Sentencia sobre la OMS

CASO 56-2020: Organización Mundial de la Salud (OMS) & Director General Tedros Adhanom Ghebreyesus

SENTENCIA ÉTICA

Estimados Fiscal, Embajador de Paz y Defensores de los Derechos Humanos del Comité Internacional de Ética Budista (CIEB) y Tribunal Budista de Derechos Humanos (TBDH), respecto del Caso 56-2020 contra Organización Mundial de la Salud, por medio de la presente, en el día 25 de Agosto de 2020, se deja constancia de que se ha concluido el juicio para analizar las violaciones a los Derechos Humanos y a la Ética Budista realizadas por el acusado. Este Caso ha sido llevado a cabo como consecuencia del Informe sobre el Coronavirus realizado por la Organización de Naciones Budistas Unidas.

Luego del análisis de la presentación del Caso y la validación de pruebas, se ha procedido con la votación de 4 Defensores de los Derechos Humanos, todos los cuales confirmaron que es Justa la acusación hacia la OMS por los graves delitos de Negligencia y Mala Praxis Médica.

El Tribunal Budista de Derechos Humanos ha podido recopilar evidencias que comprueban que la “Organización Mundial de la Salud” ha cometido Negligencia y Mala Praxis Médica de forma sistemática y generalizada contra toda la población del planeta, diagnosticando mal a la pandemia del Coronavirus y causando un Ataque de Pánico Global que viralizó el miedo y la histeria colectiva, sobredimensionando un virus que no es más grave que la gripe ordinaria, lo cual contribuyó a la creación de sistemas de cuarentena global que han sido totalmente ilegales, criminales y que además causarán una hambruna planetaria al generarse la pérdida de cientos de millones de puestos de trabajo, obviamente significando futuras millones de muertes por falta de alimento y salud deficientes.

En primer lugar, se confirma que a partir de las críticas realizadas por el gobierno de Estados Unidos de Norteamérica hacia el mal manejo de la OMS sobre la pandemia del Coronavirus, la asamblea anual nº73 de la “Organización Mundial de la Salud” aprobó ser evaluada de forma imparcial, independiente y completa. Precisamente, el presente juicio ético realizado por el Tribunal Budista de Derechos Humanos implica esa evaluación integral, libre e imparcial que públicamente ha sido requerida por USA, Unión Europea, México, Australia, Japón, Rusia, India y Brasil, en tanto que el organismo internacional no podrá nunca evaluarse adecuadamente a sí mismo.

En segundo lugar, se confirma que el accionar de la OMS ha sido totalmente negligente en todas sus respuestas, así como en sus recomendaciones para prevenir y responder ante la pandemia, como por ejemplo tardar 7 meses en confirmar que el Coronavirus se transmite por el aire a pesar de que investigaciones científicas internacionales ya lo habían descubierto muchos meses atrás, lo cual constituye un acto de Mala Praxis internacional, por lo que debe asumir la responsabilidad ante el enorme daño que le ha realizado al mundo.

En tercer lugar, se confirma que el Presidente Trump de los Estados Unidos de Norteamérica acusó a la “Organización Mundial de la Salud” de mala gestión y de haber actuado lentamente en el inicio de la pandemia del Coronavirus con el fin de encubrir al gobierno de China en la difusión de información errónea. Esta total falta de transparencia informativa durante la pandemia produjo que USA deje de financiar económicamente a este organismo internacional y que incluso deje de ser un país miembro, criticándole al organismo internacional que haya negado que el Coronavirus se transmitía de persona en persona o por afirmar una falsa tasa de mortalidad que sería unas 30 veces superior a la verdadera. Así, el gobierno del Presidente Trump acusó públicamente a este organismo internacional de ser una marioneta de China.

En cuarto lugar, se confirma que en Diciembre de 2019 el Centro de Control de Enfermedades de Taiwán alertó a la OMS sobre la existencia del brote de una nueva neumonía en Wuhan (China) y solicitaba al organismo internacional que brinde más detalles del virus para prevenir su transmisión continental. La “Organización Mundial de la Salud” negó haber recibido la alerta por parte de Taiwán, y únicamente viajó a China 40 días después, demostrando un nivel de negligencia o encubrimiento sin precedentes.

En quinto lugar, se confirma que Tedros Adhanom Ghebreyesus, el Director General de la OMS, fue elegido en dicho puesto gracias a la influencia de China dentro de este organismo internacional. Así, este burócrata condujo a la “Organización Mundial de la Salud” a avalar al gobierno chino como transparente, comprometido y serio, por lo que decidió ignorar que China no ofreció informaciones veraces a la comunidad internacional, las cuales eran enormemente incorrectas en la tasa de mortalidad del virus y no hicieron más que contribuir al pánico global. Esta politización por parte de la OMS ha causado un desastre económico global sin precedentes, en tanto que la mayoría de los países del mundo que hicieron cuarentenas masivas de sus poblaciones habrían confiado ciegamente en los informes epidemiológicos de la “Organización Mundial de la Salud”. Además, la posición oficial del Director General de esta organización fue que no tiene tiempo para responder a críticas, lo cual es una actitud criminal, autoritaria y antidemocrática.

En sexto lugar, se confirma que las decisiones negligentes de la OMS se deben a su modelo de financiación económica, la cual deja la puerta abierta a ser manipulada políticamente y violar sus principios científicos, en lugar de ser el máximo protector de la salud pública global. De este modo, la “Organización Mundial de la Salud” debería ser abolida o reformada estructuralmente para que su investigación científica médica pueda funcionar libre de influencias políticas. Esta posición ética que critica los fallos de la OMS y que se muestra a favor de crear un nuevo organismo internacional de salud ha sido defendida por países como Francia.

En séptimo lugar, se confirma que la “Organización Mundial de la Salud” alabó públicamente las medidas ilegales de cuarentena masivas que impulsaron de forma dictatorial países como China y Argentina, y que se viralizaron a una gran cantidad de países, poniendo a media población mundial sana en arresto domiciliario por una enfermedad que no es más grave que una gripe, causando irracionalmente la destrucción de cientos de millones de puestos de trabajo, aumentando la pobreza y la indigencia mundial, lo cual indudablemente traerá muchísimas más muertes que la gripe china.

En octavo lugar, se confirma que el Centro de Colaboración de la OMS sobre Leyes de Salud Nacionales y Globales ha afirmado que se han derrumbado todas las reglas previas y normas globales sobre salud pública, lo cual constituye un acto de complicidad con la vulneración de las libertades civiles que han sufrido cientos de millones de personas.

En noveno lugar, se confirma que la “Organización Mundial de la Salud” ha traicionado su Propósito fundacional de lograr que todos los seres humanos consigan los mayores niveles posibles de salud, lo cual incluye no sólo la salud física, sino también la salud psicológica, la salud social y la salud ambiental. Al no incorporar estas dimensiones sanitarias en su abordaje de la crisis del Coronavirus, la OMS ha causado un enorme perjuicio a la salud pública global.

En décimo lugar, se confirma que durante el brote del SARS en 2002 la “Organización Mundial de la Salud” tuvo un liderazgo eficiente y no corrupto bajo el liderazgo de la Directora Brundtland, a diferencia del actual accionar negligente del Director Tedros de la OMS. Por ello, el brote de SARS fue contenido rápidamente, a pesar de que China tampoco había decidido reportar a la “Organización Mundial de la Salud” acerca del descubrimiento de este nuevo virus.

En undécimo lugar, se confirma que en los últimos dos casos de pandemias globales el accionar de la OMS fue negligente, como su accionar excesivo durante la gripe porcina de 2009, y su accionar lento durante el ébola de 2014.

En duodécimo lugar, se confirma que a mediados de marzo el epidemiólogo Ioannidis de la Stanford University afirmó que la tasa de mortalidad del Coronavirus no era el porcentaje de 3,4% que decía la “Organización Mundial de la Salud”, sino tan sólo del 0,1%, por lo que caracterizaba a la pandemia como un gran fiasco. Esta misma posición fue asegurada por el Presidente Trump unas 2 semanas antes que Ioannidis, afirmando que la cifra de mortalidad del organismo internacional era falsa, pues era mentira que el 3,4% de los infectados por Coronavirus morían. Obviamente, el Coronavirus 2019 es muchísimo menos dañino que el virus SARS que tenía una tasa de mortalidad del 10% y también que el virus MERS que tenía una tasa del 20%. Sin embargo, como señala García-Sastre, experto en virus de ARN, incluso con una letalidad del 0,1% el Coronavirus puede ser problemático para el sistema hospitalario porque al ser un virus nuevo nadie tiene inmunidad y entonces va a infectar a una mayor cantidad de personas que la gripe. En este sentido, el virólogo Hendrik Streeck también ha confirmado que la OMS se equivocó con la tasa de mortalidad del Coronavirus, la cual según este experto es menos mortífera de lo que se creía y rondaría el 0,3%. Aunque la “Organización Mundial de la Salud” ha cambiado su tasa de mortalidad para el Coronavirus, la cual era de 3,4% y recientemente fue bajada a un 0,6%, igualmente sigue siendo muy alta y exagerada en comparación con los estudios de los mejores expertos del mundo. De esta manera, el CDC (Centers for Disease Control and Prevention) estima que la tasa de mortalidad del Coronavirus sería entre 0,2% y 0,3%. Precisamente, hay investigaciones que sugieren que en Miami la tasa de mortalidad es del 0,2%, e incluso en Islandia se habría encontrado que el Coronavirus es mucho menos letal que la mera gripe al tener una tasa de mortalidad del 0,05%.

En decimotercer lugar, la negligencia o mala praxis médica de la OMS durante la pandemia del Coronavirus es evidente por decir que el Coronavirus no se transmitía entre humanos, por no cancelar los viajes aéreos provenientes de China, por no haber recomendado medidas a los viajeros desde Wuhan (China), por no recomendar restricciones en viajes aéreos a nivel global, por haber manifestado que no había pruebas de que el virus se transmitía de persona en persona, por considerar inútiles a los barbijos, por no recomendar los test a los que no tenían síntomas, por considerar que las personas asintomáticas no son transmisoras del virus, y por negar que el Coronavirus tenga Cura cuando actualmente ya existen vacunas.

En decimocuarto lugar, se confirma que en abril de 2020 se inició una demanda legal contra la Organización Mundial de la Salud por negligencia en el manejo de la pandemia del Coronavirus, lo cual fue una acción legal presentada ante el tribunal federal de White Plains en Nueva York, acusando al organismo internacional de encubrir la pandemia en China y contribuir a su propagación mundial.

En decimoquinto lugar, se confirma que la OMS ha cometido negligencia médicapor ser un proveedor de ayuda sanitaria que ha llevado a cabo múltiples acciones mal realizadas y tomado decisiones inapropiadas, no cumpliendo con los parámetros científicos mínimos para enfrentar la pandemia ni tampoco respetando las normas técnicas de la medicina. Este nivel de impericia ha causado daños a toda la población mundial, incumpliendo con su deber legal de proveer asistencia médica adecuada. Al haber realizado múltiples diagnósticos erróneos acerca de la transmisión y mortalidad del Coronavirus, la negligencia médica de la Organización Mundial de la Saludes irrefutable. Los daños a la salud mental y social producto de este accionar negligente han sido gigantescos, causando un pánico global y la destrucción de millones de trabajos, que a su vez implica hambruna y muerte. Estas lesiones causadas por los errores de la OMS no sólo generarán futuros problemas de salud física sino también profundos trastornos emocionales, contribuyendo a la delincuencia y a la epidemia global de suicidios que todos los años es mucho más peligrosa y real que el Coronavirus.

En decimosexto lugar, se confirma que los médicos alopáticos no son ningún tipo de héroes, pues un informe de la propia Organización Mundial de la Saludha confirmado que cada año mueren 2,6 millones de personas a causa de negligencia médica, entra otras razones por errores en el diagnostico o en la prescripción de medicamentos, lo cual significa que la Medicina occidental es mucho más dañina y mortífera que la propia pandemia del Coronavirus o que el virus del SIDA, generando millones de muertes que son totalmente evitables. De hecho, el informe de la OMS confirma que el 40% de los pacientes del mundo sufren negligencia durante la atención primaria y el tratamiento ambulatorio, que serían unas 138 millones de personas, lo cual sería causado por el bajo nivel de capacitación y entrenamiento de los profesionales de asistencia sanitaria. Incluso, el informe de la Organización Mundial de la Salud reconoce que los procedimientos quirúrgicos causan 1 millón de muertes de personas cada año, causando complicaciones médicas al 25% de los pacientes operados, lo cual ha sido declarado por la propia OMS como algo inaceptable y que urgentemente debe resolverse. Esto demostraría que existe un patrón sistémico y generalizado de negligencia y mala praxis médica, siendo el manejo de la pandemia del Coronavirus un nuevo ejemplo de este proceder criminal y no un mero error aislado.

En decimoséptimo lugar, se confirma que existen lazos políticos que unen a China con el Director General de la “Organización Mundial de la Salud”, pues Tedros Adhanom Ghebreyesus es un funcionario etíope avalado por el país asiático, que es el mayor prestamista y acreedor de Etiopia. Así, a pesar de tener antecedentes sanitarios peligrosos, este individuo fue elegido Director General de la OMS gracias al poder geopolítico de China, lo cual lo obliga obviamente a devolver todo tipo de favores a la superpotencia, como lo fue su encubrimiento inicial sobre la pandemia del Coronavirus junto con la difusión de falsos datos de mortalidad tendientes a generar pánico global. En efecto, los antecedentes de Tedros Adhanom Ghebreyesus son terribles, pues el experto en sanidad global Lawrence Gostin lo acusó de encubrir varias epidemias de cólera en Etiopía para que el país no tenga consecuencias económicas en el mundo.

En decimoctavo lugar, se confirma que la “Organización Mundial de la Salud” se encuentra influenciada por la industria farmacéutica, lo cual ya fue previamente criticado por People Health Movement.

En decimonoveno lugar, se confirma que luego de que la Maitriyana Buddhist Community denunciase que la pandemia del Coronavirus es un Ataque de Pánico Global debido a que este virus es similar a la mortalidad del virus de la gripe, el prestigioso médico Yoram Lass de Israel se manifestó de acuerdo con esta postura, denunciando que las redes sociales se comportaron como una pandemia que amplificó el miedo y generó una reacción histérica monstruosa contra un virus que es nada más que otra epidemia de gripe, lavando el cerebro a la población entera con miedo y ansiedad que imposibilita el análisis racional de estadísticas reales. Así, Lass confirmó que el estado emocional irracional impidió percibir al Coronavirus como no más que otra epidemia de gripe, causando entonces medidas gubernamentales draconianas que han destruido las economías de muchos países.

En vigésimo lugar, se confirma que tanto Yoram Lass como Pablo Goldschmidt –junto con otros valientes científicos- han advertido públicamente que la mortalidad del Coronavirus es un número falso pues se ha etiquetado a este virus como causa de muerte de miles de pacientes que realmente murieron por leucemia, cáncer, demencia o enfermedades cardiovasculares. De hecho, de las cientos de miles de muertes por Coronavirus sólo muy pocas han sido sometidas a un proceso de autopsia. Además, la supuesta cantidad total de muertes por Coronavirus en países como Italia es muy compatible con la cantidad de muertes por gripe en 2017.

En vigesimoprimer lugar, se confirma que el científico Lass manifestó que las medidas de cuarentenas o confinamientos masivos han causado el sufrimiento de cientos de millones de personas, incluso generando que muchos mueran de inanición por desempleo. De hecho, Lass confirmó que muchas más personas morirán como consecuencia de estas medidas gubernamentales que por el propio Coronavirus, el cual es un virus que no justifica de ningún modo que se destruya la vida de la gente.

En vigesimosegundo lugar, se confirma que Pablo Goldschmidt afirmó que no se puede intoxicar permanentemente al ser humano con cifras de muerte, criticando seriamente a los médicos que han caído en la trampa de dramatizar la cantidad diaria de muertos por Coronavirus, mientras que al mismo tiempo no comunican la cantidad de muertos de hambre por día. De hecho, Goldschmidt descubrió que la cantidad de muertos en 2020 es casi idéntica a la cantidad de muertos en 2018, lo cual demuestra que el Coronavirus no ha producido ningún tipo de incremento adicional.

En vigesimotercer lugar, se confirma que mientras el Coronavirus supuestamente ha causado la muerte de alrededor de 800 mil personas, en cambio, en el año 2020 se producirá el fallecimiento de más de 2.800.000 personas a causa de la pandemia de obesidad de la que no se habla, tal y como denunció Goldschmidt.

En vigesimocuarto lugar, se confirma que Goldschmidt denunció que el tratamiento científico y mediático sobre el Coronavirus contrajo al sistema democrático, aceptándose el cierre de los sistemas legislativo y judicial, y aceptándose la pérdida de las libertades individuales y derechos constitucionales a través de la violencia estatal que acosa incesantemente a la población por medio del uso de la fuerza, encerrando a media población mundial por medio de un pánico innecesario.

En vigesimoquinto lugar, se confirma que Goldschmidt denunció que el Coronavirus no es un drama sanitario, siendo más importante otras pandemias de las que ningún político o periodista habla, como la meningitis, la tuberculosis, sarampión, paludismo o dengue, muchas de las cuales nadie se ha interesado en crear vacunas.

En vigesimosexto lugar, se confirma que luego de que el Consejo Supremo de Paz Mundial de la United Buddhist Nations Organization haya comunicado al mundo que la pandemia de Coronavirus era realmente un Ataque de Pánico Global, tras esto Michael Levitt, Premio Nobel de química, confirmó que se trata de un virus del pánico que afectó tanto a los líderes mundiales como a la población. Además, Levitt afirmó que las cuarentenas masivas no han salvado ninguna vida sino que más bien han causado daño social extremo.

En vigesimoséptimo lugar, se confirma que seguir normas de higiene social hubiese tenido el mismo resultado sanitario que las cuarentenas, pero sin pagar el enorme costo económico, político y social. En este sentido, se critica al gobierno de Modi en la India por haber impuesto una cuarentena que causó la pérdida de más de 100 millones de puestos de trabajo, generando simultáneamente la peor crisis migratoria interna de los últimos 70 años.

En vigesimoctavo lugar, se confirma que uno de los principales contribuidores al pánico global fue el informe erróneo del Imperial College liderado por Neil Ferguson, quien pronosticó equivocadamente la muerte de cientos de miles de personas en Reino Unido y de millones en USA en caso de no implementar una cuarentena, todo lo cual era incorrecto porque no conocía el verdadero índice de mortalidad del Coronavirus.

En vigesimonoveno lugar, se confirma que el gobierno de Noruega admitió que su decisión de implementar una cuarentena estuvo basada en el miedo y el pánico, reconociendo que no volvería a tomar la misma medida nuevamente.

En trigésimo lugar, se confirma que el historiador Ferguson declaró que el Coronavirus es una pandemia de redes sociales, y que la OMS nunca debió usar el confinamiento autoritario impulsado por China como modelo de cuarentena a seguir, sino que más bien se tuvo que haber recomendado los casos exitosos de Taiwán, Israel, Corea del Sur, Alemania y Japón. En definitiva, el historiador Ferguson confirma que las cuarentenas no hacen más que postergar la diseminación inevitable del virus pero teniendo un efecto económico desastroso.

En trigésimo primer lugar, se confirma que la promoción de cuarentenas masivas por parte de la “Organización Mundial de la Salud” ha causado que todo el sistema sanitario se concentre en el Coronavirus y deje de lado la atención a otras enfermedades, causando así miles de muertes totalmente evitables, pues se ha dejado de atender a pacientes con problemas cardíacos o con cáncer, que son las principales causas de muerte, suspendiéndose millones de exámenes médicos, tratamientos y cirugías, lo cual inevitablemente causará muchísimos más muertos que el Coronavirus.

En trigésimo segundo lugar, se confirma que como la OMS está focalizada en el Coronavirus, a pesar de que este virus no es más dañino que una simple gripe, esta negligencia médica está generando en una gran cantidad de países la propagación acelerada de otras enfermedades, como la difteria, el cólera, el poliovirus, el sarampión, la rubéola, la tuberculosis y la poliomielitis. Estas enfermedades totalmente prevenibles matarán una gran cantidad de niños, posiblemente cientos de miles, como fue el caso de las 140 mil muertes en 2018 por sarampión.

En trigésimo tercer lugar, se confirma que las cuarentenas masivas ilegales promovidas por la “Organización Mundial de la Salud” y su difusión del pánico global han causado una pandemia generalizada de enfermedad mental, pues por lo menos el 33% de la población estadounidense muestra alarmantes signos de ansiedad o depresión clínica de acuerdo a censos oficiales, lo cual significaría que las cuarentenas han duplicado las enfermedades mentales. Esto se debe a que lo más preciado para un ser humano es su libertad, y cuando esto es arrebatado se hace sentir a las personas que no son dueñas de sus propias vidas.

En trigésimo cuarto lugar, se confirma que en Argentina, que es el país con la cuarentena masiva ilegal más larga del mundo, esto no sólo ha causado que haya una pandemia de desempleo, pobreza y delincuencia, sino que incluso se ha registrado un terrible aumento de problemas mentales, pues el 65% de la población estaría mostrando señales de perturbaciones psíquicas, como altos niveles de ansiedad o angustia.

En trigésimo quinto lugar, se confirma que el profesor Zangrillo, uno de los mejores científicos de Italia, ha afirmado que el Coronavirus clínicamente no existe más en el país, lo cual se debería a que la carga viral cuantitativa es absolutamente infinitesimal en comparación con los pacientes de meses atrás, motivo por el que los sistemas de terapia intensiva están vacíos. Esto demostraría que luego de infectar a una población el virus envejece, agotando su propósito biológico y desapareciendo por sí solo, tal y como ocurrió con las otras pandemias anteriores del MERS y el SARS. En concordancia, el profesor Galli manifestó que hay evidencias de que el Coronavirus no se muestra particularmente activo, por lo que hay una disminución de la potencia del virus. Este tipo de afirmación también ha sido apoyada por el virólogo Basetti, quien afirma que el Coronavirus ha mutado y se ha vuelto menos virulento por tener menos carga viral. Al mismo tiempo, el virólogo Clementi confirmó que el Coronavirus actualmente tiene una carga vital 100 veces menor que en marzo, por lo que es como si hubiese envejecido, siendo un fenómeno que también se está registrando en otros países, por lo que la pandemia está destinada a apagarse debido a que el Coronavirus se habría adaptado al ser humano.

En trigésimo sexto lugar, se confirma que el virólogo Remuzzi afirmó que las cuarentenas traen pobreza, muerte y conflictos sociales, generando mucho más daño que el Coronavirus, además del hecho de que cuando se produzca la vacuna ya será tarde porque el virus habrá desaparecido. De hecho, Remuzzi confirma que actualmente la enfermedad del Coronavirus ya no es la misma que al comienzo de la pandemia y que se ha vuelto leve, pues ha bajado mucho la cantidad de ARN viral. Esta evidencia clínica de casos con carga viral baja -y que permite concluir que la pandemia está por desaparecer- ha sido señalada por Remuzzi junto con otros colegas, como Zangrillo, Bassetti, Caruso, Clementi, Gattinoni, Greco, Lorini, Palù y Rigoldi.

En trigésimo séptimo lugar, se confirma que la OMS se ha dedicado constantemente a sembrar histeria colectiva y Pánico global, en lugar de fortalecer la salud internacional física, psíquica y social, pues a pesar de que múltiples científicos importantes advirtieron que el Coronavirus va a desaparecer muy pronto y múltiples gobiernos han decidido abandonar las cuarentenas masivas, la “Organización Mundial de la Salud” afirmó que el Coronavirus entró en una fase nueva y peligrosa y que es mortal y afectará a muchas personas vulnerables, por lo que la OMS afirmó que nadie está a salvo. De hecho, de forma totalmente infundada y negligente la “Organización Mundial de la Salud” comparó el Coronavirus con la gripe española de 1918 que causó la muerte de 50 millones de personas.

En trigésimo octavo lugar, se confirma que como prueba de las intenciones oscuras de la OMS, cuando múltiples países anunciaron avances en el campo de la creación de vacunas contra el Coronavirus, la Organización Mundial de la Salud anunció que no hay solución al Coronavirus y nunca la habrá. Pocos días después de esto el gobierno ruso anunció la creación de la primera vacuna contra el Coronavirus, la cual fue inmediatamente criticada por el organismo internacional.

En trigésimo noveno lugar, se confirma que el experto Remuzzi criticó públicamente a la OMS por no haber convocado a una asamblea de salud mundial y dar indicaciones claras a los países sobre cómo comportarse durante la pandemia, lo cual generó que cada gobierno se comporte como quiera.

En cuadragésimo lugar, se confirma que la ILO ha advertido que las cuarentenas masivas han causado un aumento en la destrucción del empleo mundial, pues las cuarentenas han afectado al 81% del trabajo a nivel internacional (2.700 millones de trabajadores). De hecho, la ILO calcula que alrededor de 400 millones de personas perdieron el empleo producto de las cuarentenas masivas apoyadas por la Organización Mundial de la Salud, afectando principalmente al continente americano, pues alrededor de 3 millones de empresas latinoamericanas cerrarán por la pandemia.

En cuadragésimo primer lugar, se confirma que la tasa de mortalidad de 0,1% que tiene el Coronavirus significa que morirán 1 de cada 1000 infectados, lo cual es un dato que los científicos argentinos tienen desde marzo, y sin embargo en dicho mes apoyaron –junto con la OMS– la instauración de la cuarentena más larga del mundo con la idea de que esto era una oportunidad para reordenar el país, todo lo cual fue denunciado por el Tribunal Budista de Derechos Humanos como un golpe de Estado, pues se suspendieron los derechos civiles y constitucionales de toda la población, y también se suspendieron el acceso a la justicia, a la educación, al trabajo, a la religión y a la libre movilidad. Además, los gobernantes argentinos son tan ineficientes que no lograron frenar la propagación del Coronavirus ni siquiera después de 5 meses de cuarentena contra toda la población nacional, todo lo cual fue avalado y elogiado por el organismo internacional de la Organización Mundial de la Salud a pesar de que significa la destrucción de la sociedad argentina.

En cuadragésimo segundo lugar, se confirma que luego de las críticas legales y científicas realizadas por el Tribunal Budista, donde se proponía realizar un sistema de cuarentena optativa en lugar de una cuarentena forzosa, algunos asesores médicos compartieron esta misma idea con la presidencia de Argentina, la cual mostró intenciones de implementarla; sin embargo, cuando esta medida estaba siendo discutida para ser aprobada y así reactivar la economía y libertad social, la OMS salió de forma inmediata a requerir públicamente al gobierno argentino que se mantenga firme, vigilante y aplique medidas agresivamente supuestamente para evitar una gran cantidad de contagios, todo lo cual fracasó catastróficamente y sumergió en la pobreza a la mayor parte de la población nacional.

En cuadragésimo tercer lugar, se confirma que varias semanas después de que el Tribunal Budista advirtiese que se había cometido un golpe de Estado en Argentina, cientos de intelectuales argentinos firmaron una carta concordando con esta posición ética y afirmaron que se había instaurado una infectadura en el país y que la democracia está en peligro a causa de los avances arbitrarios y desbordes autoritarios del gobierno. Al mismo tiempo, cuatro meses después, la política Carrio manifestó la misma posición que había afirmado previamente el Tribunal Budista. En efecto, los intelectuales que defendieron la noción de infectadura, como es el caso de Franco Rinaldi, han avalado la postura ética del Tribunal Budista que critica al gobierno argentino por suspender la Constitución Nacional y violar sistemáticamente los derechos individuales mediante prácticas totalitarias, suspendiendo el sistema judicial y legislativo, además de violar los derechos al trabajo, a la reunión, a la religión, a la educación y a la circulación. En este sentido, importantes intelectuales argentinos han utilizado la idea del Tribunal Budista de convocar a la desobediencia civil ante las cuarentenas que prohíben trabajar.

En cuadragésimo cuarto lugar, se confirma que la cuarentena ilegal argentina que ha sido requerida y apoyada por la Organización Mundial de la Salud no sólo produjo la anulación del sistema jurídico y legislativo y millones de detenciones arbitrarias, junto con la prohibición de trabajar y circular, o la prohibición de practicar religiones y asistir a la educación, sino que incluso se implementó con total impunidad el aislamiento de barrios pobres, creando así un sistema de ghettos para algunos barrios donde hay un enorme hacinamiento y condiciones sanitarias precarias, tal y como sucedió en los barrios Villa Azul y Villa Itatí de la ciudad de Quilmes. Esta creación de ghettos ha sido incluso reconocida y criticada por Daniel Menéndez, subsecretario del Ministerio de Desarrollo Social del gobierno argentino. De esta manera, el gobierno ha destruido prácticamente la Constitución Nacional como construcción legal, social y política que brinda derechos y obligaciones que no se pueden dilapidar ante una crisis de miedo o ataque de pánico que quita a las personas la posibilidad de elegir sus vidas.

En cuadragésimo quinto lugar, se confirma que el bailarín Maximiliano Guerra cuestionó la cuarentena argentina, asegurando no sólo que el gobierno ha creado un ghetto, sino incluso afirmando que la salud de un pueblo es su libertad.

En cuadragésimo sexto lugar, se confirma que el Presidente Fernández de Argentina, con el apoyo de la OMS, ha llevado a cabo un Golpe de Estado que ha destrozado económicamente al país por medio de restricciones inconstitucionales que destruyeron millones de trabajos, elevando la pobreza a más del 60% de la población y generando que el 80% de las familias estén endeudadas con los bancos. De hecho, el Presidente argentino incluso llegó a afirmar perversamente que no le importa cuánto dure la Cuarentena pues ésta no es el problema de la economía, ya que nadie ha logrado demostrar que el fin de la cuarentena haya servido a la economía porque salir de la cuarentena sólo sirve para aumentar el contagio y las muertes. Obviamente, esto representa una falsedad absoluta en tanto que todos los análisis económicos demuestran que la economía argentina es la más castigada de toda Sudamérica debido al efecto de haber realizado la cuarentena más larga del mundo, la cual supuestamente fue realizada para proteger vidas pero logrando los mismos resultados sanitarios que los países que no hicieron cuarentenas.

En cuadragésimo séptimo lugar, se confirma que el gobierno inmoral de Argentina declaró que las cuarentenas masivas eran la única forma de combatir al Coronavirus, lo cual es una falacia, tal y como lo demuestran los casos de Suecia y Uruguay, pues este último país es limítrofe de Argentina y demostró reaccionar responsablemente ante la pandemia pero sin realizar la limitación ilegal de las libertades fundamentales, en tanto que cuando un país tiene educación sabe cuidar responsablemente a su población sin necesidad de encerrarla por la policía.

En cuadragésimo octavo lugar, se confirma que el gobierno argentino y el comité médico que lo asesora estuvieron cinco meses generando pánico masivo, diciendo a las personas que si salían de sus casas morirían por el Coronavirus, y realizando millones de detenciones arbitrarias e ilegales, a pesar de que ya sabían perfectamente que el grado de mortalidad de este virus es similar al de la gripe, todo lo cual parecería ser un plan del gobierno diseñado para destruir el tejido social del país por medio de cuarentenas masivas ilegales y con total complicidad de la Organización Mundial de la Salud.

En cuadragésimo noveno lugar, se confirma que el sindicalista Peretta, líder del sindicato de farmacéuticos y bioquímicos, no sólo ha confirmado la postura del Tribunal Budista de que el Coronavirus hace tanto daño como una gripe, sino que también ha criticado al equipo de infectólogos que asesora al gobierno argentino por jugar a la política, ya que transmiten en los medios de comunicación exactamente lo contrario a todo lo que escriben y enseñan en libros y posgrados, pues sus prescripciones de confinamiento en la casa es algo malo para la salud debido a que baja las defensas del cuerpo, por lo que la respuesta correcta al Coronavirus hubiese sido fortalecer el sistema inmunológico del organismo en lugar de realizar cuarentenas masivas de personas sanas.

En quincuagésimo lugar, se confirma que juristas constitucionalistas han coincidido con el Tribunal Budista en que el decreto presidencial argentino que prohíbe las reuniones sociales con la excusa del Coronavirus, y que incluso legisla cómo se deben comportar las personas dentro de sus casas, sería una violación del derecho humano a la intimidad, siendo arbitrario y sobrepasando los límites de la legalidad al avasallar la libertad y autonomía de las personas.

En quincuagésimo primer lugar, se confirma que el Consejo Supremo de Paz Mundial ha declarado meses atrás que las millones de detenciones arbitrarias que realizaron los gobiernos de todo el mundo de forma sistemática y generalizada contra sus poblaciones civiles durante las cuarentenas ilegales e inconstitucionales constituyen un Crimen contra la humanidad ante el Derecho Internacional, lo cual es una idea que posteriormente fue utilizada por el economista Javier Milei. Por lo tanto, al declarar a las cuarentenas forzosas y su Estado policial de detenciones arbitrarias como un crimen contra la humanidad, el Tribunal Budista percibe que el aval de la OMS muestra complicidad ante estos crímenes internacionales.

En quincuagésimo segundo lugar, se confirma que según Tom Jefferson del Centro de Medicina Basada en la Evidencia de la Universidad de Oxford, se ha descubierto que el Coronavirus ya existía algunos años antes de los datos oficiales que han transmitido los gobiernos, pues incluso pudo no haberse originado en China, en tanto que existen evidencias de que 1 año antes del inicio del brote en el país asiático ya había presencia de Coronavirus en España. Esto podría sugerir que el Coronavirus se encontraba en un estado de latencia, y que seguramente habría sido activado por condiciones ambientales nocivas para el cuerpo de la Madre Tierra, como fueron los incendios que causaron millones de muertes de animales en Australia y Amazonia.

En conclusión, el Maestro Gautama Samyaksambuddha asumió el Propósito Universal (Dharma) de la Cura (Nirvana) de todos los seres sintientes, motivo por el que la Espiritualidad Budista es una Medicina planetaria que evanesce a los virus del miedo y el engaño que propagan los líderes políticos. De este modo, el Derecho Budista juzga y sentencia a la Organización Mundial de la Salud como Responsable de Negligencia, Mala Praxis Médica y Complicidad con Crímenes contra la Humanidad.

Con espíritu de reconciliación (maitri),

S.E. Maestro Maitreya Samyaksambuddha

Presidente y Juez del Tribunal Budista de Derechos Humanos

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