Notificación a la NASA sobre la Colonización de Marte

Caso 22-2017: Salk Institute for Biological Studies

Notificación a la NASA sobre la Colonización de Marte

En el 28 de mayo de 2020, el Tribunal Budista de Derechos Humanos se comunica con la NASA a raíz de la conferencia “Alienating Mars: Challenges of Space Colonization” dictada recientemente en la New York Academy of Sciences, donde la astrobióloga Kennda Lynch expuso que el viaje espacial y la colonización de Marte requerirán necesariamente la tecnología de la ingeniería genética, lo cual sería una alteración del ADN del ser humano que haga posible vivir permanentemente en un medioambiente extraterrestre. Concordantemente, el genetista Christopher Mason de Cornell University expuso que la hibridación humana-animal podría ser necesaria para tal fin, proponiendo la utilización ética de genes de los Tardígrados, que son unos animales microscópicos que son capaces de vivir en el espacio e incluso de resistir a altos niveles de radiación.

El Tribunal Budista de Derechos Humanos & Comité Internacional de Ética Budista creó esta idea en el año 2017, durante un juicio ético contra el Salk Institute for Biological Studies, juzgándolo como Responsable de Crímenes contra la humanidad y Violación a los Derechos Animales por haber realizado experimentos de hibridación humano-animal con la excusa de crear órganos humanos para trasplantes. El Tribunal Budista de Derechos Humanos argumentó que vulnerar el patrimonio genético de la humanidad es una violación a un derecho colectivo y que no puede estar por encima del derecho de un individuo, además de que es falsa esta excusa de hibridación para trasplantes de órganos en tanto que ya existen tecnologías de impresión 3D de órganos humanos. Esta hibridación humana-animal fue declarada antiética y anticientífica, pues utiliza el patrimonio genético como un objeto de consumo y anula todo tipo de derechos intrínsecos a la vida humana.

Sin embargo, durante la Sentencia ética contra el Salk Institute for Biological Studies el 3 de abril de 2017, el Tribunal Budista de Derechos Humanos también propuso la idea radical sobre la cual existiría una única excepción a la regla de prohibición de hibridación humana-animal, manifestándose que la ingeniería genética humana podría ser ética si hace que la humanidad pueda sobrevivir fuera de la Tierra:

“No obstante, ante el hecho de que el Tribunal Budista de Derechos Humanos prohíbe y declara como ilegal a la manipulación genética de híbridos humanos-animales, debe aclararse que esta regla tiene una única excepción. Ante un probable evento catastrófico en el cual el planeta Tierra sería llevado a una destrucción inevitable, la humanidad tendría el derecho colectivo a sobrevivir en otros planetas. Sin embargo, para poder realizar tal hazaña cósmica la humanidad debería realizar obligatoriamente una modificación genética que le permita sobrevivir las arduas condiciones ambientales del espacio exterior o de otros planetas. Indudablemente, una hibridación humano-artificial o una posible hibridación con seres vivos como el Tardígrada le brindaría capacidades de hibernación durante cientos de años y también capacidades para resistir altos niveles de calor y frío, que es algo necesario para poder sobrevivir tanto en el espacio como en otros planetas. La excepción a la prohibición de manipulación genética demuestra que el Tribunal Budista de Derechos Humanos no es moralmente dogmático, pues esta excepción es el caso de una modificación al patrimonio genético colectivo con la finalidad de respetar el derecho colectivo a la supervivencia de la especie, y sólo debería aplicarse ante una enorme necesidad para respetar el derecho a la vida de toda la humanidad. Claramente, los experimentos del Salk Institute for Biological Studies y el científico Jun Wu no cumplen con el requisito de necesidad para ser una excepción a la regla de prohibición de la manipulación genética. Esta excepción a la regla no podría ser empleada para salvar una vida individual, pues los derechos colectivos no podrían ser vulnerados para respetar un derecho individual, ni tampoco esta excepción debería ser aplicada para la creación de seres humanos inmortales.

La humanidad debe propagarse a lo largo de todo el Universo de forma ética y sustentable, incluso promoviendo la terraformación de planetas extraterrestres y extrasolares, pues la reproducción del gran superorganismo de la Madre Tierra es un deber colectivo de la humanidad, siendo probablemente el designio inconsciente detrás de las misiones espaciales según la Teoría Gaia. Este escenario es la única posibilidad de realizar éticamente una hibridación humano-animal. En conclusión, el Derecho Budista está a favor de la evolución humana, aunque la misma debe ser realizada de forma ética, por lo que el Tribunal Budista se pone a disposición de la NASA para asesorar éticamente todo tipo de proyectos científicos sobre este asunto que sean realizados en el futuro.

Siempre con espíritu de reconciliación (maitri),

S.E. Maestro Maitreya Samyaksambuddha

Presidente y Juez del Tribunal Budista de Derechos Humanos & Comité Internacional de Ética Budista

 

 

 

 

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