Proyecto de Paz Irak

 

Proyecto de Paz Irak 2014

 

8 de Septiembre de 2014

Estimado pueblo de Irak,

Este Proyecto de Paz que presenta el Maitriyana es una propuesta que tiene el Propósito de ayudarlos a reconstruir su país, ofreciéndoles guía espiritual para poner fin a la violencia. Dado que el pueblo de Irak ha sido asechado sistemáticamente por el Fundamentalismo Capitalista y el Fundamentalismo Religioso, su nación ya no conoce qué es la paz, por lo que es trascendental que los maestros espirituales muestren el Camino correcto hacia este destino. En un país donde cientos de miles de personas han sido ultrajadas de sus casas y amenazadas de muerte, el movimiento del Socialismo Budista como Camino de la Reconciliación se posiciona con sabiduría compasiva frente a esta situación trágica que representa la catástrofe humanitaria de millones de personas. Así, la Espiritualidad Libertaria considera que este problema bélico que sufre el pueblo de Irak no es más que un síntoma de la caída de la civilización contemporánea materialista tan viciada por la guerra, la injusticia social, el analfabetismo y la contaminación. El pueblo de Irak debería demandar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por haber permitido que ocurra un genocidio en su país. En el pasado, Irak sufrió el asedio de EEUU a través de un bloqueo económico y una invasión militar que produjo la muerte de millones de personas. En la actualidad, Irak sufre la persecución del fundamentalismo religioso. Ambos tipos de fundamentalismos, sea el capitalista moderno como el religioso feudal, no son más una forma de interferir con el futuro de la humanidad, que es una Tierra Pura de paz, justicia, educación y armonía.

Ante el dolor del pueblo iraquí, el Maitriyana renueva su cercanía espiritual a aquellos seres oprimidos, enseñándoles que todo dolor es una prueba que pone el Universo para que todos puedan aprender qué es verdaderamente importante en la vida. Dado que ningún dios resolverá los problemas de la sociedad, la Espiritualidad Reconciliadora apela a la naturaleza de Libertad y Despertar que radica en lo profundo de cada ser humano, invocando a este Espíritu Despierto como forma de producir el acontecimiento del don de la paz. Aunque existan pueblos perseguidos y expulsados, aunque tengan que abandonar sus propiedades para intentar sobrevivir, hay algo que nunca perderán, algo que es intrínseco a la existencia humana, que es la posibilidad de la Cura espiritual a través de las enseñanzas del Ser Libre e Iluminado.

Ante la angustia del pueblo de Irak, el Socialismo Budista realiza un llamado a todos los pueblos de la Tierra para que ayuden a poner fin al enorme sufrimiento y a la masacre social a través de actos solidarios y revolucionarios que evanescen la violencia por medio de la paz, curando al odio a través de la fuerza más poderosa del Universo: el Amor Espiritual. Esto es lo que descubre cualquier sujeto que practica contemplación en silencio.

Aunque la situación es dramática, todavía hay esperanza para poder salvar al pueblo de Irak. Pero, el Maitriyana establece que no existe resolución del conflicto a través de una intervención militar, pues la masacre no puede ser evitada o intervenida con otra masacre. La única posibilidad para resolver el conflicto es la Vía de la Reconciliación.

El grupo bélico llamado Estado Islámico es un movimiento fundamentalista que viene librando una sanguinaria guerra, al mismo tiempo que realiza una purga étnica donde miles de cristianos, yazidis, shabaks, turcomanos, chiitas e incluso sunnitas son acosados, desterrados, torturados, asesinados o vendidos como esclavos. Pero los gobiernos de EEUU y UK también son una forma peligrosa de fundamentalismo ultramaterialista, proclamándose como líderes del mundo aunque únicamente representan los intereses económicos de las grandes empresas. Ambos sistemas, el medieval ultrarreligioso y el capitalismo moderno son absolutamente crueles y oprimen a los que se les oponen. Por lo tanto, el Socialismo Budista propone una Tercera Vía basada en la ética del Camino Medio de la Espiritualidad.

Para poder superar el terror, la brutalidad y la devastación generadas por los regímenes despóticos y tiránicos, el pueblo de Irak deberá asumir públicamente que la guerra santa es únicamente un proceso de purificación interior pero no una lucha armada contra el prójimo. Todo sistema político o fanatismo religioso que viole los Derechos Humanos no es más que una organización fraudulenta y maligna. Esto debe ser un estandarte para el pueblo de Irak si es que desean la paz. Por lo tanto, Irak también debería oponerse a cualquier intento de bombardeo contra estos ejércitos o grupos terroristas, especialmente si dicha solución bélica la aporta países como EEUU que son responsables de una invasión y genocidio en Irak. El odio sólo puede ser vencido con sabiduría compasiva. El Maitriyana enseña que si Irak desea sobrevivir a este conflicto debe funcionar acorde con los Derechos Humanos, por lo que este sistema de ética universal debería ser la esencia de la Constitución de su país. Esto permitirá que ninguna minoría vuelva a ser perseguida. La Espiritualidad Libertaria tiene un Propósito redentor en el mundo, por lo que lucha pacíficamente contra la impunidad, especialmente cuando la comunidad internacional no reacciona ante el peligro de la vida de millones de personas. Pero, la situación del mundo sólo comenzará a mejorar realmente si los pueblos se unen bajo el faro de la esperanza y hacen cesar la violencia, trabajando conjuntamente para superar la opresión y alienación.

Con la intención espiritual de poner freno a un genocidio en Irak, el Socialismo Budista decide presentar un Proyecto de Paz de naturaleza radical pero que puede provocar la Salvación de cientos de miles de personas, siendo algo que ningún bombardeo o guerra puede lograr. De hecho, cuando se intenta resolver un conflicto a través de la guerra no se hace más que empeorar el conflicto. Esto es algo que cualquier aprendiz puede vivenciar practicando meditación. Aunque para el maestro espiritual lanzar este tipo de Proyecto de enorme envergadura es algo que hace peligrar la propia vida, cuando uno es un representante del Bien, del Amor y la Reconciliación, entonces esto es algo que se despliega naturalmente y sin esperar resultado alguno. Lo único que está claro según la mirada del Ser Libre e Iluminado es que cualquier ofensiva militar no conduce al objetivo de la paz, siendo un fracaso por sí mismo. Esto es algo que cualquier niño de jardín de infantes puede entender, por lo que el Maitriyana solicita al pueblo de Irak que reclame a sus líderes políticos tener una mayor convicción espiritual y defender realmente a su nación. La Espiritualidad Reconciliadora tiene la enorme responsabilidad de liderar al mundo hacia la Salvación, construyendo una Tierra Pura en el aquí y ahora. Por suerte, este movimiento no está solo, pues hay muchas personas que desde hace miles de años vienen denunciando que el mal no puede ser vencido con el mal.

Cuando las tropas estadounidenses invadieron en 2003 en búsqueda del petróleo, destruyeron completamente al Estado iraquí, dejando un sistema de caos y desorden social que nunca pudo recomponerse. Nunca se volvió a construir una firme alternativa al viejo régimen. Aquí es precisamente que el Socialismo Budista presenta su ofrecimiento de ayuda para guiar al pueblo de Irak hacia la Paz Verdadera, la cual es una construcción que no puede derrumbarse fácilmente.

El Maitriyana es una oposición pacifista contra la intervención militar, acompañando a los pueblos a través de una estrategia comprensiva para el mundo que está basada en intenciones humanitarias. El maestro espiritual aporta una estrategia para construir una paz a largo plazo para todo el mundo. Pero el Ser Libre e Iluminado no puede apoyar iniciativas que no muestren un plan comprensivo para la humanidad, la cual parece estar convencida que la paz no existe. Ahí está el desafío que tiene la Espiritualidad Libertaria: enseñar a los pueblos a recuperar la fe y esperanza en un mundo mejor. El Socialismo Budista pide al pueblo de Irak que asuma una estrategia para desarrollar la paz mundial de forma duradera, encontrando la solución en el punto justo que es la ética del Desapego. El pueblo de Irak debe comprender que las acciones militares no son una respuesta, por lo que el Maitriyana insta a que los representantes políticos de este hermoso país declaren el anuncio de una posición pacifista inamovible. Toda la humanidad debe unirse y no permitir que las superpotencias bélicas o el Fundamentalismo Religioso vuelvan a crear una guerra en contra del pueblo. En este punto, el Socialismo Budista choca contra el status quo de la civilización contemporánea, la cual no le interesa comprender que las acciones militares conducen al odio y la guerra y no a la compasión y la paz. El Maitriyana presenta entonces un plan estratégico pacifista con el fin de evanescer la violencia estructural que padece Irak y finalizar esta catástrofe humanitaria.

Mientras Estados Unidos apela al bombardeo contra los jihadistas, el Socialismo Budista entrega ayuda humanitaria espiritual, demostrando que las potencias globales no hacen más que movilizarse hacia fines basados en la codicia, el odio y el engaño. La humanidad está sedienta de alimento y agua, como los cientos de miles de iraquíes que han huido del asedio y las amenazas de muerte, pero también está sedienta de paz y bienestar espiritual. Así, el Maitriyana considera que el genocidio que está sufriendo el pueblo de Irak debe ser resuelto a través de la sabiduría compasiva, la cual es la Vía Única hacia la Evanescencia de los males del mundo. Irak debe prohibir que Estados Unidos vuelva a desplegar sus ataques en este país, pues este gobierno es tan peligroso como el mismo grupo fundamentalista religioso ISIS que está asesinando a cientos de miles de personas en Irak y Siria. Lo único que puede evanescer esta estela de destrucción y muerte es el Camino hacia la Reconciliación y el Despertar del pueblo. Por lo tanto, todo esfuerzo humanitario debe aportar paz, pues brindar únicamente alimento y agua no hace más que mantener el estado actual de sufrimiento del mundo.

El maestro espiritual aconseja al pueblo de Irak a formar un gobierno de unidad nacional que busque la reconciliación con las fuerzas insurgentes y con la comunidad internacional, pero manteniendo al mismo tiempo su autodeterminación y Libertad. En este contexto, dado que tanto el Fundamentalismo Religioso como el Imperio Capitalista son esencialmente movimientos combatientes sanguinarios que violan los derechos humanos, un gobierno de Paz para Irak debe estar basado en la unidad con los pueblos vecinos y con otras potencias mundiales no-belicistas. El pueblo de Irak necesita de principios rectores para reconstruirse como nación, y el pacifismo, redistribucionismo, alfabetismo y ecologismo son precisamente principios rectores que ayudan al pueblo a alcanzar la Libertad y la Cura. En cambio, la guerra y la violencia no son principios rectores, sino que son fuerzas de autodestrucción. En este sentido, el Socialismo Budista constituye una verdadera doctrina espiritual en política internacional, ayudando a los pueblos del mundo a alcanzar la integración gradual bajo un mismo Propósito Superior. Sólo la sabiduría compasiva puede revertir el avance de la violencia en el mundo, enseñando a las grandes mayorías que esta crisis puede generar una oportunidad de cambio: una Unidad planetaria que revela como falso al dualismo entre Oriente y Occidente. Esta declaración de Reconciliación, que debería ser el verdadero trabajo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), tendrá enormes consecuencias para la humanidad y para la Madre Tierra.

En definitiva, las crisis del pueblo de Irak no son completamente culpa de EEUU ni del grupo ISIS, sino que son una consecuencia del pecado original del egoísmo, dualismo y consumismo. Por lo tanto, al lograr la evanescencia del origen de los problemas sociales se podrá comenzar una nueva creación del pueblo iraquí. El Maitriyana ofrece toda su guía espiritual para ayudar en la fundación de un Estado de Irak basado en ideales socialistas libertarios que apuntan siempre a la Paz. El Socialismo Budista muestra que únicamente la modalidad de democracia directa ayudará a Irak a evanescer vestigios de los regímenes despóticos del pasado, pudiendo reivindicar el bienestar de todas las minorías de la nación.

Otro paso fundamental para la paz verdadera es que Irak establezca una reconciliación total con el pueblo de Irán, consolidando una relación de hermandad y solidaridad que ayudará a reconstruir al país. Esta guía que aporta el Maitriyana es una operación pacifista llamada Despertar para Irak, para que el gobierno pueda trabajar en pos de las mayorías y minorías que habitan en su territorio.

El Socialismo Budista manifiesta que la guerra no conduce a la democracia, por lo que se aconseja desmantelar cualquier acuerdo político con superpotencias belicistas y neoconservadoras que no hacen más que desunir a la gran comunidad humana. Todo gobierno debe abandonar cualquier agenda sectaria que ignore las necesidades de todas las comunidades, desarrollando un Estado unitario y autónomo donde todos los ciudadanos puedan vivir con un significativo nivel de Libertad. Actualmente las fuerzas armadas y económicas son las que gobiernan el mundo, por lo que el Maitriyana impulsa a que los pueblos tomen el control sobre sus propias vidas en lugar de cederles su capacidad de elección a funcionarios burócratas.

El pueblo de Irak debe volver a ser un actor regional de peso, proceso que se acelerará si facilitan el crecimiento de la democracia directa junto con una relación de reconciliación con los pueblos vecinos. Sólo la hermandad y la fraternidad mejorarán la situación de seguridad de los ciudadanos, mientras que el armamento no hace más que empeorarla. La práctica de la contemplación revolucionaria que transmite el Socialismo Budista es precisamente un modo de comprender que los pueblos no son enemigos verdaderos, pues tienen intereses en común: la supervivencia de la humanidad y de la Tierra. Así, el éxito político, económico y social de Irak nunca será aportado por el sectarismo y la división entre sunitas y chiitas, o entre musulmanes y cristianos, sino que efectivamente se logrará a través de la creación de una nación integrada y reconciliada. Pero este trabajo se inicia con la unidad y la armonía consigo mismo, curando las divisiones que aquejan a la mente ordinaria y que luego promueven divisiones mayores en la sociedad.

El Maitriyana afirma que Irak puede convertirse en una potencia mundial, utilizando su riqueza petrolera para lograr la Cura de la guerra, pobreza, ignorancia y contaminación que padece la mayoría de su pueblo. Por ello, una ley inquebrantable para el Irak del futuro es que todo gobernante ingrese como un sujeto humilde y se vaya del gobierno como un sujeto humilde. Mientras exista corrupción, cualquier intento de transformación política, económica y social estará condenado al fracaso. Por supuesto, los conflictos internos de Irak también interexisten con un mundo en conflicto, lo cual implica que el crecimiento bélico de los pueblos debe ser confrontado con un crecimiento en los niveles de Despertar. El apoyo a este tipo de políticas revolucionarias facilitará el surgimiento y consolidación de la paz. Aunque la agenda internacional del Socialismo Budista es ambiciosa, hay consistentes pruebas de que cuando el pueblo presta atención a la enseñanza insurgente de los Seres Libres e Iluminados, logra concentrarse más en establecer estructuras sociales de igualdad.

La Espiritualidad Libertaria es muy antigua, pero al mismo tiempo representa el futuro de la humanidad. Así, aunque existan decapitaciones, crucifixiones y ejecuciones en masa por parte de los fundamentalistas religiosos, el Maitriyana se levanta como la Cura para el terror y la brutalidad tanto de los ataques fundamentalistas como de los bombardeos norteamericanos. El maestro espiritual se ocupa de acompañar a los pueblos perseguidos por la desolación, por lo que siente una compasión infinita hacia el genocidio que está sufriendo el pueblo de Irak, al mismo tiempo que muestra que el violento castigo hacia los responsables no es la solución. La solución no es ni la espada fundamentalista ni la bomba norteamericana. La única solución es aceptar al prójimo como un hermano y Compañero de Camino. Esto es lo que enseñaron Gautama y Jesús: no hacer daño, hacer el bien y purificar la mente. La solución verdadera es una acción tranquila que conduce a la Salvación, pero nunca es la destrucción o la intervención violenta. La Espiritualidad Libertaria trabaja mucho para conseguir un gobierno de unidad y reconciliación a nivel mundial, guiando espiritualmente a los gobiernos para que ayuden realmente a sus propios pueblos. La solución a los conflictos no es exterminar a los adversarios sino hacer una limpieza interior que luego se transformará en una transformación social de enorme magnitud. Mientras continúen muriendo niños por los cohetes, mientras existan enfermos de hambre, mientras no abran las escuelas, mientras la situación de los seres vivos sea absolutamente terrible, el Socialismo Budista denunciará a las potencias mundiales y buscará que los pueblos tomen consciencia de que el futuro depende de la convivencia en el aquí y ahora. Desde el punto de vista del Ser Libre e Iluminado, toda solución no-humanitaria es insuficiente o incluso negativa. La única posibilidad para una solución es apoyar la práctica del perdón, la unidad y la reconciliación, pues es el mejor paso hacia la construcción de un mundo mejor. Así que el Maitriyana asume la posición de un movimiento elegido que está a la altura de las circunstancias, acompañando al pueblo con el Propósito de la paz mundial hasta el fin de los tiempos.

El Socialismo Budista busca liberar al pueblo de Irak del vicioso proceso de repetición del autoritarismo, cuya monstruosidad debe ser transformada por la democracia directa. Sólo el poder del pueblo puede evanescer todo intento de dominio despótico que suele conducir al suicidio colectivo de miles de personas, optando por un tipo de activismo que es una alternativa a la acción militar. Aunque el Maitriyana condena la violencia de determinados grupos fundamentalistas, el movimiento pacifista de Espiritualidad nunca debe ceder a la tentación de brindar una bendición a la acción militar, pues el concepto de guerra justa es una de las ilusiones más peligrosas y nefastas de la historia de la humanidad, remitiendo a la rememoración de las cruzadas. Si bien no puede aceptarse a los liderazgos fanáticos y barbáricos que desprecian la vida humana e incluso practican la segregación y el genocidio, ciertamente la condena militar no es la respuesta apropiada. Aquí es donde la ética del Desapego que enseña el maestro espiritual puede ayudar realmente a los pueblos, promoviendo el crecimiento exponencial de la paz al superar las dificultades que se abren con el complejo entramado geopolítico del mundo contemporáneo, en el cual el terrorismo civil o estatal parecen tener cada día más poder político, económico y cultural. Si la humanidad desea sobrevivir entonces debe abandonar las monstruosas prácticas de la guerra, para así poder unirse en pos de intereses superiores que sólo pueden no diluirse en un plano democrático genuino. Dado que los líderes despóticos prefieren el Fundamentalismo ultrarreligioso antes que la instancia democrática, la Espiritualidad Reconciliadora se presenta como la evanescencia de los males del poder autoritario, enseñando a los pueblos cómo llegar a la Libertad.

El Socialismo Budista busca que todos los pueblos se posicionen en contra de los hechos aberrantes que están sucediendo en Irak, comprometiéndose con ayudar a frenar el genocidio que está ocurriendo actualmente, donde miles de personas están siendo intimadas y masacradas diariamente en nombre de Dios, a pesar de que todo misticismo es esencialmente misericordioso y compasivo. Dado que el Maitriyana es un movimiento que tiene los ojos bien abiertos ante lo que sucede en la realidad, hace un llamado a que la comunidad internacional ponga un cese pacífico al drama humanitario que está padeciendo el pueblo de Irak, el cual parece estar acorralado entre la opción de la espada o la opción del bombardeo. Más allá de que Irak está padeciendo una limpieza religiosa también está sufriendo una purga étnica, expulsando o eliminando a todo aquel que no es fundamentalista. Por lo tanto, el Propósito de realizar un verdadero Proyecto de Paz para Irak se convierte en una de las necesidades actuales más importantes para la humanidad entera. Ante esto, el Socialismo Budista no observa los hechos con pasividad, concordando con el apóstol San Pablo al enseñar la Vía ética que puede detener esta escalada de violencia contra el pueblo indefenso: estar atribulado no es estar abatido; estar perplejo no es estar desesperanzado; estar perseguido no es estar abandonado; estar derribado no es estar aniquilado. Siempre y en todas partes, el Maitriyana porta en su visión la sabiduría compasiva que ha heredado de Gautama y Jesús, para que el ser humano pueda autosacrificarse en pos del Bien y la Salvación de los demás.

El Socialismo Budista lanza un Proyecto de Paz para Irak para poder frenar la crisis humanitaria producto de la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación, pues ayudar al prójimo no es simplemente brindarle alimento y agua, siendo más bien proveer el alimento espiritual de la paz para poder superar la violencia y el caos. Enseñar la Vía hacia la Salvación es entonces la movida de asistencia humanitaria más significativa que puede existir frente a la violencia. Por tal razón, el Maitriyana manifiesta su disposición a ir hacia Irak con el fin de tratar de alcanzar una Reconciliación con los agresores, deteniendo la masacre que está siendo cometida allí contra todas las minorías. Pero el Ser Libre e Iluminado aclara que un ser humano por sí solo no puede detener a todo un movimiento agresor, por lo que es necesario que el pueblo se levante frente a la agresión pero sin recurrir a la violencia, pues no es lícito detener al agresor a través de una nueva agresión. Esta lección del maestro espiritual es fundamental que la aprendan las superpotencias e incluso las religiones de una vez por todas, las cuales suelen considerar la posibilidad de agresores justos y permiten la invasión y conquista con la excusa de la Liberación. En la Espiritualidad Reconciliadora es fundamental la cuestión de los medios correctos, por lo que el proceso de detener al agresor debe ser evaluado a través de la ética pacifista, no reaccionando emocionalmente frente al espanto y la crueldad de la guerra. Dado que el Socialismo Budista es una iniciativa revolucionaria, no tiene inconveniente de pagar el costo político de decir aquello que nadie quiere decir o incluso escuchar, pero cuando uno está convencido que la única Vía para la paz es el diálogo no se puede tener miedo de decir la Verdad. La paz es el don más preciado, por lo que merece de un arduo trabajo, enseñándole a la humanidad que además de las negociaciones políticas también está el Camino de la meditación para resolver cualquier situación coyuntural. El Maitriyana es precisamente una linterna que ilumina a los pueblos la vía que se encuentra más allá de la guerra.

El Socialismo Budista afronta el peligro con su visión libertaria que puede transformar radicalmente el rostro del mundo, ayudando a los pueblos no con armamento o financiamiento sino con sabiduría compasiva, la cual es vital para la supervivencia y evolución de la población de Irak y del mundo entero. El Maitriyana tiene una táctica y estrategia pacifista, por lo que no se asemeja a ninguna ideología política tradicional. Su visión de largo plazo permite consolidar a la paz para cambiar el rostro del Medio Oriente, creando un escenario de Despertar global que ciertamente amenaza al Poder capitalista. De hecho, las decenas de miles de combatientes occidentales que se han sumado al movimiento ISIS son un síntoma de la falla de la civilización capitalista, pues estas personas no se adhieren a la lucha armada del Fundamentalismo religioso porque tengan entrenamiento militar o conocimientos islámicos, sino que lo hacen porque están esencialmente disconformes con el gobierno mundial. El Socialismo Budista tiene planes prácticos para el largo plazo, afirmando que las refinerías de petróleo de Irak deben financiar el bienestar de su pueblo y no algún tipo de estrategia militar. Por ello, la organización del Maitriyana es una disciplina espiritual que amenaza al status quo, promocionando el objetivo mayor de la Cura de los males del mundo.

La presencia libertaria del Ser Libre e Iluminado trastoca el tablero capitalista mundial, pues es una anomalía sistémica imposible de ser regulada a través del Poder político, económico y cultural, siendo un anticipo del ser humano del futuro. No es menor el efecto que causa la guía del maestro espiritual, por lo que ignorar sus enseñanzas es una actitud no recomendable que puede conducir a la inestabilidad mundial a través de guerras a lo largo del planeta. El Socialismo Budista también afirma que la inestabilidad mundial no sólo se ve reflejada en la guerra sino en la pobreza y desigualdad social, como los Estados que concentran el ingreso al mismo tiempo que atentan contra la democracia. Todo este sistema de civilización genera una enorme frustración y el sentido de que no hay un futuro posible, siendo éste el principal motivo de la presencia de individuos occidentales dentro de movimientos fundamentalistas religiosos bélicos como el ISIS. Frente a esto, el Maitriyana es el movimiento revolucionario pacifista más complejo de la historia, estableciendo un Proyecto de Paz capaz de salvar al Medio Oriente. Dado que existen grupos armados dispuestos a eliminar a todos los judíos, sunnitas, shiítas, cristianos, kurdos, yazidíes y turcomanos, el Socialismo Budista promueve la creación de una coalición internacional no-armada capaz de revivir la misma retórica pacifista que utilizó Mahatma Gandhi para liberar al pueblo de la India y Pakistán. Esto implica que no se debe intentar destruir al enemigo, sino más bien reconciliarse con éste por medio de la comprensión de que es un hermano. Ésta es la única dirección posible hacia la paz mundial, jugándose todo para iluminar aquello que el Poder pretende mantener oculto.

El Maitriyana llama al pueblo de Irak a hacer frente a estas tragedias inimaginables no con las armas sino con la sabiduría compasiva, la cual es la fuerza de comunión y liberación más importante de la historia. En Irak, miles de niños mueren periódicamente, tanto en el pasado como producto del bloqueo económico como en la actualidad producto del genocidio bélico. Así, el Socialismo Budista es un grito a la oscuridad para que el mundo se despierte de su sueño profundo, dejando de estar entretenido con superficialidades e ilusiones para comenzar a construir la paz. Ni la vía diplomática ni las armas solucionarán este conflicto, sólo el Despertar espiritual del pueblo lo hará.

El Maitriyana llama a formar urgentemente una coalición internacional de paz para ayudar a los pueblos de Irak y Siria, protegiéndolos tanto de la espada por parte del fundamentalismo religioso fascista como del bombardeo por parte del imperialismo capitalista. La violencia y el terrorismo no sólo son parte de algunos grupos extremistas, pues el Ser Libre e Iluminado también denuncia que ésta es una práctica cruel a la que recurren las principales superpotencias del mundo. De este modo, el Socialismo Budista plantea un Proyecto de Paz para Irak que es una Tercera Vía o Camino Medio para asegurar el bienestar y la Libertad de su pueblo.

El Maitriyana denuncia las prácticas terribles de aquellos que utilizan a la bella religión del Islam como pretexto para desplazar o matar masivamente, pero también denuncia a aquellos países que invaden y destruyen en nombre de la democracia y la Libertad. En este sentido, el Socialismo Budista no se posiciona en contra de un grupo en específico, sino que intenta lograr la Cura del cáncer de la guerra y la violencia que se extiende a lo largo de todo el planeta. Por ello, uno de los aspectos más importantes del Propósito del maestro espiritual es afrontar la plaga del totalitarismo y la opresión, venciéndola a través de la fuerza del Amor y la fraternidad. Así, la expansión de la Libertad para el pueblo de Irak implica formar una unidad que respete a todas sus minorías, que se reconcilie con sus pueblos vecinos y que sea autónoma de las superpotencias belicistas que acosan al mundo y violan sistemáticamente los derechos humanos.

Ante esta situación catastrófica que padece el pueblo de Irak, el movimiento Maitriyana presenta un Proyecto de Paz compuesto por una serie de puntos:

  • Condena pública a la definición de Yihad como guerra santa.
  • A cambio de la rendición se ofrece al movimiento ISIS un perdón jurídico por todos sus delitos cometidos, invitándolos a formar parte de las Fuerzas Armadas de Irak.
  • Solicitud ante la ONU de la condonación de la totalidad de la deuda externa de Irak como forma de resarcimiento económico por la invasión sufrida en 2003.
  • Solicitud de financiamiento del BID para reconstruir infraestructura social destruida por la guerra, como hospitales y escuelas.
  • Estatización de todos los recursos naturales de Irak, principalmente el petróleo.
  • Declaración de un Estado de Irak multiconfesional.
  • Construcción de una Alianza estratégica política, económica y social con Irán y Siria.
  • Prohibición a que las superpotencias interfieran bélicamente en los asuntos políticos y económicos de Irak.
  • Promover el sistema de democracia directa en todo el país.

El Socialismo Budista dedica este Proyecto de Paz no sólo a la paz del pueblo de Irak, sino también al bienestar de la Madre Tierra, buscando proteger a todos los indefensos y perseguidos. El Maitriyana sufre ante la opresión y el sufrimiento del pueblo que es acosado por la tortura y el hambre. En definitiva, el sufrimiento del pueblo es la fuerza primordial del Socialismo Budista, siendo un testimonio concreto de la necesidad que tiene el mundo de ser transformado a través del perdón y el Amor Espiritual, pues sólo estos valores conducen hacia la Salvación de la humanidad y la protección de la Tierra. El Maitriyana destaca que la Madre Tierra es la que da vida y ayuda a comprender que todos los seres vivos son hermanos en la comunión con el espíritu del Cosmos. Pero esta Madre Tierra tiene como modelo al Despertar espiritual al que llegaron Gautama y Jesús, quienes conforman el modelo ético más bello y superior que puede haber. El proceso por el cual la Madre Tierra contiene a todos los seres humanos como células de un mismo cuerpo global es ciertamente algo misterioso, único y singular, pero que será entendido plenamente en el futuro cuando la humanidad evolucione y dé a luz a una Tierra Pura o Reino de los Cielos en el aquí y ahora. Para llegar a esta Edad Dorada de Paz y Reconciliación los pueblos deberán tomar consciencia de que son esencialmente libres y que su destino depende completamente de sus acciones. La Tierra es la Madre de todos los seres vivos, y los seres humanos son hermanos dentro de este campo viviente y holístico. Cada vez que muere un niño se está matando a la humanidad entera. Cada vez que despierta un sujeto, el mundo entero se está convirtiendo en un lugar mejor. Así es cómo la Reconciliación es la Única Vía hacia la Salvación: no hacer el mal, hacer el bien, purificar la mente.

Siempre con Espíritu Reconciliador,

Maestro Maitreya

 

Un comentario en “Proyecto de Paz Irak

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