión popular ejercida a través del Poder.

El Ecumenismo Budista es la Vía que aboga por preservar y transmitir del modo más fiel posible la Espiritualidad enseñada por los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) de la historia, todos ellos pertenecientes a todas las espiritualidades del mundo. Así, el Maitriyana nace como movimiento espiritual Salvador y Liberador de todos aquellos pueblos reprimidos y silenciados por el Poder capitalista, haciendo que éstos cobren consciencia de su auto-determinación y Libertad inherentes, y guiándolos a través del Sendero de la paz, justicia social, educación y ecología, extendiendo y continuando así con el Propósito (Dharma) de todos esos Grandes Maestros del pasado.

En definitiva, todo genuino Guía Espiritual tiene el Deseo de Salvar y Liberar a todos los seres vivos. Es por esa razón que el Ser Despierto (Buda) trabaja incansablemente por lograr la Cura (Nirvana) Universal, con el peso en sus espaldas de sentir que hasta que no se haya logrado liberar el último de los seres vivos, él mismo no podrá ser libre completamente. Tal responsabilidad acompaña al maestro espiritual hasta el último día de su vida.

Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) experimenta la más grande de las frustraciones a lo largo de toda su existencia, sintiendo el abismal Vacío de saber que su incesante lucha sólo siembra las semillas de  una utópica y lejana Civilización Dhármica, siendo plenamente consciente de que toda la labor y esfuerzo de toda una vida no son más que un ladrillo en los cimientos del Despertar planetario. No obstante y pese a experimentar semejante insatisfacción y nostalgia, el maestro espiritual y Guía del Mundo encauza todo ese pesar en pos de ese Propósito (Dharma) que es más importante que su misma vida. Tanto Gautama como Jesús atravesaron este tipo de experiencia, siendo este último caso un ejemplo viviente del sacrificio y renuncia al cual todo maestro espiritual debe estar preparado a afrontar. Es gracias al valor de esos seres que la humanidad tiene la posibilidad de poder Salvarse y Liberarse tanto del sufrimiento autogenerado como de la opresión ejercida por el Discurso del Poder capitalista e imperialista.

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