Crítica Budista al Papa Francisco I

Crítica Budista al Papa Francisco I

Por el Maestro Zen Dr. Taisen Saito

 

Introducción

En la tradición del Budismo Zen cuando se practica zazen, que es la meditación sentada, el maestro suele dar un golpe en la espalda del alumno cuando éste se está quedando dormido o desconcentrado. Cuando me enteré que el Papa Francisco I se quedó dormido durante una misa sentí la profunda necesidad de dar ese golpe para despertarlo de su sueño.

Aunque creo sorprendente que haya un Papa que rinda honores a Francisco de Asís y simultáneamente se acerque al pueblo con gestos solidarios, como maestro zen evito caer en dualismos, por lo que me permito felicitar las cosas bien hechas y simultáneamente criticar las malas, mostrando las correcciones espirituales que debe hacer.

Durante mi investigación meditativa y mística sobre el Papa Francisco I, una de las primeras cosas que encontré fue que él realizó un llamado a “examen de consciencia” de la curia del Vaticano. El Papa Francisco I hizo un mensaje crítico que enumeró las enfermedades que la Iglesia católica romana posee y que “hay que aprender a curar”. El Papa Francisco I enumeró las enfermedades de la Iglesia católica como “endurecimiento mental y espiritual”, “acumulación de bienes materiales para llenar vacío espiritual”, “Alzheimer espiritual”, “beneficio mundano y exhibicionismo”, “vanagloria y rivalidad”, “chismes”, “cizaña y círculos cerrados”, “sentirse inmortal e insustituible”, “complejo de mesías”, “sin autocrítica ni actualización o mejora”, “cuerpo enfermo”, “excesiva operatividad”, “excesiva planificación”, “esquizofrenia existencial”, “doble vida hipócrita”, “indiferencia hacia los demás”, “severidad y pesimismo estéril”. Cuando vi eso por primera vez sentí que estábamos en presencia de un maestro espiritual que podía llegar a cambiar la historia de la cristiandad por medio de la Espiritualidad revolucionaria de Jesús. A continuación paso a desarrollar si estas “enfermedades” diagnosticadas por el mismo Papa Francisco I pueden ser o no aplicadas a él mismo.

 

Presencia de Populismo

Cuando el Papa Francisco I pide que recen por él creo que no toma consciencia de que ese gesto es egoísta. Ciertamente, es un simbolismo que implica que “necesita ser sostenido por el pueblo” en su misión en el mundo. Pero en lo real es falta de humildad. El Papa Francisco I debería ser el último en los rezos de la gente. Él debería decir “recen por el prójimo” o “recen por aquellos que sufren, por los pobres y oprimidos”. Entonces, decir “recen por mí” es algo egoísta desde el punto de vista budista. Recuerdo que existió un maestro zen que les decía a sus alumnos que él iba a ir primero al infierno antes que todos ellos, porque sino “quien va a ayudarlos cuando ellos lleguen”. Este voto de autosacrificio es poner a los demás por encima de uno mismo. Es un voto budista, pero también es cristiano, como el Maestro Jesús lo demostró.

Cuando el Papa Francisco I se autodefinió como “revolucionario” dio una gran esperanza tanto a cristianos como a no-cristianos, más que nada porque el mundo necesita gente con coraje que haga cambios. En un principio he tenido esperanza y he creído en sus palabras. Pero los hechos me han demostrando otra cosa. Entonces, me pregunto: ¿Cuál es su revolución? ¿Intentar dar sacramento a los divorciados? Si eso es ser revolucionario ahora entiendo porque los católicos divinizaron a un “judío iluminado”. En el Budismo hemos tenido miles de seres iluminados, y ellos han enseñado algunas reformas muy simples de implementar. Siguiendo su espíritu es fácil de intentar reglamentar el celibato optativo y ordenación de sacerdotes mujeres. Para teólogos como Hans Küng estas reformas son urgentes. Esto ayudaría a confrontar el mal de la pedofilia, pero también acercaría al catolicismo al protestantismo evangélico y al creciente ateísmo global, pudiendo buscar un proceso de mutua co-evolución. Ahora bien, si la revolución del Papa Francisco I es hacer gestos de aprecio a gobiernos con populismo autoritario, esto es contradictorio con el mensaje del Maestro Jesús, quien combatió pacíficamente a la tiranía. La “teología populista” del Papa Francisco I se apropia de la retórica revolucionaria de la “teología de la liberación” pero eliminando sus elementos marxistas. Claramente, el Papa Francisco I simplemente busca que la iglesia sea más popular, pero ese populismo es demagógico sin una revolución real. Esto significa que el verdadero cristianismo es una práctica mística de vida revolucionaria y no un discurso político simpático con gobiernos autoritarios mientras se utiliza el clamor popular para no hacer ningún cambio significativo. Aunque el Papa Francisco I se haya autodenominado como revolucionario, no ha realizado cambios verdaderos, como ha predicho el teólogo Frei Betto, “manteniendo la prohibición del aborto, del fin del celibato de los curas, del uso de preservativos en el pueblo, de la aplicación de células madres, del derecho de las mujeres al sacerdocio, de la unión de homosexuales y de las decisiones del Concilio Vaticano II”. En estos temas también han coincidido teólogos importantes como Hans Küng, quien denunció a la Iglesia católica por padecer los males de “la censura, el absolutismo y las estructuras autoritarias”, teniendo falta de democracia en las decisiones de la Iglesia y prohibiendo abolir el absolutismo de la figura papal, la cual suele ir en contra del ecumenismo verdadero al cuestionar y ofender a los protestantes, islámicos y judíos. Este llamado a la libertad, igualdad y fraternidad en la Iglesia es la democracia que reclama el sacerdote Benjamín Forcano, quien denunció que los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI sancionaron a sacerdotes revolucionarios mientras protegían a sacerdotes pedófilos o corruptos. En conclusión, se mantiene el mismo sistema perverso pero con un maquillaje de sonrisas, fotos con la gente y discursos de izquierda.

Cuando el Papa Francisco I lava los pies de un preso o lo abraza es un lindo gesto. Pero hacer eso sin denunciar profundamente al sistema carcelario como opresivo y pedir su abolición es demagogia, es decir, un símbolo vacío. Un líder religioso mundial como él no debe predicar el asistencialismo sino el liberacionismo, promoviendo la transformación radical de la sociedad mediante la educación y el conocimiento. El Papa Francisco I debería intentar liberar al mundo en lugar de intentar darle una palmadita en el hombro.

Cuando el Papa Francisco I donó dinero a víctimas del terremoto en Nepal, y cuando ha denunciado al dinero como el “estiércol del demonio”, todo esto es muy bueno. Pero si el Maestro Jesús enseñaría en el mundo contemporáneo no utilizaría a los pobres con demagogias populistas y asistencialistas, como decir “trabajo, techo y tierra para todos”. En realidad, enfocaría su mensaje en la educación innovadora, la ética pacifista, la devoción por la Tierra y el respaldo a la justicia recta. Muchas de estas medidas han sido adoptadas por los mejores países democráticos del mundo. Así que darle trabajo y vivienda a una persona, pero sin darle educación avanzada y justicia, es demagogia populista, como la de Deng Xiaoping: “enriquecerse es glorioso”. Esa persona materialista podrá mejorar materialmente pero no psicológica, filosófica y políticamente. El Papa Francisco I si fuera sabio y compasivo como Buddha y Cristo diría entonces: “Derechos Humanos para todos”. Eso mismo diría el Maestro Jesús. Eso es Libertad y Poder verdadero. Además, ¿cómo decir que el dinero es el estiércol del diablo cuando el mismo Papa Francisco I gasta millones de dólares con sus viajes y giras?

Cuando el Papa Francisco I critica el nepotismo, favoritismo y corrupción de la curia católica romana, tal y como lo hicieron antes varios teólogos protestantes y libertarios, esto es un paso adelante, un progreso espiritual si se quiere. Pero si él no critica el nepotismo y corrupción de los gobiernos latinoamericanos que incorrectamente se hacen llamar de “izquierda” entonces el Papa Francisco I incurre en favoritismo político, centralizando con gustos personales.

Cuanto el Papa Francisco I habla de justicia como requisito de fraternidad, y cuando habla de limitación del poder como idea básica del Derecho, esto es algo muy bueno. Pero, ¿acaso la presidente Kirchner de Argentina no atenta constantemente contra la independencia del Poder judicial? ¿Cómo puede hacer oídos sordos ante esta situación y no criticar a este gobierno opresivo? Aquí, el Papa Francisco I incurre en demagogia populista: lindas palabras carentes de hechos reales. El Papa Francisco I debería recordar sus propias enseñanzas: “Los gestos exteriores de religiosidad no acreditan a los que hacen del mal y arrogancia su estilo de vida (…) Quien ama a Jesús no puede cometer obras malignas”. En contraposición al silencio cómplice, el Maestro Budista Maitreya, como Presidente del Buddhist Tribunal on Human Rights, denunció formalmente al Poder Judicial de la Argentina ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Cuando el Papa Francisco I denuncia al narcotráfico, la corrupción y las conexiones mafiosas de los gobiernos, realmente esto es algo muy bueno. ¿Pero acaso el gobierno argentino de Kirchner –que él tanto apañó- no está ampliamente acusado de incurrir en esos delitos? Hacer silencio ante la injusticia es complicidad. Si, como enseñó Benedicto XVI, la humanidad “sufre por la paciencia infinita de Dios”, entonces creo que Argentina sufre mucho debido a la omisión infinita del Papa Francisco I, quien es cómplice de uno de los peores gobiernos de la historia de ese país, recibiendo siempre con una sonrisa a un presidente acusado de corrupción, narcotráfico y delitos de lesa humanidad. El Papa Francisco I critica a la corrupción como uno de los pecados más graves, y esto es algo muy bueno, como también lo es condenar la conducción personalista del Estado, el incremento de la pobreza, el uso sistémico del engaño y el aumento del narcotráfico. Pero cuando él recibe a la presidente Kirchner de Argentina en múltiples ocasiones, sacándose fotos con una remera de un grupo corrupto llamado “La Cámpora”, o cuando le envía mensajes a dicha presidente diciéndole que “la quiere”, creo que demuestra una enorme falsedad espiritual, no sólo porque dicha presidente siempre lo odió y ahora sólo se le acerca para una foto, sino porque además este presidente comete todos los delitos que el Papa Francisco I dice estar en contra. Parece que ambos usan la misma retórica populista.

Cuando el Papa Francisco I promueve reconciliación entre Cuba y Estados Unidos esto es algo bueno y necesario. Es momento que los pueblos del mundo hagan las paces. Pero esto no debe ocurrir con el precio de ser suave con los tiranos por medio de discursos políticos demagógicos que sólo nutren al populismo y despotismo pero que no aportan libertad al pueblo. ¿Cómo puede ser que el Papa Francisco I se saque fotos sonriendo y de la mano con presidentes dictadores a los que visita sin emitir crítica alguna? ¿No le importa los millones de exiliados de Cuba, o los miles de muertos que produjo esa pseudo-revolución violenta? ¿Acaso no se rehusó a ver a disidentes políticos en Cuba, que son encarcelados por pensar distinto? A pesar de que el Papa Francisco I es un argentino que vivió una dictadura militar en la década de 1970, no ha sido más sensible que muchos ante la necesidad de terminar con la dictadura de Cuba y su falta de libertad religiosa que impide a los sacerdotes evangelizar fuera de las paredes de la iglesia. ¿Acaso el Papa Francisco I ha hecho algo a favor de los presos políticos de Venezuela? ¿Ésta es la “revolución de la ternura” que él promueve cuando visita a Raúl Castro (acusado de recibir la cocaína traficada a USA por parte del Cartel de Medellín)? Todo esto me obliga a decir que el Papa Francisco I se comporta como uno más de los políticos de la falsa izquierda latinoamericana, cuyos discursos revolucionarios no son más que disfraces para un “capitalismo de amigos” totalmente autoritario. En realidad, el Papa Francisco I no es “puro marxismo”, es decir, no es lo que los políticos de derecha piensan de él. Pero eso no implica que sea de izquierda, pues más bien es “pura falsedad ideológica”… la misma que tiene la presidente Kirchner. De hecho, ambos son seguidores un antiguo político argentino llamado Perón, quien fue un general fascista que protegió a nazis mientras usaba a los pobres como herramienta política. Todo esto me obliga a denunciar que si este Papa Francisco I no encarna un catolicismo revolucionario o transformador. Si habla de religiosidad, entonces es un Papa estupendo; pero si habla de Espiritualidad, que es una práctica y no una creencia, entonces este Papa es falso. En el Budismo esperábamos mucho más de él.

Cuando el Papa Francisco I critica al capitalismo como un sistema injusto, esto es algo muy bueno porque este sistema –en su modalidad de capitalismo salvaje- es el principal mal en la Tierra al estar basado en el interés y no en la amistad. Sin embargo, mientras realiza su crítica al capitalismo como “cultura del descarte” y un “Sistema que no se aguanta más”, al mismo tiempo asiste a Raúl Castro, quien está intentando desarrollar en Cuba un “capitalismo autoritario” que básicamente significa continuar con un régimen dictatorial y anti-democrático pero con economía capitalista, tal y como lo es el régimen de China. Obviamente, este sistema es distinto del supuesto “capitalismo de derechos humanos” de EEUU y Europa, pero a las grandes corporaciones norteamericanas les atrae la idea de invertir en Cuba con el fin de seguir creciendo en nuevos mercados. En resumen, con su supuesta búsqueda de reconciliación, en el plano de los hechos el Papa Francisco I está ayudando al crecimiento del sistema capitalista al cual denuncia en el plano de las palabras. Espero que no exista plata de por medio que influencie su discurso, como ocurría con la Madre Teresa de Calcuta, quien visitaba tiranos a cambio de grandes donaciones. Además, EEUU fue líder del mundo no por su sistema económico capitalista sino por su sistema político democrático, el cual el mismo Marx consideró como una oportunidad para el verdadero socialismo que es intrínsecamente democrático. Así que ir a Cuba para cerrar los ojos a la opresión de la dictadura es contrario al mensaje que el mismo Papa Francisco I dice dar a los excluidos y marginados. La democracia verdadera está por encima del capitalismo y del comunismo, es un Derecho Humano, así que no decir algo ante un pueblo que no tiene democracia es una falta de compasión tremenda. Pero claro, luego se arregla todo sacándose una foto con una niña o con un enfermo, y listo. El Papa Francisco I muestra coraje en los países donde todos tienen libertad de expresión, pero calla y omite la Verdad en los países en los que hay regímenes autoritarios. En definitiva, ¿acaso el vaticano no es un régimen autoritario, populista y no-democrático? ¿Cómo puede enseñar valores humanos aquel que no los practica? Estamos en presencia de un gran político conservador pero mediático e inteligente. En efecto, para comprender al Papa Francisco I de forma adecuada hay que recordar que en los últimos años de Juan Pablo II y Benedicto XVI éstos tenían una imagen política mala, por lo que este Papa Populista ha vuelto a proveer de este Poder faltante al cargo. El teólogo de la liberación Gustavo Gutiérrez ha dicho que “lo importante no es la teología sino la Espiritualidad”. Pero para comprender al Papa Francisco I, haciendo un juego de palabras con la frase de Clinton, la clave no es la Espiritualidad sino que “es la política, estúpido”.

Cuando el Papa Francisco I acepta el rol de ser un “Papa del pueblo”, que trae una “iglesia para los pobres”, todo esto es algo muy bueno, muy similar a la Espiritualidad Socialmente Comprometida del Budismo. Pero el Papa Francisco I ni siquiera ha respondido cartas de solicitud de ayuda por parte de opositores perseguidos y torturados en Venezuela, como Leopoldo López. El Papa Francisco I nunca solicitó liberación de presos políticos ni cumplimiento de los derechos humanos en Venezuela. Incluso ha recibido al presidente de Venezuela sin hacerle ninguna crítica pública, a pesar de que dicho presidente ha llegado a prometer una masacre si su revolución fracasaba. Además, como frutilla del postre, el Vaticano ha criticado internamente a los obispos venezolanos que denuncian abiertamente la opresión del gobierno venezolano.

Cuando el Papa Francisco I critica el poder centralizado del Consejo de Seguridad del ONU, esto es algo muy bueno, porque el mundo carece de un sistema democrático global, dejando su destino en las manos de un puñado de gobiernos muy poco ejemplares. Pero inmediatamente el Papa Francisco I elogia la labor de la ONU, cuando esta organización prácticamente no sirve para combatir la pobreza, la guerra, la violación a los derechos humanos y la contaminación.

Cuando el Papa Francisco I pide ante la ONU que los gobiernos busquen el bien común, es algo muy bueno. Pero luego reconoce al “Estado de Palestina” como existente, lo cual es una acción provocadora que nunca va a traer la Paz. Si se crea un Estado de Palestina, lo único que se generaría es la futura guerra entre dos países. En realidad, lo que hay que hacer es otorgarles plenos derechos civiles a los palestinos, respetarlos como ciudadanos de primera dentro de Israel y no recluirlos. Deben participar en el mismo gobierno, creándose un nuevo estado israelí-palestino. Este Proyecto fue presentado por el Maestro Budista Maitreya, presidente de la World Association of Buddhism, en el año 2014. Creo que es la única solución real al conflicto entre ambos pueblos. Ciertamente las invitaciones a rezar a ambos presidentes no son la solución.

Cuando el Papa Francisco I visitó a Bolivia y se encontró con el presidente Evo Morales para felicitarlo, esto es algo muy bueno, ya que este presidente es aborigen y comunista y ha ayudado a las comunidades pobres. Pero hay un pequeño dato que el Papa Francisco I decide omitir: Bolivia es el segundo productor mundial de cocaína, la cual se produce con el amparo gubernamental. Incluso, el mismo presidente Morales decidió echar de su país a agentes de la DEA. ¿Cómo el Papa Francisco I no dice nada ante esto? ¿Cómo no dice nada cuando el presidente Morales profana la cruz, que es el símbolo más importante del cristianismo? Obviamente, el Papa Francisco I alegó que era “arte de protesta”, el mismo arte que dice ahora valorar, pero que hace muy pocos años criticaba como “blasfemias, burlas y ofensas” en referencia a las obras de León Ferrari.

 

Falta de Humildad y Solidaridad

Cuando el Papa Francisco I critica el estilo de vida individualista, consumista y capitalista, esto es un avance para la Espiritualidad. Pero si es sólo un discurso político entonces es una ilusión, un retroceso, Nada. El Vaticano es individualista, consumista y capitalista en su sistema político y económico.

Cuando el Papa Francisco I pide disculpas por los pecados y crímenes de la Iglesia católica contra los aborígenes de América, esto es bueno. Pero luego ir a canonizar a Junípero Serra –rechazado por grupos indígenas- es una decisión polémica y seguramente equivocada, pues las prácticas evangelizadoras de la conquista de América fueron genocidas. ¿Eso es la Santidad? Eso es un falso pedido de disculpas, como señaló Jace Weawer. Junípero Serra creía que los aborígenes eran menos seres humanos que los europeos. Una vergüenza.

Cuando el Papa Francisco I ha hablado acerca de respetar la sacralidad de la vida, esto es algo muy bueno. Pero el gobierno de argentina en abril de 2015 reglamentó al ejercicio del aborto como un derecho humano, lo cual ha sido ignorado por el Papa Francisco I, contradiciendo con decenas de años de lucha del catolicismo contra esta práctica violatoria de la convención sobre los Derechos del Niño y otros pactos internacionales de Derechos Humanos. El mismo obispo Thomas Robin de Rhode Island ha dicho que “al tratar de satisfacer las necesidades de la época, como Francisco sugiere, la iglesia corre el riesgo de perder su valiente voz, contracultural, profética, una que el mundo necesita oír.”

Cuando el Papa Francisco I critica a una sociedad que abandona a sus ancianos, esto es muy bueno. Pero cabe señalar que él ha recibido cientos de solicitudes de respuesta y ayuda por parte de laicos y familiares de soldados argentinos presos. ¿Por qué el Papa Francisco I no pide clemencia para estos ancianos? Claro, porque no es un tema popular en dicho país.

Cuando el Papa Francisco I escribe una encíclica sobre medioambiente en 2015, con ideas transnacionales y universales muy similares a las que escribió el Maestro Budista Maitreya en 2013, el Papa critica a la contaminación, lo cual es muy bueno. Pero entre otras cosas comete el error de hacer una condena hipócrita contra la calefacción acondicionada, cuando él mismo vive en una residencia con aire acondicionado. ¿Qué es este nivel desmesurado de hipocresía? En el caso de los maestros budistas, la mayoría vivimos con 1 dólar diario. La vida de humildad que proclamamos es la que vivimos. Además, el Papa Francisco I defiende al medio ambiente pero únicamente como forma de combatir la exclusión social y económica, y no como forma de proteger místicamente a la Tierra como ser vivo en su camino de evolución espiritual. Esto lo diferencia de grandes místicos cristianos como Teilhard de Chardin, pero incluso lo diferencia de San Francisco de Asís al no promover la interexistencia de todos los seres. Esto implica que el Papa Francisco I considera a la naturaleza como un medio ambiente que no debe ser “explotado” por unos pocos, sino que debe ser un bien “distribuido equitativamente” por todos los pueblos. Es decir, el misticismo al tacho de basura, considerando a la naturaleza como una cosa. Eso es populismo materialista del siglo XXI.

Cuando el Papa Francisco I pide la total prohibición de armamento nuclear, esto es muy bueno. Pero no sólo está olvidando que el armamento nuclear podría llegar a ayudar ante un eventual meteoro, sino que además también incurre en elogiar el acuerdo nuclear con Irán, que es un país responsable de atentados terroristas en Argentina y que ha afirmado que Israel debe “desparecer del mapa” además de negar el Holocausto judío. ¿Cómo el Papa Francisco I no dice nada de todo esto? Vergonzoso. Esto es la revolución de la impunidad.

Cuando el Papa Francisco I dice que su mensaje es de “esperanza y reconciliación, de paz y justicia”, esto es muy bueno. Pero el Papa Francisco I se ha manifestado públicamente con actitudes nada solidarias, como cuando ocurrió uno de los atentados más importantes de Francia (Charlie Hebdo), diciendo que si su amigo dice una mala palabra acerca de su madre “es normal recibir un puñetazo”. Esto implica una traición absoluta a las enseñanzas del Maestro Jesús, pero también es un acercamiento demagógico al modo de pensar de los terroristas fundamentalistas (recuérdese que en esos días había informes de posibles atentados fundamentalistas contra el Papa Francisco I). La fraternidad y el amor no son meras palabras que se incluyen en los discursos, como hacen los políticos, sino que son prácticas. Ahora bien, cuando hay un atentado a cristianos el Papa Francisco I no dice que “es normal”. Como ha dicho H. Arendt, “se evanesce la libertad cuando se violan los derechos en nombre de la compasión”.

Cuando el Papa Francisco I considera a la libertad religiosa como “un derecho humano fundamental”, manifestando que todo ser humano “debe ser libre de expresar sus convicciones religiosas sin intimidaciones, coacciones externas, discriminación, odio y violencia”, todo esto es muy bueno y correcto. Pero en referencia a los atentados en Francia, el Papa Francisco I dijo que “no se puede ofender la fe de los demás (…) hay un límite a la libertad de expresión (…) no se puede provocar o burlarse de la fe de los demás”. Esto es realmente una locura. Recuerdo que cuando los maestros zen veían que los alumnos incurrían en prácticas no espirituales (como adorar a Buddha), entraban a los templos y destruían las estatuas del Buddha, enseñando que no hay límites a la libertad de expresión y que uno puede burlarse de la fe con el fin de despertar al pueblo. ¿Cómo puede ser que el Papa Francisco I comparta una visión similar a la del gobierno chino? Recuérdese que China, acerca de los atentados mencionados, dijo que “la sátira sin restricciones y sin principios, la libertad de expresión, no son aceptables”. Todo esto es una vergüenza. Pura Realpolitik. ¿Acaso el Papa Francisco I no ha enseñado a “romper las cadenas de la injusticia y la opresión”? ¿Acaso el Maestro Jesús no enseñó a dar la otra mejilla? ¿Cómo puede ser que la ministra de justicia de Francia, Christiane Taubira, mostró mayor compasión que el Papa Francisco I? Ella dijo que en la tierra de Voltaire se tiene libertad para burlarse incluso de las religiones. Recuerdo que el gran erudito zen D.T. Suzuki una vez dijo que seguramente Voltaire había sido un Iluminado. Creo que el Papa Francisco I tiene mucho que aprender de Espiritualidad. Pero claro, cuando se persiguen cristianos ahí si denuncia “el silencio cómplice ante la furia jihadista”. Francamente, un hipócrita.

Cuando el Papa Francisco I proclama los tres ideales de Francisco de Asís, que son la pobreza, la humildad y la simplicidad, esto es algo muy bueno, pues esos valores unen Oriente y Occidente, Zen y Cristianismo. Pero esto no debe ser sólo en el plano de las palabras sino también en los actos. El Papa Francisco I no es pobre, vive en el Vaticano o en una lujosa hostería, viaja por todo el mundo en avión y maneja un país muy rico que recibe miles de millones de dólares en donaciones. Eso no es pobreza. En cambio, la gran mayoría de los maestros budistas prácticamente viven con unos pocos dólares por día, como cualquier pobre, como el Maestro Jesús y como Francisco de Asís. Todo esto me obliga a afirmar que sólo creería que el Papa Francisco I es pobre, humilde y simple si donaría todos los recursos multimillonarios de la Iglesia católica y se los daría a los pobres de todo el mundo (cristianos y no-cristianos). Sólo ahí sería Verdad lo que proclama el Papa Francisco I. Eso mismo enseñó el Maestro Jesús cuando un rico solicitó su guía espiritual. Así que crear una iglesia no-corrupta y ordenada no significa crear una iglesia solidaria o socialmente comprometida. El Cristianismo del futuro debe ser franco, leal, valiente, defender inquebrantablemente la vida, la libertad, la igualdad y la fraternidad, luchando por la Verdad y la justicia, denunciando a los dictadores y corruptos del mundo con nombre y apellido. El Papa Francisco I de los medios de comunicación dista mucho del Papa Francisco I del mundo real. Ningún sacerdote puede predicar virtudes de ascetismo y humildad mientras cobre un muy buen sueldo, ni tampoco puede hacerlo el Vaticano con sus millones de dólares. En cambio, la World Association of Buddhism, con sólo 500 usd por mes está haciendo una revolución espiritual planetaria mil veces más poderosa y genuina que la del Papa Francisco I, a pesar de que no posee fama, no necesitando de viajes lujosos en avión sino sólo de un mero espacio de meditación en el campo. Pero claro, para la mayoría del periodismo de la Argentina el Budismo no es más que una práctica de “brujería” o “new age”.

Cuando el Papa Francisco I hace un “llamado a globalizar la solidaridad”, esto es muy bueno. Ciertamente no es nuevo. Es una enseñanza de la Espiritualidad Comprometida de maestros budistas como Thich Nhat Hanh y también de místicos cristianos como Thomas Merton. Es algo muy bueno, pues la solidaridad puede salvar al mundo. Pero la solidaridad es ir en contra del Poder dominante, burocrático, discriminador, represivo e inquisidor que también está presente en la iglesia católica. ¿Acaso no es discriminador lo que hizo el Papa Francisco I al no aceptar al embajador de Francia por ser homosexual? Si eso es vivir místicamente, entonces la Espiritualidad es una mentira. En realidad, estar del “lado de los pobres” no es sacarse fotos sonriendo con la gente y decir discursos lindos, ni tampoco es meramente acompañar a los hambrientos. A diferencia del Evangelio de Lucas, el Evangelio de Mateo revela que los pobres no son los materialmente pobres sino los “pobres de espíritu”, es decir, son los marginados, los oprimidos, los desesperados, los sufrientes y los angustiados. Los homosexuales, como grupo discriminado por la sociedad, entran dentro de esta categoría de pobres. Pero, en lugar de reconocerlos, el Papa Francisco I ha dicho en el año 2006: “La boda gay es la pretensión destructiva del plan de Dios”. Esto no sólo no es revolucionario, sino que esta es la razón por la que el Papa Francisco I no va a cambiar las bases doctrinales del Vaticano, porque carece de compasión verdadera. Todo lo que el Papa Francisco I dice después, como “quién soy yo para juzgarlos”, no es más que algo demagógico para los medios de comunicación. Para terminar con este tema, sólo me remito a los discursos bonitos del Papa Francisco I, recordando sus palabras populistas para que sean cotejadas con los hechos discriminatorios: “Dios no perdona la hipocresía (…) la falsa santidad de los astutos cuyo corazón pertenece al diablo, padre de la mentira (…) los falsos santos incluso delante del cielo tratan de parecer más que de ser (…) Dicen las cosas justas pero hacen lo contrario (…) Éste es el camino de la hipocresía (…) fingen convertirse pero su corazón es una mentira (…) la suciedad del corazón se quita con hacer el camino del bien y buscar la justicia (…) practicar la caridad es la mejor forma de evangelizar (…) hay que tener la sabiduría de acusarse a sí mismo”. Sus propias enseñanzas lo condenan moralmente.

Cuando el Papa Francisco I ante las cámaras pidió perdón a las víctimas de casos de pedofilia por parte de sacerdotes católicos, es algo muy bueno. Pero, también ha salido a la luz palabras no-públicas del Papa Francisco I defendiendo a un obispo acusado de encubrir a pedófilos al mismo tiempo que ataca a las víctimas: “La iglesia perdió la libertad dejándose llevar la cabeza por los políticos, juzgando a un obispo sin ninguna prueba (…) la gente sufre por tonta, porque no abre su corazón a Dios y se deja llevar por las macanas que dice toda esa gente (…) piensen con la cabeza y no se dejen llevar por los zurdos.” Todo esto demuestra que el Papa Francisco I es falso. Además, esto demuestra que el filósofo Vattimo se equivoca, porque en un evento organizado por el ministerio de cultura de Argentina, en el foro por la emancipación y la igualdad, manifestó que se debería crear “una Nueva Internacional Comunista” pero liderada por el Papa Francisco I. En realidad, el Papa Francisco I no es querido ni venerado como persona, porque nadie lo conocía antes de ser Papa Francisco I, sino que se lo respeta y quiere por su cargo de Poder. Juan Carlos Cruz, una de las víctimas ofendidas por el Papa Francisco I dijo ante todo esto: “Tenía mucha esperanza, pero esta diatriba demuestra que bajo la máscara de este Papa bondadoso y progresista hay otra cosa.”

Cuando el Papa Francisco I se reunió por primera vez en el Vaticano junto con víctimas de abusos sexuales por parte de curas pedófilos, hizo algo muy bueno al pedir “humildemente perdón” y comprometerse a no tolerar estas prácticas, criticando a estos actos que en el pasado “fueron camuflados con una inexplicable complicidad”, por lo que “la Iglesia católica debe llorar y reparar”. También es muy bueno que denuncie a la iglesia pedófila como un “culto sacrílego” que “no ha respondido adecuadamente a las denuncias de abuso presentadas por familiares y por aquellos que fueron víctimas del abuso”, a pesar de que “los pecados del abuso sexual contra menores por parte del clero tienen un efecto virulento en la fe y en la esperanza en Dios (…) profanando la imagen misma de Dios”. Es muy bueno que el Papa Francisco I se haya comprometido públicamente a luchar contra la pederastia, pero las víctimas no consideran suficiente estas meras palabras, demandando “decisiones estructurales para terminar con los abusos”. Incluso los dos anteriores papas, Juan Pablo II y Benedicto XVI, han protegido ampliamente a los curas pedófilos. Pero el problema con lo dicho por el Papa Francisco I es que continúa despertando amargas críticas en las víctimas de los abusos sexuales por parte de sacerdotes, como lo que ocurrió durante su visita a Estados Unidos, donde el Papa Francisco I alabo la “valentía” de aquellos obispos que “confrontaron los momentos oscuros sin temer a la autocrítica ni evitar humillaciones y sacrificios”. Esto ha sido considerado como “grotesco” por parte de las asociaciones de víctimas, ya que muestra preocupación por los “malos ratos que pueden haber pasado los obispos” en lugar de preocuparse por las víctimas, como señaló Terence McKiernan, al decir que el Papa Francisco I debe “volverse mucho más transparente y activo” frente a estos casos de abuso sexual. Robert Hoatson también denunció estas palabras del Papa Francisco I, afirmando que los obispos “no son valientes porque han encubierto y permitido los casos de abusos sexuales, tratando muy mal a las víctimas”. John Salveson también denunció que los obispos no han sido generosos y valientes con las víctimas, a diferencia de lo que dijo el Papa Francisco I, pues “trataron a las víctimas de abusos sexuales como adversarios y enemigos durante décadas”. Incluso la ONU, en su Comité de Protección de los Derechos de los Niños, ha denunciado al Vaticano por “falta de control”, violando sistemáticamente la convención que protege los derechos de los niños en todo el mundo. Dicho informe de la ONU manifiesta que el Vaticano “eligió preservar la reputación de la Iglesia al proteger a los perpetradores de los delitos sobre el interés de los niños”. Al fin y al cabo, el gran filósofo Zizek tiene razón cuando dice que “el Papa es el líder de una organización pedófila”.

Cuando el Papa Francisco I transmite un mensaje social progresista, llamando a “la misericordia, el perdón y la solidaridad”, esto es algo muy bueno. Pero nunca ha dicho una sola palabra de la muerte del fiscal argentino Nisman, quien había denunciado al presidente Kirchner por encubrimiento del terrorismo. Es más, un día antes de una marcha que pedía justicia por la muerte del fiscal, que reunió a 400 mil personas protestando pacíficamente en la calle, el Papa Francisco I se reunió con una asociación argentina que rechazaba la marcha para decirles que tenían su apoyo. Durante esos mismos días de tanta tristeza, desconcierto e impunidad en la Argentina, el Papa Francisco I también realizó un polémico chiste, manifestando que “los argentinos se suicidan tirándose desde sus propios egos”. Esto fue una barbaridad, no sólo porque es un comentario discriminatorio hacia el pueblo de Argentina, sino porque el Poder judicial de dicho país se rehúsa a reconocer el asesinato del fiscal Nisman como un homicidio y lo considera como un suicidio. Así que es una referencia indirecta al mismo fiscal Nisman. El Papa Francisco I tiene palabras y tiempo para hablar de su equipo de soccer favorito, pero no para hablar del magnicidio del fiscal argentino.

Cuando el Papa Francisco I dice que “un mundo que margina mujeres es un mundo estéril”, esto es algo muy bueno. Pero el Papa Francisco I mantiene un clima de discriminación general al no permitir la ordenación de mujeres sacerdotes.

Cuando el Papa Francisco I dice que “la humildad es un estilo de dejar espacio a Dios, despojarse de uno mismo, vaciándose, rechazando la vanidad, el orgullo y el éxito”. Esto es muy bueno. Pero mientras Francisco paseaba por el Central Park de Nueva York, la policía norteamericana acribilló a un joven negro en silla de ruedas. El Papa Francisco I no sólo no comentó nada al respecto, sino que tampoco lo hizo acerca de los cientos de homicidios que año a año hace la policía de EEUU contra la población afroamericana. Esa misma falta de solidaridad es la que mostró mientras dormía una siesta durante una misa, cuando simultáneamente murieron más de 700 personas en La Meca. ¿Acaso su “revolución de la solidaridad” donó o visitó a los heridos? Puro discurso vacío. Cuando volvió de EEUU lo único que hizo fue recibir con mucho cariño a una modelo argentina asociada a la prostitución vip, a la que también le pidió que “rece por él”.

 

Falta de Diálogo Interreligioso

Cuando el Papa Francisco I define a la resurrección como la novedad radical para la historia de la humanidad porque es la “fiesta del Despertar”, creo que es algo bueno, porque incluso muchos teólogos han definido a la resurrección en términos de Iluminación Espiritual. Pero esto va en contra de lo que ocurre en los hechos, como cuando el Papa Francisco I se rehusó a recibir al Dalai Lama por “obvias razones”. Esto fue algo que decepcionó no sólo al Dalai Lama sino también al arzobispo y nobel de la paz Desmond Tutu. Me pregunto ¿cuáles son esas razones obvias por las que el Papa Francisco I rechazó la solicitud de reunión del Dalai Lama? Si la razón es para evitar algún conflicto con China, el Dalai Lama ha abandonado su cargo político hace muchos años, por lo que es un simple maestro budista como cualquier otro. Además, los otros papas lo han recibido sin problema. Haciendo esto el Papa Francisco I traiciona a los millones de cristianos perseguidos en China, porque él debería denunciar todo lo que sucede en dicho país. Por esto, el cardenal Joseph Zen Ze-kiun se ha sentido decepcionado por el silencio del Papa Francisco I ante los obispos “desaparecidos” en China. Tal vez este sea el mismo silencio por el que el Papa Francisco I fue acusado en Argentina por su complicidad ante sacerdotes “desaparecidos”. Pero claro, para recibir a cientos de políticos corruptos de Argentina tiene tiempo e interés, como recibir al presidente Kirchner que seguramente fue responsable del magnicidio del fiscal Nisman. Bajar la ostentación del lujo del Vaticano es algo bueno, pero la complicidad con políticos corruptos y autoritarios de Argentina y China es genocida. Si esto no es Realpolitik no se que es.

Cuando en EEUU el Papa Francisco I menciona a Thomas Merton como símbolo del diálogo interreligioso y promotor de la paz, esto es algo muy bueno. Pero el Papa Francisco I olvida que Merton manifestó que era cristiano gracias al Zen, al cual estudió mucho tiempo. También el Papa Francisco I olvida que Merton recibió al Dalai Lama y a otros maestros budistas como Thich Nhat Hanh sin problema alguno. ¿Así que la política de diálogo interreligioso del catolicismo depende ahora de la dictadura de China? ¿Qué clase de locura es esta? 2000 mil años de diálogo Budismo-Cristianismo tirados al tacho de la basura.

Cuando el Papa Francisco I pidió la “plena unidad de todos (…) porque todos somos una sola cosa” es muy bueno. También es muy bueno cuando el Papa Francisco I dice que “es necesario que los fieles de las diversas religiones unan sus voces para clamar por la paz, la tolerancia, el respeto a la dignidad y derechos de los demás”. Este llamado a la unión interreligiosa para combatir al mal es formidable, haciéndose eco del movimiento espiritual llamado Maitriyana creado por el Maestro Budista Maitreya, pues el Papa Francisco I reconoce correctamente que esa unión interreligiosa es la fórmula para el triunfo del “amor y la paz”. Pero este discurso muy bonito no condice con los hechos. El Papa Francisco I no sólo ha despreciado encuentros de Diálogo interreligioso con el Dalai Lama, sino que también ha ignorado completamente los ofrecimientos de diálogo de la World Association of Buddhism liderada por el Maestro Budista Maitreya, la cual es la organización budista más importante y revolucionaria del mundo. Un año antes de que el Papa Francisco I se convierta en Papa, el Maestro Budista Maitreya se convierte en Presidente de la World Association of Buddhism. Esto pasó desapercibido por casi todo el mundo entero. Paradójicamente, tanto el Papa Francisco I como el Maestro Budista Maitreya son ambos argentinos descendientes de inmigrantes italianos. Cabe recordar que el Maestro Budista Maitreya, junto con maestros como el Dalai Lama y Thich Nhat Hanh, es uno de los que más ha luchado dentro del Budismo por otorgar a Jesús de Nazaret un estatus espiritual tan alto como el de Gautama Buddha.

Cuando el Papa Francisco I ha dicho “que es mejor una iglesia que hace camino en vez de una iglesia enferma y cerrada”, esto es algo muy bueno. También es muy bueno cuando el Papa Francisco I dice que el Espíritu Santo siempre crea un movimiento de “unidad armoniosa de todos” y “nuevos espacios de sabiduría”. Pero nuevamente sus palabras no concuerdan con los hechos de indiferencia ante los ofrecimientos de diálogo interreligioso por parte de la World Association of Buddhism. Aunque muchos creen que el Papa Francisco I se caracteriza por un aperturismo inclusivo, esta no es la Verdad, pues ha mostrado ser tan “estrecho de mente” como aquellos a los que él mismo critica. El mismo Papa Francisco I ha dicho que “rechazar a aquellos que no son parte de nuestro grupo es una tentación peligrosa” que constituye “una perversión de la fe”. Ojalá ponga en práctica sus propias palabras. El Cristianismo del Futuro debe ser una iglesia humanitaria de diálogo interreligioso y fraternidad interespiritual, lo cual significa acción solidaria desapegada del dogma, siendo una comuna transcultural que “no excluye a las nuevas fuerzas religiosas sino que les permite florecer”, tal y como afirma el gran teólogo Hans Küng. Pero para llegar a esto el Papa Francisco I deberá vaciarse de toda “inmovilidad dogmática y censura moral”, para transmitir la Buena Nueva que es una teología puramente espiritual basada en las enseñanzas del Maestro Jesús, pero que también aprende del diálogo con otras tradiciones.

Todo este “doble estándar político y religioso” ciertamente amerita al Papa Francisco I para recibir el desprestigiado Premio Nobel de la Paz, tal y como sucedió con el Presidente Obama. El Padre Pedro Opeka lo merece mil veces más que los políticos y religiosos populistas, pero lamentablemente el mundo no premia a los que entregan sus vidas de Verdad.

Maestro Zen Taisen Saito

Doctor en Filosofía Occidental y Doctor en Teología Mística

 

 

Un comentario en “Crítica Budista al Papa Francisco I

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